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  • La despedida del patriarca, un legado de vida

    El patriarca Iaacov/Israel se sabe próximo a su deceso, entonces se encarga de lo trascendente:

    «(28) Todos éstos llegaron a ser las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo al bendecirlos; a cada uno lo bendijo con su respectiva bendición.
    (29) Luego les mandó diciendo: ‘Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo;
    (30) en la cueva que está en el campo de Macpela, frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual compró Avraham [Abraham] a Efrón el heteo, junto con el campo, para posesión de sepultura.
    (31) Allí sepultaron a Avraham [Abraham] y a Sara su mujer, allí sepultaron a Itzjac [Isaac] y a Rebeca su mujer, y allí sepulté yo a Lea.
    (32) El campo y la cueva que está en él fueron adquiridos de los hijos de Het.’
    (33) Cuando acabó de dar instrucciones a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró. Y fue reunido con sus padres.»
    (Bereshit / Génesis 49:28-33)

    Bendice a sus hijos, a cada uno de acuerdo a sus cualidades, a cómo se iría desarrollando en tribus.
    Una bendición específica, la adecuada, que contemplaba desde la inspiración divina las necesidades y realidades del hijo y descendencia.
    Una perspectiva positiva y realista, de vida.
    Es comprensible esta despedida, este legado sagrado.

    Sin embargo, sus últimas palabras parecen un poco extrañas.
    No se dirigen a reforzar el ritualismo, ni prácticas “religiosas”, ni una identidad tribal en particular.
    Ni es un pomposo estudio acerca de la divinidad y cuestiones teológicas.
    Ni una prédica moralista cargada de imperativos religiosos.
    Ni un quebrado corazón recurriendo a los últimos ardides del EGO para obtener compasión.
    Ni un lastimero adiós a esta vida.
    Miremos bien sus palabras.

    Es un extenso recordatorio, lleno de detalles que parecen realmente innecesarios para estar rememorando precisamente en este preciso momento.
    Vamos, relee el párrafo y admite junto conmigo que parece un tanto raro que el patriarca moribundo gaste su último aliento en lo que está contando.
    Pero entonces, recordamos que Dios había prometido dos cosas a Avraham: descendencia y la tierra de Israel.
    Y hacemos rápidamente el enlace mental con lo que está sucediendo en este momento.
    Iaacov se encargó de guiar con sus bendiciones a sus hijos, la descendencia del pacto sagrado.
    Y tenía que conducir las mentes y corazones a afianzar la idea de que la alianza eterna también incluye la tierra para que moren en paz y plenitud.
    Por ello se enfoca en mencionar tanto detalle, en recordar historias antiguas conocidas, en ser exacto en las descripciones; por amor a su tierra, para que esa sana pasión se preserve y fortalezca en sus continuadores.

    El Eterno no había prometido una Torá a los patriarcas, ni mandamientos, ni rituales, ni un templo sagrado, ni un plan para ser “salvos” de pecados, ni la vida luego de la vida.
    Él prometió y pactó la descendencia y la propiedad de la tierra de Israel.
    Lo cual reiteró cabalmente cuando los israelitas salían de Egipto:

    «(8) Yo he descendido para librarlos de la mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y amplia, una tierra que fluye leche y miel, al lugar de los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos.»
    (Shemot / Éxodo 3:8)

    «(6) Por tanto, di a los Hijos de Israel: ‘Yo soy el Eterno. Yo os sacaré de debajo de las cargas de Egipto y os salvaré de su esclavitud. Os redimiré con brazo extendido y con grandes actos justicieros.
    (7) Os tomaré como pueblo mío, y yo seré vuestro Elohim. Vosotros sabréis que yo soy el Eterno vuestro Elokim, que os libra de las cargas de Egipto.
    (8) Yo os llevaré a la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Avraham [Abraham], a Itzjac [Isaac] y a Iaacov [Jacob]. Yo os la daré en posesión. Yo el Eterno.’»
    (Shemot / Éxodo 6:6-8)

    Y no son las únicas ocasiones en que encontramos similar mensaje: la redención de Israel se completa con ellos viviendo en la tierra de Israel redimida.
    Siendo así, ¿cómo y dónde entra la Torá y los mandamientos?

