Categoría: 06 Ki Tetze

¿Cuál es el resultado de ser honesto?
La Torá promete que se alargarán nuestros días sobre la Tierra…pero, ¿por qué?
¿Acaso por algún milagro, o por premio de Dios?…

  • Recordar y no olvidar a Amalec

    Hacia el final de la parashá Ki Tetzé, la Torá ordena al pueblo judío:

    «Recuerda lo que te hizo Amalec en el camino cuando salías de Egipto … borrarás la memoria de Amakek de debajo del cielo; no lo olvidarás »
    (Devarim / Deuteronomio 25: 17,19)

    ¿Para qué dice «recordar» y además «no olvidar»?
    ¿No se supone que son lo mismo?
    Porque, el que recuerda no olvida.
    Entonces, no se entiende cuál es la finallidad de la Torá al duplicar su mensaje.
    O, ¿quizás no hay duplicación y en verdad sean dos cosas complementarias y diferentes?
    El Talmud (Meguilá 18a) entiende esto último exactamente, y explica que ‘recordar’ es una expresión física y verbal; en tanto que ‘no olvidar’ se hace en el corazón/mente.
    Así pues, no son lo mismo, pero ambas se complementan para hacer una única realidad.
    Que haya un recuerdo que implique el compartir aquello que está en la memoria, que lo contemos, que lo transmitamos, que sea conocido por los que no lo vivieron; para lo cual precisamos tenerlo en algún lugar de la mente y no permitir que esa historia se borre.

    En este fragmento, entonces, la Torá está siendo muy explícita y enfática en lo que espera de los judíos.
    Que las atrocidades que padecimos por parte de nuestros enemigos, que son pretendidos enemigos de Dios, no sea olvidada; ni por las víctimas, pero tampoco por sus descendientes y el resto de la gente. No porque queremos el papel de la «víctima», sino para que cosas tan horribles no vuelvan a acontecer y para que los malosos de todos los tiempos no prosperen y tengan éxito en sus sucios planes.
    Debemos recordar y entrenarnos para no caer nuevamente en las trampas de los indignos, porque si olvidamos, tenemos el riesgo de ser nuevamente torturados por los que obran mal.

    Pero, tampoco podemos estar atrapados por el recuerdo amargo, ni vivir pendientes del daño pasado y que pudiera volver a concretarse. Debemos ser libres de esa pesada carga y no seguir sufriendo a causa de lo que ya pasó.
    Pero, que esa liberación saludable y necesaria no sea excusa para que el malvado resurja u otros con similares intenciones negativas lo haga.
    Por tanto, recordar sanamente, con astucia, con elegancia.

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  • Ki Tetzé 5781

    Parashat Ki Tetzé continúa con una enorme lista de las leyes y reglas dadas al pueblo de Israel antes de su entrada a la tierra. Iremos viendo algunas pocas de ellas.

    En el pasado, y por desgracia también en la actualidad, hay guerras. En ellas ocurren muchísimas desgracias, algunas que ni siquiera forman parte de la lógica de las guerras, como cuando los soldados agreden a los civiles indefensos, e incluso se aprovechan sexualmente de las mujeres del enemigo.
    La ley judía pone un coto a estas prácticas, por ello, entre otras reglas, indica cómo proceder en el caso de una mujer capturada en la guerra. Se la debe traer sin ocasionarle ningún daño, se le debe dar un tiempo para que haga duelo por su familia, entre otras cosas. Luego de un mes, si el soldado que la trajo quisiera tener algo íntimo con ella, deberá convertirla y casarse. Por supuesto que de esta forma se evitaba, no sé si por completo pero sí de manera drástica, las violaciones y otras aberraciones por el estilo.

    En otro tema, la parashá indica que cuando un hombre está casado con dos mujeres al mismo tiempo, cosa que de acuerdo a la Torá es legal, el marido no debe discriminar entre los hijos de esas mujeres. Si hay una esposa amada y una esposa menos querida, el hijo de la esposa amada no debe ser preferido al hijo de la otra. Cada hijo debe recibir lo que le corresponde, sin tomar en cuenta la relación del padre con su madre.

    Aparece también una mitzvá extraña y única. Una persona encuentra un nido de pájaros, puede tomar los polluelos o los huevos, pero no junto con ellos a la madre ave. Ella debe quedar libre.
    La Torá promete larga vida a quien así procede.
    Ésta, junto a la de honrar a los padres, son las mitzvot para las cuales la Torá indica cual es el premio que se obtiene por cumplirla, y en ambas es la extensión de los días de vida en este mundo.

