Categoría: Profetas y profecías

  • Mashiaj

    Características principales del Mashiaj:

    1. Ser humano, común y corriente, con defectos y virtudes. En su desarrollo, en su crecimiento las virtudes superarán a los defectos, sin embargo, cien por ciento humano.
    2. Descendiente (por línea paterna) del rey David, del linaje del rey Shlomó.
    3. Proclamado Mashiaj – Rey de acuerdo a las virtudes que manifestará públicamente y aceptadas por todos: rectitud, justicia, consejo, sabiduría, juicio, paciencia, misericordia, cumplimiento de las mitzvot y respeto a la Torá y sus sabios de cada generación, etc. Virtudes que distinguen a un buen rey de uno indigno.
    4. Amplio dominio de la sabiduría judía y estricto acatamiento a todas las leyes que debe cumplir un judío, así como las particulares del rey judío.
    5. El espíritu de profecía residirá en él, y el impacto de su enseñanza será profundo en toda la humanidad, si bien no modificará en nada la Torá, pues ésta es perfecta e inmutable.
    6. H’ quizás obre milagros por su intermedio, pero si no ocurren, en nada modifica su condición de rey consagrado y ungido de Israel.

    Características principales de la Era Mesiánica:

    1. Dirección política de Israel a cargo del Mashiaj, soberano descendiente de la dinastía davídica.

    2. Reunificación de los exiliados de Israel y Yehudá en la Tierra de Israel.

    3. Estado reunificado y consolidado, sin rupturas ni grietas internas.

    4. Cumplimiento cabal de los preceptos por parte de los judíos.

    5. Afirmación del valor insustituible de la Torá como modo de vida judío.

    6. No habrá nuevos exilios ni diásporas para los judíos, quienes habitarán con seguridad y tranquilidad dentro de los límites de nuestra Patria (Israel).

    7. Paz interior.

    8. Restauración permanente del Beit HaMikdash, y de los linajes de acuerdo a sus tribus y familias.

    9. Permanencia y vigencia de todos los mandamientos de la Torá (aquellos considerados como rituales al igual que los considerados como morales).

    10. Paz externa, lo que reporta independencia y soberanía nacional.

    11. El pueblo judío será respetado y alabado entre las naciones, y servirá de ejemplo moral para el mundo.

    12. Bienestar, armonía, paz y prosperidad generalizados.

    13. Aceptación por parte de las naciones de la especial vinculación entre Dios e Israel.

    14. Final del mal y el pecado.

    15. Conciencia y conocimiento universales de H’.

    16. Culto universal de H’.

    17. Resurrección de los muertos.

    18. Fin de la enfermedad y la muerte.

  • Cuidado con los que dicen hablar en nombre de Dios

    En la parashá Ree, continúa Moshé exponiendo la importancia para los judíos de guardar la Torá y cuidar sus mandamientos. Se repiten y amplían normas sobre el kashrut, reglas sobre diferentes dádivas para los pobres y necesitados, así como los shalosh haregalim (Pesaj, Shavuot y Sucot), todos estos preceptos que son dados por Dios expresamente a los hijos de Israel.
    En particular, Moshé insiste en enseñarnos que las acciones siempre tienen consecuencias, por lo cual habrá “brajá” o “klalá” (bendición o maldición), de acuerdo a los actos que se realicen.
    Las brajot son el resultado de llevar una vida de bondad y justicia, en sintonía con las reglas de la Torá. En tanto que las klalot surgen al descuidar la conducta y así fomentar el caos.
    Según interpreta Maimónides (Moré Nebujim III Cap. 12), nuestros mayores y más cotidianos problemas no se deben a causas naturales, o a obra de Dios directamente, sino al accionar del hombre, quien por su ignorancia o por su deseo no hace lo correcto.
    Por ello, en el judaísmo de todas las épocas, se nos insiste para que seamos conscientes de lo que hacemos. No dejarnos llevar por opiniones que pueden parecer bonitas, pero que en el fondo son corruptas. Sean ideas a un lado o del otro, más o menos populares, si en su base están enviciadas, debemos cuidarnos de ellas, pues suelen desembocar en sufrimiento.
    Se expresa puntualmente en la parashá, que se tenga mucha precaución con los falsos “hombres de Dios”. Aquellos que se presentan como poseedores de grandes conocimientos, que saben manipular con palabras y gestos, armar interesantes espectáculos para atrapar la atención y corazón, decir las promesas o las amenazas que mueven emocionalmente a la gente, pero que no son realmente de Dios, ni desean el bienestar de su audiencia. Por lo general ellos buscan obtener ventajas de sus admiradores. Riqueza, poder, dominio, fama, aprecio, respeto, afecto, cualquier cosa que les satisfaga, para lo cual usarán todo tipo de engaños sin importarles el daño que provoquen a sus seguidores. La Torá nos alerta especialmente sobre ellos.

    Como resumen de la parashá escogimos este párrafo que te invitamos a aprender y analizar:

     אֵת כָּל הַדָּבָר אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוֶּה אֶתְכֶם אֹתוֹ תִשְׁמְרוּ לַעֲשׂוֹת, לֹא תֹסֵף עָלָיו וְלֹא תִגְרַע מִמֶּנּוּ

    דברים פרק י"ג, פסוק א

    "Tendréis cuidado de hacer todo lo que Yo os mando; no añadiréis a ello, ni quitaréis de ello."
    (Devarim / Deuteronomio 13:1)

    Ahora, apreciado amigo lector, ¿cómo crees que este comentario puede serte de beneficio y bendición para ti en este momento?
    Me gustará leer tus ideas aquí mismo, como comentario.
    Gracias.

  • Un poco de historia

    camino-a-casaLa conquista de la tierra de Israel y la época de los jueces

    Moshé, el mayor de los profetas, muere y su lugar es ocupado por Ieoshua, quien desde joven fue su mano derecha sirviéndole. Es por ello que tuvo una buena oportunidad de aprender de su maestro como conducir al pueblo. El nombramiento de ieoshua fue estipulado por orden Divina.

    Ante Ieoshua se hallaba un difícil emprendimiento: la conquista de la Tierra Prometida. Esta tierra estaba ocupada por 7 pueblos, quienes poseían una cultura idolatra muy arraigada.

    La mandato Divino era muy claro, exterminar todos los pueblos de la Tierra de Knaan, sin dejar resto alguno (1). Uno de los claros motivos era la prevención de asimilación e influencias negativas de sus culturas idólatras hacia el pueblo hebreo.

    Luego de la conquista (que no fue completa totalmente) repartió Ieoshua cada parcela correspondiente a las tribus, cosa que en realidad ya fuese dividió en tiempos de Moshé.

    Ieohsua (no como su maestro Moshé) no dejó sucesor. Quedaron pequeños poblados knaanitas que estaban subyugados a las diferentes tribus hebreas cerca de las cuales vivían, pero de tanto en tanto había alguna rebelión. Los pueblos de en rededor (amoraim y mohabim) eras hostiles hacia las tribus hebreas, y también influenciaban en gran medida en la cultura (podemos ver esto en los tiempos del juez Shimshon y Guidón).

    Los Shofetim/jueces eran sujetos carismáticos que aparecen una y otra vez. El Tanaj nos relata que cada tribu y tribu peleaba en forma separada para consolidar sus territorios contra los enemigos. El pueblo clama al Eterno, y Este envía al Juez para yudarlos en su lucha. Tenemos el ejemplo de Deborá luchando contra Iabin rey de Jatzur, Guidón contra los midianim, Shimshón contra los pelishtim. El Juez logra salvar al pueblo y por un corto período de tiempo se puede gozar por unos años de tranquilidad. Pero luego de la muerte del Juez nuevamente el pueblo se corrompe y los enemigos se abalanzan. En el Tanaj, más precisamente en el libro de “Jueces”/Shofetim se puede ver claramente la conexión entre el pecado de idolatría  y el subyugamiento en manos ajenas.

    El último Juez fue Shmuel, quien era también Profeta. Él vivió en una época de cambio entre la época de los jueces y los reyes. A diferencia de sus precursores Shmuel acostumbraba a viajar de ciudad en ciudad preocupándose, haciendo orden y juzgando al pueblo.

    Al final de sus días el pueblo pide a Shmuel que se les nombre un rey que los dirija. Shmuel no muestra gran entusiasmo ante el pedido, pero por orden Divina es nombrado Shaul, descendiente de la tribu de Biniamín. En un principio Shaul logra gran éxito en sus batallas y emprendimientos, pero toma direcciones que no hallaron gracia a los ojos de Shmuel, haciendo que este por orden Divina, nombre a David como el siguiente rey.

    El rey David y y el rey Salomón

    David hijo de Ishai fue el segundo rey de Israel, luego de Shaul. En los tiempos del rey Shaul hubo duras guerras entre el reino de Israel y los pelishtim. Shaul perdió varias guerras y los pelishtim pasaron a dominar  varias zonas a raíz de esto.

    El joven David, que si bien no pertenecía a la familia de Shaul, aún vivía en la casa del rey. Shaul lo apreciaba en demasía y hasta le dio su hija Mijal como esposa. David peleó contra el gigante Goliat venciéndolo, progresó con mucho éxito en los asuntos militares y era muy querido por el pueblo, esto despertó celos en  Shaul, cosa que lo llevó a odiarlo e intentar  asesinarlo. Ionatán el hijo de Shaul quien quería mucho a David, le reveló las intenciones de su padre por lo que David logró escapar al desierto de Iehudá. Muchas personas de la tribu de Iehudá (su propia tribu) lo siguieron, viendo en él su conductor y dirigente. Las tribus del norte quedaron a favor del rey Shaul.

    Shaul y sus tres hijos fueron asesinados en una guerra contra los pelishtim y el Pueblo de Israel quedó sin rey. David volvió a la tierra de Iehudá y fue coronado como rey. En un principio las tribus del norte no lo reconocieron como rey, y querían un rey de la descendencia de Shaul. Luego de un corto tiempo, también las tribus del norte recibieron a David, siendo ya el rey sobre todo el Pueblo de Israel. El objetivo principal de David era unir a todo el pueblo, todas las tribus sean un pueblo despertando nacionalismo.

    David conquistó Ierushalaim de las manos de los Ibusim (Ierushalaim no le correspondía a ninguna de las  tribus hebreas ). Él la nombró la ciudad capital del reino de Israel, y desde entonces, Ierushalaim se conquistó en el centro espiritual, social y cultural de toda la Tierra de Israel. David logró en su vida vencer a los pelishtim, e Israel se convirtió durante su reinado en uno de los estados más grandes del medio oriente. David reinó durante 40 años, muriendo a la edad de 70 años, en el año 964 A.E.C.

    Según nos cuenta la tradición judía, David no solo fue un gran militar y político sino también un gran poeta y compositor. Muchos de los Salmos del Tanaj fueron compuesto por él, de hecho muchos Salmos comienzan con “Salmo de David…” o “Loa de David…”. Tal como el Tanaj nos lo relata el Eterno prometió a David que sus hijos, y los hijos de sus hijos seguirían en la dinastía real, e incluso que el Mashiaj será de su descendencia. (2)

    David aún en vida eligió a su hijo Shlomó/Salomón como sucesor, hijo de Bat Shebá, su esposa preferida. Shlomó recibió de David un gran reino, fuerte y unido. Él edificó y agrandó Ierushalaim. La obra más destacada de Shlomó fue la construcción del Bet Hamikdash, el Gran Templo de Ierushalaim. La construcción tomó 7 años. El Bet Hamikdash era el centro espiritual-religioso del reino de Israel. En los tiempos de Shlomó hubieron buenas y sólidas relaciones con los pueblos vecinos y hubo tranquilidad en la Tierra.

    El rey Shlomó es conocido como una gran sabio “el más sabio de todos los hombres”. Según la tradición Shlomó escribió 3 libros del Tanaj:

    -Mishlé/Proverbios

    -Shir HaShirim/El cantar de los cantares

    -Kohelet/Eclesiastés.

    Shlomó también reino durante 40 años. Desde 967/8 hasta 928 A.E.C.

    Destrucción del primer Bet Hamikdash:

    Desde el año 930 A.E.C (luego de la muerte de Shlomó) hubo durante varios año 2 reinados hebreos: Israel y Iehudá. Las relaciones entre los dos reinados no siempre fue el mejor, e incluso se llegaron a feroces guerras entre ambos. Según nos cuenta el Tanaj muchos miembros del pueblo se apartaron de la tradición, a causa de las influencias culturales de los pueblos vecinos.

    En el Medio Oriente en aquel tiempo llegaron grandes imperios, uno tras de otro: Ashur (Asiria), Babilonia, y Persia. También Egipto era un gran y potente Estado en aquellos tiempos, y cumplieron un trágico papel para Israel. El Imperio Asirio (Ashur) conquistó varios reinos y entre ellos Israel. Los egipcios lograron convencer al Reyu de Israel de rebelarse en contra de Ashur. El Rey asirio conquistó Israel y dispersò a sus habitantes fuera del país. Así vinó el final del reino de Irael.

    En aquellos tiempos comienza Ashur a caer en manos de un nuevo Imperio, Babilonia. Babilonia conquistó todas las tierras que anteriormente pertenecían a Asiria. Y así pasó también Iehudá a manos de los babilónicos. El Tanaj nos relata que en aquellos días hubo un gran descenso espiritual y de ética. Muchos individuos no cuidaban las leyes referentes a los huérfanos, viudas y esclavos (sobre leyes de esclavos ver Shemot/Éxodo cap. 21) los jueces no hacían justicia y también hubo idolatría. El Profeta Irmiahu/Jeremías hablló y predicó en contra de estos actos, ya que sabía que por ello vendría una gran tragedia sobre el Pueblo de Israel.

    El Rey de Iehudá, Tzidkiahu, estaba seguro que recibiría ayuda y apoyo de Egipto por ello se rebeló contra Babilonia. En el año 586 A.E.C. (el nueve del mes de Av) ingresó Nebujanedtzar/Nabucodonosor rey de Babel a Ierushalaim y exilió a los judíos fuera de Iehudá. Los babilonios quemaron el Bet Hamikdash, el centro religioso-espiritual, nacional y cultural del pueblo. Destruyeron toda la ciudad de Ierushalaim. Esta fue la destrucción del primer gran Templo.

    Exilio de Babel

    Luego de la destrucción del primer Bet Hamikdash, residieron los judíos 70 años en Babilonia. Siempre estuvo vivo el recuerdo de Ierushalaim e Israel en el pueblo. Según la tradición nos queda de aquellos tiempos el salmo:

    “Sobre los ríos de Babel,

    allí habitamos y lloramos,

    por el recuerdo de Tzión…”

    El poderío babilónico comienza lentamente a disminuir, y el lugar de Babel lo comienza a ocupar el Imperio Persa.  En el años 538 A.E.C. dio el rey de Persia, Koresh permiso a los judíos para volver a su tierra y construir el Bet Hamikdash. Por esto rezaban los judíos estando en el exilio, muchos volvieron a Israel y quien no, al menos brindó ayuda económica a la reconstrucción.

    El retorno no fue fácil. Había problemas con los pueblos que en aquel entonces vivían en la Tierra de Israel quienes no encontraron en gracia la idea del retorno del Pueblo de Israel y el levantamiento de un estado nuevamente. También había problemas económicos, ya que le tierra era mucho más pequeña y pobre. Pero los “olim” (así también se auto-llamaron entonces)tuvieron mucha iniciativa y valor, construyeron el Bet Hamikdash, menos esplendorosos y menor en tamaño que el primero. La construcción del Bet Hamikdash fue un acto político también. El pueblo lentamente volvía a la normalidad, incluso que no todos los judíos vivían en Israel, al menos sus corazones estaban en Ierushalaim.

    Dos grandes personalidades fueron las que ayudaron a construir nuevamente la vida en Eretz Israel. Uno era Moré, hombre de libros: Ezrá HaSofer/Ezrá el escriba. El segundo era dirigente político, hombre con agallas e iniciativa: Nejemiá. Estos dos próceres fueron los que sentaron las bases para la autonomía hebrea en Iehudá. Construyeron nuevamente Ierushalaim, y la Torá fue en aquellos días la constitución legal.

