Categoría: Ética

  • Parasha Jaiei Sara-Vistazo

    Ubicación:
    Jaié Sará
    («Las vidas de Sará») es la quinta parashá del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit, conocido en español como «Génesis».

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. El entierro de Sara
      Sara falleció a la edad de 127. Avraham procedió a honrarla y enterrarla, para lo cual adquirió a un alto precio el terreno y la cueva de Majpelá, en Jebrón/Kiriat Arba.

    2. Búsqueda de una esposa para Itzjac
      Avraham envió a su fiel siervo Eliezer en busca de una esposa para su hijo Itzjac. La joven debía ser de la tierra natal de Avraham y no de Canaan, pues era espantosa la moralidad de los oriundos de la tierra que hospedaba al patriarca. Eliezer cargado de presentes valiosos partió rumbo a Jarán. En el lugar rezó al Eterno para que le enviara a la que fuera la esposa idónea para el segundo patriarca de Israel. Ni bien terminó su plegaria, apareció Rivcá/Rebeca, que por sus cualidades excepcionales de inmediato fue escogida para ser nuestra segunda matriarca.
      En el pozo de agua ella le ofrece agua a él y a sus camellos, esa era precisamente la señal que el siervo había solicitado para reconocer a la mujer ideal para Itzjac. Él le entrega ricas joyas, y se entera que la joven Riva en realidad es pariente de su patrón Avraham. Entonces la joven lleva a Eliezer a su casa, para presentarlo a sus padres. Ellos aceptan que la joven contraiga matrimonio con Itzjac, para lo cual irá con Eliezer hasta la lejana Canaan.
      Allí se encuentran Itzjac con Rivca, se casan, conviven y se enamoran mutuamente.

    3. Avraham se casa con Ketura
      Tras la muerte de su esposa, Avraham se casa en segundas nupcias con la egipcia Ketura, de la cual tendrá varios hijos.
      Avraham deja caras y bellas posesiones a todos sus hijos, Ishamel y a los hijos de Ketura, pero específicamente siguiendo las órdenes del Eterno, lega su herencia material y espiritual a Itzjac, el hijo de su primera y verdadera esposa.

    4. La muerte de Avraham
      A la edad de 175 años fallece Avraham, en plenitud y lleno de bendiciones.
      Es enterrado por sus hijos Itzjac e Ishmael en la cueva de Majpelá, junto a Sara.

    Para destacar:

    1. Jesed / Bondad, es lo que revela la virtud de la persona
      El Rav Zelig Pliskin, en «Ama a tu Prójimo», nos instruye:

      «»Entonces el siervo corrió hacia ella…»
      (Bereshit / Génesis 24:17).
      El Midrash citado por Rashi establece que Eliezer corrió para encontrarse con Rivca, porque vio que el agua del pozo milagrosamente se levantaba a su encuentro. Sin embargo, a pesar de ser testigo de ese evento, él no lo consideró suficiente evidencia como para probar que ella es merecedora para ser la esposa de Itzjac. Una prueba de su vehemencia para hacer jeded -bondad- era aún necesaria. De aquí nosotros vemos que incluso una persona que es merecedora de recibir milagros para su beneficio, no es estimada como verdaderamente merecedora al menos que realice actos de jesed.

    2. Reciprocidad
      En «El Espíritu de la Torá», compilación de Víctor Cohen, se nos enseña:

      «…el Eterno había bendecido a Avraham en todo.»
      (Bereshit / Génesis 24:1).
      El Berditchever dijo que el Eterno bendijo a Avraham con todo porque él bendecía a cada uno. Cada vez que Avraham bendecía a alguien, eso era considerado a su favor.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. «Hazme oír por la mañana Tu misericordia, porque en Ti confío. Hazme conocer el camino en que he de andar, porque hacia Ti levanto mi alma.«
      (Tehilim / Salmos 143:8)

      1. De acuerdo a lo expresado por el inspirado salmista en este versículo, ¿cómo está relacionada la Bondad del Eterno con el cumplimiento de los preceptos de la Torá?

      2. ¿Por qué el salmista dice que «levanta su alma» cuando está buscando cumplir con fidelidad con los mandamientos de la Torá?

      3. ¿Ha oído usted alguna vez «la misericordia del Eterno» por la mañana?

    2. «Tú, pues, vuélvete a tu Elokim; practica la lealtad y el derecho, y espera siempre en tu Elokim.»
      (Hoshea / Oseas 12:7).

      1. ¿Pide acaso el profeta, en nombre de Dios, que la persona «tenga fe sin obras», o está reclamando otra cosa completamente diferente?

      2. ¿Cómo es que se «espera activamente» al Eterno?

      3. ¿Cómo vuelve la persona a Elokim?

    http://serjudio.com/bereshit/jaiesara65a.htm

  • TESHUVA: bendición para tu vida en seis pasos

    El calendario universal humano (conocido frecuentemente como calendario hebreo o judío, aunque en realidad NO es hebreo o judío específicamente), nos trae por estos días a las fechas propicias para la reflexión, el análisis de la propia vida, el reencuentro, el crecimiento, la redención personal y colectiva; pues, estamos a pocos días de comenzar un nuevo aniversario de la humanidad (en la fiesta que en el pueblo judío se conoce como Rosh HaShaná).

    Como siempre, es muy extenso lo que podemos estudiar, aprender, compartir, pero quiero ser breve y centrarme en un aspecto fundamental y necesario: el arrepentimiento completo y sincero, al cual se denomina en el idioma de la creación como TESHUVÁ.

    Para hablar de la teshuvá, debemos antes mencionar el “pecado”, pues es lo que determina que uno esté necesitado de teshuvá.

    El “pecado”, que en el idioma de la creación se denomina JET (la “j” suena como en español) no reviste de un sentido moral o “religioso”, sino que indica una desviación del camino que está trazado y debe seguirse.
    Así pues, no veamos al “pecado” como algo vicioso en lo moral, malvado en lo espiritual, sino lisa y claramente como salirse de la ruta, sea en poco o en mucho, adrede o por error, con deseo o sin él.
    El jet es apartarse de la senda que ha marcado Dios para cada persona de acuerdo a su identidad espiritual, sea judía o noájica (son las dos únicas identidades espirituales humanas existentes).

    Ahora bien, ¿cómo se realiza el retorno a la buena senda, es decir, la teshuvá?

    La misma consta de seis pasos indispensables.

    1- Reconocer que el hecho cometido es malo. (Malo es lo que la Ley determina como tal, no lo que a uno le parece, o lo que un conjunto de personas decreta).

    2- Admitir que uno ha actuado mal. Esto es, aunque uno sepa que está mal el hecho, muchas veces inventa excusas para seguir haciendo lo malo. Pero con este segundo paso uno no da más excusas, sino que pone las piezas en el tablero sinceramente y admite haber hecho mal, sin justificarse por ello.

    3- Compromiso para no volver a cometer el mismo acto negativo. Este paso puede darse más adelante, pero cuando fuera, es ineludible que exista este compromiso hacia futuro, pues es lo que asegura que sea un verdadero retorno a la buena senda y no meramente un amago de regreso pero sin consecuencias positivas.

