Categoría: Profetas y profecías

  • El profeta Ioel

    El profeta Ioel

    Ioel

    El libro de Ioel es el segundo libro de los “Profetas menores”, se ubica entre el profeta Oshea y Amos. Es bastante breve, consta sólo 4 capítulos, en total 73 versículos.

    Con respecto a  la identidad y época en la que vivió el profeta Ioel ben Petuel podemos encontrar una discusión de opiniones entre los sabios sobre el tema.

    A)Hay quienes opinan que es hijo de Shemuel el profeta y de hecho es nombrado en Shemuel  1 8:2, luego vuelve en Teshubá por sus malos actos y se convierte en profeta. Y es llamado “Petuel” por cuanto que “Pitá”- Sedujo a Hakadosh Baruj Hú con sus súplicas. (Bamidvar Rabá 1:5)

    B)Hay otra opinión que afirma que Ioel vivió en tiempos del  Menashé ben Jizkiá rey de Iehudá, y fue alumno del profeta Mijá (Seder Olam cap. 20)

    c)Hay quien opina que vivió en los tiempos del profeta Elishá. (Ver Rashí al comienzo del libro)

    Ibn Ezra al comienzo de su explicación al libro escribe “no tenemos forma de saber a ciencia cierta la época en la que vivió Ioel”. Sobre cada una de las afirmaciones anteriores hay preguntas para hacerse, y contradicciones. En mi humilde opinión, no es por nada que nadie se molestó en aclararnos un poco el panorama, sino sabemos con exactitud quizás no es tan trascendental este dato. Es decir si sería redundante o provocaría algún cambio significativo hubiera sido escrito  “y fue la palabra del Eterno a Ioel en el año X del Rey Fulano”, el hecho de que no esté escrito no es un olvido o error, sino que no cambia tanto el mensaje que el profeta nos quiere transmitir. Pero si alguien pregunta, bueno…  pero al fin y al cabo ¿cuando vivió aproximadamente? Sólo por tirar un número digamos que ronda entre el 900 A.C.

    El libro podría ser dividido en 2 partes. Una primera (capítulos 1 y 2) sobre una gran epidemia de langostas que azotará la tierra de Israel y la bendición que vendrá liego de la epidemia, y en la segunda parte (capitulo 3 y 4) se narra un poco el juicio que tendrá lugar a aquellos enemigos que oprimieron al pueblo de Israel.

    En el libro se toca bastante el tema de la teshubá/ arrepentimiento,  es por ello que en muchas comunidades se acostumbra a terminar la Haftará en el Shabat que cae en los 10 días de teshubá (entre Rosh Hashaná) con versículos del libro de Ioel , como así también fueron tomados varios versículos o partes de versículos para pasar a formar parte de nuestros rezos diarios.

    El libro fue escrito (al igual que el resto de los profetas menores) por Anshe Kneset Haguedolá/ Los sabios de la Magna Asamblea. El estilo en el que está escrito es bastante poético, sencillo para entender dentro de todo.

    Entonces, como dijimos arriba el libro se divide en 2 partes:

    La primera parte trata acerca de la terrible plaga de langostas que azotará la tierra de Israel, se narrá en forma metafórica acerca de la gran epidemia que vendrá, y el terrible hambre que provocará en el pueblo, pobreza, miseria y desolación:

    “Laméntate (oh tierra!) cual virgen vestida de duelo por el marido (la cosecha) de su juventud…”

    “El campo está desolado, la tierra está de duelo…la cosecha del campo ha perecido…”

    El profeta insta al pueblo de volver en teshubá, clamar y llorar al Eterno:

    “Desgarren sus corazones y no sus vestiduras y vuelvan al Eterno su Dios, porque Él otorga Su compasión, es tolerante y generoso en misericordia y se arrepiente del mal que amenaza traer…”

    “Ay del día!! (del desastre) porque cercano está el día del Eterno y vendrá como una destrucción…

    “Toquen la trompeta en Tzión, proclamen en ayuno, comboquen a una samblea, reunan al pueblo, llamen a la congregación… lloren Cohanim (sacerdotes), ministros de Dios, entre el portón y el altar y digan: Compadécete oh Eterno de tu pueblo y no sea tu heredad motivo de aprobio…”

    Pero así como de terrible fue esta plaga que no dejó ni recuerdo de la cosecha, vendrá un buen año, de provecho y bendición, tiempos de saciedad y alabanzas al Eterno por sus inmensas e infinitas bondades.

    “Y los haré recobrar los años perdidos por los que comió la langosta…y comerás en abundancia y te saciarás y alabarás el nombre del Eterno tu Dios…”

    “Y sabrás que Yo estoy en medio de Israel, y que Yo soy el Eterno su Dios, y que no hay ningún otro, y Mi pueblo no será nunca más avergonzado …” (3:26-27)

    En la segunda parte se narra acerca de la no pequeña “cuenta” que les toca saldar a aquellos pueblos que a lo largo de la historia asediaron, persiguieron, asesinaron, mutilaron sádicamente y en forma desalmada  al pueblo de Israel, los castigos que decaerán sobre sus cabezas.

    El Eterno reunirá y congregará a los exiliados a volver a Tzión. Se narra un escenario de bendición para los hijos de Israel y lo contrario para sus enemigos:

    “Y será en aquel día que de las montañas brotará dulce vino, y las colinas manarán leche, y todos los ríos de Iehudá desbordarán agua, y saldrá un manantial de la casa del Eterno…

    Egipto será una desolación, y Edom será un desierto desolado por la violencia contra los hijos de Iehudá y porque derramaron sangre inocente en su tierra”

    “Perro Iehudá será habitada para siempre, y Ierushalaim de generación en generación… y habitará el Eterno en Tzión”    (Cap. 4: 18-21)

  • Pqueña crítica a la actual forma de estudio

    Pqueña crítica a la actual forma de estudio

    Pequeña critica a la actual forma del estudio de Torá:

     

    En mi experiencia de conocer diferentes ieshivot, Baté-Knesiot, kolelim y sus diferentes líneas de estudio dentro del judaísmo, cuanto me duele y no comprendo como es que uno de lo más grandes cimientos de nuestra tradición, fundamento de nuestra emuná y creencias como los libros del Tanaj son en la actualidad los libros más dejados de lado en las ieshivot. Ya el Maharal de Praga nos dice: “El Tanaj es la raíz y el comienzo…” (Tifereth Israel cap. 56, y lo vuelve a comentar en varias ocaciones Derej Jaim, Gur Arié-Devarim 6:7). Hay quienes debido a su deseo de querer eludir la culpa y responsabilidad se apoyan con ceguera enfermiza  y sin fundamento en: así ordenan hacer los “Guedolé Israel”. Ante todo me gustaría saber que “gadol” que realmente sea gadol orienta a sus alumnos estudiar únicamente en la tierna niñez y en forma parcial ciertos fragmentos de la Torá y el Tanaj y quedar con esta pobre comprensión para toda la vida, agregando de vez en cuando en algún que otro Shabat algún “pilpul” de cierto versículo. (Ver por ejemplo la critica del Rab Dessler en Mijtav meEheliahu tomo 2)

    Cabe preguntar quizás: ¿siempre ha sido así la forma de estudio? ¿así se ha recibido generación tras generación que debe ser la educación judía? Como puede ser que veo chicos que gracias a Dios vuelven en teshubá, comienzan a concurrir a una ieshivá y lo primero que se les enseña es un daf de Guemará sin un mínimo previo conocimiento del tema que se trata, la fuente en la Torá? Tanaj, masoret, Tefilá y demás bases fundamentales previos a saber los detalles de mitzvat ibum (ley de levirato), o edim zomemim (testigos conspiradores y sus castigos).

    Veamos que nos dicen los sabios al respecto:

     

    “… a los 5 años Mikrá, a los 10 Mishná, a los 13 mitzvot, a los 15 Talmud….” (Pirké Abot 5:21)

    Vemos una Mishná explicíta que especifica el orden de como se debe de estudiar. Ante todo comenzar por: Mikrá. ¿Qué es Mikrá? Lo que se conoce como Tanaj. (Ver por ejemplo el Shaj, S. Aruj Ioré Deá 245:6, inciso 5 donde especifica que siempre que los sabios hablan de la palabra “mikrá” quieren referirse al Tanaj)

    En el Talmud se dictamina con respecto a como la persona debe de dividir sus estudios día a día:

    “Que siempre divida la persona sus años de estudio en 3 partes. Un tercio de Mikrá (Tanaj), un tercio Mishná y un tercio Talmud. Pero ¿acaso sabe la persona cuanto vivirá? No fue dicho sino para el día” (Kidushín 30a)

    Es decir la división del tiempo se debe de hacer cada día y día, dividiendo el tiempo en 3 partes.(1)

    Esto es Halajá! Así lo legisla el Rambam, Tur, Shulján Aruj y demás Ajaronim. Esto es Halajá para todo judío, tanto joven como anciano, tanto un “baal habait” o rosh ieshiva, tanto un Talmid jajam que está comenzando como uno avanzado, todo judío! Sólo aquel que conoce bien y en profundidad, es experto y puede explicar cualquier versículo del Tanaj que le señalen, sobre el está dicho que debe de abocarse sobre todo al Shas y poskim, y solo en ocaciones repasar el Tanaj, únicamente luego de haber estudiado bien bien los libros del Tanaj.

    Es decir la persona debe de dividir cada día sus estudios en 3 partes, en forma pareja y con completitud y equilibrio. Y un tercio de sus estudios deben de ser al Tanaj. Esto quiere decir que si una persona supongamos estudia 9 horas diarias, debe de estudiar 3 horas diarias de Tanaj. Así lo establece el Rambam (Hiljot Talmud Torá 1:11-12) y esto especialmente para aquellas personas que comienzan con sus estudios de Torá. Si bien otros legisladores (2) sostienen que la división se debe de hacer de forma más proporcional de acuerdo al material a estudiar. Por cuanto que bastante más del Talmud para estudiar se le debe de dedicar un poco más de tiempo. Es decir se debe de consagrar una hora, hora y media aproximadamente para mikrá, lo mismo para mishná y el resto Talmud. Sin embargo no existe ninguna opinión de anular o no tener en cuenta el estudio de Tanaj.

    Rabí Habraham Horvitz, el hermano del Shelá escribe: “Como nos pararemos delante del Juez el día del juicio que nosotros abandonamos Su santa Torá, palabras que salieron de Su boca, y de hecho nos ordenó Hakadosh Baruj Hu ‘Y su voz escucharás’- esto son los profetas…” según lo que allí escribe y su continuación el Rab hace hincapié que escuchar la palabra de los profetas es una mitzvá de la Torá: “Y su voz escucharán” (Devarim 13:5), y si no se estudian sus palabras como cumpliremos?

    Y esto es lo que nos han inculcado nuestros sabios y autoridades con amor y ahínco, generación tras generación, y así figura en los libros de halajá para todo aquel que quiera abrir y fijarse por si mismo.

    El Shelá Hakadosh mismo escribe que de seguro se debe de todo el Tanaj en su completitud: “Se debe de enseñarle al joven todo el Tanaj según su orden y no saltear ni omitir ni una parte, entendiendo cada versículo y versículo…” (principio del Tratado de Shebuot).

    Rabí Shahaptel (el hijo del Shelá) quien era Ab Bet-Din en Frankfurt escribió que los niños deben de estudiar toda la Torá desde “Bereshit/en un principio” hasta “Leeiné kol Israel-a los ojos de todo Israel” y luego de eso estudiar todos los demás libros del Tanaj. Y así el escribe: “y yo lloro por esto, a lo que hacen y no hacen en nuestras tierras…” (figura al final del libro “Amud Hatorá” del Shelá).

    El Perí Megadim escribe: “Y los jóvenes que dicen que es vergüenza para ellos en la ieshibá estudiar un capitulo de la Torá con Rashí, los Neviim/Profetas y Ketuvim/Escritos, no con sabiduría proceden ni entendidos serán, deberían de estudiar esto ante todo…y yo alabo a los judíos sefaradim que su estudio (en forma equilibrada) y sus estudios ascenderán con belleza….” (introducción al Horaj Jaim) (3)

    El Baal Hatania escribe que desde que el niño comienza a hablar el padre debe de empezar a enseñarle pesukim de la Torá y luego las diferentes perashiot, y luego todo el Tanaj, y lo debe de repasar una y otra y otra vez hasta saberlos bien. Y en caso de que el padre no le enseño, y comienza a estudiar a una edad avanzada, no debe de estudiar como el niño al principio solo Jumash y Naj por cuanto que no se sabe cuanto tiempo vivirá, sino que debe de dividir su tiempo en 3 y estudiar como más arriba escribimos.(Shuljan Aruj Harav hiljot talmud torá cap. 2)

    Y el Ramjal– Rab Jaim Moshe Lutzato, escribe: “y he aquí que debe todo aquel que desea ser sabio de la Torá saber ante todo los 24 libros del Tanaj con sus exlicaciones” (Derej Jojmá cap.5).

    Esto es halajáj explicita e indiscutida en el Shuljan Aruj (máxima autoridad halájica) Ioré Deá cap. 246, inciso 4.

    Ver también por ejemplo las palabras de Marán Hajidá en su libro “Moré veeztba” cap3, inciso 118. Y para los que les gusta un poco de luces ver también Zohar, perashat “Ki tetze” pag. 282b, y perashat “Terumá” pag. 139b. y así mismo esribe el Iaabetz al principio del libro “Migdal Hoz” y en su Sidur en la parte de explicación de Hiljot Talmud Torá.

    Y con el estudio de Tanaj también viene arraigado el estudio de los olvidados y menospreciados midrashim, Mejiltá, Torat Cohanim, sifrí, Sifrá, midrash rabá, midrash tanjumá, midrash lekaj tov, midrash ilkut shimoní, Pirké deRabí Eliezer, Midrash HagadoL, Midrash Hagadá, Tana debe Eliahu,  etc. Que son la fuentes mas prístinas y puras de nuestra emuna y ruaj Israel. No pilpulim en el aire que no llevan a ningun resultado y no son más que una pérdida de tiempo. Que lastima ver chicos en los primeros años de estudio con grandes huecos en los estudios más básicos verlos “ahondando” en libros tales como “Ketzot Hajosehn”- “Shab Shematetá” “Abné miluhim”, libros de Rabí Akiva Iguer o el Rogochover, tratando de descifrar rashe tebot, y pequeños y filosos detalles sin conclusiones claras y coherentes. Jóvenes que quizás no han estudiado más que 100 o 200 páginas de Guemará se vuelcan a estudiar como si han terminado el talmud 3 veces, dándose el lujo de estudiar media carilla en una semana. A ese paso se debe de llegar a los años de Metushelaj para poseer aunque sea un trozo de Talmud entendido. Es justamente en los años de la juventud que se debe de terminar tratado tras tratado abarcar varias masejtot sino el shas completo, repasando con bekiut, con buen entendimiento por supuesto, y luego de abarcar un buena porción se puede empezar a ahondar.