    Se ordena que la persona debe instalar una barandilla en el techo para prevenir de potencial peligro a aquellos que pudieran caer.

    Se menciona la prohibición de extraditar a un esclavo que haya huido de su amo.

    Prohibición de arar con buey y asno juntos;  imagínate el sufrimiento infligido a los animales cuyos dueños decidieron ahorrar tiempo y engancharon al burro y al toro al mismo arado.

    La disposición menciona la obligación de mantener las promesas.

    La parashá  exige un trato justo a los débiles de la sociedad, lo cual no es novedoso, pues hemos encontrado esta misma proclama en diferentes lugares de la Torá.

    Una persona hambrienta, que anda por el camino y entra en un viñedo que no es suyo, puede comer de las uvas hasta estar lleno, pero no debe meter sus utensilios y sacar del viñedo.

    Recordar lo que nos hizo Amalec cuando salimos de Egipto, no olvidarlo y estar listos para que nunca más vuelva a ocurrir algo parecido.

    Como dijimos, mencionamos tan solo unas pocas de las 74 mitzvot que tenemos en la parashá. Si quieres ver una lista de todas ellas, te invito a que sigas el siguiente link: https://serjudio.com/mitzvot-y-costumbres/mandamientos/parashat-ki-tetz-mitzvot

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  • Ki Tetzé

    Esta semana leeremos la parashá Ki Tetzé, que contiene muchísimos preceptos, 74 en total, que son de los más variados y que apuntan en general a un mejoramiento integral de la sociedad y del individuo. Esta parashá no se detiene en preceptos rituales, sino mayormente en cuestiones relacionadas al vínculo entre las personas y también al respeto por la propiedad privada.
    Así, por ejemplo, se insiste en la importancia de sostener a los más débiles y desamparados socialmente; en pagar como y cuando corresponde a quienes contratamos; a no engañar en las transacciones comerciales; cuidar a los animales para que no sean maltratados; devolver lo que se encuentra perdido; entre otros importantes asuntos.

    Sin embargo, comienza recordando una de las mayores desgracias de la humanidad, como lo es la guerra, con sus terribles efectos en el momento de la misma y posteriormente. La Torá no fue dada para gente que vive en un mundo ideal, sino para la vida cotidiana, la real y tristemente esto incluía (e incluye) la amargura de los conflictos armados entre las naciones. Muchas veces se cometían (cometen) actos absurdos, irracionales, con la excusa de la contienda bélica; o tal vez, amparados en ella algunos se permiten excesos que son abominables. La Torá no tolera que eso suceda entre los soldados judíos, quienes deben guardar un estricto código de conducta, incluso en la guerra. La santidad de la vida, la vida de santidad debe ser preservada hasta en esos momentos terribles, cuando no hay más remedio que salir a combatir. Podrá sonar paradójico, pero es la propuesta de andar por  un camino ético hasta en lo más oscuro de la conducta del humano. Porque en la visión de la Torá, la guerra no solamente es una lucha contra un enemigo humano que nos quiere hacer daño, sino especialmente un combate interno, de nuestra conciencia con nuestras tendencias negativas.

    Te mencionaré muy al pasar algunos de sus temas principales, para lo cual seguiremos el orden de sus aliot laTorá, pero en esta parashá es especialmente cierto que habría que dedicar extensas horas para comprender los detalles de la misma, ya que son abundantes, complejos y muchas veces acordes un contexto histórico muy diferente al cual vivimos nosotros.

    1ª aliá: Leyes relativas a una cautiva de guerra que pertenece a otro pueblo.
    Leyes de herencia en el caso de tener hijos con más de una esposa, siendo el primogénito el hijo de la esposa menos amada.
    Leyes relativas al ‘hijo rebelde’: un niño que irrespeta a la madre y el padre, que comete todo tipo de excesos personales, que no valora los derechos privados de la persona y la propiedad ajena. Al cual se lo trata de corregir y educar, pero no se encuentra ninguna manera efectiva de encaminarlo. Eventualmente es llevado ante los magistrados de la ciudad para que sea juzgado.

    2ª aliá: Leyes relativas a ejecución de ciertos criminales y su entierro; devolución de artículos perdidos; qué hacer cuando nos topamos con un animal caído; mantener el orden moral de la sociedad y se detalla qué hacer con el nido de pájaros que nos encontramos.