    4- Declarar haber actuado mal y pedir perdón.
    Primero se debe hacer con la persona que uno ha perjudicado con su acción, si es que el pecado ha sido en contra del prójimo.
    Recién después uno está habilitado para pedir perdón también de parte de Dios.
    No se puede ir directamente a Dios a pedir perdón sin haber hecho las paces (o intentado hacerlo en la medida de lo posible) con la persona que ha sido afectada por nosotros.

    5- Restituir lo que se ha roto con nuestro pecado, o pagarlo, además de pagar las indemnizaciones, multas y penas legales que correspondan por el acto cometido.
    Debe entenderse que el proceso de teshuvá no implica el cese del derecho de la Justicia para actuar.

    6- Dejar de hacer lo malo que se ha reconocido.

    Tales son los seis pasos, sencillos pero sumamente difíciles para la mayoría de las personas.
    Quien tiene la valentía, la integridad, la autoestima, el respeto como para encarar el proceso, es bendito y de bendición y recibe oleadas de energía positiva y alabanzas de lo Alto.

    Así pues, aprovecha estos días para verte directamente en el espejo del alma, para identificar lo que has hecho mal, en qué te has apartado del camino, cuánto te has desviado, cuáles son las excusas que das, a quién perjudicas, cómo lo puedes reparar, cuánto ganarías regresando al buen camino.

    Todo momento es oportuno para la teshuvá, no esperes a nada, no des pretextos, no te retengas de hacer el bien y ser bendito.

    Adelante, a crecer, a construir shalom, a comenzar a full el nuevo año.

  • Según tus obras

    "Yo, Hashem, escudriño el corazón y examino la conciencia, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras." (Irmiá / Jeremías 17)

    La haftará repite uno de los conceptos de la parashá: no existe un destino ciego que nos marca, sino libre albedrío para hacer lo correcto o lo que no lo es; y, de acuerdo a nuestro proceder, las justas y correspondientes consecuencias.

    Profundizando esta semana:

    1. ¿De qué tipo son los premios que anuncia la Torá para el que cumple las mitzvot?
    2. ¿A qué espera H’ para aliviar los castigos provocados por los pecados?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. El séptimo año, en el cual se deja a la Tierra de Israel "reposar", sin ningún trabajo artificioso sobre ella.

    2. Como indica la Torá, cada 50 años, en el año de Iovel, servía para indicar el comienzo de ese año, con sus leyes particulares.

    …aprendemos un poco acerca de la parashá Bejukotai ("En mis estatutos…")

    Sidrá 33ª de la Torá; 10ª (última) del sefer Vaikrá.
    Entre pesukim 26:3 y 27:34. Haftará en Irmiá 16:19 – 17:14.

    La Torá promete bendiciones múltiples para Israel siempre y cuando estos cumplan con las mitzvot.
    Pero, en caso contrario, los castigos serán numerosos y terribles. El propósito de estos males es encauzar a Israel hacia el arrepentimiento.
    Cuando el pueblo recuerde el pacto concertado con H’, Éste los redimirá de sus pesados males y tortuosos tormentos.

  • La agresividad y su canalización

    La agresividad en tu vida

    Debemos conocer acerca de la agresividad, pues forma parte de nuestra vida, tanto interna como externamente.
    No podemos eludirla, sea que actuemos de manera agresiva, reprimamos nuestras intenciones agresoras, deseemos agredir, seamos víctimas de agresiones, sintamos rabia, etc.
    Es una parte constitutiva del ser humano (y también de los animales), no le es ajena ni resulta anormal o producto de enfermedades o posesiones de ningún tipo.
    Por tanto, al tener un conocimiento más acabado podremos tomar decisiones más acertadas y actuar con mayor precisión como constructores de Shalom.


    Agresividad hace referencia a un conjunto acciones y actitudes que pueden llegar a manifestarse (o no) a través de:

    • diversos canales (gestos, golpes, palabras, sonidos, etc.),
    • con variada intensidad (pelea física, discusión verbal, insulto, olvidos, etc.),
    • más o menos activa (amenaza, violencia; sabotaje, inhibición, quejas, manipulación emocional),
    • provocada por variados objetos o situaciones (persona o grupo en concreto, un acontecimiento, un pensamiento rumiado, el recuerdo de un momento adverso, etc.) y
    • repercute en cualquiera de los planos que integran al individuo: físico, emocional, social, mental y espiritual.

    De acuerdo a los planos:

    • Físico: cambios fisiológicos y biológicos (ritmo cardíaco y presión arterial aumentan, variaciones en los niveles de las hormonas adrenalina y noradrenalina) que acompañan a la ira, lucha, golpes, gestos, destrucción de objetos, portazos, ataques, enfermedades, lesiones, suicido, asesinato, rapto, privación de libertad, etc.
    • Emocional: rabia, cólera, expresiones faciales, tonalidad y volumen del habla, mentiras, gruñidos, omisiones, silencios, implantar sentimiento de culpa, manipulación, ciertos chistes, ironía, negación de ayuda, adicciones, religiosidad, etc.
    • Social: falta de respeto, ofensas, provocaciones, amenazas, presiones, hostigamiento, robo, fraude, acoso, ataques, relaciones inarmónicas de poder/sumisión, lesionar el derecho legítimo de otra persona, etc.
    • Mental: ideas o fantasías destructivas, elaboración de planes perversos, ideas persecutorias, obsesiones, rumiación de pensamientos, deseos de venganza, guardar rencor, provocaciones, parálisis ideativa a causa doctrinas de alguna religión, etc.
    • Espiritual: actitudes/acciones negativas que no permiten o dificultan el cumplimiento de alguno de los mandamientos que deben ser cumplidos por cada quien (siete fundamentales para los gentiles, 613 para los judíos).

    Si quisiéramos encontrar alguna idea que englobara todas las anteriores podríamos mencionar:
    la actitud o acción que tiende a forzar a un cierto grado de impotencia a alguna persona, sea uno mismo u otro individuo o colectivo.
    Con esta idea podemos contemplar que en ocasiones se puede ser agresivo (y es necesario y correcto serlo) dentro de lo lícito y/o adaptativo, aunque cuando está fuera de control pareciera enraizarse la agresividad en el lado oscuro del ser.

    La impotencia, o su sentimiento, en la base de toda agresividad.