    Y ya han salido gigantes y gigantes en contra de esta forma enfermiza, que desalienta a la juventud a profundizar y sentir la dulzura del estudio de Torá. Vean por ejemplo lo que escribe en el libro “Kerem Ieoshua” del Gaón Rabi Ieoshua Levi Hacohen (no puedo citar nada ya que en este momento no lo tengo a mano lo preste a un amigo), y así mismo el Rab Ovadia Yosef en el libro “Higeret leben Torá”. Y ya dijo el Jazón Hish que quien no sabe por lo menos la mayoría del Talmud no puede decir una idea “lógica” para comentar en el Talmud. Y me hace acordar a la historia que leí hace unas semanas atrás que menciona el libro Abir Roim del rab Iaakov Sasón que contó en una ocasión el Rab Ovadia Yosef sobre el Rebe de Kotzk y el Gaón de Vilna. En una ocasión fueron y le comentaron a Rabí Habraham, el hijo del Gaón de de Vilna, acerca de que el Rebe de Kotzk era más grande que su padre. Al escuchar esto dijo, esto lo debo de comprobar. Por lo que se presentó ante el Rebe y le preguntó lo siguiente: en cierta cita en el Talmud se usa X expresión y termina con cierto lenguaje. Y en otra parte se utiliza la misma expresión pero no termina con aquel lenguaje. ¿Qué diferencia hay entre las dos citas? El Rebe en lo inmediato contestó una respuesta fabulosa. Rabí Habraham le dijo: es muy bueno! Pero mi padre ha dicho mejor. A lo que contestó el Rebe dame unos momentos para pensar… y luego dio una respuesta que rompe el cielo. Y Rabí Habraham dijo: Huah!! Estupenda respuesta, pero aún así mi padre ha contestado mejor. El Rebe contestó sorprendido: y que contestó el Gaón? Rabí Habraham dijo: ni aquí ni aquí figura ese lenguaje.

    Es en especial en los años de juventud que el joven ante todo debe de poder su mayor ahínco en abarcar y abarcar material y luego empezar a profundizar. Y esta es justamente la línea del Rab Kook, ver por ejemplo el libro del Majón Halaja Brurá que edito al respecto. Y así lo estipula la Guemará “debe la persona ante todo estudiar (abarcar) y luego profundizar” ver Berajot 64a, y también algo parecido se menciona en Shabat pero no recuerdo la página. Y yo en lo personal no me avergüenzo de decir que mi “iun” (el estudio en profundidad) es en especial bastante ligero, tratando de hacer no menos de una carilla diaria únicamente con G-R-T y 2 rishonim fijos, si bien completo un poco los jueves en la noche y en Shabat con ajaronim no me avergüenzo en lo más mínimo de reconocer que no veo lo que escribe el libro “Kos Ieshuot” o “Jidushé Rabí Najum” sobre cada sugiá y sugiá. Prefiero terminar al final del invierno 50 o 60 hojas iun y no ver todo lo que se halla escrito al respecto, que ver todo y haber hecho unas 5 o 6 hojas en 6 meses. Sobre un estudio como este está dicho que es “bitul Torá” y así siempre lo enseño el Gaón Harab Habraham Shapira, quien fuese Rab Harashí de Israel, y antiguo Rosh Ieshivá de Ieshivat Merkaz Harav. Lo que importa no es la cantidad de libros que se vea y material sino la “tzurá”-forma. Se puede estudiar Guemará solo con Rashí iún. Depende del enfoque y la forma. Y Ni que hablar de la falta de conexión entre el Talmud y la Halajá, que entre las dos cosas a nuestro pesar se ve como la gente crea un abismo, y es que justamente debe de ser al contrario. Luego de estudiar la sugiá ver las halajot que salen, ya sea con Tur-Bet Yosef, el libro Birur Halajá-Halajá Berurá, o Ein Mishpat  o algún otro sikum. Pero no es aquí ni ahora el momento de tocar el tema. Volvamos al Tanaj…

    Tal como el Rav Kook escribe acerca de la forma de estudio del Gaón HaNetziv rosh ieshivat Volozhin, la madre de las ieshivot. Allí el rosh ieshiva a diario daba clases de jumash, perashat hashabua, y después se transformaron esas clases en un libro que conocemos como “Emek Hadavar”. Estamos hablando de una de las mas grandes ieshivot de la historia, ejemplo y madre de todas las ieshivot litaiot actuales.

    Y así le comentó el gigante del Netziv a Marán HaRav Kook: “El Rab de Kubna (Rabí Itzjak Eljanán) se ocupa mucho en el libro Ketzot Hajoshen, pero yo no puedo hacer así ya que debo de estudiar Divré Haiamim con la explicación de Rashí, y si el tiempo no alcanza para ambos, el Divré Haiamim tiene precedencia….” (Netivot Israel, tomo 2, pag. 9)

    El Gaón de Vilna en las misivas a sus hijos les encomendaba que ante todo estudiaran todo el Tanaj hasta que lo supiesen casi de memoria (Higeret Hagrá), y sus hijos cuentan que su padre los educó y les inculcó que debían de ser expertos en los 24 libros del Tanaj con sus puntuaciones y signos de entonación (introducción a la explicación del Hagrá al S. Aruj-Horaj Jaim, heben shelomó tomo 8, 1-2.)

    Y ya que estamos ahondando un poco en el tema, vamos a comentar que hay entre los “estudiados” y “sabios” que se apoyan en Rabenu Tam. ¿Qué quiere decir esto? Rabenu Tam (nieto de Rashí, el hijo de su hija) es uno de los autores del Tosfot, y escriben en el fragmento de la Guemará antes mencionado (Kidushin 30a), que nuestro Talmud babilónico, llamado “Babli” se debe a que está “balul” (mezclado) con todo, Mikrá, mishná y Guemará (ver Sanhedrin 24a). Es por esto que se cumple con la obligación de dividir el estudio y estudiar las 3 cosas estudiando únicamente el Talmud, ya que al estudiar la persona estudia un poco de todo. Pero se debe de reconocer que esta línea encuentra muchos contrapuntos.

    1) si es que se cumple la obligación con el estudio de Talmud ¿por qué la Guemará misma recomienda dividir? Por qué no dice explícitamente que se cumple la obligación de dividir el estudio solo con estudiar el Talmud, por cuanto que está “compuesto” y mezclado un poco de todo?

    Hay quien explica que la intención del Rabenu Tam fue para aquellos que estudiaron todo el Tanaj varias veces y en profundidad y lo conocen vienen, pueden estudiar únicamente Talmud y al encontrarse un versículo recordaran por si mismos todo el capitulo. Pero según esta interpretación antes de apoyarse en las palabras de Rabenu Tam se debe de conocer bien en profundidad todo el Tanaj.

    Quien quiera profundizar recomiendo mucho ver las palabras del Meharshá como él explica la palabra “balul”-mezclado, con una fuerte y rotunda critica a la forma en que se estudiaba en Babilonia, y no coincide en lo más mínimo con la afirmación de Rabenu Tam.

    2) Hay varios tratados en el Talmud donde hay páginas y páginas que no se mencionan versículos algunos. ¿Cómo se cumple con la obligación en estos casos?

    3) Cuantos versículos no son mencionados en todo el Talmud?

    4) En muchas ocasiones los versículos son explicados en el Talmud no en forma “Pshat”-simple, literal sino según hagadá y derash. ¿Acaso está es la forma de estudiar desde un principio?

    Vemos por consiguiente que hay varias duras preguntas a las palabras de Rabenu Tam. El Baj afirma que quien se apoya en esto no procede correctamente. (Tur, Ioré Deá 245) (4)

    Rabí Habraham Horvitz escribe que las palabras de Rabenu Tam son traídas no es forma halájica, y la gente se apoya lo hace sin entenderlas. Esto fue dicho para aquel que está “lleno” de Tanaj por lo que no debe de consagrar un tercio de su tiempo, y le alcanza con repasarlo en ocasiones y puede de dedicar más tiempo a otros rubros de estudios. “así como la novia se viste con 24 adornos el Talmid Jajam debe de estar vestido con los 24 libros del Tanaj” (Shemot Rabá 41, y lo cita Rashí en Shemot 31:18). Ver también como explica las aparentes fuertes palabras en B. Metziá 33a. y en conclusión explica que en especial aquel que toda su ocupación en la vida es el estudio de Torá debe de saber del primer al último libro del Tanaj. (final de “Nojalim” en el tema de Talmud Torá, figura al final del libro del Shelá).

    Así mismo el libro “Netivot Hamishpat” indica: “y establezcan una clase fija y diaria de Mikrá y mishná, y lo que los sabios han dicho de que el Talmud Babli está compuesto de todo, ellos ya se llenaron previamente por completo de Mishná y Mikrá….” (Ver Shut Zerá Emet, Ioré Deá cap. 107)

    Ver También Aruj Hashulján Ioré Deá 246:14 lo que escribe a las palabras del Rambam al respecto.

    Y el autor del Mishná Berurá en Bihur Halajá cap. 155:3. Y Rab Shlmo Zalman en el libro “Toldot Hadam” acerca del tema, y el Meharshá y Maharal a Sanhedrín 24a.

    En conclusión no existe motivo alguno para anular o dejar de lado el estudio de nuestro libro más puro y sagrado, que llena de santidad el cuerpo y la vida de la persona, y llena de luz divina el mundo (ver Nefesh Hajaim 4:6) fortalece el alma y espíritu de la nación y alumbran al mundo entero de brillo y esplendor, se nutre de pureza espiritual en especial en pronunciar las palabras que salieron de “boca” de Hakadosh Baruj, a través de sus profetas.

    Y quiero recalcar que todo lo dicho, dicho fue con la mayor humildad, pues quien soy yo para hablar de respetables rashé ieshivot, pero los  sabios y poskim hablan por sí mismos, y la verdad debe de ser dicha si será recibida y más aún si es para construir y mejorar. Gracias a Dios vemos que más que nada en las ieshivot sionistas en Israel se está encarando en la forma correcta los estudios y vemos cuantos gigantes y gigantes han salido, salen y seguirán saliendo, e incluso que no sean T. Jajamim, sino judíos simples pero con una fuerte estructura, bases sólidas de emuná y halajá, tradición, con ruaj Israel puro, alumbrando su alrededor y el pueblo entero cual antorchas en penumbras.

    Y tampoco Jaz vejalilá se piense que quiero empequeñecer el estudio de Shas y Poskim. Se debe de estudiar desde Babli y ierushalmi, guehonim y rishonim, desde libros del Jatam Sofer, Rabí Akiva iguer, Rabí Shimon Shkop, sifre jasidut, shutim. Toda la Torá!! Pero… en forma ordenada y estructurada, lo que debe ir antes, antes. Lo primero y principal.

    Y que no ocurra como la conocida broma de un Bajur-estudiante de ieshivá que le comenta a otro: “Oye! encontré un libro que recopila todos los versículos que menciona la Guemará y se llama Tanaj”

     

    Notas:

    (1) Ver por ejemplo Tosfot en el lugar. Sin embargo Rashí, Rí MiLunil y el Ramah discuten y explican dividir los días de la semana, es decir dos días de Mikrá, dos de Mishná y dos de Talmud. Ver también el Raaban que trae otro orden de estudiar el domingo Mikrá, lunes Mishná, martes Talmud, miércoles mikra, jueves mihsná y así sucesivamente. Y ver también el Maarit y el Sefer Hamakne que responden la pregunta de Tosfot a Rashí pero no es aquí el lygar para alargar sobe el tema.

    (2)Así por ejemplo sostienen el Ran, Rashbam, Rashbá, Hagrá, Ramjal (Derej Jojmá), Baal Hatania.

    (3)Y es sabido el dicho popular que los sefaradim son jajamim deoraita y los ashkenzaim son jajamim derabanan. Y sabemos que siempre fue así la educación de los judíos sefaraditas de leer a diario Jok LeIsrael, y como hacia la gente de Aram Tzoba (Suria) de dividir todo el Tanaj para terminarlo una vez por año. Y es también por esta razón yo creo que no hubo tanta oposición al sionismo por parte de los sefaradim sino más que nada ´por parte de ciertos judíos ashkenzaim, tal como escribe el Rav Sherki “si se hubieran acostumbrado a estudiar más el Tanaj como está escrito es posible que no se hubiera levantado tanta oposición al sionismo” (“Hatorá vehamitzvá” pag.8) y lo mismo escuche que fue dicho en nombre del Gaón HaRav Dob Lior. Y cabe aquí recalcar la critica que suele hacer el Rav sherki de estudiar Tora con rashi, y no rashi con torá. Entender bien los versículos mismos, el orden de las palabras ante todo. Tal como aprendí de un rab en mi ieshivá, “ante todo Roshí (mi cabeza) y luego Rashí”.

    (4)Sin embargo el Shaj no opina de la misma forma y afirma que es una tradición de Israel. S. Aruj Ioré Deá 245, inciso 8.

  • Ezrá el escriba

    Ezrá el escriba

    Ezrá Hasofer-el escriba era de la descendencia de Pinejás hijo de Eleazar, hijo de Aharon Hacohén, tal como se narra su ascendencia en el capítulo 7:1-5. Fue alumno de Baruj ben Neria alumno a su vez del profeta Irmiahu/Jeremías. Dirigió al pueblo judío junto con Nejemiá en los primeros tiempos del segundo Bet hamikdash. En sus tiempos se fijaron los Iobelot y Shemitá (años de descanso de la tierra de Israel) y fueron santificadas la ciudad de Ierushalaim como en los tiempos de Ieoshua (Arajín 32b) *

    Hay opiniones entre los sabios que afirman que el profeta Malají fue el mismo Ezrá (ver Megilá 15a y ver también el Targum Ionatan al principio del libro de Malají) pero hay otras opiniones que afirman que no es correcto, sino que eran dos personajes distintos uno del otros. A Ezrá se lo suele llamar Ezrá Hasofer-el escriba ya que de echo era escriba. (ver Ierushalmi Shekalim 5:1).

    Tal como dijimos arriba, Ezrá Hasofer era de la descendencia de de Pinejás Hacohen, pero no se explicita si era o no Cohen Gadol/Sumo-Sacerdote. Sin embargo en el Midrash encontramos que si lo era (Shir Hashirim Rabá 5:5). Ver También el Rambam en la introducción a su libro Mishné Torá, como así también su famosa misiva titulada “Ezrá Sofer mahir Cohen gadol”. (Quien quiera ahondar en el tema ver el libro “Shem Haguedolim” de Marán Hajidá, erej “Rabenu Ovadiá”.)