    (Publicado originalmente en SERJUDIO.com, compartido aquí por contar con interesantes enseñanzas para los noájidas. ¿Sabes cuáles?).

  • El silencio de Iosef

    «(14) Después que había sepultado a su padre, Iosef [José] volvió a Egipto junto con sus hermanos y todos los que fueron con él para sepultar a su padre.
    (15) Y viendo los hermanos de Iosef [José] que su padre había muerto, dijeron: -Quizás Iosef [José] nos tenga rencor y nos devuelva todo el mal que le ocasionamos.
    (16) Y enviaron a decir a Iosef [José]: -Tu padre nos mandó antes de su muerte que te dijéramos:
    (17) ‘Así diréis a Iosef [José]: ‘Por favor, perdona la maldad de tus hermanos y su pecado, porque te trataron mal.» Por eso, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Elohim de tu padre. Iosef [José] lloró mientras le hablaban.
    (18) Entonces lloraron también sus hermanos, y postrándose delante de él le dijeron: -Aquí nos tienes como siervos tuyos.
    (19) Pero Iosef [José] les respondió: -No temáis. ¿Estoy yo acaso en el lugar de Elohim?
    (20) Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Elohim lo encaminó para bien, para hacer lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso.
    (21) Ahora pues, no tengáis miedo. Yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así les confortó y les habló al corazón.»
    (Bereshit / Génesis 50:14-21)

    Según cuenta la Tradición, en su vuelta a Egipto Iosef quiso pasar por el pozo donde fuera lanzado por sus hermanos hace cuarenta años atrás. Se quedó allí en silencio, reflexionando, mirando el sitio del pasado horror. Tal vez una lágrima surbaca su rostro, no lo sé.
    Los hermanos estaban aterrorizados, supusieron que el silencio se debía a la ira vengativa de Iosef, quien ahora estaba libre para tomar represalias en contra de ellos. Es que, siguieron suponiendo, mientras el padre estaba con vida ellos estaban protegidos, pero ahora había caído esa defensa, por lo cual se encontraban a disposición de la tortura que les quisiera imponer su poderoso hermano Iosef. Había sufrido muchísmo a causa de ellos, y hasta ahora no había siquiera mostrado un poquito de venganza, por lo cual, seguramente se había acumulado y sería espantosa.
    Ellos no preguntaron, no se atrevieron, por ello hablaron-murmuraron entre ellos, desconfiados,
    Si hubieran empleado la Comunicación Auténtica en lugar de las volteretas del EGO, probablemente habrían descubierto que la mente de Iosef lejos estaba de rencores y venganzas, por el contario, estaba agradeciendo al Eterno que lo había rescatado y llevado al éxito. Ese pozo fue un stio oscuro y angustiante por muchos años, pero finalmente Iosef había logrado la redención, también emocional, y era eso lo que estaba reconociendo ante el Señor.
    Pero, los hermanos escogieron el camino oscuro, como habitualmente hacemos los mortales, empujados o arrastrados por el EGO, ocultamos la LUZ de la NESHAMÁ, en las grandes o pequeñas cosas.

    Ya en Egipto los miedos de los hermanos crecieron.
    Es que, durante décadas habían sido invitados a la mesa de su gobernante hermano, pero ahora ya las invitaciones no se extendieron más.
    Esto aumento las sospechas de ellos, confirmando así indirectamente que las intenciones de Iosef eran de pesadilla hacia ellos. No sabían cuando, pero estaba ciertos de que tarde o temprano lloverían castigos indescriptibles sobre ellos a causa de sus delitos del pasado.
    Si hubieran preguntado, Iosef les habría dicho que no los invitaba para no generar inútiles controversias. Pues, mientas Iaacov vivía él ocupaba la cabecera. Ahora, ¿quién se sentaría en la parte principal a la mesa? ¿Reubén, por ser el primogénito? ¿Yehudá, por ser el escogido para liderarlos? ¿Iosef, por ser el regente de Egipto? Era un conflicto al cual no quería llevar a la familia, por lo menos no en ese momento, por lo cual decidió en silencio dejar de organizar eventos que reunieran a la familia. Decisión errada o correcta, como sea, es la que tomó.
    Los hermanos no sabían, pero actuaban movidos por sus prejuicios. En lugar de usar la Comunicación Auténtica, le pidieron a una de las madres de la nación que hablara con Iosef, que le mintiera, una “mentirita blanca”, pero mentira al fin. Aquello que el padre había ordenado que Iosef los perdonara. Eso nunca había sido dicho por Iaacov, quien murió sin saber quien había vendido a Iosef como esclavo a Egipto.
    Y Iosef reconoció de inmediato la mentira, se dio cuenta de la manipulación, entendió el miedo que anidaba en el corazón de sus hermanos, entendió que de su parte tampoco había sido del todo claro y sincero. Él también olvidó usar las Comunicación Auténtica con ellos, por eso lloró, acosado por su propio EGO.
    Luego, sí camino con la LUZ, cuando dijo e hizo: “Ahora pues, no tengáis miedo. Yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así les confortó y les habló al corazón.»”.