    Rebelión de los Jashmonaim

    En el año 200 A.E.C. lograron los sirios conquistar la Tierra de Israel. En un principio la situación de los judíos era relativamente buena, tenían libertad de culto. Pero de a poco comenzaron los problemas.

    El rey de Siria Antiojus/Antioco III, no accedió a darle a los judíos libertad de culto y religión, él quiso imponer en todo lado donde dominase la cultura helenista. Todos los pueblos aceptaron las imposiciones, pero los judíos, fieles a sus principios y tradición no podían admitir una situación como esta.  Si bien hubo una pequeña minoría del pueblo que si se subyugó, tomando nombres griegos, hablando su lengua, y vistiendo acordemente (los cuales se denominaban “mitiabnim”), sin embargo en su gran mayoría el pueblo se negó a la asimilación.

    En el año 167 A.E.C. decidió Antiojus atacar en forma directa el judaísmo y su tradiciones estableciendo leyes y estatutos en contra de los preceptos. Se prohibía cuidar el Shabat, circuncidar a los niños, se prohibía cuidar las reglas de kashrut/dieta judía. Los griegos incluso ingresaron un cerdo al Bet Hamikdash en señal de desprecio y burla.

    En una pequeña aldea cercana a Ierushalaim, en Modiim más precisamente, se levantó una oposición activista en contra de los crueles deretos de Antiojus. En este poblado vivía un anciano, de nombre de Mititiahu, quien poseía 5 hijos. En el año 166 A.E.C. se levanta Mititiahu junto a sus hijos rebelándose, en un principio solo fue trifulca menor, pero lentamente la rebelión de los judíos fue creciendo. Tras Matitiahu siguió dirigiendo la rebelión su hijos Iehuda HaMacabí. El logró llegar hasta el Bet Hamikdash, purificarlo e inaugurarlo nuevamente encendiendo la Menorá (fiesta de Januká).

    En el año 160 A.E.C. fue asesinado Iehudá en una guerra, pero sus hermanos Ionatan y Shimón continuaron con la dirigencia. Los hermanos Jashmoniam con gran audacia y coraje lograron tener éxito en su lucha y trajeron libertad sobre el Pueblo y la Tierra de Israel.

    En el año 129 A.E.C. se levanta en Israel un estado libre del Pueblo de Israel. Los gobernantes eran reyes de la familia de los Jashmonaim.

    El reinado de los Jashmonaim duró 103 años.

    El segundo Bet Hamikdash:

    En la época del segundo Bet Hamikdash habían dos grupos numerosos en el pueblo de Israel, los perushim/paruseos y los tzedukim/saduceos.

    Los perushim eran judíos que creían en la Torá, escrita y oral, las explicaciones de los sabios, la venida del Mashiaj, tejiat hametim/resurrección de los muertos, etc. Los tzedukim no aceptaban las palabras de los sabios sino únicamente el texto tanájico tal como ellos lo entendían. En este grupo había varios cohanim y personajes de alto poder adquisitivo. Poseían gran influencia política y económica sobre el pueblo. Entre los dos grupos hubieron grandes disputas a raíz de sus diferentes ideologías.

    La reina Shlomtzion, la esposa del rey Alejzander Ianai, quien imperaba sobre el estado de los jashmonaim entre los años 76-67 A.E.C. logró apaciguar las disputas entre los dos grupos. Pero sus hijos (de la reina) Aristóbulus y Horkenus, volvieron a despertar los odios debido a sus propias disputas para obtener el poder.

    En el año 64 A.E.C. conquistaron los nebatim/nabateos grandes terrenos de Iehudá y pusieron sitio sobre la ciudad de Ierushalaim. Aristobulus pidió ayuda del ejército romano, quienes también se encontraban luchando contra los nebatim en Siria. También Horkenus por separado pidió ayuda. Roma actuó astutamente, y debido a las discusiones entre los hermanos y el desorden conquistó fácilmente Israel. Los romanos nombraron un gobernador y cohen/sacerdote a Horkenus.

    El estado de los jashmoniam no fue fuerte bajo el imperio romano, solo había una pequeña autonomía interna. Las disputas en esta época fueron en aumento.

    En el año 63 AEC. Conquistaron los romanos el estado de Iehudá. El imperio romano se preocupó de  hacer prosperar y desarrollar la economía, y cultura en sus zonas conquistadas

    Los romanos construyeron en Israel varias ciudades, helenísticas por cierto, construyeron teatros, estadios, e hipódromos. Entre las varias ciudades conocidas que edificaron se pueden contar: Kesaria, Bet-Shean, Shomron, etc.

    Los romanos nombraron a Hordus/Hérodes, quien de hecho no era judío como rey de Iehudá. Lo enviaron con el ejército romano a regir sobre Iehudá. Ellos vieron en él un personaje ideal para el cargo por dos motivos: 1) no era querido por los judíos y 2) Hordus sabía muy bien que dependía completamente de Roma.

    Hordus se casó con Miriam, quien era descendiente de la casa de los jashmonaim, para encontrar gracia a los ojos de los judíos. Pero aun así los judíos veían en Hordus un gobernante extraño, de “afuera”, representante de Roma, y enemigo del pueblo, a pesar de que él construyó nuevamente el Bet Hamikdash.

    Hordus nombró cercanos a él en diferentes e importante puestos en el Bet Hamikdash. El principal objetivo de esto era debilitar el status de los dirigentes y engrandecer su nombre. Sin Embargo como dijimos no fue bien recibido ni querido por el pueblo.

    En el año 4 E.C muere Hordus. Luego de su muerte decide Augustus que rija un gobierno romano directamente sobre Iehudá. Para los judíos fue muy duro recibir la soberanía romana, su cultura y tradiciones. Muchos fueron los pueblos que recibieron de brazos abiertos la cultura e hidisincracia romana, pero no así los judíos. Ellos siguieron fieles a sus tradiciones. Las sabios y rabinos hicieron hasta lo imposible para luchar y alejar la cultura romana del pueblo. Hubo diferentes pequeños grupos que se rebelaron en contra de Roma durante varios años.

    Rebelión contra Roma

    La rebelión de los judíos contra el mandato romano entre los años 66-70 EC. Fue denominada “la gran rebelión”. Esta rebelión tuvo como resultado la destrucción de Ierushalaim y del Bet Hamikdash.

    Como antes mencionamos los judíos se negaban a recibir y absorver la cultura y las tradiciones romanas. En Kesaria (ciudad que Hordus construyó) vivían conjuntamente judñios y helenistas, y fue aquí justamente en el año 66 EC. Donde comenzaron lor roces y disputas dando como resultado final la gran rebelión. Cuando los judíos que vivían en Ierushalaim oyeron acerca de la rebelión y los problemas en Kesaria también ellos se sumaron al emprendimiento, nada fácil por cierto, hacía falta de gran valor para emprenderse en semejante tarea. Los romanos oyeron acerca de estos disturbios por lo que decidieron enviar su ejército a hacer orden en Ierushalaim, pero no lo lograron. A pesar de que el ejército romano era varias veces superior al de los judíos, tanto en cantidad como en calidad, estos lucharpon con gran valor y consiguieron vencerlos en el primer encuentro. Como consecuencia de la vistoria se hizo oficial la rebelión.

    Aspasianus, quien fuera el jefe del ejercito romano, tomó las riendas del asunto. Comenzó atacando el norte de Israel conquistando lentamente, llegando hasta Ierushalaim. Dentro de las murallas de Ierushalaim había una discusión interna entre continuar o no con la rebelión.

    Los romanos pusieron sitio sobre Ierushalaim, durante 5 meses. Los residentes de Ierushalaim soportaron duras penas de hambre, falta de agua, enfermedades y epidemias. El 9 de Av del año 70 EC. Consuitaron los romanos Har Habait, el monte donde yacía el Bet Hmikdash, destruyéndolo hasta los cimientos. En recuerdo de ello es conmemorado cada año y año el día 9 de Av en el seno del pueblo judío este triste día como un día de duelo.

    En el mes de Elul terminaron los romanos de conquistar todo Ierushalaim, destrozando y destruyendo lo que encontraban a su paso. Este fue un duro y trágico  golpe para el Pueblo de Israel. Los judíos que quedaron con vida escaparon a los bosques y diferentes ciudades prosiguiendo con la rebelión. Una de las ciudades donde más lograron aún luchar fue Metzada/Masada.

    Metzada es una ciudad que se encuentra en un monte cercano al Mar Muerto. Esta fue la última ciudad que les quedó a los romanos por liquidar. Allí habían aproximadamente 1000 hombres  con sus familias aún sosteniendo la bandera de la lucha. Al no poder ingresar los romanos pusieron sitio sobre la ciudad, lo cual duró 3 meses. Como es de imaginar la situación de los judíos allí dentro era en demasía difícil y dura, pero aún así lucharon con gran proeza, y la esperanza de la libertad  fue la que los empujó de seguir en pie fieles a sus ideales.

    Luego de los 3 meses, ve Eleazar ben Yair-dirigente de la rebelión que no lograrían los judíos vencer a los romanos y caerían en su crueles manos. Por lo que deciden juntos morir como hombres libres. “optamos por la muerte en lugar de una vida de subyugamiento”.

    Cada hombres asesinó a los miembros de su familia, los últimos diez hombres se asesinaron mutuamente y el último se suicido por si mismo. Cuando los romanos ingresraon encontraron 960 cadaveres con sus familias, y solo 2 mujeres con 5 niños lograron refugiarse y contar lo sucedido. El historiadior Iosef ben Matitiahu/Flavio Josefo escribió la historia de Metzada en su libro “La guerra de los judíos y los romanos”. El sionismo moderno convirtió la historia de Metzada en un símbolo de valentía y valor.

     

     

    Casi 2000 años nos separan de aquellos hechos.

    El Pueblo de Israel cruzó el destierro y des arraigamiento, persecuciones, pogroms, odio, masacres. Si bien hubieron épocas y lugares donde lo judíos lograron vivir dignamente, no es una época que se recuerda en el Pueblo judío como dulce, ni crea nostalgia alguna.

    El 5 del mes de Iar de 5708/14 de Mayo de 1948 declara David ben Gurion (que su santa memoria sea de bendición) la independencia del Estado de Israel. El Pueblo de Israel vuelve a su tierra, vuelve a su hogar, pero esta vez como un pueblo libre.

    Mientras en lo profundo del corazón

    palpite un alma judía,

    y dirigiéndose hacia el Oriente

    un ojo aviste a Tzion,

     

    no se habrá perdido nuestra esperanza;

    la esperanza de dos mil años,

    de ser un pueblo libre en nuestra tierra:

    la tierra de Sion y Jerusalén.

     

    Notas:

    (1)Por supuesto que también tenían la posibilidad de establecer un pacto de paz. Ver Malbim al principio del libro de Ieoshua.

    (2)Aquí me parece apropiado agregar que a diferencia de como muchos individuos piensan el cargo del Melej HaMashiaj/el rey Mesías será un cargo político-militar. Y de ninguna manera es necesario que sea un rabino o una autoridad halájica.

  • Moises-parte 2

    En este artículo continuo con el artículo de Moshé (ver parte 1 en: http://serjudio.com/personas/nombres/moshe ) basado en las enseñanzas de mi rabino y maestro Rab Uri Sherky.

     

    3-La misión

     

    A Moshé se le confieren dos cargos.

    Uno es:

    “Y ahora ve, y te enviaré al Faraón;”

    Y el segundo cargo es:

    “y saca a Mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto” (3:10)

    El Eterno desea revelar su esplendor y divinidad a dos pueblo distintos, a Egipto primero y luego a Israel. Tal como la misma Torá lo dice:

     

    Con respecto a Egipto:

    “Y sabrán los egipcios que Yo soy el Eterno” (Shemot/Éxodo 7:5)

    Y con respecto a Israel:

    “Yo los tomaré como pueblo para mí, y Yo seré Dios para ustedes…” (Éxodo 6:7)

     

    Pero esta doble función, la de interactuar con el pueblo egipcio y con el pueblo de Israel crea una dificultad. Ya que para los egipcios hacia falta un enviado justamente perteneciente al Pueblo de Israel para enseñarles sobre el Eterno, y para el Pueblo de Israel se necesitaba un enviado egipcio para sacarlos de la esclavitud, y he aquí que el Eterno encarga a Moshé estos dos cargos. Y ¿Cuál fue la respuesta de Moshé?

    “Moshé dijo a Dios: ¿Quién soy yo?

    En otras palabras, “Dios mío dime: cual es mi verdadera identidad! A que pueblo pertenezco!?”

    “Para ir al Faraón y para sacar a los hijos de Israel de Egipto?

    Me nombras llevar a cabo una misión que le correspondería a un hebreo(hablar con el Faraon), y por otro lado también me consideras egipcio por el segundo encargo (sacar al Pueblo de Israel).

    Le contesta el Eterno diciendo:

    “Porque el que Seré estará contigo”

    Quien te envía al Pueblo de Israel es “Ehié”- “El que Seré”, este es el nombre con el que más tarde se revela. (1)

    Sabemos que los nombres divinos hacen referencia al tipo de revelación con que el Eterno se muestra al mundo, cuando se comporta de acuerdo a la estricta ley y juicio se lo llama “Elokim”, cuando lo hace a través de Su cualidad de piedad y misericordia se lo llama “Adonay”. El nombre “Ehié/El que Seré” es la cara de Dios que rige y maneja la historia. En unos versículos más adelante cuando Moshé le pregunta cual es su nombre, el Eterno responde diciendo: “Yo Seré el que Seré” (vers. 14). Esta frase es difícil de traducir. Gramaticalmente, ambos verbos (Ehié) están en futuro, por lo que literalmente podrían entenderse como “Seré el que Seré”. Inspirándose en la traducción cristiana usual, ha sido traducida comúnmente por la frase “Soy lo que Soy”, entendiéndola como una descripción de lo que Dios es. Sin embargo, como Rashí señala, éste no es el sentido de la frase. No tiene como propósito decir lo que Dios es, sino lo que Dios hace, la forma en la que se relaciona con el ser humano. Por esta razón la he traducido siguiendo lo más posible la explicación de Rashí, que además se ajusta a su sentido gramatical. Tambien puede ser traducida en el sentido de: “Yo estaré (con ellos en este sufrimiento) de la misma forma que estaré (con ellos en su otro sufrimiento)” Ver Rashí, incitu.

    Entonces, retomando la línea: sobre el cuestionamiento de las misiones, el Eterno contestó a Moshé: con respecto a Israel eres enviado en una función nacionalista, histórica: “Así dirás a los hijos de Israel: Yo Seré me ha enviado a ustedes” (vers. 14).

    Pero con respecto a sui función con el Faraón y Egipto:

    “Y esta será para ti la señal de que “Anojí”/Yo te he enviado”.

    Quien te envía al Faraón es “Anojí”. Este fue el nombre divino con el que se dio la Torá (ver éxodo 20:2), tiene un sentido más “religioso”, tal como la continuación del versículo mismo dice: “Cuando saques al pueblo de Egipto ustedes servirán a Dios en este montaña”.

    Y así fue en realidad, el Pueblo de Israel seguía al nombre “Ehié” buscando su identidad nacionalista, la Tierra de Israel, y los egipcios fueron detrás de “Anojí”, el “erev rab” los egipcios que se sumaron al pueblo de Israel en la salida fueron con el fin de recibir la Torá, con un fin más religioso. “Cuando saque al pueblo de Egipto”. Cuando la Torá dice “el pueblo” sin especificar “el Pueblo de Israel” hace referencia a esta gente no perteneciente originalmente que se sumaron a los hebreos, el Erev Rab. Ellos tenían una motivación religiosa, a ellos les llamaba la mística en la dirigencia de Moshé. El tema de erev rab es un tema muy largo y no es aquí el lugar para alargar.