    3ª aliá: Leyes relativas a poner barandillas en las azoteas o terrazas; agricultura mixta; combinaciones prohibidas; Tzitzit; la esposa difamada; si las acusaciones contra la esposa son ciertas; la pena por adulterio; la violación de una joven prometida o soltera; la prohibición de casarse con la esposa del padre; situación del hijo fruto de una relación prohibida y se detalla la prohibición de casarse con un amonita o moabita.

    4ª aliá: Leyes relativas al matrimonio con edomitas o egipcios; la santidad del campamento militar; albergar a los esclavos fugitivos; prostitución; interés deducido y se manda cumplir los votos.

    5ª y 6ª aliot: Leyes relativas a los trabajadores que comen mientras cosechan, el divorcio y el nuevo matrimonio; exenciones militares para un nuevo marido; tomar una piedra de molino como garantía de un préstamo; el castigo por secuestro; lepra; normas generales en materia de seguridad para préstamos.

    7ª aliá: Leyes sobre el pago de salarios a tiempo; el testimonio de familiares cercanos; preocupación por las viudas y los huérfanos; gavillas de grano olvidadas; fruto sobrante de la cosecha; ciertos castigos físicos ordenados por el tribunal; la cuñada sin hijos; el asaltante y la esposa que acude al rescate; pesos y medidas honestos y recordar lo que hiciera Amalec al pueblo judío a la salida de Egipto.

    ¡Shabat Shalom!

  • Recuerda que esclavo fuiste pero Dios te rescató

    «acuérdate de que fuiste esclavo en Egipto y que de allí te rescató el Eterno tu Elohim. »
    (Devarim/Deuteronomio 24:18)

    Más de una vez la Torá demanda a la persona judía que tenga presente este hecho.
    Fuimos esclavos, cada uno de los judíos personalmente, en Egipto.
    El Eterno nos rescató, a cada uno personalmente, de esa situación terrible.

    De hecho, es una obligación que la persona judía recuerde al menos dos veces por día nuestro estado de calamitosa esclavitud y el favor que nos hizo el Todopoderoso liberándonos de allí.
    Cuando recitamos el tercer párrafo de la sección del Shemá, tanto en el rezo de la mañana como en el de la noche, estamos dando en parte cumplimiento a este mandamiento de recordar.

    Muchas son las enseñanzas que podemos derivar de esto, pero nos quedaremos solamente con una, que espero tenga aplicación diaria y constante en el mejoramiento de tu vida.

    Cuando nos empecemos a quejar por algo que nos desagrada, cuando no estemos conformes, cuando nos atrapemos por el punto manchado en lugar de destacar la limpieza de la sábana completa, cuando nos lamentemos por cosas que nos parecen terribles… por favor, ¡hagamos una pausa! No dejemos que el pensamiento desenfocado nos lleve al caos mental y emocional. No demos pie al enemigo interno para que nos corroa desde dentro y lleve nuestra existencia hacia el dolor y el sufrimiento, cuando pueden ser evitados.
    Mejor es que pongamos las cosas en perspectiva, de la siguiente manera:

    1- Ok, eso no me gusta. Ya está, lo tengo claro. Me di cuenta.

    2- Inmediatamente, sin esperar ni un segundo preguntar: ¿Tengo a mi disposición alguna herramienta, capacidad, oportunidad para resolverlo?

    3a- Si la respuesta es sí, entonces comenzar a corregir la dificultad en la medida de lo posible.

    3b- Si la respuesta es no, entonces los gemidos y pataleos no aportan al mejoramiento sino a ampliar el problema.

    3c- Si la respuesta es no lo sé o no estoy seguro, entonces atragantarse con lamentaciones, echar culpas, acusar, y todo el resto de conductas tóxicas seguramente que no aportarán a la claridad y calidad mental y emocional; por tanto, despejar la mente y el corazón de amarguras para que podamos direccionar la conducta hacia algo constructivo.

    3d- Bueno es pedir ayuda, al Todopoderoso y a alguien que tenga las herramientas para darte una mano. A veces alguien que te escuche, pero de verdad, es una condición súper importante para sentirte mejor y con ello estabilizarte.

    4- Tengamos bien presente que nada de lo que estemos padeciendo siquiera se acerca un poquito a lo que sería nuestro estado de esclavitud en Egipto, ¡nada!
    Al relativizar el inconveniente actual, que bien puede ser terrible y grave (la idea no es ridiculizar el verdadero sufrimiento), nos damos la oportunidad para calmar nuestro remolino interno improductivo y destructivo.