    ¡Cuán importante es la Comunicación Auténtica!
    ¡De cuántos errores, malentendidos, altercados, disputas, guerras, violencia, sufrimiento y otros espantos más nos libraríamos si acudiéramos a ella de manera más cotidiana!
    Puede parece más sencillo y económico responder desde el EGO, pero finalmente, es el esfuerzo de mantenerse en la senda de la LUZ la que reporta SHALOM y plenitud de bienestar.

    Recuerda, construir SHALOM en todo momento, a través de pensamientos/palabras/actitudes/acciones de bondad Y justicia.
    Así disfrutaremos del paraíso terrenal, de la mejor versión de nosotros mismos.
    Esa es la cienca del espíritu, la Cabalá santa para la vida cotidiana.

  • Perversión central de un sitio de “Kabbalah” (?)

    Hace un rato alguien me compartió esto: “Sé amable contigo mismo y deja ir el juicio. Confía en que donde estás en tu vida es exactamente donde tienes que estar.”
    Decía que era de un sitio de Cabalá, lo cual realmente dudo en grado extremo. Más bien será de ideología facilista New Age, del neo escapismo, o de algún paganismo que se quiere hacer pasar por judaísmo. Pero ciertamente, el mensaje es terrible, anti vida, grotesco, enfermo y mortal.

    ¿Por qué?
    Porque con estos argumentos ramplones las personas que están en situación de víctimas reales, seguirán estándolo, y para colmo sintiéndose brutalmente culpables si sueñan con un poco de justicia, si anhelan vivir sin degradación, si desean ser tratadas con dignidad y respeto.
    ¡No! El lugar en el cual estás, no necesariamente es el que debes estar.
    Porque si eres un niño abusado por tus mayores, no estás ahí porque un dios perverso lo quiere y tú obligación es aceptar tu maltrato.
    Porque si eres una mujer golpeada y violentada por su marido, no tienes el deber de guardar silencio y sufrir la pesadilla.
    Porque si te hostigan en el estudio o el trabajo, si eres objeto de bullying, no debes disculpar la tremenda injusticia y decir que estás allí porque es tu lugar.
    Porque si tu gobierno es despótico y cancela tus derechos, no es con pasividad y humillante aceptación que las cosas cambiarán.

    Ciertamente el mensaje verdadero de la Torá, y por tanto de toda corriente realmente cabalística, es que debemos buscar el juicio, hacer actuar a la justicia, promover el bien para quien es merecedor de tal y ser duros en la medida exacta con el malvado.

    No todo es bueno en todo momento, aunque pudiéramos ver cómo de cierta forma quizás lo podemos transformar en bien a futuro; aunque no comprendamos los vericuetos de la existencia, el hecho cierto es que debemos hacer nuestra parte para que sea establecido el verdadero SHALOM, que no se basa en mentiras, ni en negar la realidad, ni en mantenernos como impotentes miserables cuando es otra la opción válida.

    Por tanto, no confíes que estás donde debes estar.
    Porque tal vez eso es un justificativo para seguir siendo violado; porque eso es el arma que tiene el pervertido para manipularte.
    Porque, aunque no estés en una situación dramática, es un mensaje erróneo que te niega tu derecho a ser libre, a crecer, a cambiar, a trabajar por un mayor bienestar.