     

    La conversación de la zarza fue una conversación bastante larga. Los Sabios nos dicen que incluso duró varios días. Moshé se niega en tomar las riendas de la encomienda, a pesar de ser enviado por el TodoPoderoso mismo. Su excusa es: No sé hablar. No es la intención decir que semántica y gramaticalmente no sabía hablar, o tenía dificultades del habla, sino que el procedía de otra idiosincrasia, otra cultura. El pertenecía una cultura universal, y por ello cuando hablaba acerca de las  enseñanzas de los patriarcas se escuchaba un tanto extraño en los oídos del pueblo. Moshé se preocupaba de que no fuese escuchado. Por ello en su último intento de negarse dice:

    “Por favor, mi Señor; envía ahora por intermedio de quien has de enviar” (4:11)

    En otras palabras, envía a quien normalmente envías, envía a Aharón. Él creció dentro del Beit Midrash, despierta en su conducción ese sentimiento religioso, a él si escucharán.

    Pero la respuesta del Eterno nos sorprende en demasía:

    “Y entonces se encendió la ira del Eterno contra Moshé y dijo…”

    ¿Por qué se enfureció el Eterno? Acaso no es por humildad que Moshé se negó?

    “¿No es Aharón tu hermano, el leví? Yo se que él habla (bien)…”

    Yo sé que Aharon sabe como formar un ambiente religioso. Pero el mensaje que el Bet Midrash tiene para dar no construye activamente la redención que necesitamos, aniquila cualquier iniciativa.

    “Bezrat Hashem (con ayuda de Dios) saldremos de aquí…. Dios enviará un enviado al final de los días, hay que tener emuná (fe)… Con ayuda de Dios saldrá todo bien, no se preocupen….”

    Y por ello, únicamente Moshé, quien conoce la tacticas gubernamentales, militares, burocráticas es el apropiado para esta misión. Pero el Eterno le agrega:

    “Además he aquí que él saldrá a tu encuentro y al verte se alegrará en su corazón” (vers.14)

    Nuestro maestro Moshé se preocupaba, que quizás no fuera recibido por Aharón, ya que Moshé se crio fuera del Bet Midrash, y si es que Aharón no se sumase le sería aún más difícil formar al pueblo. El Eterno le contesta: Aharón estará contigo. Junto con la conducción política vendrá la conducción religiosa, rabínica. Tal como el Rab Kook fue quien le dio la aprobación a los acontecimientos en los que vivimos, y nos hizo conocer que es la mano del Eterno quien mueve los hilos.

    Y si ponemos atención vemos que desde hace 100 años, siempre la conducción sionista en Israel se preocupó en que haya una figura “religiosa” dentro de la coalición, mas allá de que en realidad no era necesitada su presencia desde el punto de vista funcional, era importante que haya un rabino que de esa legitimación al emprendimiento.

     

     

    Resumen:

     

    Encontramos en resumen que ha habido 3 etapas en la vida de Moshé, y cada una de 40 años (2). Moshé atraviesa en su vida una búsqueda personal, una búsqueda de identidad. Durante 40 años una seudo identidad egipcia, otros 40 midianí, hasta que encuentra su verdero yo, en el Pueblo de Israel

    Podemos ver algo parecido en la vida del famoso Rabí Akivá. 40 años como “am aharetz”/hombre común, 40 estudiando, hasta sus últimos 40 como maestro y guerrero. Vemos un paralelismo interesante. Los primeros 40 de ambos son en uno en Egipto, y el otro (R.A) en un hombre simple, del montón. Los sabios nos dicen que “am aharetz” es aquel que tiene educación, puede que no tenga Torá, pero muchas veces la ética y educación podemos aprenderla de la cultura universal. Y cada uno tomo esto en sus respectivas etapas para formarse en la vida.

    Otros 40 en Midián. Nosotros vemos que ir al desierto, aislamiento, estudiando las enseñanzas de nuestro patriarca Habraham no es aún ser parte de Am Israel. Israel se es luego de haber estudiado quien sale a conquistar.

    Y en sus últimos 40 R.Akivá luego de su formación interna salió a conquistar, apoyando la rebelión de Bar Kojba (3). Todo tiempo que la persona aún esta en su etapa de formación, en la ieshibá, aún esta en proceso, aún no posee su identidad completa de Israel.

     

    En resumen, podríamos decir que cada uno de nosotros atraviesa en su vida una búsqueda personal, una búsuqde ade identidad, formación y dirección. Sepamos aprovechar cada etapa en nuestras vidas.

     

    Shabuatov!!

     

     

    Notas:

    (1)Ver Rashí 3:14

    (2)Bereshit Rabá 100:10

    (3)Hiljot Melajim 11:3

  • Milagros y profecías

    En lo referente a manifestaciones “sobrenaturales” del Eterno en Su relación con el Hombre, milagros explícitos y profecía, podemos encontrar claras bandas temporales.
    A grosso modo:

    Etapa

    Milagros

    Profecía

    Adámica-Pre-patriarcal

    Intervenciones directas de Hashem en sucesos de relevancia global. El concepto de milagro como intervención «sobrenatural» no tiene cabida en este período.

    La comunicación entre Dios y algunos hombres podía ser relativamente fluida.

    Patriarcal

    Intervenciones que se circunscriben a eventos específicos, que incluyen poblaciones o individuos notables, efectuados generalmente por emisarios celestiales.

    Mensajes del Eterno a determinadas personas, particularmente en sueños.

    Salida de Egipto-Ingreso a la Tierra de Promisión

    Dios opera con “brazo extendido y mano poderosa”, de manera evidente. Los milagros, prodigios y señales acompañan al pueblo judío a diario.

     

    Moshé alcanza el grado de profecía máxima, otras personas reciben visiones proféticas de diferente grado. La profecía finaliza para las naciones y queda limitada a personas judías.

    Asentamiento judío en la Tierra de Promisión-Caudillaje

    Los milagros son cada vez menos frecuentes y menos explícitos. Aquellas expresiones grandiosas van desapareciendo paulatinamente, siendo mojones y no cotidianos.

    Casi no se perciben visiones ni se reciben mensajes proféticos.

    Época de los reyes Las manifestaciones concretas del Eterno se reducen aún más. Su Presencia se manifiesta por excelencia en el Templo construido por Shlomó. Hay un auge de revelaciones proféticas. Los escogidos por el Eterno, de los cuales quedan referencias, son unas decenas, quienes dedican sus acciones a corregir la conducta de las personas, para encaminarlas hacia la bondad-justicia-lealtad.

    Destrucción del Primer Templo de Jerusalén y exilio

    Ya no se perciben más milagros revelados.

    Los últimos profetas van muriendo y el canal de conexión entre las neshamot se oscurece, se interponen barreras, hay obstáculos para las visiones.

    Exilio de Babilonia hasta la actualidad

    El mundo opera de acuerdo a las leyes naturales, no hay evidencias palpables de intervención divina “sobrenatural”. Aquellos sucesos personales y colectivos que socialmente se llaman “milagros”, no parecen tener conexión con lo que el Tanaj y la Tradición refieren como tal.

    Solamente quedan esporádicos girones nebulosos de visiones obtenidos durante sueños. Muy escasas personas pueden ser notables en sus ideas inspiradas, pero no se elevan demasiado en la escala profética.

    Cuando tenemos presente este panorama, y no sembramos el caos con creencias bien intencionadas pero sin basamento, podemos comprender mucho mejor tanto lo acontecido en las historias “bíblicas” como lo que sucede en nuestro tiempo.

  • Profetas y profecía

    Toda persona en su esencia más pura, en su neshamá, está constantemente conectado con el Eterno y con toda la creación.
    Pero, ese Yo Esencial se encuentra amurallado detrás de capas y más capas que el EGO y las experiencias vitales han ido poniendo a su alrededor.
    Además, nuestros cinco sentidos no están capacitados para percibir esa tenue voz que desde nuestro interior nos comunica verdades y sabiduría, bondad y armonía.
    Entreverados con el abundante torrente de percepciones y estímulos, la vocecita sagrada de nuestro Yo Esencial, el canal conectivo con el Padre, permanece oculto, como en silencio, perdido, como si no tuviera existencia.
    Sin embargo, ahí está, todo el tiempo disponible para nosotros, a nuestro alcance, sin necesidad de rituales, sin adherirse a doctrinas místicas, sin seguir a líderes religiosos, sin ningún aspaviento, allí en nuestro interior está la Palabra de Dios disponible para darnos vida, sentido, trascendencia.
    Como en la propia Torá Dios se encarga de explicitarnos:

    "Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.
    No está en el cielo, para que digas: ‘¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?’
    Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ‘¿Quién cruzará el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?’
    Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 30:11-14)

    Si aprendemos a doblegar al EGO (también conocido como Ietzer haRá o Satán), si des-aprendemos una cuantiosa cantidad de doctrinas y creencias nefarias, si reforzamos nuestras potencias multidimensionales, si dejamos de lado el querer controlar aquello que no está bajo nuestro dominio, ciertamente tendríamos ocasión de vislumbrar alguna percepción “extrasensorial”, que se aproximase a lo que fuera en su momento las revelaciones proféticas.
    Dije “tendríamos ocasión”, que no es lo mismo que “tendríamos profecías”.
    Déjame que te explique.

    La profecía es recibir mensajes de parte del Eterno.
    Cuando la persona tiene algún grado de percepción de contenidos, mensajes entrantes, que transitan por la conexión que el Yo Esencial mantiene con el Eterno.
    La conexión es constante, propia del ser humano; pero la percepción de los mensajes que vienen a través de ella es circunstancial, que puede extenderse más o menos en el tiempo, y que puede variar de índole o categoría.
    Es decir, un profeta no lo es todo el tiempo; y no todo lo que percibe es profecía de idéntico peso profético.
    El único que mantuvo con firmeza su superior estatura profética fue Moshé, quien por divina Voluntad alcanzó y se sostuvo casi invariablemente en ese nivel, mientras fungió como profeta y líder del pueblo.

    Así pues, la profecía es la capacidad de percibir mensajes entrantes que provienen a través de la conexión espiritual.
    Como ya te mencione, todos tenemos esa capacidad de forma innata, aunque no fuera aprovechada.
    Tampoco lo era por la mayoría de las personas en el pasado, cuando el canal de profecía estaba abierto. Hace unos 2500 años que el Eterno cerró el canal de la profecía para el ser humano. Desde ese entonces, ya no hay más profetas ni profecía en el mundo. (Por supuesto que todos los que desde entonces se autodenominan profetas y comercian con la “fe”, lejos están de la santidad, de la divinidad, o de guiar por la senda de la vida. Mucho cuidado con los lobos disfrazados de pastores o de ovejas.)
    Sin embargo, la capacidad natural está en nosotros, tenemos formas de perfeccionarnos para ir alcanzando cada vez mayor grado de apreciación de la Luz interna y estar menos sometidos al EGO, pero, por Voluntad Divina estamos imposibilitados por ahora de traspasar el umbral hacia la profecía clara y precisa.
    Aunque, tenemos la fiel promesa de que volveremos a recibir la información que fluye por ese sagrado canal, eventualmente, en la Era Mesiánica. Como leemos:

    “Así­­ sabréis que Yo estoy en medio de Israel, que Yo soy el Eterno vuestro Elokim y que no hay otro.
    Y nunca más será avergonzado Mi pueblo.
    Y sucederá después de esto que derramaré Mi soplo sobre toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Vuestros ancianos tendrán sueños; y vuestros jóvenes, visiones.“
    (Ioel / Joel 2:27 – 3:1)

    (Supongo que te habrás preguntado el motivo por el cual Dios restringió este canal tan provechoso de información sagrada. Quizás más adelante te brinde alguna idea al respecto, quizás no.)

    En el Talmud se mencionan cuatro aspectos imprescindibles de todo profeta:

    “el Eterno no hace posar Su Presencia sino en una persona que sea fuerte, rico, sabio y humilde”
    (Nedarim 38a)

    ¿Cómo ha de interpretarse cada una de estas cuatro cualidades?
    En otro sitio, el propio Talmud nos brinda una importante clave:

    “¿Quién es sabio?
    Aquel que aprende de toda persona.

    ¿Quién es fuerte?
    Aquel que conquista a su Ietzer (EGO).

    ¿Quién es rico?
    Aquel que se contenta con lo que tiene.

    ¿Quién merece la honra?
    Aquel que muestra honra por las criaturas de Dios.”
    (Pirkei Avot 4:1)

    En este pasaje no está definida la humildad, sino que en su lugar se tipifica al merecedor de honra. Igualmente nos sirve para darnos cuenta que en la concepción judía tradicional, la humildad es contar con la correcta autoestima, saber valorarse adecuadamente, tanto en aquello que es una carencia como aquello que es una virtud. El humilde se evalúa sin rebajarse pero tampoco sin enorgullecerse en vano. Esta condición le permite valorar al prójimo adecuadamente, no hostigar, no agredir, no manipular, sino aceptar al otro, valorarlo, respetarlo, ayudarlo a corregir lo negativo, promoverlo a fomentar lo positivo, denunciar con firmeza lo torcido para enderezarlo. Tal es la humildad.

    En este sentido, es interesante hacer notar que es fundamental el ánimo pacífico, armonioso, carente de agresión, sin enojo, sin esclavitud al EGO. Tal como leemos:

    “… así también es con el enojo, que es un rasgo extremadamente destructivo, y es necesario que uno se distancie lo más posible de él, y se entrene para no enojarse, incluso en aquello que pareciera apropiado estar enojado… Los Sabios (Pesajim 66b) establecieron que aquel que está enojado es como uno que practica la idolatría. Además especificaron que cualquiera que está enojado, si es sabio pierde su conocimiento, si es profeta pierde su don profético…”
    (Maimónides, en las “Leyes sobre Creencias”, Deot 2:3)

    El mismo maestro, en Shemoná Perakim capítulo 7, explica que en particular es el desarrollo del plano mental con todas su potencialidades la llave hacia la profecía, y que es necesario completarlas con cualidades personales positivas, pero que no se las precisa a todas ellas. Así menciona a profetas que tenían ciertas dificultades emocionales, como el miedo, el enojo, el deseo, y a pesar de ello igualmente alcanzaron algún grado profético.
    Aunque en el “Moré Nebujim” (Segundo tomo, capítulo 32) presenta para que analicemos otras perspectivas un tanto diferentes:

    1. La popular, también sostenida por algunos sabios de Torá: Dios elige a quien quiere, sin considerar las cualidades o dotes de la persona.
    2. La filosófica: la persona que alcanza un estado de integridad mental y moral, potencia su imaginación por medio de la cual profetiza sin más, sin intervención divina, sin elección, solamente por haber alcanzado un grado de desarrollo personal.
    3. La tradicional judía, fundamentada en nuestra cultura: es un proceso natural pero que precisa el factor de la intervención divina, puesto que Él puede bloquear el acceso a la profecía incluso a una persona que ha llevado al máximo sus potencialidades, con predominancia de la facultad imaginativa que forma parte de la dimensión mental.

    Si relees lo que hemos escrito unos párrafos más arriba, podrías corroborar cual de estas opciones es la que nos representa mejor.

    Pero además, y según explica Rabí Yehuda haLevi en el Cuzari (en base a Ialkut Shimoni, Shir haShirim 8:994), son necesarias dos condiciones más:

    1. Desde la entrega de la Torá la profecía se centro exclusivamente en miembros del pueblo judío.
      Antes hubo profeta entre las naciones, algunos vivieron y profetizaron luego de la entrega de la Torá, pero al morir ya no hubo renuevo profético entre los gentiles.
    2. La profecía se produce en la tierra de Israel exclusivamente, o fuera de ella cuando la cuestión atañe a su bienestar.

    A esto sumemos que el Talmud (Sotá 48b) indica que la profecía requiere también de una época que la habilite, que abone a su recepción por parte del individuo apropiado.