    5- Palabras positivas, pensamientos de luz, conductas de amor aportan muchísimo más para esclarecer la vida que todo lo que no sea.
    Por tanto, seamos conscientes de haber recibido la tremenda ofrenda de no padecer el horror inimaginable de la esclavitud egipcia, y hagamos lo que esté a nuestro alcance para sobrellevar la situación actual con el mayor poder y confianza posible.

    6- Analizar el pasado para obtener información que nos permita estabilizar el presente y con ello construir un mejor futuro posible. Es decir, que la alarma que es el sufrimiento sirva para lo que fue creada: que nos demos cuenta de nuestros errores para perfeccionarnos y evitemos aquello que sea posible evitar.

    Bien, con estas herramientas a tu alcance la vida no se te hará suave y sencilla, pero te aseguro que los momentos de oscuridad estarán acompañados al menos de una poderosa luz que te alumbrará y dará acceso a tu vigor y al Vigor Celestial.

    Para finalizar solamente los judíos fueron rescatados de Egipto, como ya sabemos, pero la enseñanza práctica de este estudio es útil para toda persona que desee pautas sagradas para crecimiento multidimensional.

    Si este estudio te ha parecido beneficioso, agradécelo y compártelo.
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  • La felicidad hasta en lo más corriente

    Se casaba el hijo de la familia más influyente de la comunidad judía del lugar, por tanto, harían una fiesta a todo lujo.
    Entre los invitados de honor se encontraba un importante sabio de otra ciudad, famoso por sus discursos inspiradores y motivadores, que mezclaba humor con ternura, espiritualidad con franca materialidad. Era de esos shows inesperados, pero siempre bienvenidos.
    El tren del sabio había sufrido un desperfecto, por lo cual éste se bajó en la estación más cercana posible y de allí siguió en carro hasta la ciudad del festejo.
    Al llegar encontró las calles del barrio judío vacíos, no había un alma.
    Nadie a quien preguntar, ni señales de cómo llegar al salón del evento.
    Supuso el sabio que habría gente en la sinagoga, así que pidió al conductor que le llevara allí. El problema es que ninguno de los dos sabía ni la dirección ni cómo encontrarla.
    Recorrieron las calles abandonadas, sin perder la esperanza, pero tampoco muy exitosos en su búsqueda. Hasta que por fin se toparon con un par de mendigos, sentados a la puerta de lo que sin dudas era la gran sinagoga del lugar.
    Saludó a ambos hombres y amablemente preguntó por el paradero del resto de la judería, a lo cual los mendigos respondieron que estaban todos en la celebración de la boda.
    El sabio interrogó el motivo por el cual ellos no participaban junto al resto de la comunidad, y la respuesta fue muy breve y dolida: no los habían tomado en consideración.
    El maestro les rogó que subieran con ellos al carro y partieron rumbo al salón del evento, siendo guiados por los menesterosos del lugar.
    Al llegar los guardias los detuvieron en la entrada, pues era una importante fiesta privada; a lo cual el famoso invitado se presentó, abriendo con ello las puertas para todos los del carro.
    Saludó a los dueños de la fiesta, deseo mazal tov, y fue hasta su mesa a esperar su turno para participar además de comer y beber algo, hacia muchas horas que estaba necesitándolo. A su lado iban los mendigos, quienes permanecieron de pie. El sabio pidió un par de sillas y los acomodó a su lado.
    El papá del novio puso cara de incomodidad, con respeto se aproximó al maestro para interrogarle por su conducta.
    Éste en lugar de responder directamente le solicitó al rabino del lugar si le podía hacer él una consulta, cosa que el rabino aceptó, aunque muy extrañado.
    Comenzó así el sabio: “Como ustedes saben este shabat se lee la parashá Ki Tetzé, la que contiene la mayor cantidad de preceptos en toda la Torá. Son más de 70, muy variados todos ellos.
    Hay uno que me llama la atención y que solicitó a usted rabino que me lo explique a la luz de las enseñanzas de los Maestros.
    Es el que prohíbe que un buey y un burro estén atados al mismo arado para arar la tierra juntos.”
    El rabino se meció la barba un breve instante y con seguridad habló: “Algunos de los comentaristas nos enseñan que esto es así por la diferencia de potencia entre ambos animales, el buey es mucho más poderoso y puede ocasionar lesiones al más débil burro”.
    El sabio agradeció y entonces pidió autorización para añadir un comentario que justamente había estado leyendo en el tren camino a esta localidad: “El Beit Iosef explica que la principal diferencia entre el buey y el burro no está en las fuerzas, sino en que el primero es rumiante y el segundo no. Entonces a la mañana el amo pone comida para ambos y tras el desayuno los pone a tirar a ambos del mismo arado. Al llegar la media mañana el burro está con hambre, pero el buey sigue masticando. El burro no entiende porqué el amo hace esas groseras diferencias, ya que supone que su colega de yugo está siendo alimentado en medio de la tarea en tanto que a él lo dejan en ayunas. El pobre animal no entiende de biología y no se da cuenta de que el buey eleva el bolo de un estómago, lo vuelve a masticas y lo deglute hacia otro de sus estómagos… ¡por algo es rumiante!
    Lo único que realmente sabe el burro es que sufre por partida doble, por el hambre que siente y por la terrible injusticia que el amo está haciendo a diario con él”.
    Terminada la explicación el rabino sonríe y agradece la enseñanza del invitado sabio.
    Éste se da vuelta entonces al dueño de la fiesta y decididamente le dice: “Si el Creador se ha ocupado para que un pobre burro no sufra de hambre, ni tampoco se sienta discriminado, ¿no te parece que es hora de que aprendas a hacer lo mismo con tus hermanos que son más débiles y necesitados que tú?”.
    El acomodado hombre quedó pensativo unos instantes, abrazó al sabio y dio con agradecimiento el recibimiento a los dos nuevos invitados a su importante evento.