    Y sí, debes ser amable contigo mismo, obviamente que sí.
    Pero no, no tienes derecho a dejar ir el juicio sobre tus actos, porque esa es una excusa típica del que hace cualquier disparate para seguir en el camino del error. Sean pecados voluntarios o no, sea porque deseas hacer el mal o no, es imprescindible realizar un auto juicio de manera habitual. Es la evaluación de la conciencia que nos permite hacer TESHUVÁ, y nos acerca más a nuestra identidad espiritual, a Dios.

    Por tanto, por favor, no confíes en esos sitios de “KABBALAH” que son venenos mortales pero con sabor y aroma a deleite.
    Son maquinarias para entorpecer el pensamiento, paralizar el sentimiento, y aunque se quieran vender como finos perfumes espirituales, realmente son hediondas fauces de la idolatría supersticiosa.

    Es mi humilde consejo, puedes tomarlo o dejarlo, obviamente, porque no precisas de mi autorización para hacerlo.
    Sin embargo, yo sería atento y lo tomaría en cuenta. Dejaría de perder mi vida adorando doctrinas mortales. No gastaría un centavo más en engrosar las millonarias arcas de los centros de falsa espiritualidad, sea KABBALAH o la que fuera. No permitiría a familia o amigos contaminarse con la enfermedad que estas fábricas de muerte producen. No compartiría alegremente los mensajes distorsionados, falsamente positivos, amargamente desfigurados como judaísmo. No haría más caso al malvado, para entonces poder ser feliz y estar en paz.

    Para finalizar, palabras de un profeta de la Verdad:

    Estas son las cosas que debéis hacer: decid la verdad unos a otros, juzgad con verdad y con juicio de paz en vuestras puertas, no traméis en vuestro corazón el mal uno contra otro, ni améis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio, declara el Eterno
    (Zejariá/Zacarías 8:16-17)

  • El consejo diario 617

    ¿A qué esperas para devolver el bien con bien?
    Esa acción es la que está faltando para que la LUZ prevalezca sobre la oscuridad.

  • El consejo diario 616

    Hay personas que no ven defectos en sí mismos. Y están los que no cesan de encontrarlos. Además de los que sabiendo de los suyos, los esconden, ¡hasta de su propia conciencia!

    Hay gente que se la pasa criticando los errores, reales o supuestos, de los otros. Y están aquellos que no paran de excusar las conductas de los demás.

    Hay todo tipo de actitudes, pero la más saludable es la que construye SHALOM.
    Reconoce tus errores, admítelos, haz TESHUVÁ, retorna a la armonía.

  • Recuerdo que tortura

    Vuelve el amargo recuerdo y te malogra el presente.
    ¿Hiciste lo necesario para completar el proceso de TESHUVÁ? 

    Hablar del problema, sinceramente, conscientemente, buscando acomodar las piezas en su lugar, puede ayudar.
    Si lo haces con una persona receptiva, atenta, comunicativa, seguramente te dé un gran apoyo; aunque nada te aconseje, aunque no te proponga ninguna solución mágica, sino simplemente por escucharte auténticamente.

    Pero eso no es todo, solo una parte y que pudiera llegar a ser contraproducente si se convierte en un hábito, o al menos en un tópico habitual.
    Ten presente que si no te despegas de imágenes negativas, tu mente se sincroniza a ellas. Si además de visualizarlas en la imaginación las expresas, estás ahondando el pozo que drena tu energía vital.
    Por tanto, empeoras en lugar de crecer. ¡Cuánto peor si tu oyente además es un reverberador de mala onda, uno que magnifica con su lupa distorsionada y terrible!

    Así pues, mucho cuidado con lo que dices, porque lo que pudiera ser terapéutico podría convertirse en iatrogénico.
    Sé precavido para que tu “espacio terapéutico” no se transforme en un fango que te retiene en una zonita de confort, en tu celdita mental.
    Porque el eco de la lástima y quejas no fortalecen ni impulsan a la buena vida.

    Por otra parte, hacer de cuenta que el recuerdo no existe y abarrotarte de palabrería seudo positiva, de milagrosas curas palabreras, de lemas místicos, de cháchara alegrona, probablemente tape con un decorado brillante la tremenda angustia que te consume y desgasta.
    Es bueno rodearse de gente positiva, que habla de manera realista-optimista, que impregna de saludable confianza, que alegra vivamente la existencia. Pero no confundir eso con huir de los inconvenientes para no esforzarse en resolverlos.
    ¿Está claro?