    Entonces, nos damos cuenta que para la formación de un profeta se precisa una combinación compleja de elementos: el profeta es una persona judía que ha logrado desarrollar sus capacidades multidimensionales, al punto de vivir en un estado de armonía interna y externa. Así quita el yugo del EGO sobre sí, por lo cual sintoniza su Yo Vivido a su Yo Esencial, lo que le permite disfrutar la irradiación de la Luz del Eterno, que repose en él la Shejiná (Divina Presencia). Claro, si esa es la Voluntad de Dios, si su generación es meritoria y si está en el territorio de Israel o laborando por el bienestar del pueblo judío en la tierra judía.

    Como comprendes, el alcanzar grados de profecía depende de variados factores que deben combinarse, por lo cual los resultados no siempre será idénticos. Por ello, el gran Maimónides enumera once grados de profecía.
    Los expondré ahora (muy brevemente), advirtiéndole antes que los dos primeros niveles no son propiamente proféticos, sino próximos a la profecía.

    1. Ayuda divina que incita y anima a realizar acciones buenas, grandes y relevantes. Ej.: Shofetim/Jueces 2:18.

    2. Una fuerza que impulsa a hablar con profunda sabiduría, divinas alabanzas, saludables admoniciones, o temas relativos a política o metafísica; más allá de las posibilidades naturales del que así procede.
      De este nivel son los textos inspirados que encontramos en la tercera sección del Tanaj, como por ejemplo Salmos, Proverbios o el libro de Daniel.
      No son profecías reales, pues ni siquiera el que las percibe las considera como mensajes que provienen directamente de Dios; sino que son inspiraciones de orden divino o sueños valorados como importantes.
      Tal es el caso específico de Daniel, que tomaba sus videncias como sueños y no como profecías.
      Tenemos aquí el nivel de la videncia de origen divino.
      Ej.: Daniel 7:2; 1 Melajim/Reyes I 3:15.

    3. Parábola percibida en sueños junto con su interpretación correcta y reconocida como mensaje del Eterno. Ej.: Zejariá/Zacarías 4:2.

    4. Percepción en sueños de palabras claras y distinguibles, sin ver al que las profiere. Ej.: 1 Shemuel/Samuel I 3:7.

    5. Un personaje revela algo en sueño profético y es tomada como revelación divina. Ej.: Iejezkel/Ezequiel 40:4.

    6. Es el más frecuente entre los profetas, y es cuando un ángel habla en sueño profético, y su palabra es tomada como revelación divina. Ej.: Bereshit/Génesis 31:11.

    7. Es cuando parece que en sueño profético es Dios mismo el que se comunica. Ej.: Ieshaiá/Isaías 6:1-8.

    8. Es cuando se perciben parábolas en una revelación profética en estado de vigilia. Ej.: Bereshit/Génesis 15:17.

    9. Cuando se oyen palabras de origen divino en estado de vigilia. Ej.: Bereshit/Génesis 15:4.

    10. Se ve en visión profética un personaje que le habla. Ej.: Iehoshúa/Josué 5:13.

    11. Es cuando en visión profética se percibe un ángel que le habla e interactúa con él. Ej.: Bereshit/Génesis 22:11.

    Moshé es el único que superó este grado, pues de él está escrito:

    "Frente a frente hablo Yo con él"
    (Bemidbar/Números 12:8)

    "Entonces el Eterno hablaba a Moshé [Moisés] cara a cara, como habla un hombre con su amigo"
    (Shemot / Éxodo 33:11)

    Todos los que perciben visiones y sueños deben apoyarse en su facultad imaginativa para comprenderlos y desentrañarlos, en tanto que Moshé lo que hacía era atestiguar la Palabra que le era revelada. En palabras de los Sabios:

    “Todos los profetas veían en una pantalla no nítida, Moshé Rabeinu veía una pantalla nítida”
    (Iebamot 49b)

    Otra diferencia, es que Moshé es el único que toleró consciente la revelación de Dios, pues los otros profetas o recibían sus mensajes en sueños, o caían en sopor si la revelación se sostenía un cierto tiempo (mira el ejemplo de Avraham en Bereshit / Génesis 15). 
    El  sistema nervioso humano es incapaz de tolerar la potencia energética de la conexión directa del Yo Esencial con el Infinito, por ello en buena medida el EGO también cumple una función protectora en el ser humano.
    Al momento de la profecía, el profeta podía caer al piso con desmayos, o presentar signos de locura o alteraciones espacio/temporales, sufrir convulsiones o espasmos musculares involuntarios que podrían confundirse con ataques de epilepsia.
    Así pues, la misericordia divina hacía que fuera en sueños la mayor parte de las profecías, para cuidar y proteger el sistema nervioso y la salud en general del profeta.
    Al despertar, sentía el sabor poderoso del mensaje en su mente, percibía las imágenes (no solo visuales) con una precisión que la distinguía de los sueños corrientes, luego debía poner a funcionar su imaginación, su inteligencia, su intuición para alcanzar alguna claridad en el mensaje a reportar.

    A todo esto, ¿la gente se preparaba para ser profeta o un buen día despertaba en ellos este don?

    Sabemos que hubo algún período en el cual existieron gremios de profetas, los “benei hanebihim”, quienes estudiaban diversas materias y realizaban variados ejercicios para llegar a alterar sus estados de conciencia y alcanzar de esa forma alguna revelación celestial. Empleaban la música y probablemente movimientos corporales para sumirse en estados de éxtasis, de modo similar que ocurría con “profetas” en otras culturas, quienes buscan ofuscar su conciencia para tener supuestas visiones metafísicas.
    Queremos creer que procuraban reducir los efectos del EGO en sus vidas, para de esa forma captar la suave voz del Eterno hablando desde su Yo Esencial. Pero, según parece la efectividad de tales academias y entrenamientos no rindieron abundantes frutos, no contamos con muchas profecías plasmadas en el Tanaj de discípulos de tales academias. Por más que araran el terreno, hicieran surcos, regaran, era el Eterno quien debía depositar allí la semilla para que germinara y creciera la profecía en ellos.

    El Talmud enumera 55 profetas cuyo mensaje tiene significado para todas las generaciones, sus palabras han quedado registradas en el Tanaj.
    Sin embargo, hubo varios otros, anónimos, puntuales, con acciones necesarias para tu tiempo y lugar sin intención de perpetuarse para las generaciones (ejemplo: 1 Melajim / I Reyes 13).
    De acuerdo a la Tradición, cada miembro del pueblo judío fue profeta al momento de la Revelación de la Torá en Sinaí, condición que se evaporó para la mayoría tras el pecado con el becerro de oro. Éste fue un hecho único e irrepetible, la profecía al unísono de todo un pueblo, tal cual determina Maimónides, de una naturaleza difícil de comprender.

    Hasta aquí hicimos un rápido bosquejo de las cualidades y condiciones para el profeta y la profecía, seguramente encontrarás mucha más información en nuestro sitio (serjudio.com y fulvida.com), porque hace varios años que trabajamos educando y difundiendo, son miles y miles los textos gratuitos a tu disposición. Aprovéchalos.

    Ahora quisiera concentrarme un poquito en los mensajes, en esa información que se adquiere vía la red que conecta a nuestro Yo Esencial con el Padre y con el todo.
    En la percepción general, e incluso académica, se asume que el profeta es una especie de vidente del futuro, que sirve para predecir eventos y avisar acerca de ellos.
    Mira por ejemplo:

    Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

    profecía
    1. f. Don sobrenatural de origen divino que permite el conocimiento de hechos futuros.
    2. Predicción hecha por un profeta.
    3. Conjetura basada en indicios o señales

    ¿Será esta realmente la función y finalidad de la profecía, de la verdadera, de la que proviene del Eterno, de la que tomamos como un cierto grado de manifestación de Su Voluntad?

    Si hacemos un relevamiento detallado y metódico veremos que no es así.
    Si bien hay mensajes que traen imágenes del futuro, esto no es la finalidad ni el sentido de la profecía.

    En ocasiones en la profecía se brindan imágenes de un probable futuro:

    1. para llevar a la reflexión que conduzca a la teshuvá (arrepentimiento total y sincero) (ejemplos: Ioel/Joel 2 y el libro de Mijá/Miqueas);
    2. o para calmar el alma apenada por las tragedias y de esa forma no dar al EGO oportunidad de seguir haciendo caer a la persona y la sociedad en el error/pecado (ejemplos: Ieshaiá/Isaías 40 y 52).

    Pero, la visión del futuro en sí misma no tiene ningún valor. Sino que una y otra vez el mensaje de los profetas es despertar la conciencia de su audiencia, de aquellos a los que les dirigen el mensaje del Eterno.
    Que esa iluminación multidimensional los lleve a una vida de construcción de Shalom, plena de actos de bondad y justicia, con lealtad a los mandamientos del Padre Celestial.
    Esa es la finalidad, comprobada en cada participación profética.
    Así fue desde el comienzo de la humanidad, una y otra vez la misma exhortación de parte del Padre.

    De aquí sabemos algunas pistas (Mishné Torá, Iesodé Torá 10:1) para reconocer a un falso profeta:

    1. Propone mandamientos “con profecía de parte del Eterno” que no han sido declarados previamente en la Torá, o los dictados oralmente a Noaj y sus descendientes para los gentiles.
    2. Anula de forma permanente algún mandamiento “con profecía de parte del Eterno”.
    3. Propone adorar/servir a dioses que no son Dios, o antepone intermediarios en nuestra relación con Él.
    4. Su profecía es en nombre de alguna deidad que no es el Dios que se revelara a la nación judía en Sinaí.
    5. Su finalidad no es la construcción de shalom, por medio de la bondad, la justicia y la lealtad al Eterno y Sus mandamientos. (A veces para construir shalom es necesario recurrir a la destrucción, son muy escasas las oportunidades, pero existen. Ejemplo: (1 Shemuel / I Samuel 15).
    6. Que lo que dice respecto sucesos positivos del futuro NO se cumplen en todos sus detalles.
    7. Puede que ocurran eventos asombrosos, algo que parece milagros, curaciones y sanaciones, espectáculos sorprendentes. Pero nada de esto tiene ningún valor espiritual ni de conexión con Dios, si va en contra de los mandamientos del Eterno o es para adorar dioses que no son el Padre Celestial.

    Lo vemos en el propio texto de la Torá:

    "Tendréis cuidado de hacer todo lo que Yo os mando; no añadiréis a ello, ni quitaréis de ello.
    ‘Cuando se levantará en medio de ti profeta o soñador de sueños, y te dé una señal o un prodigio, y se cumple la señal o el prodigio que él te predijo al decirte: ‘Vayamos en pos de dioses ajenos’ -que tú no conociste- ‘y sirvámoslos’, no escuches las palabras de tal profeta ni de tal soñador de sueños; porque el Eterno vuestro Elokim os estará probando, para saber si amáis al Eterno vuestro Elokim con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
    En pos del Eterno vuestro Elokim andaréis, y a Él temeréis. Guardaréis Sus mandamientos y escucharéis Su voz. A Él serviréis y a Él os adheriréis.
    Pero tal profeta o tal soñador de sueños ha de ser muerto, porque predicó la rebelión contra el Eterno vuestro Elokim que te sacó de la tierra de Egipto y te rescató de la casa de esclavitud. Él trató de desviarte del camino por el que el Eterno tu Elokim te mandó andar. Así eliminarás el mal de en medio de ti."
    (Devarim / Deuteronomio 13:1-6)

    Y en el profeta:

    "Así ha dicho el Señor Elokim: ¡Ay de los profetas insensatos que andan tras su propio espíritu, y que nada han visto!

    Ellos ven vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: ‘Así dice el Eterno’, pero el Eterno no los ha enviado. ¡Con todo, esperan que Él confirme las palabras de ellos!
    "
    (Iejezkel / Ezequiel 13:3-6)

    ¿Y cómo comprobamos si alguien es realmente un profeta (en la época y lugar en la que había)?

    1. Que sea una persona con lealtad a la Torá.
    2. Que sea cumplidor cabal de los mandamientos que le corresponden de la Torá.
    3. Que diga hablar en nombre del Eterno y su fama le precede como persona de bien, honesta, cultivada emocionalmente.
    4. Que lo que dice respecto sucesos positivos del futuro necesariamente DEBEN cumplirse perfectamente, con todos sus detalles.
    5. Que lo que dice respecto a sucesos negativos del futuro, eventualmente se cumplen, si es que las personas no rectificaron su conducta y se apartaron del mal camino que el profeta vino a denunciar.
    6. No tiene necesidad de presentar pruebas milagrosas, pero si lo hace, con que fuera una única vez es suficiente.

    Una imagen que da el profeta acerca del sacerdote del Eterno retrata en buena forma al profeta verdadero:

    "Mi pacto con él fue de vida y de paz. Estas cosas le di, y él Me temía y guardaba reverencia ante Mi nombre.
    La Torá verdadera estuvo en su boca, y por eso: en sus labios no se halló malicia, en paz y en justicia anduvo Conmigo y a muchos apartó del pecado.
    Porque los labios del sacerdote han de guardar el conocimiento, y de su boca han de buscar la Torá, pues él es un mensajero del Eterno de los Ejércitos."
    (Malaji / Malaquías 2:5-7)

    Te invito a que hagas un test para corroborar tus conocimientos: http://serjudio.com/tests/test012.htm y gracias por leer hasta aquí este largo texto, que es casi una recopilación de material que desde hace varios años tenemos publicado en nuestros sitios. Visita los links que te hemos ido ofreciendo, son muchos, son extensos algunos de los textos, pero es una pequeña colección de lo que tienes para ti gratuitamente aquí.
    Y recuerda, si quieres colaborar con nuestra tarea de educación y difusión de valores verdaderamente basados en la Torá, para judíos y gentiles, te estaremos muy agradecidos.

  • Moshé

    Moshé

    Moshé en busca de identidad

     

     

    En este artículo nos ocuparemos del personaje de nuestro maestro Moshé. Lo haré basándome en las enseñanzas recibidas de boca de mi maestro y guía, el gran sabio israelí, Rabino Uri Sherky. Una gran enseñanza nos legaron nuestros Sabios “las profecías que serán necesitadas en la posteridad fueron escritas (el Tanaj), y las que no, no” (Meguilá 14a) De lo cual podemos deducir que si la Torá nos legó y nos hizo conocer datos acerca de Moshé fue para darnos la oportunidad de recopilar enseñanzas que nos sirvan para el futuro.

     

    Nuestro maestro Mohé figura en la Torá desempeñando dos importantes cargos: uno político-militar (sacando al pueblo de Egipto) y uno religioso (entregando y enseñando la Torá). Era también posible que dos individuos separados cumplieran estas dos funciones, uno que saque el pueblo de Israel de Egipto, y otro que cumpla la función de líder espiritual entregando y enseñando los preceptos al pueblo. De ninguna forma era obligatorio que un solo individuo cumpla estos dos roles tan distintos uno de otro. Pero sin embargo sabemos que los planes divinos fueron diferentes y Moshé cumplió y llevo a cabo ambos roles. Esto es un detalle trascendental del cual podemos ver y comprender que justamente la auténtica Torá esta ligada íntimamente con la política del pueblo de Israel. Y obviamente que la Torá es un componente central en la formación patriótica del Pueblo de Israel.

     

    La Torá no alarga en relatarnos mucho sobre la vida de Moshé. Los detalles de su vida, se reducen a 3 etapas. Un poco acerca de su  juventud, otro poco al momento de salir de Egipto, y otro poco al final de los 40 años de estar el pueblo en el desierto. De los 120 años que vivió Moshé solo nos es relatado 3 años, quedando unos 117 aparentemente desconocidos. Vemos que estos años no nos son esenciales para comprender lo que Dios nos quiere enseñar sobre Moshé, sino que nos basta con estos cortos 3 años.

     

    1-“Sapo de otro pozo…”

     

    Moshé nació como un individuo alienado de la nación de Israel. Fue criado separado de la esclavitud y el subyugamiento vivido por el pueblo, incluso por afuera de aquel sentimiento de sentirse extraño. Moshé nació desvinculado del yugo de la esclavitud, ya que era parte de la tribu de Leví, la cual no fue esclavizada. Sin contar que fue criado como un egipcio en el palacio del faraón. En otras palabras Moshé nació y se crió desvinculado del pueblo de Israel. Teniendo este dato en mente cabría preguntar: por qué razón eligió el Eterno específicamente a este individuo como su enviado y representante?