    Ezrá es muy apreciado a los ojos de los sabios, al punto tal que fue afirmado sobre él que  era digno de que entregue la Torá a Israel, si no se le hubiese anticipado Moshé. (Sanhedrin 21b). Y también fue dicho en el Midrash Kohelet Rabá (1:4) que si Aharón hubiese vivido en el tiempo de Ezrá, Ezrá hubiese sido más grande.**

    Los sabios nos cuentan que todo tiempo que Ezrá estudió Torá de boca de su maestro Baruj ben Neria no subió a Eretz Israel, para no interrumpir los estudios (Shir Hashirim 5:5). Pero al quinto año del reinado de Dariavesh, falleció su maestro por lo que decidió subir a a Tierra Santa, y hacer venir a todo el pueblo con él. Pero él temió que por cuanto que junto con él subirían también las más grandes eminencias de la época, y sabiendo también que en aquellos tiempos había mucha asimilación, matrimonios mixtos, si subirían solo aquellos judíos que poseían un linaje demostrable, quedaría Babilonia en una situación crítica. Por lo que decidió subir cpn él todos aquellos “asimilados” y una vez en Ierushalaim se sentó el Sanhedrin e investigo acerca del linaje de cada uno y uno. (ver Kidushín 69a y b) también Ezrá mismono subió hasta encontrar su carta de linaje. Sin embargo muchos judíos lamentablemente (tal como ocurre en nuestros días también) decidieron quedar en el Galut/exilio.

    Ezrá pidió y le fue otorgado por el rey Artajshasta, rey de Persia una carta de permiso para subir con él a todo Am Israel, junto con cartas que le adjudicaban permiso real de tomar lo que considere necesario para su empresa. (ver capítulo 3).

    Al llegar Ezrá y todo el pueblo a Israel, ofrendaron sacrificios en el Bet Hamikdash. Luego de cierto tiempo le fue informado que aún había gente en el pueblo que no se habían separado de sus esposas no-judías, al escuchar esto Ezrá rompió en llanto, y rasgo sus vestiduras. El pueblo al ver esto decidieron por sí mismo enmendarse y apartarse de las concubinas no-judías y las familias no judías. (ver capítulos 9 y 10).

    Muchos importantes decretos fueron establecidos por Ezrá y duran hasta nuestros días, tales como:

    1)Que sea leida la Torá en la tarde de Shabat.

    2)Leer la Torá los días lunes y jueves.

    3)Que se abra el Bet-Din los días lunes y jueves.

    4)Que se lave la ropa en día jueves en honor al Shabat.

    5)Que se coma ajo en vísperas de Shabat.

    6)Que la mujer madruge el día viernes por la mañana, hornee y cocine en honor al Shabat.

    7)Tebilá a quien vió Keri.

    Todas las “Takanot” figuran en el Tratado de Babá Kamá 82 a.

    También estableció leer todas las maldiciones del libro de Vaikrá antes de Shabuot y las maldiciones de Devarim antes de Rosh Hashaná (Meguilá 31 a). Así también Ezrá “multó” a los leviim que no quisieon subir con él a Israel de dar el Maaser Rishon (diezmo que le corresponde a la tribu de Leví) a los Cohanim. (Ver Iebamot 86b, Julín 131b)***

    Los sabios nos cuentan que la primer Pará Adumá (vaca colorada que se utilizaba para purificar) la hizo Moshé Rabenu, la segunda Ezrá, y luego hubieron otras 5. (ver Pará 3:5)

    Ezrá escribió su propio libro y Divré Haimim hasta la parte que habla acerca de su genealogía, de ahí en adelante lo terminó Nejemiá ben Jajaliá (Babá Batrá 15 a). Ezrá murió el 10 de Tebet y fue enterrado en Babel (ver final de Meguilat Taanit).

    Notas:

    *Si bien este tema es una discusión entre los legisladores, principalmente entre el Rambam y el Raabad. Ver sobre el tema el libro “Mishpat Kohen” del Rab Kuk donde hace un pequeño kuntrás sobre el tema. También recomiendo ver sobre el tema Iabiá Omer.

    ** Ver También Berajot 4a, y Shir Hashirim Rabá 8:11 por el estilo.

    ***Ver Shut HaRadbaz (tomo 2, respuesta 787) donde se le pregunta con qué derecho Ezrá multó algo que está escrito explícitamente en la Torá? En resumen, el Rab escribe allí 3 respuestas:

    a-Según el Rambam (Hiljot Maaser 1:4) la multa fue solo para aquella generación, por el motivo que antes mencionamos.

    b-El Radbaz mismo explica que Ezrá solo multó a los leviim ricos y no a los pobres, por cuanto que los ricos prefirieron quedarse en Babel con sus bienes. U otro motivo por cuanto queeran dados las donaciones únicamente a los ricos y los pobres morían de hambre, por lo que estableció que solo le fuese dado a los pobres.

    c-Ezrá hizo lo que hizo por orden divina.

    Y ya que cite al gigante del Radbaz me gustaría comentar un poquitito acerca de su riquísima vida par poder tomar un poco de inspiración.

    RADBAZ: Rabí David Ben Zimbrá , vivió entre los años 1479-1573. Fue de los expulsados de España por la inquisición tal como en narra en varias oportunidades en sus libros (ver por ejemplo Shut Haradbaz tomo 4, pag 32). Estudio desde su juventud en las más prestigiosas ieshivot con personalidades distingidas de su tiempo. Fue dirigente espiritual, principal rabino y Ab Bet-Din en Egipto, como así también Rosh Ieshivá, y Gabai Tzedaká (encargado de donaciones). Se considera uno de los legisladores de la halajá judía más importantes y de gran peso. No solamente es sobresaliente en el campo halájico sino también en el ámbito místico de los estudipos de Kabalá, acerca de los cual escribió varios libros. En sus responsas escribe desde halajá, Tanaj, Hagadá, filosofía, emuná, etc. No dejó recoveco sin tocar.

    A pesar de sus trabajos como dirigente comunitario su ingreso fue fruto de sus trabajos en las ventas de cosecha y trabajo de cueros. Tal como reza el versículo “Con el sudor de tu frente comer pan…”

    Luego de 40 años de prestancia como rabino, avandona Egipto para radicarse en Eretz Hakodesh, Eretz Israel. En un principio en Ierushalaim, y más tarde en Tzfat. Allí vive otros 20  buenos años. Falleciendo con buena vejez a la edad de 94 años.

    Entre sus libros podemos degustarnos con Shut Haradbaz: preguntas y respuestas de Halaja. Más de 3000 preguntas divididas en 8 tomos. Maguén David: libro de kabalá trata acerca de la forma de las letras hebreas y temas similares. Metzudat David: explicación a las 613 mitzvot. Migdal David(explicación del libro del Shir Hashirim según la kabalá), Kelale Haguemará, Ikar Tifereth (explicación al libro Mishné Torá), Shut Divré David y otros.

    Entre sus alumnos podemos encontrar a Rabí Itzjak Luria (ARI’ZAL), Rabí Betzalel Ashkenazi, alumno del libro “Shitá Mekubetzet” entre otros grandes gigantes.

     

     Resumen detallado:

     

     

    Resumen del Sefer Ezrá

     

    Capítulo 1:

    1-4 El rey Coresh anuncia la reconstrucción del segundo Bet Hamikdash, por palabra y escrito.

    5-6: se comenzaron a levantar los jefes de las casa paternas para subir a Ierushalaim.

    7:11 Koresh devuelve los kelim-utensilios del Bet Hamikdash y el censo de los mismos (cantidad, pesos, material, etc.).

    Capítulo 2:

    1-2: se nombran los nombren de los dirigentes del pueblo.

    3-20: se nombran los jefes de las casas paternas.

    21-35: nombres de las personas según su oriundez

    36-42: los nombres de los kohanim-leviim y los porteros

    43-54: nombres de los netinim.

    55-58: nombres de los esclavos de Shlomó Hamelej.

    59-60: quienes subieron y se desconocía su ascendencia

    61-63: los cohanim que subieron a Ierushalaim y se desconocía su ascendencia por lo cual fueron excluidos de la “Kehuna”.

    64-67: Numero final de personas con sus posesiones (siervos, caballos, asnos, camellos, y posesiones)

    68-69: Donaciones por parte de los jefes de las casas paternas.

    70:Cada uno de os kohanim, leviim, israelim, netinim, habitaron cada cual en sus respectivos lugares.

    Capitulo 3:

    1-3:Los cohanim construyen el Mizbeaj-altar y ofrecen korbanot “olot”.

    4-6:se comienzan las ofrendas en Sucot, y las ofrendas diarias del korbán “Tamid”.

    7: se encargan las maderas de cedro para la construcción del Bet Hamikdash

    8-9: los leviim-levitras son encargados con respecto al trabajo del Bet Hamikdash

    10-13: alegría, cantos y alabanzas al Eterno por parte del pueblo por la futura construcción del Bet Hamikdash.

    Capítulo 4:

    1-3:los adversarios y enemigos de Yehudá quisieron sumarse a la labor de la construcción y son rechazados.

    4-5: los cercanos intentan evitar e impedir la construcción.

    6-7: se narra acerca de los intentos en los días de Ajashverosh y Artajshasta

    8-10: nombres de quienes escribieron la carta acusatoria al rey.

    11-16: contenido de la carta acusatoria

    17-22: contestación del rey Hartajshasta a la carta acusatoria

    23-24: cese de la construcción por orden real.

    Capítulo 5:

    1-2: se retomó la construcción del B. Hamikdash por orden de los profetas (Idó, Jagai, y Zejariá)

    3-5: intentó de los enemigos de Israel de interferir

    6-17: contenido de la misiva en contra de Israel enviada al rey “Dariavesh”-Dario.

    Capítulo 6:

    1-2: Hallazgo en el palacio real del edicto  rey Coresh para permitir la construcción del B. Hamikdash.

    3-5: contenido de la carta

    6-7: se alejan los enemigos y el pueblo de Israel puede construir tranquilo el B. Hamikdash.

    8-10: el rey ordena facilitar ayuda a la construcción incluso de los tesoros reales

    11-12: Dariavesh orden castigar a quienes interfieran en la construcción

    13-15: se concluyó la construcción

    16-18: alegría de la inauguración y se dividen los cargos y puestos de los leviim

    19-22: se celebra Pesaj con gran alegría.

     Capítulo 7:

    1-6: se narra el linaje de Ezrá Hasofer llegando hasta Aharón Hacohen.

    7-10: aliá de Ezrá a Ierushalaim con la gente de la Golá-exilio

    11-26: se promulga un edicto real nombrando a Ezrá y apoyándolo como dirigente del pueblo.

    27-28: alabanza de agradecimiento de Ezrá a Hakadosh Baruj Hú.

    Capitulo 8:

    1-14: Nombres de los que subieron de la diáspora con Ezrá.

    15-20: Ezrá y su campamento descansan a las orillas del río Ahavá.

    21-23: ayuno y pedido al Eterno para tener hatzlajá en el camino.

    24-30: Ezrá entrega el oro a los cohanim para que lo cuiden.

    31-34: Ezrá con su gente llegan a Ierushalaim.

    35-36: ofrecimiento de korbanot por parte de Israel.

    Capitulo 9:

    1-3: pecado de parte del pueblo que se mesclaron con no judíos, y tomaron commo esposas mujeres gentiles.

    5-6:  gran congoja de Ezrá, ayuno y Tefilá por su parte y el pueblo por el pecado.

    7-16: pedido y súplica de Ezrá a Hakadosh Baruj Hu.

    Capitulo 10:

    1-4: Despertar del pueblo de volver en Teshubá

    5: juramento por parte del pueblo de echar a las mujeres gentiles

    6-8: llamado a todo el pueblo a juntarse en Ierushalaim

    9-11: Ezrá llama al pueblo a echar a las mujeres gentiles de dentro de Am Israel

    12-14: el pueblo concuerda

    15-17: Ezrá y su Bet-Din las echan

    18-44: lista de los nombres de las personas que tuvieron que despojarse de las mujeres no-judías.

    Cantidad de versículos total: 258.

     

     

  • Sefer Nejemiá

     

    El libro de Nejemiá (aunque en verdad es  parte de un solo libro, Ezrá-Nejemiá, ver Sanhedrin 93b) es uno de los 24 libros del Tanaj. Trata en su mayoría sobre la repoblación y ocupación de Eretz Israel en los principios del segundo Bet Hamikdash, aproximadamente siglo 6 A.C. El libro fue escrito por Nejemiá mismo, y en su mayoría narrado en primera persona.

    Nejemiá ben Jajaliá era una de las celebridades de su generación, exiliado de Ierushalaim. Vivía en Shushán (Persia), y era el encargado de las bebidas del Rey. Y fue que en una ocasión llegaron a la ciudad judíos, y al encontrarse con ellos les pregunta acerca de la situación de la santa ciudad de Ierushalaim, y ellos les narran las duras circunstancias en la que viven los judíos allí, y como la ciudad y sus murallas estaban destruidas. Cuando escucho Nejemiá estas palabras sufrió mucho, y se sentó en llanto, ayuno y suplicas al Todopoderoso durante días, y rogó al Eterno encontrar gracia a los ojos del rey para que le permita ir a reconstruir Ierushalaim. (ver capítulo 1)

    Pasados unos meses en una ocasión Nejemiá se acercó cotidianamente a servirle el vino al rey, pero en su interior fluían pensamientos, preocupaciones y dolor por la situación de la santa ciudad de Ierushalaim, y esto se veía reflejado en su rostro. Al ver esto el rey le preguntó por qué estaba así si no estaba enfermo, ¿quizás es muy duro el trabajo que debes hacer? Nejemiá se asustó mucho de la pregunta del rey (ya que como se entiende es un poco ofensivo trabajar delante del rey mostrando un rostro ofuscado) y le contestó: “¿cómo no estar triste si la ciudad de mis padres y antepasados yace destruida y desolada? El rey le contestó: “que es lo que quieres? Pídeme y te lo daré! Aprovechando la oportunidad Nejemiá le pidió que le fuese otorgado el permiso de viajar y reconstruir las murallas y levantar nuevamente Ierushalaim. Hashem hizo que Nejemiá encontrara gracia a los ojos del rey, pero él le impuso una condición: que una vez terminada la construcción volviese. Le dio cartas con sellos reales para donde fuese que se dirigiese le fuese otorgado y escuchado su pedido. (capítulo 2)

    Con la llegada de Nejemiá a Ierushalaim y los “nuevos planes” que se venían los enemigos de Israel pusieron mucha atención a los movimientos de Nejemiá y su gente para poder  frustrar los planes de la reconstrucción. Nejemiá con gran perspicacia y astucia comprendió la situación, por lo que inmediatamente a su llegada quedo 3 días sin hacerse ver, dejar que todo se calme, y solo luego de eso salió por la noche en silencio con unos pocos hombres a investigar y ver cual es el estado de la muralla y de acuerdo a eso como actuar. Con el comienzo de la construcción los enemigos y opositores hicieron burlas y ridiculizaban a Nejemiá y sus planes. Incluso llegaron a acusarlo de querer levantarse y revelarse al rey. Nejemiá no hizo caso a sus humillaciones ni dio oído a las mentiras. (capitulo 2).

    Los pocos judíos que vivian en Ierushalaim se entusiasmaron con los proyectos de Nejemiá, y tanto jóvenes como ancianos se dispusieron poniendo manos a la obra.  Nejemiá era el encargado de dirigir, dividir las tareas según la mano de obra y demás asuntos. Gracias a la ayuda de Dios, la construcción comenzó a ir viento en popa en forma ágil y dinámica. A los opositores y enemigos no les hizo gracia el éxito del asunto, por lo que se comenzaron a conspirar planes para disponerse a pelear. Nejemiá no se durmió en los laureles, y también él de acuerdo a sus posibilidades dispuso un grupo de guardia y protección. La construcción siguió adelante con gran éxito, si bien trabajaban con una mano y luchaban con la otra, se comenzaba con el amanecer hasta el anochecer, diligentemente todos hacían su parte y con la ayuda del cielo se avanzaba paso a paso, (capítulo 4).