    La IMPOTENCIA, o el sentimiento de la misma, está en la raíz de la conducta agresiva.
    El sentimiento de impotencia puede ser vivido como una sensación de ira o malestar que surge a partir de lo que se considera un agravio, malos tratos, rechazo, imposibilidad, incapacidad, desprecio, u oposición entre otros disparadores del sentimiento.
    La agresividad luego se presenta como un deseo de combatir la posible causa de la impotencia y alcanzar un estado de poder.
    Generalmente se asocia a la agresividad como dirigida hacia afuera, hacia otra persona, o indirectamente hacia un objeto relacionado o que simboliza a otra persona.
    Sin embargo, la persona al agredir puede, directa o indirectamente, hacerse daño a sí misma.
    Puede también reprimir la manifestación externa de la agresión, o dirigirla directamente a sí misma.
    Sin embargo, tengamos en cuenta que la energía reprimida termina siempre acarreando daños a la persona que no expresa de forma constructiva su ira, o no la canaliza adecuadamente.
    La supresión constante lleva a estados de estrés, de frustración, de desgaste de energía. Cuando se acumula la energía agresiva, se crea un núcleo que va succionando energía del ser, debilitándolo, llevándolo a estados menos adaptativos. Esto lleva a que la persona reaccione de manera desmesurada, pues no reacciona ante un estímulo en concreto, sino que éste sirve como disparador para la explosión del contenido reprimido. Pero, ¿qué ocurre si la persona suprime también esta explosión? Pues, tenderá a reprimirse más y más, gastará mayor esfuerzo en imponer mayores barreras de contención, sufrirá de mayor ansiedad o angustia pues cada vez es mayor el trabajo de no expresar la agresividad. Es un círculo vicioso, que hunde a la persona en más y más frustraciones, llevándolo a sentimientos cada vez más pesados de impotencia, de imposibilidad, que se harán reales en una parálisis cada vez más completa.

    Otra ocasión de sentirse impotente es cuando uno percibe una dificultad que es negada o no admitida por otros.
    Esto puede deberse a problemas de perspectiva, pero también a cuando uno juzga de acuerdo a intenciones ajenas
    en lugar de reaccionar ante los hechos explícitos.
    El prejuicio, o el juicio de intenciones es causa frecuente que nos puede llevar a tener reacciones violentas desmesuradas y desproporcionadas.

    Como hemos mencionado, la agresividad adaptativa es la que permite conseguir para el sujeto cierto estado de satisfacción de alguna necesidad, sin por ello pretender dañar adrede a otra persona.
    Es importante tener en cuenta este aspecto, pues en la base de la asertividad se encuentra esta agresión básica adaptativa, que recurre a afianzar a la persona, a dotarla de sentimiento saludable de potencia, aunque con ello se menoscabe la posibilidad o realización de otro.
    Por ejemplo, la persona que debe tener el ánimo, la disposición y la realización para competir contra otros, o confrontarse, para alcanzar sus metas acordes con las normas sociales.
    Así pues, se hace imprescindible conocer los límites entre lo apropiado y no, para no negarse ni inhibirse en aquello que es necesario y requiere el ejercicio de alguna dosis de agresividad.

    En ocasiones la agresividad es usada de manera consciente, como herramienta de manipulación para generar miedo en otros y presionarlos a actuar conforme a los propios deseos, como mecanismo de coerción. Por supuesto que este uso NO es asertivo, ni debiera estar entre tus recursos de conducta.

    Por otra parte, no es conveniente, ni saludable, ni resolutivo, expresar de forma iracunda, violenta, destructiva nuestra energía agresiva.
    Las reacciones violentas han de quedar restringidas para aquellas situaciones extremas, de imperiosa necesidad de supervivencia, y no otras.

    Aprovechar de manera constructiva la energía agresiva

    La agresión es una reacción del sentimiento de impotencia, y/o un mecanismo para superar tal sentimiento.
    Existe en ti, por lo cual lo primero es reconocer cuando se manifiesta en cualquiera de tus planos.

    Admisión.
    El peor consejo que te podrías dar sería que negarás su presencia, aunque te resulte incómodo, mejor es admitir que está en ti y pugna por manifestarse.
    Ya teniendo conciencia de su presencia, podrás hacer algo positivo con su energía.
    Porque, si la niegas, si la reprimes, si la tapas, si haces de cuenta que no está, no por ello deja de existir.
    Es cierto que no debes rumiar acerca de tus frustraciones, ni estancarte en pensamientos negativos que se relacionen con tus deseos o necesidades que no han podido realizarse.
    Pero no por ello haz de mirar para otro lado, esperando que las cosas se solucionen por sí solas y sin participación tuya.
    La energía que introduces dentro de ti, o que movilizas de una zona a otra sin emplearla luego, y que no desplazas de manera constructiva o no modificas hacia otras formas de energía que te aprovechen, termina por estancarse en ti, lo que puede repercutir en un estado de estrés continuo, en enfermedad en cualquiera de tus planos del ser, en brotes de violencia por cuestiones menores, entre otras afecciones a tu saludable transcurrir cotidiano.
    Así pues, ya lo sabes, reconoce cuando estés con sentimiento de agresión, con deseos de explotar, planificando algún daño, actuando con hostilidad, siendo cínico, degradando a otros, etc.

    Identificación del deseo y del obstáculo.
    Si además de reconocerla puedes advertir qué es lo que te ha llevado a ese estado, cual es el sentimiento de impotencia que te hizo pasar al modo agresivo, entonces has dado otro paso en tu crecimiento personal.
    Muchas veces si identificas lo que generó o disparo la agresividad, podrás trabajar directamente con la causa (sentimiento de impotencia) en lugar de con el resultado secundario (deseo de agredir), lo que te habilitará para articular una respuesta más provechosa y una forma de vida con mayor armonía.
    Probablemente no lo conseguirás enseguida, pero si te entrenas en conocerte y en aprender a darte cuenta de tus estados de ánimo, entonces estarás cada vez más en «poder» y menos sumido en sentimiento de impotencia.

    En ocasiones el reconocimiento de la propia impotencia, real y muy humana, habilita a desmontar la respuesta agresiva innecesaria para adquirir un estado de admisión consciente y saludable de la impotencia, o tal vez el uso de un recurso agresivo adaptativo (comunicación auténtica, acciones asertivas).

    Por otra parte, el conocimiento de la causa posibilita el recurrir a toma de decisiones, a veces laterales o creativas, que permiten sobreponerse a la impotencia y alcanzar el objetivo deseado sin recurrir a excesos negativos.
    Es posible entonces, expresar la agresividad de una forma constructiva para resolver el estado o sentimiento de impotencia.
    La impotencia puede resolverse en ocasiones cuando se elaboran o adquieren habilidades que eran deficitarias.

    No reaccionar automáticamente, darse un tiempo y espacio para elaborar otra opción.
    Cuando percibas que estás por reaccionar, toma distancia (física, emocional, mental), cuenta hasta diez, respira profundo, discúlpate y sal a dar un paseo o sal al balcón, no manifiestes tu ira, pues si bien puedes suponer que la descarga del momento te ayudará a destrabar la situación conflictiva, en realidad solamente será un incentivo para acrecentar el estado de impotencia y la controversia con otros.
    Luego de este tiempo fuera, quizás puedas expresar tus deseos de manera asertiva, por ejemplo, en vez de decir “Estoy enojado contigo”, podrías decir “Me gustaría si pudiéramos tal y cual cosa”.
    Darse tiempo y oportunidad para pensar otras opciones es una necesidad que no debe dejar de intentarse.

    ¿No puedo? ¡Sí puedes!
    Recuerda que en muchas ocasiones eres tú el que piensa o siente que no puedes, por eso te conviertes en un impotente o frustrado por decisión propia.
    Actúa con confianza, aunque no la sientas, actúa como si pudieras, que cuando en verdad no puedas ya se encargará el mundo de ponerte un freno.
    Mientras eso no ocurra, mientras no choques contra la pared de los verdaderos límites, no te dejes guiar por la impresión de los “no puedo”, sino que da un paso más, uno por vez, y ya verás hasta donde llegarás.