    Se podrían suponer dos motivos. El primero, tal como los sabios nos enseñan “El apresado no podrá liberarse a sí mismo de su prisión” (Geburot Hashem, Cap. 19) es decir es esclavizado no puede ser la fuente de la libertad, es necesario que haya un factor externo al esquema que entre en juego para provocar la liberación, ya que el germen de la libertad no es parte del mundo, de la mente del apresado, esta semilla debe venir de afuera para lograr florecer.

    El gran sabio medieval, el Maharal de Praga pregunta: ¿Por qué la esposa de Moshé no era judía? ¿Cómo es que el líder del Pueblo de Israel toma como esposa una midianita? El gran sabio responde explicando que si Moshé tomaba como esposa una mujer judía, es decir del Pueblo de Israel, formaría parte del pueblo, siendo sectorial. Moshé se cuidó de tomar una mujer “de afuera” para poder seguir siendo una personalidad del colectivo, cosmopolita. (ver Geburot Hashem, cap. 19)

    Para comprender el segundo motivo que podríamos esbozar acerca de por qué eligió el Eterno específicamente a Moshé, siendo él una persona ajena a la nación, debemos profundizar un poco más. Es importante sobresaltar que Egipto es justamente la nación que nos donó al “redentor”. Comprendamos que la salida e independencia del Pueblo de Israel no fue un suceso que afectó únicamente a la nación judía sino al mundo entero, sus civilizaciones y culturas. Tal como el Rab Kuk afirma: “La salida de Egipto será la primavera del mundo eternamente” (1). Egipto es la madre de las civilizaciones humanas, y es posible incluso que haya sido la más grande que haya habido, y en los días de Moshé se encontraba en su apogeo y máximo esplendor. Entonces, por cuanto que la humanidad entera debe ser un socio en la Guehulá/redención, aporta lo suyo enriqueciendo al redentor, para lo cual Moshé necesariamente debe de crecer fuera del pueblo de Israel, en el seno de la cultura egipcia.

    Como se sobrentiende para que un proceso de estas características tenga éxito debía poseer Moshé un alma de la mayor pureza. Tal como dice el versículo acerca del nacimiento de Moshé:

     

    “La mujer concibió y dio a luz un hijo. Vio que era bueno…” (Éxodo 2:2)

     

    El gran cabalísta Arizal afirma sobre Moshé que no poseía pizca alguna de maldad en su alma, todos los refinamientos por los cuales debe pasar un alma en esta vida fueron hechos en Moshé previo a que llegue a este mundo, y su espíritu era de la mayor pureza. (2) Fue por ello que a pesar de que Moshé se encontraba sumergido en el interior de Egipto, no fue dañado por  corrupción, libertinaje o impureza alguna.

     

    2-La elección:

     

    “Un varón de la casa de Leví fue y tomó (como esposa) a una hija de Leví. La mujer concibió y dio a luz un hijo. Vio que era bueno”(Éxodo 2:1-2)

    La Torá en forma inusual nos oculta del relato el nombre de ambos padres, del niño mismo también. Incluso la hermana no se nos hace saber el nombre: “Y su hermana se mantuvo a cierta distancia para saber que sería de él” (vers. 4) y lo mismo acerca del nombre de la hija de Paró. La Torá algo nos está insinuando con tanto misterio, como queriéndonos decir: Moshé no pertenece ni a los judíos ni a los egipcios, es un alma pura especial que descendió al mundo, pertenece a la Luz original de los días de la Creación (3).

    Pero a pesar de que una persona pueda poseer un alma pura, debe en alguna etapa de su vida realizar decisiones, elegir una línea y camino por donde hacer brillar su luz interna. Elegir por cuales ideales se inclinará.

    Hay una búsqueda interna de identidad por parte de Moshé:

    “El niño creció, y entonces ella lo llevó a la hija del Faraón, y él fue un hijo para ella. Y llamó su nombre Moshé, pues dijo: “Porque de las aguas lo extraje” (vers. 10)

     

    La hija del Faraón lo llama “Moshé”, éste e un nombre egipcio. Sobre el significado del nombre hay 2 teorías. Una afirma que Moshé significa: hijo, lo cual es muy lógico ya que el principio del versículo dice: “… y él fue un hijo para ella…”. Y la segunda teoría opina que Moshé significa: agua, lo cual también es muy probable, ya que concuerda con el contexto: “…porque de las aguas lo extraje…” de cualquier forma que sea, vemos que el redentor de Israel posee un nombre egipcio pero no hebreo!(4)

    Pero también existen opiniones que quien le dio el nombre a Moshé, fue una tercera persona, y se logra notar por la discordancia en la lengua original el hebreo del término “…pues dijo…” haciendo mención a un tercer personaje. Y así es que el gran Rabino Itzjak Abrabanel opina que quien le dio el nomnbre e Moshé fue su propia madre, Iojebed demostrando que en realidad también tiene sus raíces en la lengua hebrea(ver también el Midrash HaGadol). Pero sea como sea vemos que el mismo nombre contiene 2 identidades diferentes, de las cuales Moshé debe de buscar y optar por alguna.

    Sigamos otro poco con el texto bíblico:

    “Sucedió en aquellos días que Moshé creció, y salió a sus hermanos, y vio sus cargas. Y vio un varón egipcio que golpea a un varón hebreo, de sus hermanos” (vers. 11)

    ¿Qué significa el término “Moshé creció” cuando en el versículo previo leemos también “el niño creció? Para responder a esta redundancia los sabios nos explican que el primer término se refiere a su estatura física, y la segunda mención a su grandeza jerárquica, ya que el Faraón lo nombró sobre toda su casa. Moshé en este momento creció política y socialmente, ascendiendo en la pirámide. Moshé sabía muy bien que se estaba postulando llegado el momento para ser el sucesor del Faraón, sería el encargado de manejar la cima cultural a nivel mundial, el encargado de subyugar al pueblo de Israel entre otras tareas también. Pero por otro lado Moshé también era consciente que era el hijo de Amram, quien era a su vez la cabeza y dirigente de la tribu de Leví, y Leví era la cabeza de las tribus en el Pueblo de Israel (ver Rambán 2:23) Es decir Moshé en estos momentos se encontraba en una encrucijada, a que historia pertenecer o a la historia egipcia o a la historia del Pueblo de Israel.

    Es por ello que dice: “Moshé creció, y salió a sus hermanos” ¿Quiénes eran sus hermanos? ¿los egipcios o la nación judía? Fue esto justamente lo que Moshé fue a buscar! (5) Fue a buscar donde era su pertenencia.

    “…y vio sus cargas…” si bien aquí la palabra: “siblotam” se puede traducir como cargas, es decir que Moshé pusó su vista en el sufrimiento del Pueblo de Israel, hay también quien opina que sería mejor traducido con la palabra “encargo” (ver Ibn-Ezra) es decir Moshé fue encargado de manejar el desempeño de la dura tarea del Pueblo de Israel. Es decir fue como un capataz o oficial egipcio a ver como se desempeñaban los esclavos. Y vio un varón egipcio que golpea a un varón hebreo, de sus hermanos” ¿Qué es lo que Moshé vió en esta búsqueda interna de identidad? Por un lado vio “un varón egipcio”, aquí el término “varón” no se refiere a las masculinidad del individuo, sino que  hace referencia importancia y jerarquía. Y también vio “un varón hebreo”, también vio importancia de este lado. Ambos lados tenían sus puntos buenos y positivos. Pero vio que uno golpea al otro, y aquí Moshé decide: “…de sus hermanos”.

    En un principio esta decisión de Moshé fue basado en motivos éticos, estar del lado del sufrido y oprimido. Lo cual si bien puede sonar muy moralista e incluso romántico no necesariamente siempre es correcto, de hecho Moshé corrige esta postura, de quien es golpeado es quien posee la razón. Pero sin embargo en este momento fue el motivo que lo hizo decidir.

    Y tal como dice el dicho: “El proceder de nuestros padres es una enseñanza a los hijos”. Hace unas décadas atrás un tal Theodor (Bianiamin Zeheb) Hertzl, criado en una cultura austríaca, liberal, se formula la pregunta si se debe de tomar una postura de asociarse a la cultura del mundo no-judío y entonces de forma total, o más bien guardar  la postura judía. Pero el ve el caso Dreyfus, el varón hebreo que es golpeado, y en aquel momento escribe el libro “El Estado de los judíos” fundando el movimiento sionista.

     

    “Se volteó hacia uno y otro lado, y vio que no había ningún hombre, así que mató al egipcio y lo ocultó en la arena” (vers. 12)

     

    ¿Qué significa la expresión “hacia uno y otro lado”? si dijeramos que miró hacia la derecha e izquierda para corroborar que no haya testigos, cómo es que al otro día ya lo acusaban de asesino? Esto nos induce a decir que hacia un lado y el otro se refiere hacia el lado egipcio y el lado hebreo. Pero para Moshé ya el mundo egipcio dejó de ocupar centralidad en su identidad, ya no es más “varón” al que mató, sino que  “mató al egipcio”, entendió Moshé que lo que quedase en Egipto quedaría enterrado en arena…

     

    “Y salió al segundo día y he aquí que dos varones hebreos reñían. Dijo al malvado ¿por qué habrías de golpear a tu hermano? (vers. 13)

     

    Moshé salió a comenzar a construir la realidad, formar al pueblo, ¿y con qué se encuentra? Una nación dividida, disputas y peleas. Y la respuesta que recibe es:

     

    “Él dijo: ¿quién te ha puesto como hombre, ministro y juez sobre nosotros?

     

    En realidad la contestación que el hebreo dio a Moshé no es fácil de entender, ya que Moshé pertenecía a la máxima nobleza real, poseía el mayor cargo sobre los hebreos y por supuesto que tenía derecho a juzgar! Sino que lo que quiso decir el hebreo fue, que todo tiempo que Moshé pertenecía al “mundo egipcio” tenía el derecho y poder que tenía, pero ahora que pertenecía al pueblo de Israel debía de demostrarse a sí mismo, y pararse bajos los criterios y óptica de Israel.

     

    “¿Hablas tú de matarme como mataste al egipcio? Moshé temió y dijo: así que el asunto se ha sabido.” (vers. 14)

     

    Explica el célebre comentarista francés, Rashí: “Moshé quiso decir: el asunto por el cual estaba perplejo me es claro ahora. Yo me preguntaba: ¿en qué ha pecado Israel más que todos los setenta pueblos de la tierra para que hayan sido oprimidos con trabajos tan duros? Pero ahora veo que se merecen este castigo”

    Es bueno que ellos estén subyugados y apresados, ya que no poseen una ética elevada, si fuesen libre y tendrían su nación harían desastres!

    En estos momentos Moshé se encuentra en una encrucijada. Es claro que ni Egipto ni el Pueblo de Israel son su dirección hacia la ética y moral que busca. Y justamente por estar solo, sin un “techo” que lo proteja fue que:

     

    “Cuando el Faraón oyo de este asunto intentó matar a Moshé”

     

    Si bien Moshé abandonó su puesto y su historial egipcio, se desvinculó de la tradición legada en el palacio, si al menos hubiera sido el representante del pueblo de Israel el Faraón lo hubiera respetado y no lo hubiera querido asesinar, ya que sería el dirigente del pueblo, si bien un pueblo de esclavos, pero un pueblo completo al fin y al cabo. Fue justamente por esta falta de resguardo que pasaba Moshé lo que motivó al Faraón a querer asesinarlo.

     

    “Así que Moshé huyó de la presencia del Fraón y se asentó en la tierra de Midian; y se sentó junto al pozo” (vers. 15)

     

    ¿Qué significa la expresión “se sentó”? Moshé había llegado a ese país con la intención de permanecer mucho tiempo. Siendo así es lógico suponer que se sentó junto a la fuente con un propósito específico, no para contemplar ociosamente a los pastores. Los Sabios nos explican que Mohé hizo algo que aprendió de Iaakov, cuando éste último fue a buscar esposa también se sentó junto a una fuente de agua. (6)

    Es decir Moshé fue a hacer lo que el patriarca Iaakov hiso, erigir al Pueblo de Israel. y así Moshé intenta formar al “pueblo elegido” a través de unos de los hijos de Habraham y Keturá: Midian. (7)

    En Midián estudia Moshé “judaísmo”. Itró le enseña la tradición de Habraham. Decenas de años Moshé dedica a la formación personal para establecer posteriormente un nuevo pueblo de Israel, el pueblo elegido. El será profeta, durante 40 años Moshé pastorea y conduce al rebaño, y posteriormente tendrá otros 40 años para dirigir al pueblo al Monte de Dios, el Monte de Sinaí. (8)

    Y fue luego de 40 largos año de trabajo personal y elevación espiritual que Moshé escucha la palabra del Eterno en la zarza ardiente.

     

    “Y el Eterno dijo: ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto” (Éxodo 3:7)

     

    ¿Por qué hace falta escribir “…que está en Egipto”? Acaso no sabemos donde se encuentra el pueblo? Lo que el Eterno le dijo a Moshé fue: Mi pueblo es aquel que está en Egipto, no Midian!

    Moshé ya tiene 80 años en este momento, y en esta etapa escucha que a pesar de todo el “pueblo elegido” son el Pueblo de Israel. Sin embargo la pregunta de Moshé aún seguía en pie: ¿Cómo puede ser que un pueblo donde hay habladurías y peleas sea el pueblo santo? La respuesta es: “… he visto la aflicción de Mi pueblo…” fue el yugo y opresión en Egipto lo que provocó las malas cualidades en el santo Pueblo de Israel, no son características propias de ellos. Son particularidades propias de Egipto que fueron copiadas, es por ello que hay que sacarlos de allí.

    Hasta aquí por hoy.

    Continuará

     

     

     

     

    Notas:

     

    1)Maguid Ierejaim, Jodesh Nisán. Ver también Orot Israel, cap. 5

    (2)Geburot Hashem cap. 17.

    (3)Gur Ariéh, Shemot 1:15

    Y así mismo los sabios nos enseñan sobre la relación existente entre los versículos: “…Vio que era bueno…” (Éxodo 2:2) y “Dios vio la luz era buena…” (Génesis cap.1). Ver Sotá 12 a.

    (4) ver el libro Torá Shlemá cap. 2, inciso 73.

    (5)Ver Ibn Ezra y Rambán incitu.

    (6) Ver Shemot Rabá 1:32, y Rashí incitu.

    (7)Podemos ver este intento de Moshé en el hecho de que muchas temáticas del Pueblo de Israel no le fueron claras sino hasta el momento del encuentro en la zarza ardiente. Ver Tikuné Zohar 48:1, y ver Ein Haiá, Berajot 2:86, 6. y ver también la Guemará en Sota 12a.

    (8)Ver Shemot Rabá 24:3 y 2:2

  • Jesús, el mediador

    En el idolátrico y corrupto rejunte imperial romano conocido como “Nuevo Testamento” encontramos la siguiente doctrina que se quiere presentar como sagrada y espiritual, pero que no es otra cosa que religión, idolatría, engaño, esclavitud al EGO (también conocido como Satán): “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, que está en 1 Timoteo, verso 5 del capítulo 2.

    No hay mentira más peligrosa que aquella que se rodea de trazos de verdad, para ella misma hacerse pasar por verdadera.
    Ni peor esclavitud que la que clama ser libertaria.
    Ni más espantosa idolatría que la que usa a Dios y Sus cosas para promover la falsedad, el engaño, los dioses inexistentes.

    Esta frase es una prueba de todo ello.
    Tiene rastros de verdad, para confundir entre ellos a la mentira.
    Pretende dar una clave de liberación, cuando de hecho es una pesada cadena sobre el cuello de quien se somete a ella.
    Es idolatría terrible, pero que no tiene empacho en hablar de Dios y afirmar cosas acerca de Él.