    Cuando estos opositores vieron el rápido y constante avance del asunto, y viendo que sus planes para frustrar la construcción no tenían éxito, buscaron otro camino. Enviaron una carta en son de paz a Nejemiá para encontrarse con él y hacer un pacto de paz, obviamente con planes de asesinarlo. Nejemiá vio cual era la verdadera finalidad y se negó. Viendo la negativa insistieron una y otra vez, pero siempre la misma contestación. Viendo esto enviaron un falso profeta llamado Shemaiá ben Delaiá para convencerlo que tenía la “palabra divina” y llevarlo hasta cierto lugar y asesinarlo. Nejemiá con sabiduría distinguió la falsedad del asunto y se negó. Gracias a la ayuda de Dios ninguno de los planes pudieron frustrar a Nejemiá y su gente, y en sólo 52 días se concluyó la construcción de la muralla que rodea la ciudad de Ierushalaim, esto ocurrió el 25 de Elul.

    Nejemiá como dirigente y conductor actuó siempre con gran audacia y prestancia, siempre buscando el bien del pueblo. Cuando de dentro del pueblo quisieron renovar e instaurar preceptos cambiando Dios no lo permita nuestra santa Torá, profanando públicamente el Shabat, matrimonios mixtos y demás se paró con gran decisión y fuerza a luchar en contra de corrientes contrarias al espíritu puro del judaísmo. También en un episodio en el cual parte del pueblo contrajo grandes deudas y los cobradores tomaban en parte de pago a los hijos e hijas como esclavos, también intervino con gran ímpetu. (ver capitulo 13) se forjó de coraje y vigor tanto para reprochar a personas simples como al mismísimo Cohen Gadol.

    Condujo el pueblo con gran determinación y espíritu junto con Ezrá, haciendo entre los dos muy buena pareja de dirigentes. Sacando adelante a la nación con energía y pureza. Luego de haber construido las murallas, traer gente para asentar y poblar, y demás empresas que tomó a sus hombros, lo que duró unos largos 12 años volvió a Shushán, al palacio real retomando su puesto de encargado de las bebidas, dejando el liderazgo en manos de Ezrá.

    Nejemiá acostumbraba a decir luego de cada buena obra que hacia “Que me sea recordado por el Eterno para bien”. Nuestros sabios (Tratado de Sanhederín 93b) no vieron esto con buenos ojos, y dijeron que por este motivo no le fue otorgado el libro únicamente a él, sino que se llama “Ezrá-Nejemiá”, por cuanto que se atribuia méritos a él mismo. Y hay quien dice que fue por haber criticado y hablado de forma despectiva de otros.

    Nejemiá es conocido también como “Hartashata” por cuanto que le fue permitido beber del vino que servía al rey (Ierushalmi, Kidushin 4:5). Y también se lo conoce con el nombre de Zerubabel (Sanhedrin 38a).

     

    ¿Qué se puede aprender del libro de Nejemiá?

    1) Es apropiado y correcto preocuparse y poner atención acerca de la situación de los cercanos, familia, amigos y alrededores para saber en que se puede ayudar y colaborar en caso que sea necesario. Tal como Nejemiá hizo al preocuparse por Ierushalaim.

    2) en caso que la persona deba llevar a cabo cierta empresa, tratar de hacerlo con la máxima efectividad y energía. Prevenir, y organizar de antemano los detalles tal como actuó Nejemiá mismo.

    3) se puede aprender también que quién desea pedirle cierto asunto al Eterno actuar con entendimiento y diligencia justamente en algún asunto de aquella índole que él está pidiendo, tal como procedieron los hijos de Iehudá y Biniamín (5 : 9-13)

    4)Podemos tomar como lección para quien quiere ser un buen dirigente del pueblo hacerlo de forma tal como lo hizo Nejemiá, quien estuvo “mezclado” entre la gente, comían en su mesa, los participaba, él mismo se arremangaba y ponía manos a la obra. No se aislaba en su palacio con sus “jasidim”.

    Tomado de “Toalot HaRalbag”.

    El Ralbag : Rabí Levi Ben Guershóm vivió entre los años1288-1344 en el sur de Francia. Fue un gran sabio, experto en matemáticas, astronomía y filosofía, temas sobre los cuales publicó incluso varios libros, como por ejemplo “Maasé Josheb”. También un médico renombrado. Fue uno de los más grandes exégetas al Tanaj, también autor del libro “MIljamot Hashem” sobre filosofía judía entre otros. Entre una sus obras podemos encontrar junto a su explicación al Tanaj, un pequeño compendio llamado “Toalot Haralbag” donde explica todas las lecciones y enseñanzas que podemos aprender acerca de cada libro y libro del Tanaj.

     

     

    Resumen detallado del libro:

     

    Resumen de Sefer Nejemiá

     

    Capítulo 1:

    1-3: Nejemiá escucha la situación de los judíos en Ierushalaim/Jerusalén.

    4-11: el gran sufrimiento de Nejemiá y su Tefilá al Creador

    Capítulo 2:

    1-6: pedido de Nejemiá al rey que lo dejé dirigirse a Ierushalaim y poder construir nuevamente la ciudad.

    7-9: Nejemiá le pide ayuda al rey, y es respondido.

    10-15: Nejemiá llega a Ierushalaim, y visita en secreto sus murallas.

    16-18: les hace saber a los magistrados de la ciudad su decisión de reconstruir las murallas de Ierushalaim.

    19-20: la burla de los enemigos de Israel, y la contestación de Nejemiá hacia ellos.

    Capítulo 3:

    1-32: nombres de los colaboradores, y los que ayudaron a construir las murallas.

    33-35: la burla de los enemigos de Israel a los constructores de la muralla.

    36-37: Nejemiá pide a Hakadosh baruj Hu y reza con respecto a los enemigos de Israel.

    38: Nejemiá continúa con la construcción.

    Capítulo 4:

    1-2: los enemigos de Israel conspiran para atacar Ierushalaim.

    3-4: Nejemiá organiza y establece una guardia de protección en contra de los enemigos.

    5-6: los enemigos tratan de tomar por sorpresa a los constructores de la muralla.

    7-9: Nejemiá se prepara para el ataque sorpresa y arruina su conspiración.

    10-17: la construcción continúa en progreso, pero con defensa constante debido a los ataques.

    Capitulo 5:

    1-5: el pueblo clama debido a los cobradores de deudas, quienes tomaban a sus hijos como esclavos en forma de pago. (Debido a la pobreza contrajeron grandes deudas y alguien las debía pagar)

    6-11: Nejemiá les pide a los cobradores anular las deudas.

    12-13: los cobradores consienten con el pedido.

    14-16: Nejemiá aliviana el yugo de los impuestos de sobre el pueblo.

    17-18: banquetes de Nejemiá y sus invitados.

    19: Pedido de Nejemiá a Hakadosh Baruj Hu que le recuerde todos sus actos y obras para bien.

    Capítulo 6:

    1-4: Sanbalet y sus aliados intentan hacer salir a Nejemiá de Ierushalaim.

    5-7: misiva de Sanbalet a Nejemiá

    8-9: respuesta de Nejemiá a Sanbalet

    10-13: son contratados por Sanbalet profetas falsos para interferir y perjudicar a Nejemiá.

    14: Pedido de Nejemiá a Dios recordar sus obras y los actos de Sanbalet y los demás enemigos de Israel.

    15-16: finalización de la construcción de la muralla, y la reacción de los enemigos.

    17-19: intentos de los aliados de los enemigos (de dentro de Iehudá) para atemorizar a Nejemiá.

    Capítulo 7:

    1-3: Nejemiá encarga el cuidado de la muralla en manos de Jananí, y Jananiá.

    4-5: Ideas de Nejemiá para engrandecer y cimentar el poblado en Ierushalaim.

    6-66: Lista de los que llegaron a Israel con Zerubabel.

    67-69: Lista de esclavos y ganado de los que llegaron.

    70-73: lista de los colaboradores del pueblo en la construcción de la muralla.

    Capítulo 8:

    1-6: Lectura de la Torá a los oídos del pueblo en el día de Rosh Hashaná.

    7-8: Explicación de la lectura y las mitzvot encomendadas a Am Israel.

    9-12: sentimiento de culpa por parte del pueblo (por no haber cuidado los preceptos) y orden de los dirigentes de recordar la mitzvá de Simjá (alegría) en el Jag (festividad)

    13-15: llamado al pueblo para cumplir la festividad de Sucot.

    16-18: cumplimiento de la festividad de Sucot con gran alegría.

    Capítulo 9:

    1-5: se realiza una especie de congreso del pueblo para volver en Teshubá, y confesión de los errores, y para despertar los corazones se habla de los siguientes temas.

    6-8: relación entre el Creador y Habraham Abinu, y el pacto pactado entre ellos.

    9-11: salida de Israel de Egipto con grandes milagros.

    12-21: conducción de Hakadosh Baruj Hu a Am Israel en el desierto.

    22-25: la asistencia de Hashem a Am Israel en la conquista de Eretz Israel.

    26-31: “comportamiento” de Dios de acuerdo al cumplimiento e incumplimiento de los preceptos.

    32-35: se habla sobre los castigos que le llegan a Am Israel debido al incumplimiento de la Torá.

    36-37: la situación del pueblo, y el pedido al Todopoderoso de ayudarlos a salvarse del mal.

    Capítulo 10:

    1: se realiza un compromiso por parte del pueblo de cumplir los preceptos.

    2-28: nombres de los firmantes en el compromiso.

    29-30: obligación del cumplimiento de los preceptos.

    31-32: se habla de la relación entre las naciones y el cumplimiento del sagrado día de Shabat.
    33-35: obligación de ocuparse de los asuntos relacionados con el Bet-Hamikdash.

    36-40: obligación de la entrega de las donaciones sacerdotales.

    Capítulo 11:

    1-2: preocupación por parte del pueblo de ampliar y desarrollar el asentamiento en Ierushalaim.

    3-6: asentamiento en toda la mediná y en Ierushalaim por parte de la tribu de Iehudá.

    7-9: asentamiento de la tribu de Biniamín.

    10-14: asentamiento de los cohanim.

    15-19: asentamiento de los leviim.

    20-21: asentamiento del resto de Israel y los netinim (grupo de conversos en los tiempos de Ieoshua)

    22-24: los encargos de los leviim.

    25-30: nombres de los poblados de Iehudá fuera de Ierushalaim.

    31-36: nombres de los poblados de la tribu de Biniamín.

    Capítulo 12:

    1-9: nombres de los cohanim, y leviim que subieron con Zerubabel.

    10-11: linaje de los Cohanim Guedolim.

    12-21: nombres de las casas principales de los cohanim.

    22-23: los leviim de los tiempos de los cohanim Guedolim.

    24: las guardias de los leviim basados desde tiempos de David Hamelej.

    25-26: nombres de los encargados de los portones.

    27-30: reunión  de los leviim por la inauguración de la muralla.

    31-34: procesión por el lado derecho de la muralla con coros y alabanzas a Dios por agradecimiento.

    35-37: nombres de los cohanim y sus posiciones en la inauguración.

    38-39: procesión por el lado izquierdo de la muralla con coros y alabanzas a Dios por agradecimiento.

    40-43: sacrificios en el Bet Hamikdash en agradecimiento.

    44-47: ordenamiento de los encargos con respecto a los donativos a los leviim y Cohanim.

    Capítulo 13:

    1-3: separación de matrimonios mezclados entre judíos y no-judíos

    4-6: mal comportamiento de Eliashiv Hacohen.

    7-9: Nejemiá hace sacar las pertenencias de Tobia.

    10-13: Nejemiá hace volver a los leviim y se preocupa por sus sustentos.

    14: pedido a Dios que recurde sus buenos actos.

    15-16: comportamiento de del pueblo profanando el Shabat.

    17-22: Nejemiá impide la profanación del Shabat

    23-28: acciones de Nejemiá en contra de los matrimonios mezclados

    29-30: pedido a Hashem de que sean recordados sus buenos actos.

     

  • Poderosa voz del silencio

    "…he aquí que el Eterno pasaba.
    Un grande y poderoso viento destrozaba las montañas y rompía las peñas delante del Eterno, pero el Eterno no estaba en el viento.
    Después del viento hubo un terremoto, pero el Eterno no estaba en el terremoto.
    Después del terremoto hubo un fuego, pero el Eterno no estaba en el fuego.
    Después del fuego hubo un sonido de silencio fino.
    Y sucedió que al oírlo Elías, cubrió su cara con su manto, y salió y estuvo de pie a la entrada de la cueva."
    (1 Melajim / I Reyes 19:11-13)

    ¿Dónde estaba el Eterno?

    De niños se nos enseña a hablar, aunque dudosamente alguien se dedique a instruirnos en la Comunicación Auténtica.
    Los adultos están como ansiosos para que salgan palabras de nuestras bocas, que mencionemos nombres y objetos, que formemos alguna frasecita, aunque solo fuera a media lengua y de dudosa efectividad.
    Se nos enseña a hablar, generalmente para ser  responsivos, esto es, a dar respuestas. Cuanto más rápidas y que alegren al adulto, mejores son las reacciones de nuestros “maestros” sin licencia para enseñar.

    ”¿Cómo se llama la abu? Vamos, repite, aaaabbbuuuu mirrrtttaaaa, aaabbbbuuuu mmmmmmmiiiirrrrtttttaaaa. Vamos… aaa-bbb-uuuu…”.
    Y así está horas la abuelita Mirtha enseñando y premiando con sonrisas y festejos cuando su nietito gorgojea algo que quiere parecerse a “abu mirta”.
    Y también está el “rrrooojjjooo”, “tommaaattteeee”, “uupppaaa”, “popo” y poco a poco todo aquello que la abuela Mirtha, mamá, papá, la señora que cuida, el hermanito, quien sea, sin olvidarnos de la omnipresente tele, le va enseñando.

    Por supuesto que el aprendizaje del idioma materno no requiere, normalmente, del esfuerzo académico de doña Mirtha, sino que se va dando de formal natural, pero bueno, agradezcamos a la abuela por su empeño noble. Ella hace lo que cree es mejor para su nietito, para adaptarlo al mundo, para darle un código compartido de convivencia, para que sea feliz. Que responda según se le demanda, que esté listo para resolver las tareas, que sea eficiente, que sea limpio, que sea educado, que sea un engranaje más en la maquinaria social.

    Se enseña a emitir voces, a formar frases más o menos elocuentes, al mismo tiempo se está enseñando a relacionarse con otros, a responder aquello que deja contento a alguien, a hacer lo que obtiene alguna premiación, a decir pero no a comunicar, a repetir pero no a crear.
    ¿A cuántos se los educa para percibir, reconocer, nombrar y expresar sus emociones?
    ¿En qué familia se instruye para desarrollar la inteligencia en su multidimensionalidad, que incluye lo emocional?
    ¿En cuál colegio o liceo se dicta la asignatura “Emociones y su expresión saludable”?
    No, creo que no hay aún de esas cosas.