    Artes marciales.
    El entrenamiento en artes marciales, desprovistas de elementos religiosos, es oportuno para aprender a canalizar y emplear de manera constructiva la agresividad.
    Se entrena en respiración, posturas, gestualidad, amabilidad, roles sociales, etc. a la par que se adquieren técnicas que permiten desplegar las potencialidades, reforzando la conciencia del propio poder y los límites.

    Registro y evaluación.
    Es especialmente útil llevar un registro de los momentos de enojo.
    Éstos permiten a la persona adoptar una visión más detallada y meditada, permitiendo tomar distancia de reacciones impulsivas y sentimientos de frustración y rabia.
    Para conseguirlo habría que tener a mano constantemente una libretita en la cual tomar nota de la hora, incidente, persona involucrada, resolución, pensamientos así como cualquier otro dato que pueda aprovecharse para evaluar posteriormente con detalle el episodio.
    Además, sirve lo registrado como material para realizar, más adelante, un intento de resolución alternativa, es decir, pensar qué otra reacción se hubiera podido implementar para obtener un sentimiento de potencia y una satisfacción mayor.
    También permite tomar conciencia de las señales somáticas que anuncian que se está entrando en un estado de enojo, lo que habilita a realizar alguna técnica de relajación o de interrupción de la reacción automática habitual. Por otra parte, el hecho de estar pendiente de llevar un registro metódico abre una brecha a la reacción automática, pues reclama que se someta la conducta a una supervisión racional, apartada de la emoción sin control.

    Cambiar la dirección de la acción.
    La energía cinética (de movimiento) que se destinaría para una acción agresiva, en determinadas circunstancias, puede ser usada en la dirección contraria.
    Por ejemplo, cuando se quiere dar un golpe y efectivamente se estira la mano y se alcanza a la persona a la cual se desea agredir, PERO, se la acaricia (por supuesto que esto solamente con quien corresponda y como corresponda).
    La caricia en lugar del golpe, aunque el pensamiento sea hostil, llevará a una respuesta amorosa de parte del otro y de una reversión del ánimo en uno mismo.
    De manera similar hacer con la caricia verbal en lugar de la palabra terrible que luego de pronunciada no tiene retorno ni arreglo.
    Por supuesto que esta práctica no debe servir para negar la conciencia de un conflicto, de un sentimiento de impotencia que debe ser corregido.
    Cuando lo pruebes, podrás comprobar su efectividad y su capacidad para resolver cuestiones que te hacen sentir impotente.

    La risa.
    El sentimiento de impotencia es de contracción, de limitación.
    La agresión es un intento de expansión.
    Así pues, el grito, el golpe, la respiración agitada, la risa nerviosa y falsa, el insulto, etc., son conductas expansivas, de dilatación o ensanchamiento del espacio personal.
    Si se cancelan estas conductas y se las reemplazan con manifestaciones de alegría, tales como carcajada o el canto, que son también de dilatación y ampliación, pero constructivas.
    Prueba a hacer esto, encontrarás que habrá un sentimiento liberador, pero ten cuidado de que tu conducta expansiva gozosa no sea tomada de manera adversa por la otra persona.
    Que no se sienta despreciada o amenazada, o similar, por tu risa o canto.

    La solidaridad.
    Es un fuerte protector y fortalecedor en todos los planos el vivir de una manera solidaria, caritativa, con apertura generosa hacia el prójimo, particularmente sin personas cercanas o instituciones que ayuden a las masas (tales como FULVIDA.com y SERJUDIO.com).
    Por lo cual un gran bálsamo y potenciador es el actuar con bondad, caritativamente, compartiendo de lo nuestro con el prójimo, sin por ello llevarnos a situaciones de pobreza o sufrimiento.
    Dona de tu dinero, aprende a dar en lugar de querer solamente recibir para ti, sé un socio del Eterno en la creación de un mundo de Shalom, también a través de tu economía. No te quedes siendo impotente, ni ambicionando lo que no te corresponde, ni guardándote lo que es para compartir, ni siendo avaro. Excusas puedes inventar miles para no colaborar con FULVIDA.com o SERJUDIO.com, o con aquellos que de una u otra forma te alimentan y sostienen; puedes justificar tu avaricia de manera muy original o aburrida, pero no dejas de ser un avaro que se está aferrando a su EGO y por tanto a su IMPOTENCIA.
    Da caridad, comparte, regala, aprenderás a saborear tu poder y a ser feliz.

    La plegaria.
    Es muy bueno acordarse de conversar con el Padre Celestial, directamente con Él, sin intermediarios de ninguna especie (ni ángeles, ni santos, ni enviados, ni tzadikim, ni hijos, ni corderos, ni nada), tú en franca charla con Él.
    Derrama tu corazón ante Él, expone tu caso y admite tus fallas para corregirlas, así como reconoce tus virtudes para aprovecharlas en la sagrada tarea de construcción de Shalom que te compete a ti.
    Usa aquello que tienes permitido, de acuerdo a tu identidad espiritual (noájida o judaica), para ayudarte a elaborar tus rezos, a conocerte más, a conectarte con tu alma y de esa forma expresarte abiertamente y con respeto venerable hacia Dios.
    Encuentra las fuerzas que hay en ti, manéjalas para tu provecho y para beneficiar a otros.



  • Libérate de la carga y sé feliz

    Libérate de la carga y sé feliz

    ImagenEstamos trabajando estos últimos días algunos temas que refieren a la actividad mental, a los nexos mente-espíritu, a los lazos mente-emociones, a la comunicación, entre otros.

    Espero que tales textos te sirvan para aprender, reflexionar, conocerte, conocer al prójimo y especialmente construir shalom, comenzando desde dentro, desde tu ser, hacia fuera.

    Ahora veremos una técnica ancestral empleada para corregir o resolver ciertos errores de actitud y acción.

    Recordemos rápidamente que estamos formados por:

    • Una esencia pura, el plano espiritual, a la que podemos «Yo Auténtico», verdadera identidad individual y conexión directa con el Eterno y el universo.
    • El plano mental, que es nuestro timonel quien elige entre las opciones que se nos presentan y nos abre el panorama a otras opciones que no aparecen a primera vista.
    • El plano social, que nos vincula con los demás, son el entorno social, con el lenguaje, la cultura, las instituciones, la ley, etc.
    • El plano emocional, que sirve como motor para nuestras acciones, núcleo básico de identidad y fuente de la comunicación.

      El plano físico, la estructura material que nos permite realizar nuestra actividad en este mundo.

    La salud, el estado óptimo del ser humano es el equilibrio dinámico, cuando cada plano está nutrido como corresponde y en armonía consigo mismo así como con el resto de los planos.

    Con este equilibrio dinámico es que podemos establecer contacto verdadero con nosotros mismos y con el prójimo.

    En los casos en que se establece un marcado desequilibrio, o cuando alguno de los planos interfiere en la tarea de otro de los planos, es que la persona sufre de alguna enfermedad.