    Es decir, estamos ante una “obra maestra” de la maldad. Los artistas que diseñaron esta estafa, los hábiles manipuladores que gobernaban desde las sombras del poder en el imperio romano, se tomaron algún tiempo para elaborarla para que surtiera efecto y siguiera provocando daños siglos después de haberla concebido y publicado. Si bien el Nuevo Testamento está plagado de errores e inconsistencias, imposibles de desmentir o encajar desde lo histórico, espiritual y profético, es indudable que se pueden encontrar algunas pequeñas porciones que alcanzan alturas máximas cuando de astucia para el engaño y ejercicio de la estafa se trata.
    Esta frase que estamos comentando es una de ellas.

    Veamos solamente un poquito, nuestro interés es desenmascarar el engaño, liberar al preso, dar luz al que está en sombras, abrir los ojos a los cegados, para que puedan andar por sí mismos erguidos y felices de la mano con Dios y el prójimo. No es nuestra intención dañar al inocente, ni burlarnos del extraviado, ni oponernos por mero afán contrario. Más bien queremos ser parte de la tarea sagrada que el profeta declaró:

    "Yo, el Eterno, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones, a fin de que abras los ojos que están ciegos y saques de la cárcel a los presos, y de la prisión a los que moran en las tinieblas."
    (Ieshaiá / Isaías 42:6-7)

    Sí, queremos que salgan de la cárcel del EGO todos los oprimidos, de la religión todos los conturbados por sus falsos dioses y vacíos redentores.
    Sí, anhelamos ser miembros del grupo de trabajadores mesiánicos, que allanan el camino para que alumbre con fuerza la Luz del Mesías.
    Sí, estamos trabajando desde hace mucho para servir como luz para las naciones.
    Por ello, estamos construyendo shalom, también por medio de señalar la falsedad y malicia de la idolatría que se quiere presentar como santidad y en su desfachatez se pretende como de Dios.

    Vamos pues a la frase del libro de Timoteo.

    Es absolutamente cierto y verídico que hay un solo Dios, el cual es Uno y Único. Creador y sostén del universo. Señor de señores pero al mismo tiempo es Padre de todos.
    Hasta ahí la frase es impecable.
    El problema se presenta a partir de lo que sigue, que es una terrible mentira y que se constituye en un paredón que corta la relación directa que tenemos con el Padre.
    Recuerda,  cuando se usa alguna verdad para introducir una mentira, se está haciendo un doble daño:

    1. se miente, y
    2. se prostituye la verdad.

    Es decir, no solamente se inyecta el veneno del engaño sino que además se corrompe lo saludable, se degrada lo sano, y de ese modo se impide obtener el antídoto para la toxina.

    ¿Y dónde está esa verdad en la frase del libro Timoteo?
    La primera está cuando se afirma que hay un solo mediador entre Dios y los hombres.
    Y la segunda, que es monstruosa, es cuando se declara que ese único mediador es Jesús, al cual además le regalan el título de rey del pueblo judío pues se le dice “cristo”, que significa “rey de los judíos” en idioma griego.

    Así pues, primer paso te dan a probar del dulce sabor de la verdad.
    En seguida te introducen una tremenda mentira.
    E inmediatamente, sin darte tiempo para pensar o reaccionar, te insertan una espantosa dosis letal de idolatría y dependencia tóxica a la religión (que siempre es producto del EGO).

    Pero, ¿qué tiene de mentira que hay un solo mediador entre Dios y los hombres?
    Bueno, de hecho es una doble mentira en sí misma.
    Ya que, no hay necesidad de ningún mediador, porque cualquier cosa que medie entre Dios y los hombres es una interrupción de lo que no se interrumpe.
    Y para peor, afirman que hay un solo mediador, sin dar lugar a otro.
    A poco de analizarlo nos vamos dando cuenta cómo en tan pocas palabras encontramos la corrupción y podredumbre del EGO que se adosa a la palabra “Dios” para infiltrarse de contrabando y hacer su tarea nefasta.

    Atiende al profeta de la Verdad cuando asegura que no hay, ni debe haber, ninguna cosa que intermedie entre Dios y Sus hijos:

    "’Vosotros sois Mis testigos, dice el Eterno, y Mi siervo que escogí, para que Me conozcáis y Me creáis, y entendáis que Yo soy, antes de Mí no fue formado dios, ni lo será después.
    Yo, Yo soy el Eterno; fuera de Mí no hay quien salve.
    Yo anuncié y salvé; Yo proclamé, y no algún [dios] extraño entre vosotros. Vosotros sois Mis testigos, y Yo soy Elokim, dice el Eterno.
    Aun antes que hubiera día, Yo soy, y no hay quien pueda librar de Mi mano. Lo que hago, ¿quién lo deshará?’"
    (Ieshaiá / Isaías 43:10-13)

    Es Él, solamente Él.
    No hay otros,  ni antes, ni después.
    El Eterno es quien salva, el Eterno es quien anuncia la salvación.
    No dioses extraños, que los judíos no vieron, ni conocieron, ni testimoniaron a la Salida de Egipto.
    Solamente Dios, quien salvó a Israel y es con Él con quien todos tenemos una relación directa, DIRECTA, sin intermediarios ni mediadores.

    En palabras del amado salmista:

    "Con mi voz clamé al Eterno, y Él me respondió desde su santo monte.
    Yo me acosté y dormí. Desperté, porque el Eterno me sostuvo.
    No temeré a las decenas de millares del pueblo que han puesto sitio contra mí.
    ¡Levántate, oh Eterno! ¡Sálvame, Elokim mío! Porque a todos mis enemigos has golpeado en la mejilla, y has quebrantado los dientes de los impíos.
    Del Eterno viene la salvación. ¡Sobre tu pueblo sea tu bendición! "
    (Tehilim / Salmos 3:5-9)

    Del Eterno viene la salvación, de nada ni nadie más.
    A Él se dirige el salmista, directamente a Él.
    En el Padre es quien confía el rey David y todos los fieles.
    Es el Padre quien bendice, quien libera de las calamidades, quien da paz y prosperidad.
    El Padre, solamente Él, sin nadie que interceda, puesto que no es necesario.
    Porque los intermediarios son escollos, trampas, obstáculos, necedad.

    Porque cuando algo se interpone, ya no nos relacionamos para nada con Él, sino que ese intermediario nos obstruye nuestra comunión sagrada.
    Todo lo que se pone en el medio entre el Padre y nosotros es EGO y sus derivados.
    Son las murallas que rodean al Yo Esencial y no le permiten irradiar su luz, la Luz del Eterno, en todos los confines de nuestro ser.
    Son las trampas de Satán, que en el caso de Timoteo se llama “Jesús, el mediador”.
    Ese falso mediador, ese tal Jesús, es un obsceno intento de Satán, del EGO, para quebrar nuestro lazo eterno con el Padre.
    Este supuesto mediador en realidad nos lleva para cualquier otro lado, por sendas de discordia y maldición, en vez de continuar unidos amorosamente al Padre.

    Como está declarado por el profeta de la Verdad:

    "Desde la tierra de Egipto Yo soy el Eterno tu Elokim; no reconocerás otro dios aparte de Mí, ni otro Salvador, sino a Mí."
    (Hoshea / Oseas 13:4)

    Y está dicho por el príncipe de los profetas, cuya palabra es verdadera:

    "Vosotros sois hijos del Eterno vuestro Elokim"
    (Devarim / Deuteronomio 14:1)

    ¿El hijo precisa de un extraño, de alguien inexistente, para hablar con su Padre?

    Y canta el inspirado salmista, lleno del espíritu santo:

    "Espera en el Eterno. Esfuérzate, y aliéntese tu corazón. ¡Sí, espera en el Eterno!"
    (Tehilim / Salmos 27:14)

    Que el hombre espere en el Eterno, que en Él ponga sus esperanzas, directamente, sin nada que se interponga.
    ¿O no es eso lo que una y otra vez comprobamos en las sagradas escrituras?
    Nada de mediador, ni menos único mediador, y menos que menos el mitológico Jesús.
    Por el contrario, los hombres de Dios lo declaran sin doble sentido: tienes un lazo directo con Dios, no introduzcas en medio nada que interfiera.

    Lee, estudia, date cuenta de tu relación directa y eterna con el Padre Celestial:

    "¡Dad gracias al Eterno! ¡Invocad su nombre! Dad a conocer entre los pueblos sus hazañas.
    Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
    Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al Eterno.
    Buscad al Eterno y su poder; buscad continuamente su rostro.
    Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca"
    (Tehilim / Salmos 105:1-5)

    Nada de Jesús, ¡nada!
    Ni de ningún mediador.
    Ni de ningún ritual, ensalmo, librito que te venden en sectas, amuletos, palabras mágicas, ropitas extrañas, cosas enloquecidas. Nada de eso.
    Solamente tú en tu relación directa con el Padre.
    Busca Su rostro, allí lo encontrarás.
    Dentro de ti, en tu Yo Esencial, que es el nexo constante que tienes con Él.
    Limpia las capas de mugre que ha puesto el EGO entre tu conciencia y tu ser, entre tu pensamiento y tu Yo Esencial y entonces te darás cuenta de la burda estafa que es Jesús, del engaño espantoso de cualquier religión.

    Tú que dices ser “de Dios” y querer que todo provenga de la Biblia, bueno, aquí lo tienes.
    Porque eso es Biblia, y no el cuento imperial romano que se han empeñado en añadirle al final, ese que llaman Nuevo Testamento, con toda su sarta de disparates y desviaciones pecaminosas. Ese Nuevo Testamento es Satanás (figura retórica) en forma de libro.

    ¿Cómo se atreve el nefasto degenerado de Pablo (supuesto autor del libro Timoteo) a contradecir a Dios, a poner a su propio dios el EGO en el lugar de nuestro Salvador?
    ¿Quién que se crea leal a Dios seguirá promocionando esta espantosa mentira, esta declarada guerra contra el Padre?

    Pero nosotros, los constructores de shalom, quienes actuamos con bondad y justicia siendo leales al Eterno, decimos:

    "¡Alabad al Eterno, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia!
    Y decid: ‘¡Sálvanos, oh Elokim de nuestra salvación! "
    (1 Divrei Haiamim / I Crónicas 16:34-35)

    No precisamos rituales, ni religiones, ni ropajes, ni otros idiomas, ni rezos complejos, ni sangre, ni diezmo, ni iglesias, ni líderes religiosos, ni a Jesús o cualquier otro mediador que entorpezca. Nada del EGO precisamos para sostener nuestro abrazo sagrado con el Padre, con nuestro Salvador.

    Vamos, alaba al Eterno, porque para siempre es Su misericordia.
    El es Bueno, y no ese viejo vengativo y malvado que te pintan en la religión.
    Él salva, Él auxilia, Él es vida.

    Vamos, comparte esto a través de palabras, pero especialmente con tu conducta llena de bondad y justicia.
    Vamos, sé tú mismo, que resplandezca la Luz del Eterno desde tu interior, desde tu neshamá.

  • Jesed, mishpat utzedaká. Profeta Jeremías.

    El Eterno declara a través de Su profeta de la Verdad:

    "(2) ¡Quién me diera una posada de caminantes en medio del desierto, para abandonar a mi pueblo e irme de ellos! Porque todos ellos son unos adúlteros, una asamblea de traidores.
    (3) Dispusieron su lengua como arco; se hicieron fuertes en la tierra para el engaño, no para la fidelidad. ‘Procedieron de mal en mal y no me han conocido, dice el Eterno.
    (4) ¡Cuídese cada uno de su prójimo! En ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano suplanta, y todo prójimo anda calumniando.
    (5) Cada uno engaña a su prójimo, y no hablan verdad; enseñan su lengua para hablar mentira. Se han pervertido hasta el cansancio.
    (6) Su morada está en medio del engaño. Y a causa del engaño rehúsan conocerme’, dice el Eterno.
    (7) Por tanto, así ha dicho el Eterno de los Ejércitos: ‘He aquí que yo los fundiré y los probaré. Pues, ¿de qué otro modo he de proceder con la hija de mi pueblo?
    (8) Flecha asesina es la lengua de ellos; hablan engaño. Con su boca habla de paz a su prójimo, pero dentro de sí pone emboscada.
    (9) ¿No habré de castigarles por esto?, dice el Eterno. ¿No tomará revancha mi alma de una nación como ésta?’
    (10) Prorrumpiré en llanto y lamento por los montes, en canto fúnebre por los pastizales del desierto. Porque han sido devastados hasta no quedar quien pase, ni se escucha el mugido del ganado. Desde las aves del cielo hasta el ganado huirán y se irán.
    (11) ‘Yo convertiré a Ierushalaim [Jerusalén] en montones de piedras y en guarida de chacales. Convertiré las ciudades de Yehudá [Judá] en una desolación, sin habitantes.’
    (12) ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto? ¿A quién ha hablado la boca del Eterno, de manera que lo pueda declarar? ¿Por qué ha perecido la tierra y ha sido devastada cual desierto, de modo que nadie pase por ella?
    (13) Y el Eterno dijo: ‘Porque dejaron mi Torá, la cual puse delante de ellos. No obedecieron mi voz, ni caminaron conforme a ella.
    (14) Más bien, fueron tras la porfía de sus corazones y tras los Baales, como sus padres les enseñaron.

    (23) Así ha dicho el Eterno: ‘No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas.
    (24) Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que yo soy el Eterno, que hago bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno."
    (Irmiá / Jeremías 9:2-24)

    Muy fuerte lo que profetiza Irmiá, extremadamente duro.
    Hasta vemos que Dios dice que está harto de los pecados de los judíos, al punto de querer irse lejos de ellos, apartarse, dejarlos.
    Si no fuera que Él se obligó a un pacto eterno con el pueblo judío, quizás ésta hubiera sido una ocasión para dejar de estar a nuestro lado.
    Pero alejarse no implica terminar la relación.
    Sabemos que Dios no miente, así que cuando juro que el pacto con los judíos es inquebrantable, Él lo cumple.
    Y lo vimos, porque años después de ocurrida esta profecía, los judíos retornaron a la tierra patria, reedificaron el Templo, estuvieron en paz, en tanto las condiciones lo permitieron.
    Nada ni nadie puede terminar la alianza sagrada que existe entre Dios e Israel (el verdadero y único, no el delirante Israel por fe, o los injertados o los falsos descendientes), y este capítulo es una prueba más de ello.
    El pacto de Dios con los judíos es perpetuo, nada puede quebrarlo.

    Esta situación de extrema tirantez se debió a los terribles pecados de aquella generación que finalmente llevaron a la devastación del reino de Israel, a su casi desaparición de la tierra sagrada, a la destrucción del Primer Templo, al exilio y muerte espantosa de muchos de ellos.
    Quizás queda todo resumido en lo que resaltamos en la cita: “Porque dejaron mi Torá, la cual puse delante de ellos”.

    Es algo espantoso, dejar la TORÁ que el Eterno entregó como legado eterno para los judíos.
    Si dejamos la frase así, nuestros pensamientos contaminados por el EGO y por los estereotipos, probablemente imaginaríamos que aquellos judíos de hace 2500 años atrás colgaron sus sombreros de fieltro negro, cortaron sus barbas y guedejas, se quitaron los sacones negros, dejaron de hablar en idish, ya no siguieron detrás de su rebe, comieron chancho, anduvieron en auto en shabat, no se pusieron más los tefilín, regalaron todos los libros de Torá que tenían en su poder y cosas por el estilo.
    ¿O no es eso lo que suponemos al oír las palabras “dejar la Torá”?

    Pero, no imaginemos, no sigamos dogmas, no seamos presos de la ilusiones, no dejemos que el EGO marque nuestra existencia.
    Seamos simples y honestos.
    Veamos lo que el propio Dios dice, a través del profeta Jeremías, que significa abandonar la Torá.
    No vamos a ir a ninguna parte, solamente remitirnos al texto que tenemos enfrente.