    Estamos a pocos días de Rosh haShaná, cuando es tiempo de mirar el año que ya casi ha pasado, darnos cuenta de cómo estamos parados hoy día ante la vida y para ponernos metas hacia el futuro.
    No hay edad ni excusa para dejar de hacer esto.
    Evaluar nuestra vida desde la perspectiva de la espiritualidad, con grandeza, con ánimo… ¡siempre!
    La Torá nos enseña, con mandamientos como el burro y el buey que no tiren del mismo arado, que la espiritualidad está en todos los momentos y lugares de nuestra existencia, no solamente cuando estamos en cuestiones rituales, dentro del templo, ocupados en lo que es evidentemente judaico. En todas nuestras relaciones personales, en casa y fuera de ella, en el trabajo y en el estudio, con amigos y desconocidos, con los animales y las plantas, cuando rezamos y cuando descansamos, solos y acompañados, en todo está involucrada nuestra espiritualidad.
    Saber esto, estar seguro de ello, nos permite tener una visión mucho más poderosa de la realidad y no permitir que el desánimo y el desaliento nos atormenten.
    Puede haber tareas un poco más difíciles, puede haber obstáculos materialmente insuperables, pero finalmente por sobre todo se encuentra el espíritu, que es lo que somos y lo que debemos estar manifestando a cada instante en nuestra vida.
    Podemos llenarnos de buenos días, para que también sean dulces.
    Como es el deseo para este año que está ya asomando.

    Shabat shalom, con bendiciones.

  • Para ganar tus batallas

    La perashá Ki Tetzé cuenta con una diversidad de temáticas, siendo la primera de ellas el salir a la batalla en contra del enemigo y cómo comportarse espiritualmente incluso en el caos de la guerra.
    Ya en la perashá pasada nos habíamos encontrado con otros mandamientos y parámetros a considerar al respecto de la guerra. Como por ejemplo:

    «’Sucederá que cuando os acerquéis para combatir, llegará el sacerdote y hablará al pueblo diciéndoles: ‘Escucha, Israel: Vosotros os acercáis ahora a la batalla contra vuestros enemigos. No desmaye vuestro corazón. No temáis, ni os turbéis ni os aterroricéis delante de ellos. Porque el Eterno vuestro Elohim va con vosotros, para combatir por vosotros contra vuestros enemigos y para daros la victoria.’»
    (Devarim/Deuteronomio 20:2-4)

    Tomemos nota de las cuatro alertas que pronunciaba el cohén:

    1. no desmaye su corazón

    2. no teman

    3. no se turben

    4. no se aterroricen.

    En el Midrash (Ein Iaakov, Sotá 8:1) dice que estas cuatro advertencias correspondían a pasos que solían ejecutar los reyes para iniciar las contiendas.
    Producían mucho ruido creando así miedo en el enemigo, recordemos aquellas escenas en las películas donde los guerreros chocaban las espadas contra los escudos generando un ensordecedor ruido mezclado con gritos, insultos y todo lo que sirviera a sus propósitos de amedrentar desde lejos. A eso sumarle los ruidos de los caballos, un tremendo temor se apoderaba de los soldados de a pie, y muchas veces también de los jinetes.
    Así pues, antes de cualquier contacto físico, la guerra psicológica ya estaba en marcha, produciendo deficiencias emocionales, perturbando el pensamiento, oscureciendo el juicio, agobiando el entendimiento.
    De hecho, las guerras no solo se ganan con las armas.
    De hecho, algunas guerras se ganan sin disparar un tiro.