    Recordemos que a cada uno de los planos le corresponde sus propios tipos de enfermedad.

    En este texto trataremos de la técnica que nos habilita a lograr el equilibrio entre los planos, sus herramientas nos permiten conectar con nuestra esencia pura, adecuar las tareas de los planos y permanecer en paz.

    Una de las grandes dificultades que trastorna el sano equilibrio suele ser la incapacidad o dificultad de dejar libre, de soltar, de descargarnos, de limpiarnos de recuerdos que no proveen de energía positiva, sino que actúan como pozos en donde se drena y malgasta la energía vital.

    Para ser concretos, hablamos de recuerdos activos negativos tales como resentimiento, celo, envidia, no perdonar, deseos de venganza, pasiones enfermizas, obsesiones, engaños, usurpación de identidades, etc.

    Existen patrones de conducta que facilitan el borrado, la liberación de aquello que pasa y estorba y hasta hace vivir una perpetua agonía.

    ¿Qué pasa cuando borramos?

    Cuando admitimos la orden superior, del plano espiritual, que nos exige soltar la mochila, descargar las piedras, entonces canalizamos la energía para que recorra nuestros recovecos y borre y sane y nos habilite a gozar de la vida.

    Pero, tenemos que estar dispuestos a «dejar ir».

    Dispuestos a cambiar de patrón de conducta, despojarnos de esos lemas que nos acompañan y justifican en la permanencia en el dolor y la enfermedad.

    Hay gente que prefiere seguir en el pozo por miedo al cambio, porque desconfían de que pueden vivir de otra manera, o porque tienen la impresión de que «el otro» se «merece» ser odiado, repudiado, etc.

    Tenemos que estar atentos para limpiar constantemente y conscientemente, porque no nos es posible saber los innumerables pensamientos que tenemos al día y las memorias que esos pensamientos están intoxicando y que conllevan una carga de sufrimiento perpetuo.

    Hay que ser activos y entrenarse hasta formar el hábito automático de «soltar lo negativo», dejar de atesorarlo como si fuera un preciado cofre de riquezas, cuando en realidad es un pozo oscuro y asfixiante.

    Así pues, no es solamente un trabajo de recuperar lo dañado, limpiar lo ya ensuciado en el pasado y que permanece mugriento por nuestra falta de «soltar»; sino además es imprescindible tener una defensa activa constante, para detener cualquier nuevo impulso de añadir otro registro turbio a nuestra memoria.

    Es como el antivirus de tu PC, que puede realizar un escaneo de los archivos ya guardados, para reconocer y eliminar los perjudiciales virus que ya contaminan tu sistema; pero además cuenta con barreras de defensa que advierten de la intrusión de las diversas afecciones que actualmente pretenden acceder a nuestro sistema y dañarlo.

    Si estamos conscientes de que tenemos que tener, activar y actualizar el método de protección de nuestra PC, ¿cómo obviar el que se merece nuestro sistema más precioso, que es nuestro ser?

    Algo maravilloso es que cuando entrenamos nuestro sistema activo de defensa y no permitimos que más registros se dañen, paulatinamente otros registros que ya han sido dañados encuentran un canal para recuperarse, liberando al ser de tensiones, quitando peso, mitigando la amargura, equilibrando el ser.

    ¿Cuál es la técnica?

    Decir «lo siento», cuando eres parte activa de cualquier situación inarmónica.

    Deja de lado el orgullo, las justificaciones, el enojo, el ego y con honestidad di: «lo siento».

    Sé cauteloso para no tomar responsabilidad de aquello que no eres responsable, que tu admisión sea justa y no se convierta en una actitud de apertura a la manipulación emocional por parte de otros.

    Pero, ten en cuenta que en ocasiones el otro no sabe hacer otra cosa y eres tú quien puede hacer el cambio positivo, pidiendo disculpas aunque no seas en justicia «culpable» de nada… es para considerar cuando se aplica esta estrategia de constructor de shalom.Cabe añadir que en ciertas condiciones el disculparse y disculpar no se hacen cara a cara o ante otra persona, sino consigo mismo, con Dios como testigo.

    La contraparte es admitir el pedido de disculpas por parte del otro, sin aumentar la herida, sin reclamos fuera de límites.
    Cuando el otro dice honestamente «lo siento», se terminó el debate.

    Luego habrá que ver como solucionar los daños, restaurar el equilibrio perjudicado, devolver lo tomado sin permiso, etc.
    Pero, sin ánimo negativo, sin venganzas, sin atribuirse perfección, sino con deseo sincero de restablecer la armonía interna y externa.
    Es sencillo, aunque pudiera parecer complicado o bastante inútil.
    Siglos de experiencia demuestran el valor del perdón.

    Como refuerzo debes agradecer cuando corresponda, a quien corresponda, hasta por aquello que pudiera resultar mínimo y de poco interés, o cotidiano por lo cual pareciera que ya no es más necesario reconocer el gesto o hecho bondadoso por parte del prójimo.

    Cuando se practica esta antigua y eficiente técnica se producen cambios en el entorno, gana uno y ganan los demás.
    Con estos sencillos pasos se modifica el medio y el ser, se contagia la «buena onda», se instala un registro positivo en la memoria que alienta la creación de más acciones y actitudes positivas.

    Ya dijimos en más de una ocasión que es una técnica antiquísima, ¿quién la inventó?
    La respuesta quizá te sorprenda, el mismo Dios.
    Atiende:

    «Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante.
    Entonces el Eterno dijo a Caín: -¿Por qué te has enfurecido? ¿Por qué ha decaído tu semblante?
    Si te enmiendas, ¿no serás enaltecido? Pero si no te enmiendas, yacerá el pecado a la puerta. Y hacia ti será su deseo; pero tú lo puedes dominar

    (Bereshit / Génesis 4:5-7)

    Enmendar el decaimiento producto de un EGO que ha tomado el control y no permite pensar con claridad, actuar con bondad, conectarse con el cosmos con justicia.
    El Eterno te manda a que te enmiendes, porque tú puedes y debes hacerlo.
    Mientras no sueltas el peso, mientras te aferras, estás sometido a fuerzas adversas que te hunden.

    Recuerda que el registro negativo en tu ser, tú lo creaste, por tanto eres tú exclusivamente quien lo puede cambiar.

    Por lo cual, debes aceptar el 100% de responsabilidad por tus actos.

    Cuando buscas excusas, inventas historias, tramas engaños, perduras en tus enojos, solamente te hundes más y te alejas de la salud y el bienestar.

    Gracias y lo siento/estás perdonado.

    Hay que utilizarlas conscientemente, con pleno conocimiento de lo que estamos expresando y admisión de lo que conlleva.

    Sin hacerte expectativas, sin esperar del otro que reaccione como tú deseas; sino simplemente siendo tú el responsable por tu parte, de ser el luminoso ser que sabe limpiar sus registros negativos, que no se aferra al dolor, que deja ir lo que no tiene verdadero valor.

    Lo que le toca al otro, le toca al otro y tú no puedes hacerte cargo de ello.

    Por tanto, tú perdonas, tú admites tu parte, tú agradeces y tú no esperas NADA del otro.