    Más allá de hablar, toma conciencia de que mientras no hagas tu parte posible de TESHUVÁ, algo quedará ardiendo y listo a consumir tus energías.
    Por tanto, si el mal recuerdo es de una acción negativa tuya, ya tienes a mano una respuesta: TESHUVÁ, lo más completa posible.

    ¿Y si el recuerdo oscuro es por algo que te provocaron, que sufriste, de lo que fuiste real víctima?
    Porque sin dudas esa memoria estresante está agazapada por allí, provocándote a impotencia, a encierro en tu celdita mental que percibes como si fuera un refugio.

    Lo que mencionamos unos párrafos antes también es válido en esta situación.
    No debes esconderte de tu dolor, sino admitirlo. Admitir tu impotencia de aquella ocasión lastimosa. Admitir que te ha provocado un daño que mantiene una herida que cada tanto arde y te amarga con su feo recuerdo. Admite.
    Pero, no eres ese recuerdo.
    Por más terrible y traumático que haya sido el evento, o los eventos, tú eres mucho más que eso.

    Además, puedes descubrir motivos, causas, cadenas de acontecimientos, etc. que llevaron a eso.
    Dar luz allí donde hay oscuridad.
    Poner orden, en donde hay revoltijo.
    Sufrir, por última vez; al cerrar la herida, cauterizarla.
    Perdonar, cuando ello sea posible.
    No aferrarse a excusas ni disculpar lo que debe ser corregido.
    Lo que no ha de retenerse, deberá fluir, escurrir, irse.

    Eventualmente, alguna vez podrías llegar a narrar esa historia oscura con tonos luminosos, sin engañarte, sin huir de la realidad, pero sí con la convicción de que manteniendo un recuerdo angustiante con vida no te dará a ti vida, sino que te la absorberá y drenará tus energías. Que lo nefasto te impulse a alzar vuelo, a elevarte, para que encuentres aquí y ahora un reservorio de vitalidad y felicidad.

    De cierta forma, es un camino de TESHUVÁ, porque retornas a un punto en el cual no hay herida, donde estás ileso.
    No estás negando la realidad, ni esperando que una goma de borrar mágica elimine tus recuerdos.
    Estás usando el mal verdadero para llenarlo de luz auténtica.
    Y, si hay algo para hacer, como por ejemplo la intervención de la justicia; pues, habrá que hacerlo.

    El pasado no desaparece, pero queda solamente como un dato archivado para uso mental; ya no es una llaga sangrante que reclama atención de manera dolorosa.
    Y eventualmente, el recuerdo ya no brota, reposa en calma en su cajón en el archivero de la mente.

    Tú puedes elegir, o puedes seguir sometido al caos del EGO.
    Te aconsejo elijas ordenar tu existencia a la LUZ de la NESHAMÁ.

  • El consejo diario 615

    Si solo tapas la mancha de humedad en la pared,
    o la ignoras,
    o reclamas a todos los santos por eliminarla,
    o te escapas,
    o te enojas con el mundo,
    estás empeorando el problema.

    ¿Qué tal si haces lo necesario para resolver lo que lo está causando?

  • Para deleitarte en la LUZ

    Todo ser humano es NESHAMÁ, espíritu, por tanto conectado de manera permanente con el Eterno y todo lo creado.
    Esa LUZ irradia de manera constante en nuestro ser, pero no la disfrutamos a pleno en nuestra existencia terrenal por dos motivos:

    a) velos que interpone el Eterno, pues como entidades materiales no estamos capacitados para recibir el completo influjo de la LUZ;
    b) manchas y cáscaras que se producen como efecto de pecar, salir del camino correcto que cada uno tiene marcado de acuerdo a su identidad espiritual (noájica o judía).

    Si quisiéramos deleitarnos más de la LUZ del Creador, aquella que estamos posibilitados para recibir en esta vida, ¿qué podríamos hacer?