    Por el contrario, hay reprimir toscamente, acallar lo que debe ser dicho, negar lo que debiera ser reconocido, esmerarse en obtener créditos sociales merced a la adaptación y al desempeño supuestamente intelectual.
    Sí, se adoctrina en el hablar responsivamente pero no a callar responsablemente.

    Se nos enseña a callar bajo pena de castigo, para censurar, para reprimir, para reprobar, para esconder la personalidad, para no ser rechazado, para atarse al miedo, para hundirse en la angustia, para esclavizarse al EGO.
    No se nos va instruyendo para guardar el silencio que es revelador, que es parte sustancial de la Comunicación Auténtica.
    Por el contrario, el silencio es percibido a veces como amenazante, agresivo, invasivo, manipulador, confesor. Se instila temor y odio hacia el silencio, al tiempo que se demanda el silencio cómplice. Pero no se educa en el silencio reflexivo, que permite escuchar y comprender al otro, reconocer y admitir los propios sentimientos, elaborar pacientemente las propias ideas, elaborar una respuesta auténtica y no meramente resolutiva o “políticamente correcta”.
    Sí, se nos llena de silencios del EGO, para apartarnos de los silencios comunicativos del AMOR.

    Con cada lección que vamos compartiendo podemos ir viendo que es enorme lo que tenemos para desaprender para poder aprender.

    El silencio comunicativo nos refuerza en nuestro poder verdadero, en tanto que el silencio ominoso es parte de la manipulación del EGO para asentarnos en la impotencia.
    Porque, cuando callamos lo que debe ser dicho, cuando debe ser dicho, del modo que ha de ser dicho, estamos conspirando para someternos al EGO, quedarnos en la impotencia, quebrar el lazo que nos une sanamente con el prójimo.
    Ese silencio saludable que es tapado por parloteo ensordecedor, palabrería hueca, plegarias idolátricas, imaginación esquiva, repetición de lemas, vocifero, gritos, insultos, amenazas, burlas, mentiras, engaños, habladurías, corrupción, negocitos, jugarretas, zalamería, silencio enfermo.

    Podemos controlar nuestro silencio, porque luego de emitir la voz, ya no la podemos detener o devolver.
    La palabra algo modifica, sea sustancial o no, nuestra palabra produce cambios. Pueden ser positivos, pueden ser negativos.
    La voz del EGO es casi seguramente negativa, puede que instantáneamente o luego de un tiempo, con efectos que en ocasiones se vislumbran y a veces permanecen ocultos y/o latentes hasta que se manifiestan.
    Esa es la voz, la del EGO, la que hay que silenciar, doblegar, acallar (a no ser en el escasísimo número de situaciones en las que el EGO es la reacción natural necesaria y única, pero son realmente casi inexistentes en la vida adulta).

    La voz del EGO es la que nos lleva a situaciones de impotencia, de fracaso, de falso éxito, de falta de placer.
    En tanto que el silencio reparador, parte esencial de la Comunicación Auténtica, nos fortalece, ahuyenta terrores, reafirma en poder, asegura, acaricia, bendice.

    Te pido que leas nuevamente en silencio este texto, no solo el silencio del que no habla, sino en el silencio de opiniones, de réplicas, de creencias. Silencia tu mente para simplemente leer y permitir que lo que quiero expresar llegue a lo más profundo y auténtico en ti.
    Luego, elabora un comentario que sea provechoso y quieras compartir con nosotros.
    Más tarde, aplica lo aprendido y ejercitado para mejorar tu vida.

    Hasta luego y gracias por regalarme unos minutos de tu preciosa vida al leer estas humildes líneas.

  • La amargura de Shmuel

    Hace unos días compartí una enseñanza de cómo podríamos actuar cuando nos sentimos enojados. Tomamos como ejemplo al gran profeta Shmuel en un episodio que se narra en el capítulo octavo de su libro.
    En un comentario, un atento y amable lector y amigo nos dijo:

    Buena lección!
    Por otro lado Moré, cabría preguntar lo siguiente:
    Por un lado en el versículo 6 se escribe “Pareció mal ésta palabra a los ojos de Shemuel cuando dijeron: danos un rey para jusgarnos”
    Y en el versículo 7 dice: “Mas dijo el Eterno a Shemuel: oye la voz del pueblo en todo o que te digan, porque no (es) a tí (a quien) rechazaron, sino a Mí han rechazado, para no reinar sobre ellos”
    Se entendería del versículo 7 que el motivo por el cual “parecio mal” el asunto fue por el desprecio a la persona de Shemuel Hanaví, y HaKadosh Baruj Hú le contesta: No! Quédate tranquilo con vos está todo bien, conmigo es el problema, a Mí no me quieren.

    ¿Acaso cabe pensar que una persona sobre la cual Jazal nos dice que es comparado a Moshé y Aharon juntos, no cele por Hashem? ¿Y lo que le preocupe sólo es su propio?
    ¿Cómo se entendería Moré ésta aparente contradicción?

    Como le no-prometí, ahora brindo una breve respuesta que espero sea de aclaración y mayor bendición.

    Veamos cómo expresa el texto sagrado el relato, la atenta lectura nos brinda las respuestas:

    "Aconteció que habiendo envejecido Shemuel, puso a sus hijos como jueces de Israel.
    Su hijo primogénito se llamaba Joel, y su segundo, Abías. Ellos fueron jueces en Beer Sheva.
    Pero sus hijos no andaban en los caminos de él. Más bien, se desviaron tras las ganancias deshonestas, aceptando soborno y pervirtiendo el derecho.
    Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Shemuel, en Ramá, y le dijeron: -He aquí que tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos. Por eso, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
    Estas palabras desagradaron a Shemuel, porque dijeron: ‘Danos un rey que nos juzgue.’ Shemuel oró al Eterno,
    Entonces el Eterno le dijo: -Escucha la voz del pueblo en todo lo que te diga, porque no es a ti a quien han desechado. Es a Mí a quien han desechado, para que no reine sobre ellos.
    De la misma manera que han hecho conmigo desde el día en que los saqué de Egipto hasta el día de hoy, abandonándoMe y sirviendo a dioses ajenos, así hacen contigo también.
    Ahora pues, escucha su voz, pero adviérteles solemnemente y declárales cuál será el proceder del rey que ha de reinar sobre ellos."
    (1 Shemuel / I Samuel 8:1-9)

    Recordemos que en el verdadero estudio del Tanaj, son los pequeños indicios, las palabras dudosas, los silencios, lo que aparenta incoherencia, etc., suelen ser las claves para la comprensión correcta y exacta del mensaje. Porque el Tanaj es un texto de vida y vivo, no meramente relatos folclóricos o de índole cuasi histórica.

    El pedido de los políticos en gran medida era aceptable, estaba dentro de lo que la propia Torá establece como una mitzvá opcional para la nación cuando tomaren posesión de la Tierra.
    Según consta:

    "Cuando hayas entrado en la tierra que el Eterno tu Elokim te da y hayas tomado posesión de ella y la habites, y cuando digas: ‘Constituiré rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores’…"
    (Devarim / Deuteronomio 17:14)

    Hay una palabrita que rompe “el esquema” en el pedido de los políticos ante Shmuel.
    Mira con atención, atiende, descubre que esa palabrita añadida en el planteo político es lo que probablemente provoca la mayor indignación en Shmuel.

    A Shmuel vinieron con un reclamo casi idéntico a la mitzvá opcional de la Torá, pero añadieron lo siguiente: “que nos juzgue”.
    Esta palabrita que casi ni se la nota, que parece ser parte intrínseca del pedido, que no contiene en apariencia nada negativo, realmente es problemática.
    Porque, según se entiende en el contexto y explican algunos de los célebres exégetas, ellos pedían un rey que también estableciera leyes, que legislara de acuerdo a parámetros humanos, sea a su criterio o al de alguna casta privilegiada, como ocurría con otras naciones de aquellas épocas y lugares. Entonces, la solicitud implicaba algo mucho más extremo que tener una imagen de autoridad, un líder a la vista, un representante político y militar de Dios, en el fondo estaban queriendo romper el yugo de Dios sobre ellos, ser exactamente como las otras naciones, sumisos ante un rey humano, a merced de sus caprichos, esclavizados a las leyes dictadas por hombres y ya no bajo el cetro de Dios.
    Shmuel no dejó pasar la palabrita, como solemos hacer nosotros en la rápida lectura del texto. Él la escuchó y comprendió perfectamente. Estas personas estaban planteando algo más que tener un rey, según la propia Torá admite que es admisible para el pueblo judío, su deseo era tener otro sistema de gobierno y otro modo de vida, ya no sincronizado con lo espiritual.
    Shmuel sabía que el Shofet, el juez o caudillo, era el que lideraba al pueblo (o una parte de él), y se supone que siempre siguiendo los dictados de Dios, con la Torá como constitución, con las mitzvot como código de justicia.

    Entonces, ahora, cuando los políticos vinieron con estos pedidos, él se sintió lastimado.
    Pero no en su orgullo.
    Pero lastimado ciertamente.
    Él sabía que ya estaba viejo y que no viviría por siempre.
    Él sabía que sus hijos no vivían según sus criterios, sea que fueran pecadores o no (porque en el Talmud también a ellos se les encuentra forma de disculpar lo que está escrito en negro sobre blanco en el Tanaj).
    Él sabía que el pueblo podía solicitar un rey y que esto era un pedido admisible y atendible.
    Sí, podría estar dolido por lo personal, porque no le gustaba que le recordaran su vejez, su creciente impotencia, su cercana muerte, la corrupción de sus hijos, su fracaso como padre que modela hijos correctos, que quisieran reemplazarlo por un rey… sí, podría estar dolido por ello… ¿por qué no?
    Pero lo que el Tanaj refiere que molestó al profeta fue la palabrita extra: “que nos juzgue”.

    Ahí se sintió lastimado, porque estos políticos estaban planeando cambiar el rumbo de Israel, soltar la mano de Dios, vivir como gentiles e idólatras. Preferían la cadena de un rey al brazo redentor pero pesado de Dios.
    Que podía haber algo personal, miedo que le sucediera como a su maestro Elí haCohen y familia, que fuera recordado por ser el último de los shoftim/caudillos, que la cosa se saliera de cauce… puede ser, ¿cómo saberlo?
    Pero la gota que derramó el vaso fue la intención de desobedecer al Eterno aún dentro de lo que parecía obediencia a Él.
    No sé si comprende.

    Y Dios, que todo lo sabe, que conoce nuestro corazón incluso mejor que nosotros mismos, le lava la herida, le explica que no hay motivo de ofensa personal, que él, el profeta, está haciendo bien las cosas, que no es culpable directa o indirectamente del deseo de los políticos. Shmuel era grande, un escaloncito por debajo de Moshé en profecía, pero eso no quita que fuera humano, con debilidades, con EGO (ietzer hará), con miedos, con altibajos. También él precisa del abrazo de Dios, de la caricia, del consuelo, del apoyo… ¡no idealizamos! No es un sujeto fabuloso, al estilo de esos “gdoilim” que parecen de cuento, y cuando uno los conoce realmente distan mucho de la imagen que sus fieles retratan. Shmuel era un hombre, con todas las letras, así que nada hay para reprocharlo si tuvo un momento de amargura por motivos personales, por temor al futuro de sus hijos, por sí mismo… ¿por qué no? Igualmente, o quizás precisamente por esto, su grandeza es tal, y no de pacotilla.

    El Eterno lo consuela por aquello que le duele, tanto en lo espiritual, como en lo político, como en lo nacional, así como en lo personal. Todo lo ha afectado, y es por ello que la respuesta de Dios no deja ninguno de esos aspectos de lado. Relea el párrafo que cité, vea como el Eterno es preciso y exacto en lo que presenta al profeta.

    Así pues, ninguna contradicción, ningún egoísmo, nada de vanidad, ni un traspié hacia el pecado. Simplemente la respuesta de un grande a una gran dificultad que se presenta de manera diversa.

    ¿^Qué podemos aprender para nuestra vida cotidiana de esta gran lección?

  • Triunfando en la tormenta

    En el comienzo del octavo capítulo de Samuel 1 encontramos a los políticos de Israel que vienen a hacer un planteo a su líder, el caudillo y profeta Shmuel.
    Ellos señalan que él está viejo, que sus hijos no pueden quedar a cargo de comandar al pueblo ya que no son dignos de tal puesto de poder y entonces los políticos reclaman que les imponga un rey para que los juzgue, tal y como ocurría con los pueblos vecinos.
    Por uno u otro motivo a Shmuel le desagrada sobremanera la exposición y especialmente el reclamo por un rey.
    Se siente enojado, amargado, lleno de palabras oscuras para derramar sobre los políticos, años de entrega y dedicación sirviendo al pueblo, cobijándolos, educándolos, preservándolos del mal, dando hasta lo imposible para sostenerlos y ahora le vienen con estos pedidos y excusas. ¡Por supuesto que tiene mucho de oscuro para derramar sobre ellos!
    Pero, ¿qué es lo que hace?

    Atendamos juntos:

    "…Shemuel [Samuel] oró al Eterno"
    (1 Shemuel / I Samuel 8:6)

    Eso hizo y no otra cosa.
    Rezó, que en hebreo el verbo implica:

    • reflexionar,
    • profundizar en uno mismo para desde lo intensamente auténtico conectarse con Dios,
    • encontrarse para conocerse,
    • mirarse al espejo del alma,
    • comunicarse con Dios,
    • estar plenamente conectado a sí mismo, al entorno y al Eterno.

    Sí, el profeta y juez no se dejó llevar por el EGO, sino que buceó hasta dejar que fuera su Yo Esencial, su neshamá, la que respondiera al pedido que tanto le incomodaba.
    Porque de haber dejado al EGO, habría gritado, se hubiera quejado, hubiera sido violento, hubiera rechazado el planteo y dado excusas, hubiera huido, en resumen, hubiera intentado manipular la situación para adquirir control allí en donde no controlaba ni debía hacerlo.
    Pero, dada su grandeza, apenas un escaloncito por debajo de Moshé, él no dejó al EGO al timón.
    Por el contrario, se tomó la pausa sagrada, el respiro necesario, el lapso indicado, el silencio oportuno, la charla divina reparadora, para que de esa forma la respuesta fuera de construcción de Shalom y no un mero jueguito de manipulaciones y tergiversaciones.

    He aquí la enseñanza para ti.
    Cuando algo te contraríe, no respondas desde las entrañas, no dejes que el piloto automático se encargue, sino que más bien interrumpe la ruta consabida para adentrarte al encuentro de tu neshamá.
    Tómate unos segundos, respira con calma, borra toda reacción, no te quedes prendido a ninguna palabra o gesto, deja fluir tu ser para que te conectes contigo mismo, allí en tu esencia, para que de ese modo desde Arriba te brinden una respuesta más favorable y eficiente. Aprovecha para conocerte, haz una verdadera plegaria para recibir la iluminación, la calma, el Shalom.
    Controla solo aquello que puedes controlar, y lo que está por fuera, déjalo fluir.