    Como sea, cada una de las cuatro advertencias contra las tácticas de terror del enemigo, nos sirve para que tomemos conciencia de nuestra propia postura ante la vida, no solamente en los momentos de guerra literal.
    Desde antaño el pasaje es interpretado también en un sentido mucho más amplio que el estrictamente literal, es decir, no nos quedamos exclusivamente con la imagen de los israelitas alistados en el ejército y preparándose para el combate físico con los pueblos enemigos. Sino que entendemos que nos está enseñando a comportarnos ante los desafíos que de continuo nos presenta la vida, y en particular nuestro mayor opositor, al que la tradición le ha dado el apodo de Ietzer haRá, pero que podemos denominar también como EGO.

    No desaprovecha oportunidad el EGO para obstaculizarnos, menospreciarnos, esclavizarnos, apartarnos de nuestra identidad espiritual y tenernos en penumbras. Por ello resulta imprescindible tener conciencia de esto y salir a la batalla en su contra, confiando en que podemos vencerlo, confiando en el Eterno que está de nuestra parte.

    Cada vez que una vocecita tenebrosa en nuestro interior nos quiera echar abajo, nos quiera llenar de miedo, nos haga sentir inútiles o no queridos, tenemos que saber que es el EGO operando, para maltratarnos y con ello seguir gobernando en nuestras vidas.

    ¿Qué dice la Torá que hagamos?
    ¡Que salgamos a la batalla en su contra porque podemos vencerlo!

    En lugar de quedarnos empantanados por estas manifestaciones del miedo, el cohén nos alentaba a confiar en el Todopoderoso, que estaría asociado a nuestra lucha y por tanto nuestra labor obtendría resultados favorables.

    Despertemos la conciencia, démonos cuenta de que el enemigo está haciendo lo posible para que seamos derrotados y está en nosotros vencerlo.

    Llenemos la mente de pensamiento positivo, de confianza, de seguridad.
    Hablemos palabras positivas, de bendición, de fortaleza, de éxito.
    Hagamos lo que está a nuestro alcance hacer, porque el resultado nunca depende solamente de lo que hacemos, pero también depende de lo que hacemos.

    En conclusión y para ser breves: cuando nos dejamos llevar por el miedo terminamos haciendo lo que no nos conviene, no nos sirve, y no nos bendice.
    Diferenciemos entre miedo y cautela y procedamos con confianza en nuestras posibilidades y confiando en el Todopoderoso.

  • Quejémonos que es lo que sabemos y podemos

    El pasaje del profeta Ieshaiá (Isaías) resuena esta semana en la haftará:

    «No temas, porque no serás avergonzada; no seas confundida, porque no serás afrentada.»
    (Ieshaiá/Isaías 54:4)

    En ocasiones nos quejamos y lamentamos,
    como si de un hobby se tratara,
    por los magros resultados de nuestros emprendimientos,
    por la falta de éxito en lo que emprendimos.

    Entonces, vaya uno a saber de dónde,
    aparecen cambios en forma de acontecimientos que promueven otros cambios,
    se abren alternativas hasta ahora no exploradas,
    se producen modificaciones que podrían resultar atractivas.

    Pero, vaya uno a saber cómo,
    se aferra uno a lo que no funcionó… y no parece que fuera a hacerlo,
    rechaza cualquier iniciativa,
    pospone todo atisbo de cambio,
    reniega de la creatividad,
    obstaculiza el fomento,
    justifica la pereza, burocracia, inoperancia,
    se aprisiona en las zonitas de escaso confort y nula practicidad,
    se aborrece a quien trata de promover la oportunidad novedosa
    para luego, como si no hubiera causal ni responsabilidad,
    seguir en la queja y el lamento,
    esperando que mágicamente se resuelvan las cuestiones,
    pero ojito… sin que se manifiesten los cambios que tal vez son la solución
    tan repudiada.

    ¿Te suena familia?
    ¿De qué lado del problema estás?