    Te sugiero algunas respuestas, escoge aquellas que consideres más adecuadas:

    1) Desconectarte del mundo, recluirte y llevar una vida extremadamente rigurosa y limitada de placeres sensuales (mundanos).
    2) Dedicarte a extensas horas de meditación, rezo, silencio, enfocándote en lo que sientes es tu interioridad.
    3) Sumergirte en repetición de textos que consideras sagrados, llenarte con palabras aunque no las comprendas, repetir lemas aunque no los entiendas; porque lo importante es la intención.
    4) Rodearte de gente que cree en cosas parecidas a tus creencias, hacer actividades con esos “hermanos” de fe, mantener una vida de rituales codificados por esa agrupación a la que te enrolas.
    5) Adquirir libros, audios, videos, amuletos, objetos varios; presentarte en lecturas, conferencias, encuentros, similares; de entidades cabalísticas, jasideas o afines (o que presuman de serlo); porque te sientes lleno con ese pan místico que te venden y devoras.
    6) Conocer y cumplir cabalmente los mandamientos que te corresponden, de acuerdo a tu identidad espiritual (noájica o judía); respetando con idéntica energía los mandatos que refieren a las relaciones sociales, tanto como los que se vinculan con el Eterno y Sus cosas.
    7) Adentrarte en costumbres, prácticas, creencias, vivencias judías, y si son llevadas al máximo rigor posible mejor (aunque no sea necesario desde un punto de vista estrictamente legal y ético). Tanto si eres judío como si eres gentil.
    8) Construir SHALOM en todo momento, con acciones de bondad Y justicia. Sea en pensamientos, palabras, acciones o actitudes.
    9) Hacer buenas obras sin mirar a quien.
    10) Predicar a viva voz tus creencias “religiosas”, conminando a conocidos y desconocidos a compartirlas y a “convertirlos” a ellas.
    11) Teniendo fe.
    12) Estudiando los temas referentes a NESHAMÁ y al EGO, como por ejemplo los que aparecen publicados en http://serjudio.com/category/exclusivo/cterapia. Y luego, aplicando los consejos para tratar de llevar una vida más saludable, integrada, bendita, etc.
    13) Conocerte mejor para encontrar mecanismos saludables para reaccionar y para activar en el mundo.
    14) Disfrutando de lo permitido y apartándote de lo prohibido.
    15) Haciendo TESHUVÁ.
    16) Desafiándote a crecer a pesar de tu pereza para salir de tu zonita de confort.
    17) Poniendo en redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) fotos, mensajes, frases, videos que a ti te inspiran tu vena religiosa.
    18) Yendo a la iglesia, centro de Kabbalah, iglesias disfrazadas de sinagogas (mesiánicas, netzaritas, seudo anusim, etc.), antros de la Nueva Era, etc.
    19) Sirviendo al pastor, seudo rabino, seudo jajam, y negándote a cuestionarlo o requerirle honestidad.
    20) Teniendo la certeza de que ya estás conectado y eres un ser de luz.

    Si deseas, ¿nos cuentas las opciones que has escogido?
    Tal vez tengas otras en mente, ¿quisieras compartirlas?
    Estaré atento a tus comentarios, aquí debajo, en la zona destinada a los mismos.

  • Luces Jánuca

    Son muy lindas tus fotos en las redes sociales,
    esas que muestran tu menorá de Jánuca encendida.
    Te luces con ellas.

    Si eres judío/a, ¡muy bien! Haz cumplido con un mandato ritual que te pertenece, tanto al prender las llamas como por hacerlo público.
    Si eres gentil, ¡qué bello gesto! Estás compartiendo la herencia/vivencia judía y ayudando a difundirla.

    ¿Cómo te ayuda a construir Shalom?

  • El consejo diario 614

    No existe tu verdad, mi verdad, la verdad “relativa”,
    porque la verdad no depende de puntos de vista, ni opiniones, ni creencias, ni “me gusta” en redes sociales.

    Existe “LA VERDAD”.

    Podemos arrimarnos a ella,
    a sabiendas o contrariándola.
    Tú elige.

  • El consejo diario 613

    Si discuten para ver quien tiene la razón,
    ambos han perdido.

    Conversa, hasta acalordamente si fuera necesario,
    para establecer puentes
    que te aproximen a la verdad.
    No dejen de lado la Comunicación Auténtica.

  • El consejo diario 612

    Emocionarte es normal, es humano, es saludable.
    Encauzar la emoción hacia el bien, es estupendo,
    para ello,
    ten presente, que sea la mente quien conduce, no la emotividad;
    recuerda, que sea la NESHAMÁ quien marque el destino.