    Tú serás constructor de Shalom, obtendrás shalom, aunque el mundo no te acompañe.

    Sin embargo, tus actos y actitudes tendrán repercusión (mayor o menor) en el entorno, por lo que será una onda expansiva de buena energía, de salud.

    Pero, si esperas tal o cual cosa del otro, si crees que el otro debe pedirte perdón, si el otro debe agradecerte, si el otro esto y aquello, entonces probablemente no has aprendido a soltar, sigues aferrándote a lo que no tiene valor, sigues esclavizado a tu EGO…

    Entrénate para ser libre.

    Recuerda que los registros negativos o positivos tuyos te pertenecen, tú eres su amo.

    Pero recuerda también que formas parte de una gran memoria colectiva y si se añaden a tu ser registros positivos y se borran los dañados, entonces estás acumulando bondad para TODO el universo también.

    Quizás sea una pequeña gota en un inmenso océano, pero sumadas esas pequeñas partículas son las que forman el océano completo.

    Perdona, libérate de la carga.

    Pide perdón, libérate de la carga.

    Agradece, bendice, reconoce lo bueno, libérate de la carga.

  • Cuando vinculas tus pensamientos…

    Cuando vinculas tus pensamientos…

    Lindsay LohanHemos trabajado en numerosas ocasiones el valor de la palabra.
    Quisiera tratar contigo en esta oportunidad alguna idea provechosa, para clarificar tu lenguaje, para que de esa manera puedas tener más energía en tu actitud hacia la vida.
    Recuerda que un lenguaje positivo, edificante, pleno, conectado a la vida, permite dibujar en tu mente y en tu corazón un sentido de vida beneficioso.
    Tu realidad se plasma en tu ser, y por tanto te relacionas con el mundo, de acuerdo a como vas recibiendo la información y la vas acoplando a tu ser.
    De modo similar, repercutes en tu entorno en gran medida de acuerdo a cómo te comunicas.
    Ten en cuenta que lo que acompaña a las palabras tiene mucho más que las propias palabras, pero que lo verbal y aquello que lo acompaña es un poderoso instrumento que debes conocer y usar con eficiencia para llenar de bendición tu existencia y la de quienes te rodean.

    Usamos muy a menudo los siguientes nexos: “pero”, “y”, “aunque”.
    Se emplean para conectar ideas, y si bien pueden resultar similares en ciertos aspectos, en realidad pueden ser determinantes para establecer enfoques diferentes de nuestra atención.

    Demos ejemplos, para que de esa manera veamos cómo operan estas palabras y en qué divergen.

    Pongamos dos frases y vinculémoslas con “pero”, con “y” y con “aunque”, y entendamos cómo se operan el enfoque en cada caso.
    La primer frase es “Me quiero comer ese pastel”,
    y la segunda es “no es bueno para mi salud”.

    Digamos entonces: “Me quiero comer ese pastel Y no es bueno para mi salud”.
    La atención se distribuye entre ambas secciones de la frase, los que nos da oportunidad para evaluar qué escogeremos, si deleitar nuestros sentidos a costa de nuestra salud, o actuar racionalmente para apartarnos de aquello que en este momento nos está vedado.
    Es decir, la forma en que hemos construido la idea nos ayuda a realizar una elección más consciente que si la hubiéramos planteado de otra manera.

    Veamos cual: “Me quiero comer ese pastel AUNQUE no es bueno para mi salud”.
    En este caso el cerebro procesará con mayor fuerza la primer parte de la sentencia, lo que nos dejará al borde de consentir nuestro placer y apartarnos de la senda del bienestar saludable. Si bien es bueno disfrutar de los placeres permitidos de la vida, es nuestro deber cuidarnos de aquello que tenemos limitado o que nos puede llevar a situaciones de riesgo de cualquier índole. Por tanto, deslizarnos hacia la zona de peligro no es una actitud positiva ni edificante, así pues, cuidado en cómo planteamos las cuestiones, pues quizás “sin querer queriendo” estamos tomando una senda antes de llevar a cabo una evaluación veraz.

    Y tenemos la tercera forma: “Me quiero comer ese pastel PERO no es bueno para mi salud”.
    Es claro, me parece, que se acentúa la segunda parte del enunciado, lo que lleva a que tomemos parte quizás aún antes de considerar lo que está siendo juzgado.
    Tal vez en el ejemplo simplón y concreto que plantemos, de un pastel o la preservación de la salud, el uso del “pero” que está negando algo sea positivo a posteriori, pues tiene la intención de cuidar de nuestra salud. Sin embago, ¿cuántas veces el uso del “pero” está para dejarnos inmovilizados, petrificados, empantanados en situaciones poco saludables y que son enfermizas?
    Así pues, es común usar el “pero” para huir, para negar el avance, si es que no se usa también como arma de ataque hacia otros o hacia uno mismo.
    Están los que parecen adictos al “sí pero”, que se la pasan escatimando lo positivo para poblar el pensamiento de oscuridad, dudas, miedos, fracasos, que no siempre están para un servicio real y protectivo, sino como recurso del EGO.

    Así pues, amigo lector, tenga presente y en cuanta que según como interprete la realidad es como usted responderá y actuará.

    Piense bien antes de hablar y antes de actuar.
    Juegue con el uso de estas tres palabras de nexo, para poder encontrar cual de ellas le sirve a los fines de construir shalom a cada momento de su vida.
    Para que el lenguaje esté al servicio de la vida y el bien, y usted tenga más recursos a mano para servir al Eterno en la que es su misión principal en la vida: construir shalom.

  • El lenguaje y la construcción de shalom

    El lenguaje y la construcción de shalom

    Ha visto a su presaSegún el relato de la Torá, el Eterno empleó el lenguaje sacro para crear el mundo.
    Diez expresiones manifestó y el universo fue creado.
    Por supuesto que no eran palabras como las que nosotros podemos expresar o vocalizar, pues Él no es hombre para hablar a través de aire modulado por el aparato fonador. Pero, eran expresadas sin ser emitidas, reverberaban sin aire que las hiciera mover.
    Él determinó que fuera por medio del lenguaje que el mundo existiera.
    Por lo cual, debemos reconocer que el lenguaje, el uso de la lengua, debe ser tomado con mucho cuidado por cada uno de nosotros, que anhelamos andar por la senda del Eterno y actuar con lealtad hacia Él.
    En un gran resumen expresó el sabio:

    "La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y los que gustan usarla comerán de su fruto."
    (Mishlei / Proverbios 18:21).

    Los resultados, los frutos, que recibiremos están condicionados en gran medida por la forma en que usemos nuestra palabra.
    Si son palabras de vida, habrá frutos de bendición.
    Pero, lo contrario también será cierto.
    Por tanto, es básico y necesario cuidar tanto lo que entra en nuestro ser (comida apta y palabras aptas) como lo que sale a través de la boca (lo que decimos).
    Tanto judíos como gentiles tienen sus propios mandamientos al respecto de lo que ingerir (y escuchar) así como lo qué decir.
    Es bueno tenerlo presente y no confundirnos al respecto.
    Muchos de los males que padecemos se generan en desequilibros en nuestra dieta, pero también en aquello que introducimos como información y por supuesto que también por muchísimas de las cosas que decimos.
    Para mantener un estado de armonía interna y externa, por tanto, es menester conocer aquello que nos puede perjudicar que comamos, como las palabras que nos vician al expresarlas o recibirlas.
    Sobre esto hay escritos libros extensos, pesadas bibliotecas, que no podemos –ni queremos- sintetizar en estas escasas líneas que compartimos ahora.
    Es inmprescindible adquirir esas obras –las apropiadas para cada quien- y afanarse en el estudio y aplicación de normas de vida que santifican y llenan de sentido y trascendencia.