    Ganas tú, gana el prójimo, ganamos todos.

    No te prometo que sea fácil, más bien todo lo contrario. Te costará, pero es cuestión de entrenamiento y no de seguir en lo mismo una y otra vez y excusándose para no crecer.

    Tienes el buen ejemplo, te toca decidir. Ahora y en cada ocasión que se te presente el EGO a tomar el timón de tu vida.

  • Siempre presente

    Después de que se toma conciencia de la ubicua existencia del EGO y de sus modos de operar, y cuando se admite su presencia y no se reniega, es posible verlo en funcionamiento en casi cada acto humano, sea de la vida real o del mundo de las fantasías, sea en los hechos cotidianos o en historias pasadas. Allí lo podemos descubrir, en las sombras del inconsciente humano, siempre acechando, siempre tiranizando, manipulando para hacer sentir impotencia pero al mismo tiempo prometiendo el poder total. El EGO, que está anhelando la vida pero la termina corrompiendo.
    Ya te daré algunos breves ejemplos de la mismísima Torá, aunque pudieran ser tomados de cualquier otra fuente, real o imaginaria, actual o pasada, “sagrada” o profana, en el hogar o en el trabajo, en la relación conyugal o con el compañero de tareas, en el bus como pasajero y detrás del volante de tu auto, en un estadio o en la playa, en la sinagoga o en la iglesia, en cualquier sitio y situación, al estar atentos y conscientes allí lo descubriremos al EGO.

    Realmente, no es extraño que cuando en el pasado la gente percibió que una “fuerza oscura” actuaba en sus vidas, hayan inventado a “Satanás”, o dioses/ángeles/seres-metafísicos del estilo.
    Es comprensible, al menos para mí, que aquella gente haya concebido a un “Satanás” malévolo, siempre activo, siempre presente, provocador, instigador, seductor, príncipe del mal. Aunque no sea real, porque tal Satanás es una ilusión, ciertamente no resulta tan descabellado que aquellas personas lo inventaran y le tuvieran tanto rechazo, temor y al mismo tiempo deseo y amor. No por ser falsa la invención del tal Satanás, deja de tener algunas conexiones con la verdad.
    Es la forma que inventaron para tratar de comprender un poco al EGO, o al menos para explicar todo aquello tan insólito y espeluznante que sentían estaba pasando en sus vidas.
    Tengamos nosotros mucho cuidado y criterio de no convertir esta teoría explicativa en una nueva teología, en otra superstición más. Nuestra conceptualización del EGO es una herramientas de comprensión de la realidad humana, no una mística para esclavizar a la gente bajo la tiranía del EGO.

    Hemos de tener en claro que el EGO radica en el cerebro, en la parte más primitiva del mismo, en aquella que está por fuera del gobierno de intelecto superior. Sin embargo, muy pronto la persona supedita su intelecto al EGO. Entonces, esa dimensión superior y distintiva del humano suele trabajar –inconscientemente- para el EGO.
    ¿De qué modo?

    • Inventando excusas para no hacer lo correcto.
    • Justificando lo que no está bien.
    • Elaborando estrategias para mantenerse apegados a aquello que no nos permite crecer.
    • Ideando planes para someter a los demás y de ese modo pretender no sufrir del sentimiento de impotencia.
    • Distrayendo la conciencia y sumiendo a la persona en adicciones, anestesia, negaciones más o menos hábiles.
    • Fantaseando seres y mundos imaginarios, que evaden la realidad.

    Como te dijo, el EGO es omnipresente, porque está en nosotros.
    Allí donde estás, está tu EGO.
    Repito, no por ser un ángel o un demonio, pues no tiene una existencia separada a la nuestra, sino por ser una partecita de nuestro sistema nervioso.

    Ahora, un par de ejemplos del Tanaj, que es lo que erróneamente algunos denominan como “Antiguo Testamento”, que no es ni antiguo para ser reemplazado por otro, ni testamento, ni tampoco es en sí el Tanaj, pero bueno…
    Para hacerlo “más interesante”, no escogeré arbitrariamente narraciones que acomoden a lo que quiero mostrar, sino que abriré al azar en el TANAJ interactivo que he programado y traducido, allí en donde el cursor caiga copiaré y pegaré aquí.
    Vamos.
    Ejemplo 1:

    "(5)Así ha dicho el Eterno acerca de los profetas que hacen errar a Mi pueblo, que muerden con sus dientes y proclaman: ‘Paz’; y al que no les da de comer le declaran guerra.
    (6) Por tanto, habrá para vosotros noche sin visión y oscuridad sin predicción. Se pondrá el sol sobre los profetas, y el día se oscurecerá sobre ellos.
    (7) Serán avergonzados los videntes, y confundidos los adivinos. Todos ellos se cubrirán hasta sus labios, porque no habrá respuesta de Elokim."
    (Mijá / Miqueas 3:5-7)

    Bien, ni que lo hubiera buscado adrede…
    La simple lectura sin pesado análisis, pero siempre teniendo en cuenta las enseñanzas sobre el EGO, ya nos permiten ver su presencia y funcionamiento.
    Encontramos en el párrafo a falsos profetas, clérigos que vienen en nombre de Dios o dioses, que supuestamente hablan en nombre de la deidad y prometen paz, salvación, riquezas, poder. Dicen ser emisarios de Dios, casi todopoderosos, viven proclamando religión y aleluyas, pero sus dientes muerden porque no son sinceros, no son constructores de Shalom, no trabajan para Dios, sino para su dios, el EGO. Ya que cuando las ovejitas no les dan de comer, no les pagan diezmo, no contribuyen con la falsa “sedaká”, no les arrullan el ego (en minúsculas), no los apoyan ni aplauden, los contradicen de alguna manera, entonces en ese momento las ovejitas pasan a ser enemigos, amenazas, hijos de Satanás, manzana podrida, malditos, infernales, herejes, que salieron del camino, extraviados, malvados, pecadores. Oh sí, cuando alguien les tambalea aunque sea un poquito su ilusión de poder, entonces muestran quien son en realidad. Se deja de lado el amor y no juzgar, ya no hay otra mejilla, los modales quedan relegados, la paz… ¿qué es eso? Enseñan sus dientes, afilan sus garras, escupen veneno, atacan sin piedad.
    Usan las armas del EGO para manipular, agreden, insultan, maldicen, gimotean, se hacen las víctimas, amenazan, juegan con las emociones, declaran la guerra “santa”.
    Oh sí, esos profetas falsos, siguen existiendo. Son pastores, ministros, sacerdotes, algunos rabinos o presuntamente tales, caudillos políticos, jefecitos del trabajo, cualquiera que se pone a mandar y no lo hace desde el servicio sino desde el EGO.
    ¿Y qué anuncia Dios, el Uno y Único, para estos mercaderes de la fe?
    Oscuridad, inseguridad, caos, confusión, terror, vergüenza, descontrol, tal como existe ya en el interior de esta gente: EGO y más EGO.
    Y no habrá respuesta de Dios para ellos, porque ellos prefieren mantenerse desconectados de la línea de Luz para sorber del veneno de la oscuridad de sus EGOs.

    Veamos si ahora al azar encuentro una historia con acción.
    La mujer come del fruto del árbol prohibido y da de comer a su hombre. Ambos se ciñen hojas, para tapar su recién descubierta desnudez. Entonces:

    "(8) Cuando oyeron la voz del Eterno Elokim que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Eterno Elokim entre el árbol del jardín.
    (9) Pero el Eterno Elokim llamó al hombre y le preguntó: -¿Dónde estás tú?
    (10) Él respondió: -Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo. Por eso me escondí.
    (11) Le preguntó Elokim: -¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te mandé que no comieses?
    (12) El hombre respondió: -La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol, y yo comí."
    (Bereshit / Génesis 3:8-12)

    Hicieron algo incorrecto y la reacción fue esconderse.
    Lo típico cuando se está bajo el comando del EGO. Se sigue al deseo, se quiebra el orden, se siente la culpa y en lugar de comenzar un proceso de restauración se corre hacia la mentira, el ocultamiento, la negación, el echar culpas al otro… típico, ¿no?
    La voz de la conciencia desde nuestro interior no duerme, no se deja engañar. Insiste en preguntarle a la persona: ¿Dónde estás?
    Puede esconderte, disfrazarte, huir, hacerte el distraído, drogarte, hacerte adicto a las religiones, llenarte de supersticiones, hacer piruetas rituales, pretender ser otro, convertirte en otro, pero la conciencia anidada en la esencia espiritual no se deja estafar ni corromper. No la compras con dinero, ni con elogios, ni con rezos, ni con insultos, ni con escapes, nada la corrompe pues está ligada a Dios en su propia esencia.
    Y te insiste en que te descubras, en que te veas tal como eres en realidad, que mires al espejo para encontrarte, amarte, cuidarte.
    No te dejará perder, ni admitirá que prefieras ser esclavo del EGO antes que libre y siervo de Dios.
    ¿Dónde estás?
    Una y otra vez te preguntará, hasta parecerte un tormento. Pero realmente lo que te tortura no es la conciencia, no es la silenciosa voz de Dios dentro de ti, sino que te hace sufrir tu vida engañosa, tus travesuras infantiles a edad adulta, tu esclavitud opresiva al EGO.
    Cuando no tienes más escape darás una respuesta, pero fastidiosa, mentirosa. Reconocerás alguna cosilla, pero nada grave, nada que te mueva al cambio positivo.
    Sí, ahí están las excusas.
    Cualquier cosa sirve para taparte.
    Por supuesto que el echar culpas es algo habitual, que mejor manera de zafar que haciéndose la víctima.

    Ya lo vimos en dos ejemplos tomados al azar.
    Ahora, puedes irlo reconociendo en todos, en cada momento.
    A veces puede estar más tapado, menos evidente, pero luego de un tiempo de entrenamiento sabrás verlo.
    En otros. Pero especialmente es importante que puedas verlo en ti.
    Saberlo, comprenderlo, tenerlo presente te permitirá manejarte de otra manera, si quieres y puedes.
    En lugar de desconectarte de la realidad, de manipular, de agredir, de corromper directa o indirectamente, podrás estar en condiciones para darte cuenta y detener el curso nefasto de acción.
    Es algo automático en ti, el EGO está ahí, es parte tuya, actúa lo quieras o no. Pero tienes el poder para darte cuenta, hacer una minúscula pausa y optar por no actuar el papel grotesco que el EGO ha escrito para ti como guión de vida.
    Precisas entrenarte, mucho, no te prometo que será fácil, pero si te aseguro que de a poco, si das los pasos correctos, tu vida irá mejorando en todos los aspectos.
    Alto, no reacciones, deja fluir al EGO, no te pongas a discutir, no quieras vencer, deja que corra, déjalo ser, así pierde su dominio sobre ti.
    Toma unos pocos segundos antes de responder, no te dejes llevar por el deseo de ser el triunfador de la batallita, sino que considera lo que estás por hacer y decide por la vida, por el bien.
    Es necesario repasar las lecciones, aprender a ver al EGO en operación, tener la valentía de reconocer que allí está, en nuestro ser, dominándonos casi a placer.
    Y luego, evapóralo, diluye su poder al no actuar bajo su mano, al no rebelarte con él, al no confrontar innecesariamente con otros simplemente por querer tener la razón o ser quien demuestra poder.

    Bien, hasta aquí este pequeño estudio.
    Te pediré que, si eres tan amable, escribas aquí debajo cuál es la enseñanza que adquiriste y cómo te puede ayudar para ser mejor persona, más feliz, alguien que disfruta un poco más la bendición constante que estás recibiendo de Dios.
    Si no aprendiste nada, si crees que hay algo erróneo, te solicito que también lo comentes aquí debajo, con la intención de aportar en encontrar una senda de Luz para transitar.

  • Isaías 29:13

    ¿A qué y a quién se refiere el profeta Ieshaiau/Isaías 29:13?

    Es sabido que los pérfidos misioneros, (mesiánicos, netzaritas, ebionitas, falsos judíos, caraítas, falsos sefaradíes, supuestos descendientes de tribus perdidas, evangélicos, cualquier otra denominación cristiana similar), entre otros impostores de la fe, andan usando este versículo como un vehículo para promover sus mentiras, confundir, sembrar el caos, corromper, hacer propaganda de la religión rebelde, burlarse de los leales de Dios, entre otras maldades terribles.
    Ya desde las páginas del profano “nuevo testamento”, en el evangelio atribuido al poco santo Mateo, se pretende hacer creer que este verso es un ataque profético en contra de los Sabios de la Torá Oral.
    ¿Será cierto que es una denuncia en contra de los verdaderos Sabios del Talmud, los conocidos como “fariseos”?
    ¿Será que el profeta de la Verdad, Isaías, realmente amonesta a los Sabios de la Torá y los declara ignorantes, perversos, herejes?

    ¡Por supuesto que NO!
    Es evidente que el profeta Isaías NO está violentando a los Depositarios de la Torá, a los Maestros de la Luz, a los Líderes del Conocimiento Sagrado, a los Guardianes de la Tradición.
    ¡Nada más lejano a la voluntad del profeta, enviado por Dios, que perturbar el legado de Israel con ataques fantasiosos y poco santos!

    Cuando usamos nuestro intelecto (y no la fe de los religiosos vacíos de espiritualidad),
    y nos apoyamos en el conocimiento (y no en la vanidad de los idólatras),
    y mantenemos nuestro corazón humilde ante la evidencia real (y no inventamos realidades alternativas, de acuerdo a nuestro deseo, como los traficantes de la fe),
    y tenemos amor y respeto por Dios (y no hipocresía en todas las dimensiones, como misioneros),
    rápidamente comprendemos el significado real y profundo de lo que el profeta quiere enseñarnos en este pasaje.

    Ante todo, recordemos que el versículo debe ser entendido en su contexto, tanto literario, como histórico, cultural, temporal, etc.
    Por tanto, no es bueno tomar un solo versículo, fuera de todo marco, y con ello pretender elaborar doctrinas, leyes o “teología”. Ese procedimiento aberrante, falto de honestidad, es el que acostumbran a emplear los misioneros, pero no podemos nosotros hacer como esos perversos. ¡Dios no permita!