  • Aprendamos junto a la parashá KI TETZÉ

    En esta perashá encontramos 74 preceptos que refieren a diversas cuestiones: la vida íntima, la relación de pareja, crianza de hijos, responsabilidad social, honestidad comercial, rectitud laboral, conducta sexual, integración comunal, conexión con Dios, entre otras que tratan de formar a una persona saludable en una sociedad plena.
    Recordemos que explícitamente la Torá afirma que las mitzvot están para hacernos santos (especiales, diferentes, separados) tal como nuestro Padre lo es.

    En un breve sumario:

    · Un amplio planteo de leyes relacionadas con la formación de la familia y educación de los hijos; tenencia responsable de animales y distintos aspectos para cuidar la propiedad propia y ajena (Devarim / Deuteronomio 21:10 – 22:12).

    · Varias leyes civiles y criminales están delineadas, incluyendo aquellas referentes a relaciones sexuales, interacción con no israelitas, personas que pueden pertenecer a la comunidad de Israel, préstamos, votos y divorcio (22:13 – 24:5).

    · Leyes de comercio relativas a préstamos, salarios justos, pesos y medidas apropiados (24:10 – 25:16).

    · La parashá concluye con el mandamiento de recordar para siempre el acto más atroz cometido contra los israelitas, cuando Amalek se aprovechó de sus debilidades para masacrar a los más indefensos del pueblo a poco de que los israelitas salieran de Egipto (25: 17-19).

    Estamos a pocos días de ROSH HASHANÁ, por tanto es el tiempo adecuado para realizar el JESHBÓN HANEFESH, es decir, reflexionar y evaluar nuestra conducta, nuestras creencias, para de esa manera llevarnos a la TESHUVÁ, que es el retorno a lo mejor que tenemos de nosotros mismos.
    Que este mensaje de TORÁ nos aliente a ello y seamos benditos y bendición.

  • Resp. 6087-Dios y la mujer.

    Buenos Dias!
    A)Porque la mujer es MALTRATADA y HUMILLADA en la torah?
    1)El hombre tome a la mujer q le guste entre la cautivas, y si despues no le gusta la desecha( Deut; 21:10).
    2)Maten a todos los hombres y a todas las MUJERES que hayan tenido relaciones sexuales, pero no le hagan daño a las VIRGENES!(Jueces 21:11)
    3) maten a toda las MUJERES dejen vivir a todas las VIRGENES y TOMENLAS? Como sabía que era Virgnes?
    C) Los mismo soldados le metían manos?
    Alexander Escalona. edad 37. obrero. Araure, portuguesa, venezuela.

    (más…)

  • Efecto de conciencia

    Setenta y cuatro son las mitzvot en la parashá Ki Tetzé, podemos ver una concisa lista haciendo clic aquí.
    Es un 12% de todas las mitzvot para el pueblo judío que se encuentran en esta breve parashá.
    Me llamó la atención que en la mayoría, si no en todas, hay un patrón en común: la necesidad de prestar atención minuciosa para no traspasar el límite, incluso el de la piedad.
    Entiende bien, más allá de las halajot que se deben aplicar en cada caso, en estas mitzvot (y tal vez en todas, sería cuestión de estudiar profundamente el tema), hay un notorio requisito para que tomemos conciencia, para que abramos nuestra mente (cabeza y corazón) y no nos quedemos atrapados por los dogmas, ni por lo que acostumbramos, ni por el contrato social, ni siquiera por la propia ley.
    Más bien que elevemos nuestra conciencia, en cada uno de los planos posibles, y atendamos con claridad aquello que está aconteciendo a nuestro alrededor.
    Y esto se aplica en cada área de nuestra existencia, de acuerdo a algunos de los preceptos de la semana: con quien contraes matrimonio, cómo educas a tus hijos, cómo te preparas para tu muerte, cómo tratas a los difuntos, cómo eliges cumplir con la ley, cómo comercias, qué comes, qué vistes, que siembras, cómo tratas a los demás (prójimo o antagónico), cómo tratas a los animales, quién entra en a formar parte de tu comunidad y familia, con quién te relacionas, cómo tratas a tu familia, cómo te conduces con el que está en peor situación que tú, cómo y qué recuerdas y más.
    En cada caso hay mandamiento y reglas, pero también está lo que tú aprendes y qué haces con todo.
    Para que no seas un autómata cumplidor de leyes, ni un animalito cumplidor de instintos, sino plenamente humano.