    Veo infidelidad, calumnia y traición.
    Actos de maldad de uno con el prójimo.
    Habladuría, mentiras, engaños, burlas y difamación.
    Gente que dice hablar de shalom, en nombre de Dios, de “Torá”, pero que son asesinos con la palabra y los actos.
    Las acciones maliciosas llegaron al punto que hasta del hermano hay que cuidarse, no sea que se termine enredado en sus trampas.

    Por más que busco y rebusco no encuentro que Dios mencione pecados “rituales”, falta de fe, no repetir lemas de rabinos, no adorar “tzadikim” ni peregrinar a sus tumbas, ni comer cerdo, ni profanar el Shabat ni otros similares como causa del “enojo” divino ni de la destrucción que vino posteriormente.
    Compruebo que al igual que ocurre con otros profetas, ¿con todos?, la queja mayor está puesta en la conducta malvada de un hombre con su prójimo. En las faltas de respeto, en las agresiones, en no construir shalom en el mundo.

    Sí, construir shalom es la solución para el tormento descrito.
    Tal como si la construcción de shalom fuera exactamente a seguir la Torá, y el resto fueran comentarios o extras.
    Como dijera el gran Hilel haZaken:

    "Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo. Esto es la totalidad del Torá; todo lo demás es comentario. Ve ahora y apréndelo."
    (TB Shabbat 31a)

    Porque lo dice claramente el Eterno, no hay divergencia, qué es lo que a Él agrada en el hombre:

    “…bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno."

    Bondad Y justicia, construcción de shalom.
    No palabras, no rezos, no sacrificios, no atuendos, no rituales, no repetir y repetir frases, ni amuletos ni bailecitos.
    Jesed, mishpat utzedaká”, bondad, juicio y justicia/caridad.
    Quizás a partir de hoy éste sea el eslogan que repetiremos y haremos los que somos constructores de shalom, leales del Eterno. (Bueno, de hecho, es lo que decimos y hacemos hace mucho tiempo, pero tal vez no te habías dado cuenta del origen, alcance y profundidad de nuestra consigna: construir shalom, que es bondad Y justicia).
    Deja de lado toda la cháchara, la Palabra es clara en su dictado: JESED, MISHPAT UTZEDAKÁ.
    Construir shalom.

    No pidas estudiar Torá, si eres gentil, ni saber párrafos de memoria, o cuentitos mágicos de rabinos milagreros.
    Mejor pide VIVIR TORÁ, tal como Dios quiere.
    ¿Cómo es eso?
    Construir shalom.

    ¿Quién es el que te lo pide y declara como TORÁ?

  • Receta para la ALEGRÍA mesiánica

    El amigo Luis Diego publicó ayer un texto que se le ocurrió a partir de un artículo anterior de mi autoría.
    En un agudo comentario llega a algunas conclusiones interesantes, que pueden ser compartidas o no, a la luz de la Tradición milenaria o de acuerdo al propio entendimiento. Como noájida consciente tiene derecho a pensar, a no dejarse llevar por la palabra de su “pastor”, a estudiar y encontrar cómo se aplican las enseñanzas a su vida personal, en resumen, dotar de vida a la palabra.
    De mi modesta parte, me parece oportuno destacar es que, en modo alguno el amigo noájida pretende enseñar Torá (judía), ni imponer otros sentidos a los ya sostenidos por las autoridades respectivas, ni tampoco modificar los mandamientos para los noájidas. Es su proceso de pensamiento, sus ideas, lo que quiso compartir con nosotros, como un ejercicio, como una forma de entablar un diálogo productivo que lleve a fortalecer la identidad espiritual noájica de cada uno, para actualizar los mandamientos sin modificar ni un gramo de ellos, como él mismo se encarga de expresar.
    Hay que andar con mucho cuidado cuando el noájida se pone a “estudiar” y luego a predicar o adoctrinar a partir de la herencia eterna de Israel que es la Torá, porque numerosas sectas y desgracias acontecieron cuando los que no pertenecen al pueblo judío y además no están en condiciones se atribuyeron el “derecho” a tomar la Torá y usarla para sus propios beneficios. Afortunadamente el texto del amigo Luis Diego no tiene nada que ver con esas cuestiones doctrinarias, usurpadoras, peligrosas. Muy por el contrario, es un ejercicio de razonamiento, una invitación a no dejar que se nos embauque con palabrería religiosa, una necesidad personal de encontrar el sentido y el sentimiento en los mandamientos noájicos. Cosa que es bienvenida.

    Además de lo dicho, me gustaría dejar en claro, el sentido que podemos encontrar para los noájidas de la frase talmúdica: “La Divina Presencia reposa en el lugar de la alegría a causa del cumplimiento de un mandamiento” (Pesajim 117a).
    La frase completa dice así: “La Divina Presencia no reposa en la pereza, ni en la tristeza, ni en la chanza, ni en la liviandad intelectual, ni en cosas sin valor, sino en la alegría por el cumplimiento de un mandamiento”.
    En otra parte del Talmud, en una frase casi identidad se añade a lo que no da lugar a que repose la Divina Presencia a: “ni la palabrería” (Shabat 30b).

    La alegría que expresa la sentencia es a causa de cumplir con los mandamientos, no la del chiste, ni la de parlotear cualquier cosa, o dejar que la mente divague sobre tonterías, ni por escapar de la realidad y sumirse en diversas perezas. Nada de eso abre el corazón para que repose la Divina Presencia.
    Tampoco está mencionada la alegría porque el noájida tiene prohibido servir a otros dioses, ni blasfemar, ni asesinar, ni robar, ni relaciones sexuales ilícitas, ni comer parte de un animal con vida. No es la alegría porque uno se prohíbe ciertos actos que tal vez tenga deseos de hacer.
    Sino que la alegría brota por acatar los mandamientos, por cumplirlos, por hacer que no sean solamente palabras sino realidades en la vida personal.

    Esta alegría no deriva del mandamiento en sí, sino del cumplimiento del mismo.
    La alegría no está por privarse de algo que está prohibido por Dios (y que es perjudicial para uno, para otro, para otros), sino por tener la voluntad y el dominio sobre el EGO (también conocido como Satán o Iezer haRá) porque se quiere realizar la obra de Dios.

    La alegría del judío por cumplir el mandamiento (de los 613 de la nación judía) porque eso es lo que Dios le ha ordenado, solamente por ello.
    No por hacer “pactitos” con Él, ni esperar beneficios a cambio de actuar el mandamiento, ni soñar con el rédito que deriva del cumplimiento, ni por administrarse para el paraíso o calculando la ganancia en este mundo.
    No es el mandamiento un mecanismo mágico para manipular la realidad, ni un control remoto sobre Dios, ni una adquisición de propiedades terrenales o extraterrestres, el mandamiento es lo que nos corresponde y acatarlo es lo que debemos hacer.
    Si doy caridad, no lo hago pensando en cuánto Dios me devolverá a cambio; si levanto al caído, no es para recibir premios y elogios, ni una porción de paraíso; si estudio Torá (el judío), no es para asegurarme el pasaje al paraíso y un asiento contiguo al de Moshé Rabeinu; si me pongo tefilín no es para que mis campos den su fruto en su tiempo y mi ganado sea fecundo; si hago alguna de las cosas que me corresponden, es porque tengo mi voluntad en sintonía con la Divina Voluntad. Esto es lo que produce esa sensación de plenitud, de abrir la conciencia para gozar de la bendición constante que recibimos de lo Alto.
    Nada de amuletos, rituales misteriosos, negocios turbios con Dios, supersticiones o pretensión de manipulación de Dios y a través de Él de mi situación. Solamente humildad en la tarea, sometimiento a Dios, andar por el camino del AMOR y no por el del EGO.
    Como expresa la Torá:

    "No sea hallado en ti quien haga pasar por fuego a su hijo o a su hija, ni quien sea hechicero, ni agorero, ni encantador,
    ni quien hace sortilegios, ni quien pregunte a los espíritus, ni adivino, ni quien consulte a los muertos.
    Porque cualquiera que hace estas cosas es una abominación al Eterno. Y por estas abominaciones el Eterno tu Elokim los echa de delante de ti.
    ‘Serás íntegro para con el Eterno tu Elokim.
    (Devarim / Deuteronomio 18:10-13)

    Ni aunque te lo diga un rabino, o te lo venda un “cabalista”, ni aunque miles de seguidores lo hagan, ni aunque te parezca que no daña, ni aunque te lo griten desde estrados religiosos, ni aunque venga en hebreo… nada de ello vale cuando se trata de superstición, magia, pócimas secretas, palabras que pretenden dominar a Dios, ensalmos, encantamientos, amuletos, símbolos cabalísticos, todo está prohibido y es abominable. Porque afea tu alma, bloquea tu neshamá, te separa del Eterno, te llena de falsa piedad, te enorgulleces de la nada misma, dejas de ser íntegro en tu relación con el Padre.
    Lo que Él quiere es algo diferente a todo ese circo y mercadeo, a tanta religión y doctrinas extravagantes sazonadas de manipulación.
    Es una utopía… lo sé…

    El poder que se manifiesta en este control verdadero, aquel que es sobre lo que se puede controlar, es lo que produce esa satisfacción interna.
    El doblegar la pasión negativa y el instinto hacia lo prohibido, todo ello por someterse a la Ley de Dios, es lo que genera el gozo. Un gozo verdadero y no la risotada falsa, la mueca en el rostro, o el deleite que brinda el EGO para luego sumergir en oleadas de displacer e impotencia.
    Es la alegría de ser poderoso y no sentir esa impotencia que dispara miedos, dependencias, malestares.

    Repito, la felicidad por cumplir el mandamiento forma un “nido” para que se pose la Divina Presencia. En nuestras palabras, conectarse al Eterno, estar unificado, en unidad, en armonía. Cuando porciones del Yo Vivido representan al Yo Esencial, por lo cual caen las caretas que tapan al verdadero rostro. Uno está pleno, gozoso, en paz.

    Comprendamos bien.
    Si uno no roba porque lo están viendo, porque tiene miedo a la cárcel, porque cree que se irá al infierno, por lo que sea, entonces realmente no hay lugar allí para que repose la Divina Presencia, porque no hay alegría, sino impotencia, desánimo, deseo negativo censurado de manera cruel, miedo, EGO.
    Pero si uno  no roba solamente porque acata el mandamiento que Dios le ha dictado, y no por miedo a nada, ni a la policía, ni al castigo “infernal”, ni al remordimiento de conciencia, sino simplemente porque el mandamiento de Dios es “no robar”, entonces seguramente que hay una explosión espontánea de gozo interno, una paz que irradia desde la neshamá hacia fuera.
    Esa es la idea cuando la Torá expresa:

    "amarás al Eterno tu Elokim con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas."
    (Devarim / Deuteronomio 6:5)

    Con todo el corazón, con todo el ser, con todo lo que se posee. No con lo que sobra, no con lo que uno a despecho entrega, no como negocio para obtener beneficios. Desde el AMOR y no desde el EGO.
    A ver si se entiende: se ama a Dios con todo, porque eso debe ser hecho, no para obtener algo a cambio o para evitar alguna calamidad de no hacerlo.
    Dios no es ese patético dios de las religiones, el viejo sádico que desea destruir a los hombres, que se alegra con el sufrimiento de sus leales, que agrede a los buenos pero dota de bienestar a los malvados, que quiere la muerte de la gente para atormentarlos en algún infierno.
    Dios NO ES ese viejo detestable y furioso de las religiones, aunque lo digan señores barbados con kipá.
    Él es Señor de señores y también nuestro Padre Celestial.
    Al cual debemos venerar, que es tener sumo respeto y amar.
    ¿Amar?
    ¿Qué es eso?

    "Amarás, pues, al Eterno tu Elokim y guardarás su ordenanza, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días."
    (Devarim / Deuteronomio 11:1)

    El amor al Eterno se manifiesta cuando la persona guarda y cumple con los mandamientos que Él le ha dado, todos los días, no solamente los sábados, domingos, festivos o cuando se le ocurra tener ganas. El amor aquí claramente delimitado no es un sentimiento, ni palabras, ni alabanza, ni rezos, ni ropas, ni bailes, ni congregación de fieles, ni estudios, sino que con precisión científica se indica que el amor es el cumplimiento de los mandamientos que corresponde a cada quien.

    Es triste pero habitual, la gente se somete a las prohibiciones no para ser leales a Dios, sino por miedo, por impotencia.
    Cuando tenemos la oportunidad de actuar mal, e incluso sin resultados adversos para nosotros, pero nos refrenamos solamente porque Dios dijo NO, entonces, somos poderosos, tenemos dominio sobre el EGO, lo que es señal que somos felices y conectados con el Padre Celestial.
    Tal como está indicando la frase del Talmud que dio pie a esta conversación.

    Al respecto, en otra parte del Talmud se enseña:

    "¿Quién es fuerte? Quien domina sus tendencias."
    (Avot 4:1)

    Eres fuerte porque dominas tu EGO. Eres débil cuando el EGO te domina.
    Eres feliz porque te sientes fuerte, pero la felicidad pasa a tu lado y se escurre cuando te sientes impotente y por tanto a merced del EGO.
    Para continuar comprendiendo sobre la temática, por favor sigue aquí: http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/parashat-vaer-5766 .

    Entonces, haz tu parte, controla lo que puedes controlar, disfruta de lo permitido, no pretendas ser lo que no eres ni ocupar sitios que no te pertenecen.
    Sé un constructor de shalom y con ello obtendrás lo que ya tienes: bendición, alegría, “salvación”, plenitud aquí y en la eternidad.

    Ahora, en el título dije “alegría mesiánica”.
    ¿Mesiánica?
    ¿Quién me lo explica?

  • ¿Religión o bendición?

    Caín fue el precursor de la religión.
    Sí, el mismo que inventó el asesinato.
    ¿Coincidencia?
    No lo sé, aunque no me parece que lo fuera.
    (Si quieres saber más, toma tu tiempo y busca en este extenso y gratuito sitio lleno de sorpresas notables y buen pan espiritual, porque ya hemos trabajado en otras ocasiones sobre la temática).

    Recuerda algo que hemos explicado hasta el cansancio: religión es un producto del EGO (también conocido como IETZER HARÁ en la jerga tradicional), es una impostura, una falsa conexión con el Eterno, un disfraz y no el verdadero rostro, algo que usurpa el rol de la espiritualidad. Religión es confusión, ritualismo, dogmas, mandatos carentes de trascendencia, pompa, falsedad. Hasta aquella que tiene visos de buenas obras, de solidaridad, de amor virtuoso, en tanto provenga de la religión contiene en cierta medida el estigma del EGO.
    Entre estas se incluyen las religiones laicas o ateas.
    ¿Cómo? ¿Religión laica o atea?
    ¡Eso es un contrasentido!
    Pues no, si relees lo que dijimos recién acerca de las religiones.
    Todas, con un dios, con más de uno, con miles de dioses, o sin ellos, con dioses anónimos o bien etiquetados, con hombres venerados o procedimientos e instituciones que detentan el poder supremo, todas las religiones y sectas adoran, sirven, se aferran al mismo “dios” aunque le llamen de diferentes maneras, aunque le inventen diferentes rituales, aunque le recen en hebreo o idish o chino catalán, o aunque no recen y se opongan en su discurso a las doctrinas eclesiales.
    Todas ellas adoran al “dios” EGO.
    El EGO, que es una función normal y necesaria del ser humano, se exterioriza como salvadores y dioses, como déspotas ilustrados y héroes revolucionarios, como padres de la nación o líderes infalibles, como aquello que es el único camino para la salvación, la respuesta a los males, el fin del caos.
    Sí, allí esta siempre el EGO, el dios de todas las religiones, incluso de las no confesionales.
    Para ejemplo, basta una muestra:

    Para los campesinos de mi patria
    quiero la voz de Lenin.
    Para los proletarios de mi patria
    quiero la luz de Lenin.
    Para los perseguidos de mi patria
    quiero la paz de Lenin.
    Para la juventud de mi patria
    quiero la esperanza de Lenin.
    Roque Dalton – http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/21-enero-89-anos-muerte-lenin/#.UX8oNUpyxHU

    ¿No es esto una clara manifestación religiosa en una ideología que se presenta como carente de dioses y opuesto a las “religiones”?
    Si tienes ganas puedes encontrar innumerables ejemplos laicos y ateos de religión, que se endiosa a sus líderes, a sus héroes, a sus mitos, a sus sistemas, a sus partidos, a sus patrias, a sus pueblos, a sus… pero siempre, siempre es lo mismo: el EGO.