    En su contexto el profeta está hablando de falsos entendidos, de gente que no sabe leer, que no sabe comprender, que no cuenta con la clave para decodificar los mensajes, que son ajenos a la cadena de la sagrada Tradición.
    Así pues, no es de los Sabios que el profeta está hablando, sino precisamente de los FALSOS sabios. Gente que son de la patota malquistada de los pastores de iglesia, supuestos rabinos mesiánicos, ilustrados necios que saben manipular los corazones pero carecen de entendimiento sagrado, gente hábil para el negocio de ser pedigüeños y obtener diezmos y otras prebendas pero son incapaces de servir con lealtad a Dios.
    El profeta claramente está denunciando a esos religiosos, llenos de ritos, aleluyas, reclamos de diezmos y tributos, ejercitados en levantar la mano derecha y “clamar a Dios”, gente hueca pero astutamente preparada para el negocio de la religión. Gente que es esclava del EGO y por ello ausentes de lealtad a Dios y Sus mandamientos.
    Esos que no tienen empacho en hacerse llamar “rabino”, “haham”, pastor, profeta, hombre del Señor, pero que no son más que pobres diablos, con sus almas opacas, sus espíritus encerrados detrás de los ardientes barrotes de las celditas creadas por sus EGOs.
    Tal cual dice el profeta:

    "Toda la visión será como las palabras de un libro sellado. Cuando lo dan al que sabe leer y le dicen: ‘Por favor, lee esto’, él dice: ‘No puedo, porque está sellado.’
    Y cuando dan el libro al que no sabe leer y le dicen: ‘Por favor, lee esto’, él dice: ‘No sé leer.’"
    (Ieshaiá / Isaías 29:11-12)

    Tú que has pasado por iglesias, que aún estás en alguna de ellas, aunque la llames sinagoga, sabes de qué te estoy hablando.
    Ese pastor tuyo, aunque le digas ahora rabino, es exactamente uno de los que está describiendo el profeta.
    Es así, gente inculta, obtusa, ciega, carente de toda vitalidad espiritual, faltos de las claves sagradas para conectarse con el texto sagrado, miserables llenos de pecados y orgullo.
    Y tú, sí tú, si eres misionero, si eres mesiánico, si eres oveja de esta gente, no eres mucho mejor en lo que a lealtad a Dios y respeto se refieren.
    Me da pena decirlo, me molesta sonarte agresivo, pero prefiero parecerlo y no ser cómplice de la maldad, el odio, la rebelión, el caos.
    Porque de gente así es de la que está hablando el profeta.
    Sean judíos, que se llenan de “jumrot” innecesarias, claramente antagónicas con el espíritu y letra de la halajá.
    O sean falsos judíos, esos mesiánicos o similares, que se inventan su propia religión.
    O sean los seguidores de falsas deidades, pero que se hacen pasar por personas de Dios.
    A todos ellos está señalando el profeta Isaías cuando está denunciando en estos versículos.
    A los que no saben leer, porque son ignorantes… cosa que es mala, pero que se empeora al hacerse pasar por entendidos y revelados por Dios.
    A los que saben leer, pero carecen de la capacidad de penetrar en el sentido real del texto, porque para ellos permanece cerrado, sellado… cosa que es mala, pero que se empeora cuando se hacen pasar por líderes espirituales, por personas dedicadas al crecimiento integral pero no son más que mezquinos holgazanes muy entrenados en el negocio de estafar con religión a los que les prestan atención.

    Lee las palabras del profeta que te he citado. No creas en lo que te digo. No preciso que me creas, sino que leas, entiendas, analices, preguntes, indagues.
    Está muy claro.
    Es muy sencillo de ver, si es que no tienes tus ojos tapados y tu corazón cegado y tu cerebro entumecido.
    Claramente el profeta NO está hablando de verdaderos Sabios, puesto que ellos saben leer, ellos saben penetrar en los sentidos de lo que está expresado.
    ¡Por algo son verdaderos Sabios!
    No lo serían si fueran mediocres pedantes que se dedicaran a mandar a los demás bajo la excusa de que son “grandes”, “pontífices”, “predicadores” y por ello, solamente por sus “titulitos” deben ser admirados y aprobados.
    ¡Justamente es contra eso que se está levantando el profeta Isaías!
    Contra los “doctores en teología” que te vienen a predicar “la palabra”, pero no son más que mentiras, engaños, falsedades, lemas podridos de religión que no tienen un gramo de espiritualidad.
    Porque los verdaderos sabios no precisan esconderse detrás de “titulitos”, ni someter a la gente por miedo, ni presionar, ni amenazar, ni silenciar a los que están en divergencia, ni maldecir a los que piensan diferente, ni tratar de “hijos de serpiente” a los que no les dicen “amén” a todas sus estupideces.
    Compara a los verdaderos Sabios con gente como el adorado falso dios de la cruz.
    Éste maldijo, insultó, agredió, a los que cometieron el “pecado” de pensar diferente a sus payasescas fantasías. Condenó a muerte a los que no siguieran como borregos sus prédicas llenas de vicio y mentira.
    Y de acuerdo a ese deplorable modelo han vivido durante dos mil años sus seguidores.
    Demuéstrame que es mentira lo que te digo, o por el contrario pon argumentos que lo confirmen. Te invito a hacerlo. No me creas, estudia, analiza, sé leal contigo mismo y con Dios. ¿Eres capaz de dejar de repetir lemas y doctrinas y comenzar a pensar y hacer brillar tu luz espiritual?
    ¿Eres capaz?
    Espero, realmente, que sí… pero el EGO es tan fuerte (en apariencia). Las doctrinas se te han implantado tan profundo. Te han sometido a tanta manipulación emocional y vejamen, que en el fondo dudo que puedas salir a la libertad, romper las cadenas con la religión, ser libre para ser obediente para con Dios.

    Entonces, llega el profeta al verso que nos convoca y dice:

    "Dice el Señor: ‘Por cuanto se aproximó este pueblo, con su boca y con sus labios Me honró, pero su corazón se alejó de Mí; y su reverencia a Mí es un precepto de personas, tal como han sido entrenados."
    (Ieshaiá / Isaías 29:13)

    ¿No es exactamente lo que te describí líneas más arriba?
    Gente que se llena la boca de aleluyas y amén.
    Dicen la palabra “dios” cada dos palabras.
    Repiten con fidelidad estéreo pasajes de la “biblia”.
    Saben de memoria todas las respuestas prefabricadas que demuestran “la verdad” de su religión.
    Cumplen con religiosa precisión los ritos de sus dogmas.
    Son incapaces de dudar, puesto que si dudan se van al infierno.
    Son paralíticos a la hora de caminar por un camino propio, sino que marchan lisiados por donde su pastor les marque… al ritmo del pastor.
    Sí, sus bocas están llenas de clamores e invocaciones, de versículos y “tejilim”, pero en lo profundo están secos.
    La religión mató al espíritu.
    El EGO marchito la conexión con Dios.
    Sus corazones no están con Dios, aunque hablen de Dios a cada rato.
    Sus dogmas no son puras, aunque digan que son “bíblicas”.
    Su fidelidad a sus líderes no es lealtad a Dios, sino a hombres.
    Sus enseñanzas parecen muy bellas, muy beneficiosas, muy espirituales, pero solamente son apariencias.
    Ellos no aman a Dios, no lo respetan, sino solamente viven tal y como les enseñaron.
    Son entrenados y así viven.
    Son amaestrados y amancebados y así continúan.
    No analizan, no cuestionan, no critican, no piensan, no razonan, solo cumplen lo que sus pastores les dicen, lo que en sus casas les enseñaron.
    Tienen fe, para ellos es suficiente.
    Y eso es absolutamente lamentable.
    Su fe es una ofensa.
    Sus dogmas rebelión.
    Su religión es la pornografía de los sacro.
    Corrupción abunda en sus negociaciones.
    Aunque hagan cosas buenas, no las hacen por bondad, sino porque eso les han inculcado, temen romper el molde, temen las consecuencias, se dejan llevar por temor.
    Son cáscaras, máscaras de cara bondadosa, pero dentro es un oscuro hogar lo que impera (ver aquí).

    Por supuesto que para aquellos que conocen a los Sabios les es evidente que es imposible que el profeta se refiriera a ellos con estos términos.
    Nadie llegó al grado de Sabio de la Torá por ser hipócrita, por ser religioso, por ser de doble cara, por ser un holgazán astuto en comerciar y manipular.

    Los verdaderos Sabios, los “fariseos”, eran maestros de Torá por mérito propio, adquirido y sostenido con estudio, esfuerzo, dedicación, lealtad total a Dios, cumplimiento dedicado de Sus mandamientos, honestidad, integridad, capacidad de interrogar y responder, entre otros atributos que hacen de una persona que sea admirable realmente.

    Concluyamos con las palabras del excelente Malbin:

    "Dice el Señor: ‘Por cuanto se aproximó este pueblo", ellos piensan que con tales afirmaciones se aproximan a Mí y se acercan a Dios, a causa de que magnifican y adoran la Palabra de Dios que está más allá del alcance de cualquier ser humano, pero en realidad "sólo su boca y sus labios me respetan", precisamente con esto es que ellos distancian su corazón de Mí.
    Porque creen que haciendo esto están cumpliendo con el mandamiento de Dios y Sus enseñanzas, como si todo fueran actos externos sin pensamiento ni intención. En su opinión son cuestiones materiales sin nada más, no hay intelecto ni ciencia en ellos.
    Así ocurre que "su reverencia a Mí” es meramente “un precepto de personas", que es resultado del "ser entrenados así" y están acostumbrados, esto es que se han acostumbrados desde su infancia y es su costumbre sin intención y sin pensamiento. Saben que son los mandamientos de Dios, pero no los hacen porque los ordenó Dios, sino porque así les inculcaron sus padres y sus antepasados, y hacen sin saber el sentido sino porque así fueron entrenados a practicar. Por medio de estas acusaciones el profeta pretende que el hombre no solamente cumpla con los mandamientos, sino que también estudie y comprenda el sentido de ellos, profundice intelectualmente en sus acciones.

  • ¿Sólo Siete?

    La pasión de las “buenas intenciones” que llevan al desastre nos acompaña desde que el hombre es hombre.
    Cuando Eva asumió que comiendo del fruto prohibido las cosas serían mejor en adelante, siempre andamos pretendiendo saber más que Dios y terminamos desbarrancando por quebrar los límites.
    Te brindaré una breve lista de ejemplos del Tanaj, aparte del ya mencionado.
    Casos no faltan, pero para no extenderme ni aburrir me limitaré a dos que supongo son bastante conocidos.

    Dios ordenó al rey Saúl que exterminase por completo al pueblo de Amalec, no se debía dejar con vida ni a los animales. Tampoco se podía traer botín de guerra. (Los motivos y explicaciones para tan drástica determinación no son tema para este artículo).
    El rey Saúl dejó con vida al más perverso de todos, al propio rey de Amalec llamado Agag. Por si fuera poco, dejó escapar a la joven esposa de Agag, quien estaba embarazada y de cuyo seno saldría años más tarde el asesino y genocida Amán, aquel del relato de Esther.
    También a instancias de las quejas del pueblo que lo siguió a la batalla trajo buen ganado.
    Ambas cosas estaban prohibidas por el directo mandato de Dios dado a Saúl por intermedio del profeta Samuel.
    Sin embargo, al regresar de la guerra el rey dice –honestamente- al profeta: "¡El Eterno te bendiga! He cumplido la palabra del Eterno." (1 Shemuel / I Samuel 15:13).
    Sí, se presenta en nombre de Dios. Bendice en Su nombre. Dice haber cumplido Su mandato. Honestamente lo dice… ¿no?
    Pero es evidente que no ha hecho lo que Dios ha mandado.
    Sino que sus acciones fueron negativas, muy negativas.
    Así se lo hace notar drásticamente el profeta, el que incluso le anuncia que Dios le ha quitado el cetro del reino y le fue entregado a otro. ¿Por qué? Porque Saúl no era apto, no era leal, no era un buen rey. Era un “buen tipo”, lleno de “buenas intenciones”, pero sin la adecuada fidelidad a cumplir con lo que debía cumplir.
    Él añadió porque quiso, porque lo presionaron, porque lo engañaron, porque se dejó manipular, porque era débil emocionalmente, porque quería hacer algo más de lo mandatado pero en honor a Dios.
    El resultado fue el fracaso personal, el descalabro familiar, la ruptura de Israel y eventualmente provocaría la amenaza casi cumplida de la desaparición del pueblo judío por medio de Amán, el descendiente de Agag que sobrevivió a pesar de que Dios había dicho que ninguno de Amalec viviera.
    Sí, buenas intenciones tenía el rey, buenas excusas se inventó, muy “religioso” pretendía ser a pesar de contradecir a Dios, porque él dijo: "El pueblo perdonó la vida a lo mejor de las ovejas y de las vacas, para ofrecerlas en sacrificio al Eterno tu Elokim." (1 Shemuel / I Samuel 15:15).
    Oh sí, el era religioso, no era culpable de nada, eran los demás los que hacían mal. Él tenía intenciones muy religiosas, quería elevar buenos sacrificios en honor a Dios, al mismo Dios que le había ordenado que no trajera esos animales, que nada quería de allí… pero Saúl pretendía saber mejor que Dios lo que era bueno.
    Añadió al mandamiento de Dios, con la excusa de que era para mejor servir a Dios.
    La clara respuesta de Dios fue: "Porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra del Eterno, Él también te ha desechado a ti, para que no seas rey." (1 Shemuel / I Samuel 15:23).
    Así es, las buenas intenciones no cuentan cuando se hacen traspasando los límites impuestos por Dios.
    El religioso, ese que añade lo que nadie le exige ni quiere, termina por despreciar a Dios, de tanto que dice amarlo.
    Eso pasa tan a menudo, a cada rato.
    Aunque no lo creas, la mayoría de los idólatras no están en ese estado de carcoma espiritual a causa de la rebeldía y oposición a Dios, sino porque de tanto “amar” a Dios sin conocimiento cabal y sin educación para dominar a sus EGOs, terminan andando por la senda de la derrota, del mal, de la enajenación, de la negación de Dios.
    ¡Terrible! Cierto.
    Recuerda, la religión nace cuando se carece de sentido de lo espiritual.
    ¿Te pasa a ti?

    Otro ejemplo de las santas escrituras del pueblo judío.
    El profeta Jonás fue enviado por Dios a la gran ciudad para advertirles de que si no se arrepentían de su mal proceder, Él los destruiría pronto.
    El profeta por varios motivos prefirió desoír a Dios (tampoco son tema de este estudio, así que no los pidas encontrar aquí).
    Sin embargo Dios forzó al profeta a cumplir con su misión.
    La gente de Nínive se arrepintió, el espantoso castigo no fue enviado, miles se salvaron del desastre gracias a la poco simpática intervención del profeta.
    Éste, en vez de celebrar que miles no murieron, se enfadó.
    En lugar de festejar que por un instante muchos gentiles encontraron el camino correcto al Eterno, el noajismo, se ofuscó.
    El profeta se enojó muchísimo con… Dios.
    ¿Por qué?
    Él mismo lo dice: "Porque sabía que Tú eres un Elokim clemente y compasivo, lento para la ira, grande en misericordia y que desistes de hacer el mal. Ahora, oh Eterno, por favor, quítame la vida, porque mejor sería mi muerte que mi vida." (Ioná / Jonás 4:2-3).
    ¿No te parece increíble?
    A Jonás le molesta que Dios sea compasivo, que perdone, que no castigue al que se arrepiente, que tenga piedad del pecador –incluso aunque no crea en Él-.
    ¿Cómo se atreve Dios a actuar de esa manera tan bondadosa?
    Tal sería la queja amarga del profeta.
    Para vivir de esta manera, mejor la muerte, confiesa el profeta.
    ¿De qué vale una vida cuando Dios es misericordioso hasta con pecadores, que ni siquiera llegan a creer en Él, pero se arrepienten de la maldad que hicieron y prometen no volver a cometerla?
    Para vivir así, mejor morir… ¿te parece amigo lector?
    Yo creo que no, pero bueno… de esta clase de religiosos abunda el mundo. Los fanáticos religiosos, que nuevamente por carecer de sentido espiritual se enfrascan en teología, rituales, dogmas, extremismo, odio… desprecian al hombre, desprecian a Dios.
    Jonás tenía “buenas intenciones”, no hacia el prójimo gentil, pero sí hacia Dios. Al menos eso era lo que él creía.
    Para él era indispensable que esos malvados gentiles tuvieran fe en Dios, e incluso que fueran sacrificados, ¡aunque hubieran comprometido su honor a no volver a maltratar al prójimo!… con tal de que Dios fuera alabado y adorado por todos los demás, tal y como Jonás tenía en mente que debía ser.
    Sus buenas intenciones, su religiosidad, le nubló el entendimiento, le oscureció el corazón, le llevó al fracaso.
    Con ironías muy finas el relato del libro nos demuestra que a Dios en poco agrado ese extremismo, ese dogmatismo, esa religiosidad.
    Dios prefirió el sincero arrepentimiento, aunque motivado por el miedo a la destrucción, de los idólatras de Nínive antes que el cuadrado fervor religioso del profeta.
    Recuerda, la religión adora ídolos –aunque lo llamen Dios, el de Israel, el único-; la espiritualidad conecta con Dios.
    ¿Qué es lo que haces tú?