    En boca del salmista:

    "¿Quién es el hombre que desea vida? ¿Quién anhela años para ver el bien?
    Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
    Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela."

    (Tehilim / Salmos 34:13-15)

    Hay un quehacer estipulado, construir Shalom con nuestra conducta, lo que incluye el apartarse del mal.
    Pero no menos esencial es guardarse de hablar y escuchar lo perjudicial, no habituarse a las charlas banales y perversas, no ser un vocero del ocio pernicioso, para que de esa manera la boca y el oído sean puros y recatados a la hora de contribuir en la construcción del shalom.
    Si habituamos nuestro ser al lenguaje idolátrico, al pendenciero, al de vejámenes, al de falso exitismo, al de defraudar, etc., entonces nuestra alma se va contaminando con todos esos males, nos vamos sumergiendo en un océano de palabras infelices y que nos enferman.
    Apartarse del mal, es un gran consejo, pero atento también a apartarse de la mala palabra (que no es solamente la grosería o el insulto), pues la mala palabra condiciona en gran medida nuestra manera de relacionarnos con el mundo, de contemplarlo, de construirlo.
    Por ejemplo, alguien que tiene en su boca/oído palabras tales como “Jesús”, “Guerra”, “Engaño”, “Violencia”, estará rodeado de una atmósfera de espanto, que quizás en principio parezca solamente que son meras palabras, pero que van condicionando la vida, la va llevando por sendas de error y horror.
    Cuanto más puro el lenguage, emitido y recibido, más posibilidades de llevar un estilo de vida de pureza.
    Es que, a través del lenguaje representamos y damos significado a nuestras experiencias.

    Así pues, es hora de prestar atención a qué comemos, a qué decimos/expresamos, a qué oimos/atendemos, cómo nos expresamos, etc.
    Para purificar nuestras vidas, para construir shalom, para apartarnos del mal, para darnos mensajes positivos, de vida.

  • Parashot Tazría-Metzorá 5770: con quien hablas y de qué hablas

    Parashot Tazría-Metzorá 5770: con quien hablas y de qué hablas

    imagesEnseñó el maestro de maestros, Maimónides:

    «La metzorá (enfermedad de apariencia similar a la lepra) era un signo milagroso que debería advertir a Israel sobre la maledicencia y la calumnia.
    Asímismo, el hombre deseoso de seguir el camino recto, debe cuidarse de no acercarse a los perversos ni a los necios. En los grupos donde se encuentran reunidos los cínicos y los perversos, generalmente se discuten propósitos inútiles, como está escrito… Se llega entonces a medir a los justos… a atacar a los profetas y a hablar impúdicamente de sus mensajes… tal es el tema común de conversación entre los perversos.
    Por consiguiente, los propósitos de los hombres de bien en ISRAEL se limitan a la Torá y a la sabiduría. Así, el Santo bendito sea Él, los sostiene e inscribe sus méritos a su favor, tal como está escrito: «Entonces los que temían al Eterno hablaron cada uno con su compañero, y el Eterno prestó atención y escuchó. Y fue escrito un libro como memorial delante de Él, para los que temen al Eterno y para los que toman en cuenta Su Nombre.» (Malaji / Malaquías 3:16).»

  • Parashat Sheminí 5770: ni para aquí ni para allá

    equilibrioLuego de un lamentable suceso en el cual fallecierton dos de los cuatro hijos de Aarón haCohén, la Torá anuncia:

    «Entonces el Eterno habló a Aarón diciendo:
    -Ni tú ni tus hijos contigo beberéis vino ni licor, cuando hayáis de entrar en el tabernáculo de reunión, para que no muráis. Esto será un estatuto perpetuo a través de vuestras generaciones, para hacer diferencia entre lo santo y lo profano, entre lo impuro y lo puro, y para enseñar a los Hijos de Israel todas las leyes que el Eterno os ha dicho por medio de Moshé [Moisés].»

    (Vaikrá / Levítico 10:8-11)

    Si bien podríamos dedicar bibliotecas enteras a este párrafo, con tu permiso, quisiera detenerme en un pequeño punto del sagrado texto, para comentarlo humildemente y hallar una enseñanza ética para nuestras vidas.

    Allí en donde dice: «vino y licor», el excelentísimo comentarista tradicional, RASHI, brevemente cita del Talmud (TB Kritut 13b):

    «Vino como para emborracharse«

    En otra de nuestras fuentes se afirma:

    «el vino que alegra el corazón del hombre«
    (Tehilim / Salmos 104:15)

    Aquí apreciamos dos fuentes que se complementan sabiamente.
    Se está haciendo claramente una distinción entre el motivo y la cantidad de vino tomado.
    La copa de vino que se bebe para santificar el día de Shabbat, por ejemplo, es apropiada.
    En un lejaím, brindis, para celebrar una mitzvá o feliz acontecimiento, está muy bien.
    Esa copita de vino que dicen los médicos que es provechosa para la salud del corazón, sería bienvenida.
    El vino bebido moderadamente, en su justa medida, sirve para alegrar el corazón de la persona.

    PERO, cuando se bebe «para olvidar», para huir, viciosamente, torpemente, para agraciar socialmente, por aburrimiento, porque es fin de semana, por enfermedad, como un borrachín, entonces deja de ser un acto saludable y en armonía con el Cosmos, para ser un acto terrible, de caos y confusión.
    Cuando el límite se quiebra y se ingiere como para emborrarse, deja de ser alegría y regocijo y se transforma en tortura y pesar.

    Esto es una regla general.
    El exceso, más allá de lo que está delimitado por las leyes (naturales o espirituales), incluso de lo que pudiera parecer bueno, alegre, saludable, justo, puede llegar a ser negativo.

    La búsqueda de la justicia, es excelente; el exceso de justicia puede llevar a la amargura y falta de compasión.
    La búsqueda de placer, es muy buena; su exceso puede convertir la vida en vacía y sin sentido.
    Las acciones generosas, son buenísimas; su exceso puede llevar a empobrecer a la persona y dejarla furibunda.
    El cuidado del cuerpo, es necesario y de bendición; dedicarse solamente al cuerpo es de personas huecas.
    El EGO es maravilloso como siervo; pero espantoso como amo.

    Así podríamos ir enunciando una a una actividades o actitudes positivas, pero cuando caen en la desmesura pasan a ser negativas, para uno, para el otro, para la creación.