    Otro más:

    Después de la muerte de Chávez, hemos escuchado a los herederos de la "revolución" ensalzar, alabar, enaltecer y glorificar la vida y obra de su líder. No sólo por la conveniencia electoral de mantenerlo vivo en el recuerdo y en los corazones de quienes votaban por él. No me canso de repetir que, como Maduro no es Chávez, de alguna manera u otra, el chavismo necesita conservar "activo" y en campaña al difunto presidente. Posiblemente, eso es lo que los ha llevado a extremos tan inusuales de devoción.
    A viva voz se la pasan repitiendo que "Chávez no está muerto porque su esencia permanecerá entre nosotros". A más de un chavista le he oído decir: "Chávez está ahora al lado de Cristo" o "Chávez es como Dios que está presente entre nosotros pero no lo vemos". Si así es como los chavistas estiman sostener este desastre, asegurando que "Chávez es como Dios", no me extrañaría que dentro de poco alguien salga diciendo que el difunto le hizo el milagrito. ¡Y eso sí sería el colmo del fanatismo!
    Lo cierto del caso es que, la sarta de ponderaciones divinas hacia el comandante no cesa. Hace poco, en algún periódico vi la foto de un rosario rojo rojito que el oficialismo estaba repartiendo entre sus seguidores, con la imagen de Chávez. Y en otro diario publicaron un trabajo con la foto de la vitrina de una tienda de santería, la cual lucía el busto del comandante -con boina roja y vestido de verde- para que desde ya quienes practican estos rituales, lo incorporasen a sus altares y comenzaran a prenderle velas.
    http://www.eluniversal.com/opinion/130329/cristo-y-chavez

    Cambia Lenin o Chávez por Hitler o Kim Jong-un o Jesús o Freud o San Jorge o tal Rebbe/Tzadik o la Ciencia o lo que tú consideres oportuno, tienes miles y miles de opciones que entran exactamente dentro de esto. Sean dioses conocidos o anónimos, líderes o maestros ascendidos, legendarios o que alguna vez pisaron la tierra, que en vida se atribuyeron poderes mágicos o luego se inventaron historietas, todos ellos dioses para sus seguidores, todos ellos hipóstasis del “divino salvador” del inicio de tu vida, del EGO.

    Desde Nimrod (verdadero padre de la institución religiosa como tal) en adelante, se sigue vendiendo el mismo viejo producto corrompido que se lo quieren hacer pasar por algo más auténtico.
    En la desfachatez suprema, se atreven algunos a hacer del Uno y Único otro ídolo más. Como por ejemplo, cuando se pretendió que había bajado a la tierra en forma de “su hijo”, o que Él es representado por supuestos maestros ascendidos que controlan y manipulan a sus servidores con todas las astucias propias del EGO. Maestros (incluso los hay judíos) que forman sus sectas, que adoctrinan en sus ideologías, que parlotean su léxico confuso pero “inspirador”, que se pretenden siguen vivos a pesar de estar muertos, que se debe peregrinar a sus tumbas, en fin, otros dioses falsos, más representantes del EGO, pero que en su desvergüenza blasfema dicen hablar en nombre del Eterno y ser Sus verdaderos emisarios.

    Como ya denunciara hace milenios el profeta de la Verdad:

    "Entonces el Eterno me dijo: -Mentira profetizan los profetas en Mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he mandado ni les he hablado.
    Os profetizan visión mentirosa, adivinación vana y el engaño de sus propios corazones."
    (Irmiá / Jeremías 14:14)

    ¿Terrible?
    Sí, pero es una realidad que viene sucediendo desde tiempos perdidos en la oscuridad de la memoria.
    También hoy día, por supuesto.
    Estos payasos religiosos hacen su espantoso circo que se llena de espectadores y fieles. Cobran diezmos y contribuciones, venden supuestos milagros, prometen aquello y esto, profetizan, se anuncian como “tzadikim” sobrehumanos, y no deja de ser el mismo EGO que sigue vigente y manipulando con su corrupción.

    Mucho cuidado de apartarse de la senda de la pureza de los Siete Mandamientos que el Uno y Único marcó para sus queridos hijos de las naciones.
    Mucho cuidado en despreciar la senda de la Torá, si eres judío.

    Porque, según testimonia el profeta de la Verdad:

    "Vuestras malas acciones son las que hacen separación entre vosotros y vuestro Elokim.
    Vuestros pecados han hecho que Su rostro se oculte de vosotros para no escuchar."
    (Ieshaiá / Isaías 59:2)

    Contempla, comprende.
    No es la falta de fe.
    No es no seguir a un rebe, pastor, gurú, maestro ascendido.
    No es por no usar tal o cual ropaje.
    No es por no rezar o santiguarse.
    No es por no hablar en hebreo, idish, arameo o alguna lengua extraña.
    No es por no poner banderitas de Israel y poner música supuestamente judía.
    No es por no usar barba ni pelitos desde las sienes.
    No es por no congregarse en sinagogas o templos.
    No es por no saber de memoria pasajes de textos sagrados.
    No es por no comprar el libro que promociona la secta de tu esclavitud.
    No es por no ser judío.
    No es por no usar cintas, amuletos, llaveros, manitos, ojitos y otros suvenires que te venden los mercaderes de la fe.
    No es por pertenecer a centros cabalísticos y murmurar ensalmos cabalisteros, ni por hacer predicciones y meditaciones trasnochadas.
    No, nada de eso, nada de eso provoca la “separación entre tú y Dios”.
    Sino, tus malas acciones, tus pecados, que el Eterno se encarga de definir con exactitud, presta mucha atención, depende tu vida eterna de ello:

    "Porque vuestras manos se han contaminado con sangre, y vuestros dedos con iniquidad. Vuestros labios hablan mentira, y vuestra lengua murmura maldad.
    No hay quien clame por justicia, ni quien vaya a juicio con integridad. Confían en la insignificancia y hablan falsedades. Conciben afanes y dan a luz iniquidad.
    … Sus obras son obras de iniquidad; hechos de violencia hay en sus manos.
    Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad; destrucción y ruina hay en sus calzadas.
    No conocen el camino de la paz, ni hay justicia en sus sendas. Sus senderos son torcidos; cualquiera que vaya por ellos no conocerá la paz.
    Por esto el derecho se ha alejado de nosotros, y no nos ha alcanzado la justicia. Esperamos luz, pero he aquí tinieblas. Esperamos resplandor, pero andamos en la oscuridad."
    (Ieshaiá / Isaías 59:3-9)

    Es Dios el que habla, no un simpático rabino en internet, o un predicador en su show televisivo.
    Es Dios el que claramente expresa que es la construcción de Shalom lo que Él quiere de ti, y no otra cosa.
    Que actúes siempre con bondad Y justicia.
    Sin malabarismos emocionales, sin palabrerías, sin zalamerías, sin adoración de hombres o sectas, sin disfraces, sin rituales, sin nada de eso que tu persigues con afán y es religión.
    Dios, Él y no otro, te dice que es la construcción de Shalom la senda para la “salvación”.
    ¿Lo quieres aceptar y vivir así? ¡Perfecto!
    ¿No quieres? ¿Sigues empecinado en querer cosas religiosas? Bien, es tu elección, es tu sometimiento al EGO.

    Construcción de Shalom, que es nuestra constante prédica y nuestra voluntad de hacer a diario.
    Con altibajos, con caídas y recuperaciones, atormentados también por el EGO, pero esa es la obra cotidiana. Porque no nos vendemos a falsos profetas, ni adoramos hombres o salvadores. Porque queremos al EGO en el lugar natural que le corresponde y no usurpando el Trono del Señor.
    Podemos equivocarnos, sin dudas, pero tenemos en claro que queremos vivir con bondad Y justicia, entonces los errores se empequeñecen, la libertad aumenta, la felicidad es una realidad.

    Para delimitar correctamente las cosas, ten presente que ni el noajismo ni el judaísmo son religiones, aunque se pueden denominar erróneamente así en ocasiones, aunque la gente las pueda encasillar como tales, aunque te parezca que tienen tantas cosas en común con las religiones que ameritan ser consideradas como parte de ellas, igualmente siguen sin ser religión. Por el contrario, son la expresión de la espiritualidad, la una que es acorde a los gentiles, la otra que se adecua a las personas judías (judío=nacido de madre judía o que se ha convertido legal y lealmente al judaísmo siguiendo los procedimientos que la reglamentación judía prevé para tales efectos).

    El espíritu, nuestro Yo Esencial, es el que nos une con el Todo, que nos hace verdaderamente únicos y a la vez nos permite unificarnos.
    Es la chispa que cada ser humano alberga y que proviene del Hacedor.

    Dejar ver la luz que irradia esa chispa de divinidad, requiere un trabajo personal para despojar esas cáscaras que la obscurecen y opacan.
    Cuando logramos extirpar las cáscaras y manchas que ha provocado el EGO, cuando sintonizamos el Yo Vivido con nuestro Yo Esencial, entonces irradiamos luz, alumbramos nuestra existencia y ayudamos a iluminar a otros.

    ¿Ves que simple es?
    Todos somos en esencia buenos, pero actuamos a instancias del EGO, lo que nos lleva por caminos oscuros.
    Cuando hacemos buenas acciones, realmente buenas y no como estrategias de manipulación, cuando son buenas en verdad hasta en nombre de alguna religión o deidad falsa, las hacemos a pesar del EGO. El EGO no permite el accionar de la bondad y la justicia, a no ser que sea para adquirir dominación por sobre otros. Entonces, cuando vemos a alguna persona religiosa actuar con bondad sincera, ¡que bueno! Allí está su esencia actuando, rompiendo las trabas que puso el EGO, ejerciendo su verdadera identidad por sobre las marcas de la religión.

    Cuando limpiamos la mugre de alrededor de nuestra neshamá (esencia espiritual, Yo Esencial) estamos haciendo que resplandezca la era mesiánica en nuestros días.

    En resumen, siente, piensa, hablar, actúa con bondad y justicia. Esa es la senda del Shalom, de la era mesiánica, de la “salvación”.
    No importa tanto el ritual, la palabrita mágica, sino lo que Dios realmente te ha mandado que hagas para tu propio bien.

  • Juego: estos divertidos profetas de Dios

    Citaré el comienzo del profeta Amós. Es largo, te pido que tomes tu tiempo para leerlo. Si te impacientas, hazlo por tramos, hasta que lo finalices.
    Te pediré que hagas una tabla en una hoja (o en tu tablet si eres moderno) con dos columnas.

    En la izquierda pon: pecados por falta de fe, falta de rezos, no usar amuletos, no repetir lo que dice el pastor o rabino, no creer en Dios, no elevar sacrificios, no hacer rituales.
    En la derecha por: pecados por falta de justicia, agresión, violencia, daños al prójimo, destrucción, acciones que no conducen al Shalom.

    Mientras lees vas a prestar mucha atención a los pecados que el profeta enviado por Dios enumera, y harás alguna de estas dos cosas:

    a- pones una marca en el lado que corresponde, si es un pecado por falta de “ritual”, anotas del lado izquierdo. Si es faltas hacia otra persona, anotas al lado derecho,
    y/o
    b- escribes el pecado que denuncia el profeta en el lado de la tabla que corresponda.

    Cuando finalices te pido que pongas en la zona de comentarios cuántos pecados “rituales” sumaste, y cuántos “con el prójimo”. Sé claro y concreto por favor.
    Si quieres y te da la fuerza, te pediré que disciernas claramente los pecados que son cometidos por noájidas/gentiles de aquellos que son cometido por judíos (son Yehudá e Israel, el resto de los mencionados son pueblos gentiles). Entonces darás 4 cifras al final. Pecados “rituales” de noájidas, idéntico de judíos. Pecados “contra el prójimo” de noájidas, idéntico de judíos.
    Y si aún tienes más fuerzas, pon alguna idea al respecto, como por ejemplo que te enseña lo que está declarando el profeta acerca de la fe y de la acción, de los rituales y los actos de bondad/justicia, de la responsabilidad que tienen ante el Eterno los gentiles y la que corresponde a los judíos.
    ¿Te animas?
    ¿Quieres hacerlo?
    Muchas gracias por querer aprender junto a mí mientras te diviertes.

    El texto:

    "(AMO. 1:1) Las palabras de Amós, uno de los pastores de Tecoa, sobre lo que vio acerca de Israel en los días de Uzías, rey de Yehudá [Judá], y en los días de Jeroboam hijo de Ihoash [Joás], rey de Israel, dos años antes del terremoto.
    (2) Dijo Amós: ‘¡el Eterno ruge desde Tzión [Sion] y da su voz desde Ierushalaim [Jerusalén]! Se enlutan los prados de los pastores, y se seca la cumbre del Carmelo.’
    (3) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Damasco, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque trillaron a Galaad con trillos de hierro,
    (4) enviaré fuego a la casa de Hazael, el cual devorará los palacios de Ben-hadad.
    (5) Romperé los cerrojos de Damasco, exterminaré a los habitantes del valle de Avén y al que porta el cetro en Bet-edén. Y el pueblo de Siria será llevado cautivo a Quir’, ha dicho el Eterno.
    (6) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Gaza, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque llevó cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom,
    (7) enviaré fuego al muro de Gaza, el cual devorará sus palacios.
    (8) Exterminaré a los habitantes de Asdod y al que porta el cetro en Ascalón. Volveré mi mano contra Ecrón, y perecerán los sobrevivientes de Filistea’, ha dicho el Señor Elokim.
    (9) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Tiro, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque entregaron cautivo a todo un pueblo a Edom y no se acordaron del pacto de sus hermanos,
    (10) enviaré fuego al muro de Tiro, el cual devorará sus palacios.’
    (11) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Edom, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque persiguió con espada a su hermano y suprimió su compasión, y porque en su furor siempre ha destrozado y ha guardado continuamente el rencor,
    (12) enviaré fuego a Temán, el cual devorará los palacios de Bosra.’
    (13) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de los hijos de Amón, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque para ensanchar su territorio reventaron a las mujeres de Galaad que estaban encintas,
    (14) prenderé fuego en el muro de Rabá, el cual devorará sus palacios con clamor en el día de la batalla y con tormenta en el día de la tempestad.
    (15) Su rey irá al cautiverio, él y todos sus principales’, ha dicho el Eterno.
    (AMO. 2:1) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Moab, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque quemaron los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos,
    (2) enviaré fuego a Moab, el cual devorará los palacios de Queriot. Moab morirá en medio de alboroto, con clamor y sonido de shofar.
    (3) Yo quitaré al juez de en medio de ellos y junto con él mataré a sus magistrados’, ha dicho el Eterno.
    (4) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Yehudá [Judá], y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque despreciaron la Torá del Eterno y no guardaron sus decretos, y porque les hicieron errar sus mentiras tras las cuales anduvieron sus padres,
    (5) enviaré fuego a Yehudá [Judá], el cual devorará los palacios de Ierushalaim [Jerusalén].’
    (6) Así ha dicho el Eterno: ‘Por tres pecados de Israel, y por cuatro, no revocaré su castigo. Porque venden por dinero al justo y al pobre por un par de zapatos,
    (7) codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los empobrecidos y trastornan el camino de la gente humilde. Un hombre y su hijo tienen relaciones con la misma joven, profanando así mi santo nombre.
    (8) Sobre ropas retenidas en prenda se recuestan junto a cualquier altar, y en la casa de sus dioses beben el vino de los multados."
    (Amos / Amós 1, 2)