    Ejemplos, podemos seguir mentando, pero hasta aquí por hoy.

    En nuestra época, ¿qué pasa con los noájidas que sienten que “deben” bucear en Torá, enroscarse en supuesta Kabbalah (porque a la verdadera te aseguro que ni siquiera la rozarán) y fraguados “centros” cabalisteros, judaísmo en varios sabores y colores, sectas jasideas, supuestas conversiones al judaísmo, ponerse nombres en hebreo o algo que suena parecido, en refunfuñar para añadir mandamientos “de la Torá” a los Siete que ciertamente ha dado Dios para los noájidas?
    Esos noájidas que bailotean y saltan de sitio web en portal judío o que parezca tal, que ponen candelabros y estrellas en sus perfiles personales, que compran libritos y libretes, que se inscriben en cursos y seminarios, que se la pasan mensajeando noticias de Israel o de rabinzagos aquí y allá, que repiten como lelos lo que rabinos o gente que se hace pasar por tal predican… ¿qué vacío emocional y corruptela mental tratan de llenar con estas buenas intenciones plagadas de ignorancia supina?
    (Sí, los que estamos estudiando sabemos que es el EGO lo que se encuentra por detrás, pero no nos quedemos con la respuesta simple y cierta. Indaguemos un poco más.)
    ¿No siguen el mismo patrón de los bien intencionados que a lomos de la ignorancia acarrean el desastre?

    ¿Quien se anima a continuar este artículo?

  • El deseo como apego a la idolatría

    El Talmud Babilonio, Sanhedrín 63b, nos aporta una interesante idea de Ribí Yehuda, en nombre de Rab:

    Los israelitas sabían que la idolatría no tenía ninguna realidad, ellos sirvieron a los ídolos solamente para permitirse el mantener abiertamente relaciones sexuales prohibidas.

    Interesante observación que culmina con una conclusión terrible: “…finalmente se hicieron adictos a la idolatría”.

    Es un pasaje que trata sobre la admonición del profeta Irmiá/Jeremías que encontramos en su capítulo 17.

    Entendamos bien este asunto, pues tiene un mensaje poderoso para cada uno de nosotros, en cada una de nuestras generaciones.

    El espíritu del hombre, su Yo Esencial, está en constante conexión con Dios.
    Es imposible para la esencia del hombre desconocer a Dios, admitir trinidades y otras formas de idolatría.
    Lo más puro y sagrado del hombre repudia completamente cualquier idolatría, aunque sea un rastro mínimo, pues el espíritu está incapacitado para mentir, para engañar, para desconectarse de Dios.
    Por tanto, el hombre, todo hombre, hasta el más hundido en las miserias tiene un foco puro, intocado, inalterado, sagrado, que lo conecta con Dios. Lo triste es que sus acciones lo llevan a sentirse desconectado, a olvidar a Dios, a negar la santidad, a abrazar la maldición pero llamándola bien.

    Expliquemos brevemente.
    Entre la conciencia y la esencia se interpone una barrera formada por el EGO, con sus máscaras multiformes, con sus apetitos normales pero que cuando exceden el límite se convierten en problemas.
    Así el hombre pierde la memoria de su lazo sagrado, se siente sin Dios, desamparado, a merced de los ataques espantosos que lo hunden en su impotencia.
    Precisa desesperadamente asirse a alguna tabla de salvación, a algún salvador mítico que enjugue sus lágrimas, que le prometa salvación, que le jure bienaventuranza a cambio de pactar por entregar su alma.
    Cae en el abismo del caos y la impotencia el hombre sin dioses, porque no tiene conciencia de Dios y su nexo perpetuo y sagrado con él.
    Incluso aquellos que se hacen llamar ateos, y confiesan sinceramente que lo son, en el fondo son creyentes de alguna deidad, de alguna fuerza misteriosa, sea la ciencia, la humanidad, la conciencia humana, o como le quieran decir, todos se prosternan ante sus EGOs a los que endiosan y caracterizan como dioses que pueden tocar, comprender, adorar, servir.
    Así anda la inmensa mayoría de la humanidad, adorando dioses, siendo esclavos del EGO, desconociendo a Dios, aunque en el fondo es a Él a quien buscan –sin saberlo-, aunque en esencia nunca están desconectados de Él, pero no lo siente…

    Pero, cuando la conciencia está despierta, cuando se SABE (no se siente, ni se cree, ni se tiene fe, sino que se sabe) que Dios existe y actúa, cuando se es como aquellos antiguos judíos que estaban conscientes de la Divina Presencia, ¿cómo cae el hombre bajo el poder –irreal pero fuere- del EGO?
    ¿Cómo se aparta el hombre de Dios, aunque se sabe que Él está y uno está en comunión con Él?
    ¿Cómo cayeron algunos pocos miles de israelitas ante el Becerro de Oro, a instancias de la muchedumbre de extranjeros que los seguían, siendo que hacía pocos días habían presenciado y experimentado en persona el poder de Dios y Su majestad?
    ¿Cómo comprender que en épocas del Primer Templo, cuando la Divina Presencia era percibida y confirmada, igualmente las personas adoraban falsos dioses?

    La respuesta la brinda el pasaje con el que comenzamos nuestro encuentro.
    El hombre no anhela los ídolos, no los valida, no les admite ni poder ni existencia. El hombre sabe de su nulidad, de su irrealidad, de su poder nulo. Pero… pero… el EGO no descansa e inventa una excusa “genial”: el deseo por lo prohibido.
    No un deseo suave, sino el poderoso deseo que Dios inscribió en nosotros por encontrar nuestra completitud, por conectarnos a otro ser humano, el poderoso deseo sexual.
    El EGO lleva a desear fuertemente el contacto sexual prohibido, condenado por Dios en sus mandamientos, tanto para gentiles como para judíos.

    Se impone el deseo en el centro de la existencia de la persona, pero se interpone Dios con Sus mandamientos.
    Entonces, ¿que excusa se inventa el hombre, a instancias del EGO?
    Hagamos de cuenta que Dios no es el único, que hay otros dioses… solo juguemos con esa idea… no es que la creamos realmente, pero… ¿cómo sería un escenario por el estilo?
    Habría
    dioses compitiendo por la adoración de los fieles, que tendrían que ganarse a sus fans, que propondrían distintas ideas y normas.
    Habría algún dios que gustara de los banquetes, otro de las parrandas, otro de las burlas, otro de los robos, otro de las matanzas, y… ¿por qué no?… dioses que aplaudieran el contacto sexual que el Dios Uno y Único rechaza.
    No es que crea en eso, se dice la persona, pero es divertido pensar cómo viviríamos si esos dioses estuvieran todos juntos en un Olimpo, en un palacio celestial de dioses.
    Y, continuaría argumentando con astucia propia del adorador del EGO, ¿cómo saber que en realidad Dios es el único?
    ¿Acaso otros pueblos no tienen otros dioses?
    ¿No son pueblos fuertes? Mira los egipcios, y los sumerios, y los babilonios, y lo persas, y… sí… son poderosos, cultos, mira sus artes, sus reinos, sus obras de ingeniera… ¿será que ellos están sin dioses?
    ¿Por qué no podría ser que esos dioses tengan un poquito de existencia? Sólo un poquito, nada de exagerar… pero… ¿cómo puedo comprobar que Dios es el único?
    Sí, yo sé que Él existe, se lo demostró a mis abuelos en Egipto, eso es sin dudas verdad. Yo mismo veo Su poder saliendo desde detrás de las cortinas del Santuario… no soy uno de esos extravagantes habitantes del futuro que niegan a Dios… yo creo en Él… daría mi vida por Él… pero… ¿por qué no existen los otros dioses? ¿Acaso no es el mismo Dios el que dice que no los adoremos?… Si no fueran verdaderos, ¿por qué Dios rechazaría que los adorásemos?
    Aquí hay algo… sí… es todo mi fantasía… pero sería estupendo… podría gozar de esto y aquello con esta y aquella… placer, sin violencia, sin maldad… ¿a quién voy a dañar? Será todo consentido, todos mayores de edad, todos adultos, nos cuidaremos, nos mimaremos… sí, yo sé Dios dijo que no… pero un poquito… ¡no va a dañar a nadie!

    Así, más o menos, el hombre usó su fantasía para imaginar dioses, para conferirles rangos y poderes, para que esas invenciones le posibilitarán gozar de lo prohibido sin sentimientos de culpa.
    Pero, como suele suceder cuando el hombre prueba de lo prohibido, termina habituándose y olvida que se estaba mintiendo y se pasa a creer sinceramente en la veracidad de sus mentiras.

    Termina el hombre adorando a otros dioses, suponiendo en ellos realidad, temiendo sus represalias, armando un mundo irreal para proteger la inventada realidad.

    El deseo por lo prohibido llevó al hombre al terreno oscuro y después solamente quedan mentiras, huidas, excusas, agresiones, negaciones, ignorancia, ofensas, para permanecer encerrado detrás de sus celditas mentales.

    Así actúa el EGO: «Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá?» (Irmiá / Jeremías 17:9).

    Como te he dicho más arriba, este camino retorcido de inventar dioses para terminar adorándolos sinceramente ocurre cuando la persona sabe de Dios y de la nulidad de los dioses.
    Pero, cuando desde la más tierna infancia el EGO ha encontrado un espejo externo en dioses, cuando el EGO encarna en cualquier dios que no es Dios, entonces la persona no anda por sendas tan complejas, sino que directamente adora a su dios, que es una forma de adorar a su EGO.
    Incluso, entre los más enfermizos, hacen de Dios un ídolo, todo en sintonía con su EGO.

    Es hora de que analices tu realidad, especialmente a ti mismo, pero sin dejar de ver con ojo sanamente crítico a la gente que te rodea.
    Contempla a los dioses que sirves, identifica si son ídolos o Dios.
    Extirpa los dioses extraños de tu seno.
    Ubica a tu EGO en su justo lugar, de mecanismo primitivo de defensa, muy útil en escasos momentos pero luego complemente abusivo y espantoso.

    Goza de lo permitido en tanto te apartas de lo prohibido.

  • Cómo actuar

    "Pinjás, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, ha hecho tornar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos: por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel." (Bemidbar 25:11)

    Según la tradición, el espíritu combativo de Pinjás fue heredado por el famoso y nunca olvidado profeta Eliahu.

    Como podemos leer acerca de éste en el libro Melajim I (Reyes I), tenía un fuerte temperamento, una postura firme, y a pesar de ser mensajero de H’, y de intentar promover el Bien y la Paz, en numerosas oportunidades su celo, su pasión, su ahínco lo llevaron a acciones desmedidas, hasta quizás, injustificadas.

    Y tal como cientos de años antes Pinjás fuera bendecido por H’ con el Shalom, la Paz, para que armonizara su conducta con sus objetivos, Eliahu HaNabí fue educado por H’, a través de la siguiente profecía:

    "Y Él le dijo: Sal fuera, y párate en el monte delante de Hashem. Y he aquí Hashem que pasaba, y un gran y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Hashem; pero, Hashem no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero, Hashem no estaba en el terremoto.

    Y tras el terremoto un fuego; pero, Hashem no estaba en el fuego. Y tras el fuego un susurro tenue y apacible." (I Melajim 19:11-12)

    Entonces comprendió Eliahu: H’ no precisa estruendos, estremecimientos, ruidos, gritos, grandes manifestaciones, populachos enardecidos, pues H’ se encuentra en el susurro, en la voz calmada, en las palabras suaves…

    H’ es Sabiduría, Justicia, Verdad, Generosidad, Bien…

    Por lo tanto, si buscamos a H’, y queremos encontrarlo, ¿en dónde lo buscaremos?

    ¿En el griterío, en las palabras altisonantes, en la muchedumbre, en el quebrantamiento de montañas y de rocas, en el fuego de la discordia y la pelea?

    ¿La Verdad se encubre en disfraces de poderío desmedido, injusticia descarada, prepotencia?

    La respuesta es: H’ está en el susurro apacible, en la melodía armoniosa, en las palabras apenas audibles. En las caricias, más que en los golpes. En la mansa respuesta, más que en la acción violenta y fanática.

    Es casi un axioma de la psicología que las personas realmente débiles, y que sienten su extrema fragilidad como una amenaza para su preservación, en muchos de los casos utilizan el recurso de presentarse como sumamente poderosos, indestructibles, Terminators y Rambos juntos, para ahuyentar sus temores, y que los otros no puedan reconocer su verdadero estado lastimoso.

    Estas mismas personas psíquicamente flojas, también gustan de burlarse del otro, de la humillación, de rodearse de amigos bravucones que ofenden y violentan la vida ajena…porque, en el fondo son tan, pero tan débiles, que solamente a través de la degradación ajena pueden sentirse un poco seguros de sí mismos.

    Por eso, la sabiduría, la paz, la justicia nunca van a estar entre los que hablan como ladridos de perros, ni entre los que usan el único argumento de deshonrar al otro buscando prevalecer ellos mismos.

    Ejemplos notorios y desgraciados abundan en nuestro siglo, y en anteriores también…por eso, debemos aprender a reconocer esta importante lección:

    La pasión desmedida, aun la que tiene finalidades superiores (como la que tuviera Pinjás al final de la parashá anterior) son buenas en tanto sean temporarias, breves, seguidas de la reflexión inteligente, de la suavidad de la armonía…porque, de lo contrario, la persona en lugar de ser más humana, se transforma en tempestad, terremoto, incendio, desolación y desierto estéril…

    Preguntas:

    1. ¿Por qué a menudo la persona con poca autoestima tiende a rebajar a los otros?
    2. ¿Cómo superar la baja autoestima?