    ¿Cuál es nuestra moraleja del día?
    Dejemos que la resuma y añada LUZ el maestro de los maestros, Maimónides:

    «El camino recto es el término medio en cada pensamiento y proceder que el hombre se propone como línea de conducta. Y es la acción que está alejada de ambos extremos (exceso positivo y exceso negativo o defecto), sin tender ni a uno ni a otro.»
    (Capítulo 4 de «Shmoná Perakim»)

    «No debe el hombre decir: ‘Puesto que la envidia, la ambición y la codicia son malas consejeras y arruinan al hombre, me apartaré al otro extremo y me abstendré de todo: no comeré carne ni beberé vino, no tomaré mujer ni viviré en una casa confortable, no usaré lindas ropas sino una bolsa de arpillera; me mortificaré como los sacerdotes paganos.’
    También esa es una conducta equivocada y no se la debe imitar.»
    (Mishné Torá, Pensamientos 3:1)

     

  • Parashá Tzav 5770: Construcción de Shalom

    Esta semana en el pueblo judío se lee públicamente del rollo de la Torá la sección denominada TZAV, que se encuentra en el libro Vaikrá o Levítico.

    Como hacemos habitualmente, encontremos perlas preciosas de conocimiento y espiritualidad que nutran el alma de todo ser.

    En esta porción de Torá se enumeran distintos tipos de sacrificios que eran llevados por los judíos de antaño al santo Templo.
    El último de los mencionados es el «Korbán Shelamim», que se puede traducir como «sacrificio de paces».
    Veamos qué nos enseña la famosa obra «La Voz de la Torá», del Rabino E. Munk, en su comentario a Vaikrá 7:37.

    El Midrash acentúa el hecho de que los sacrificios de shelamim (de paces) son colocados al final de la enumeración y este hecho se reproduce en Bemidbar 29:39, después de la enumeración de los korbanot tzibur (sacrificios públicos).
    La paz (SHALOM) aparece así como el supremo objetivo, dado que los shelamim están destinados a restablecer la paz entre la creatura y el Creador, entre el hombre y su prójimo, entre el individuo y su conciencia.
    Para nuestros Sabios, la paz no es un simple don de la creación ni una ley de la naturaleza. No es solamente una doctrina moral del pacifísmo a ultranza, que busca la paz sin importar a qué precio, aun a costa de sacrificar principios sagrados del hombre y la renuncia categórica del uso de la fuerza.
    La paz, la verdadera paz, presupone por el contrario un esfuerzo permanente del hombre para llegar al estado en el cual los antagonismos, los conflictos y las contradicciones de la sociedad al fin se pasan y cuyos elementos de base se convierten en los componentes de un vasto sistema de armonía universal, coronada por el Reino de Dios en la tierra…
    Rabí Iehoshua ben Levi la compara con el fermento en la pasta, la considera como el elemento promotor del movimiento y del progreso en el seno de la sociedad.
    Después de que la paz y armonía que reinaban en el Paraíso fueron eliminados, como consecuencia del primer pecado, los hombres tienen la tarea permanente de reconstituirlos en su esplendor inicial y de consagrar a esta tarea lo mejor de ellos mismos.
    La paz continúa siendo el gran ideal universal, cuya realización depende de la voluntad de los hombres y de la bendición Divina.

    Nosotros humildemene hemos acuñado un lema, una misión, una meta: CONSTRUIR SHALOM a cada instante.

    Que sepamos hacerlo y lo consigamos.

  • Problema de lógica para genios

    Hace unos instantes recibí el mensaje que te transcribo a continuación:

    Parece ser que sólo personas con un IQ superior a 120 consiguen resolverlo. Piensa:

    Si:
    2 + 3 = 10
    6 + 5 = 66
    8 + 4 = 96
    7 + 2 = 63
    Entonces:
    9 + 7 = ???

    Resulta que no me considero especialmente dotado para las matemáticas, para serte sincero no sé mucho del tema, pero resolví la cuestión en menos de dos minutos.
    Qué bueno, qué suerte, qué lindo, soy inteligente… ¿y con eso qué?

    Como ya sabes el ser humano está formado de cinco planos:

    1. Físico
    2. Emocional
    3. Social
    4. Mental
    5. Espiritual

    El Coeficiente Intelectual (IQ o CI) es una medición más o menos fiable de aspectos parciales de uno solo de estos planos.
    Por tanto, ¡qué no se vanglorie el sabio en su sabiduría!
    Ser inteligente es estupendo, es maravilloso, es una herramienta muy útil, una bendición sin dudas.
    Pero, es imprescindible el cultivo y desarrollo de todos y cada uno de nuestros planos, nutrirlos, perfeccionarlos, mantenerlos en equilibrio dinámico saludable.
    Aquel que se concentra solamente en uno de los planos, está haciendo un flaco favor a su vida y difícilmente puede construir shalom.

    Por tanto, si no puedes encontrar la respuesta a este problemita matemático o de lógico, no te angusties, busca aquello en lo cual eres experto y dedícate a eso sin descuidar el resto de tus planos.
    En el mundo no todos pueden ser brillantes mentalmente, ni es necesario que todos lo sean.
    No por ello la persona es más o menos, sencillamente tiene aptitudes en otra sección de su existencia y no en la intelectualidad.
    Recuerda que es preferible una persona amable, buena, generosa, empática, aunque no sea brillante intelectualmente; a una persona genial en su mente pero oscura en sus emociones.
    Pues la persona buena estará en la senda del shalom, en tanto que la persona que rehuye del bien, no favorece la plenitud y la bendición en este mundo ni en la eternidad.

    Por consiguiente, busca tu meta a superar, descríbela con claridad, descubre cuál es el precio a pagar para conseguirla, y trabaja por ella.
    Siempre dentro del marco de los mandamientos, siempre procurando sostener tu vida en equilibrio en todos y cada uno de los planos de existencia.

    Para finalizar, el numerito que responde a la interrogante tiene tres cifras, las dos últimas son iguales; pero, no es lo que importa que descubras ahora… dime, ¿qué es lo que debieras ponerte a descubrir ahora?

  • Lo que Dios no hará por ti

    Dios es Todopoderoso,
    sin embargo,
    Él en Su imponente poder sin límites se ha limitado para darte existencia, y no solamente eso, sino que además tengas libre albedrío (capacidad para elegir entre el bien y el mal y hacer lo que escojas).
    Es tan inconcebible Su grandeza, que Él escoge limitarse
    para que tú escojas la vida.


    Como Él te ha dado existencia,
    para que vivas y crezcas y te ganes con justicia tu porción de placer en la eternidad,
    Él ha decretado que hay cosas que Él no hace ni hará por ti.

    Te enumero algunas:

    1. No escogerá por ti si andarás por el lado del bien o del mal,
    2. no se amará a Si Mismo, sino que tú debes amarLo sinceramente,
    3. no se agradecerá a Sí Mismo, sino que tú eres quien debe agradecerLe por todo,
    4. no hará tu parte de la tarea, aquella que te corresponde personalmente a ti, en la construcción de Shalom,
    5. no vivirá por ti, sino que tú habrás de vivir tu propia vida.

    Aquí termina este breve pero sumamente profundo texto.
    Estúdialo, mastícalo, apréndelo, compártelo, cuestiónalo, vívelo.