  • Alumbrar entre las tinieblas

    Ser pioneros y creadores de una nacionalidad no es una tarea sencilla. Imagínate todo lo que implicó para los judíos al llegar a la Tierra Prometida organizar y mantener un país completo, con todos los contratiempos y dificultades que se presentan a diario: distribución del agua, evitar el hambre, alojar a los ciudadanos, proveer de servicios básicos, conexión entre poblados, conflictos locales, guerras con enemigos, sequías e inundaciones, establecer rutas de comercio, organizar la vida social, insubordinación, delincuencia, pobreza, enfermedad, fortalecer y transmitir la propia cultura, entre otras.
    A los peligros obvios, súmale las atractivas ofertas procedentes de los pobladores antiguos y los del entorno, las cuales atraerían a los rudimentarios hebreos hacia estilos de vida que Dios no admite y que contradicen el fundamento de la identidad judía. Por ejemplo, estaría en urgente riesgo lo concerniente al respeto a la vida, rechazo a la idolatría, abstención de vicios, valor de la familia, entre otros.
    La luz de Israel era poquita y estaba en riesgo de ser tragada por las tinieblas. Porque, por si fuera poco todo lo anterior, habían estado sometidos como esclavos por varias décadas, con lo que eso implica en la escasa autoestima, incapacidad para elegir, sometimiento al agresor, etc.

    Los cuarenta años de estadía en el desierto fueron de aprendizaje, pero aún tenían mucho para instruirse y mejorar, pero más para poner en práctica. No solamente tener conocimiento teórico, sino ser sionistas realizadores. Debían ejercitarse para cuidar de su seguridad, proveerse del sustento, educar a sus descendientes, preservar su cultura, ayudar al menos favorecido, fortalecer la construcción del potencial de cada uno, valorizar sus propias tradiciones y a mantenerse leales a su identidad y a Dios.

    Como las sombras amenazaban apagar la llamita recién encendida, la parashá KI TETZÉ nos trae numerosos mandamientos que organizan la vida comunitaria y personal, los cuales sirven como un manual básico para la vida independiente y solidaria. Entonces y también ahora.

    Treinta y tres siglos más tarde el gran Rav Kook enseñó:

    צריך שכל איש ידע ויבין, שבתוך תוכו דולק נר, ואין נרו שלו כנר חברו, ואין איש שאין לו נר. וצריך שכל איש ידע ויבין, שעליו לעמול ולגלות את אור הנר ברבים, ולהדליקו לאבוקה גדולה ולהאיר את העולם כולו.

    Que se puede traducir como: “Es necesario que toda persona sepa y comprenda, que en su más profundo interior hay encendida una llama, y que ésta no es como la de su compañero, y no hay persona que carezca de llama.
    Y es necesario que toda persona sepa y comprenda que debe esforzarse en manifestar la luz de su llama abiertamente, para que se encienda como una gran antorcha que alumbre al mundo completamente.”

    Cada uno, en su interior más oculto, es una NESHAMÁ (espíritu) la cual alumbra y quiere expresarse en el mundo material, en las acciones cotidianas y habituales. Podemos usar el manual que es la Torá para lograrlo y así en comunidad lograr un mejor mundo.

  • Grande es el SHALOM

    Los judíos ya estaban por entrar pronto a la tierra de Israel. Su extenso viaje había comenzado cuarenta años atrás, cuando salieron de la esclavitud en Mitzraim (Egipto). Fue un período de lenta preparación para una vida de independencia, de responsabilidad, de compromiso, de trabajo; pero todavía no estaban realmente listos, pues vivían de favores constantes por parte del Eterno. Él los cuidaba, los alimentaba, los llevaba, los mantenía a resguardo de la mayoría de las desventuras que pronto ellos deberían enfrentar cuando ingresaran a la tierra de Israel. Todavía no estaban realmente entrenados para afrontar con madurez y ánimo positivo cuestiones tales como guerras, rebeliones, situaciones conflictivas entre individuos, injusticia, desigualdad social, delincuencia, derechos ciudadanos, obediencia a la autoridad civil, labores del campo, relaciones justas en lo laboral y comercial, entre otros varios.
    Es como si tuvieran que empezar casi de cero para ir construyendo una sociedad lo más justa y bondadosa posible. Tarea nada sencilla, mucho menos con las influencias culturales negativas que los rodeaban y bombardeaban con sus mensajes de corrupción y deterioro.
    Entonces, cuarenta años de preparación dirigida directamente por Dios y Moshé no fueron suficiente, porque aún tenían mucho por aprender y mejorar, para lo cual la parashá nos trae numerosos mandamientos que organizan la vida comunitaria y personal.
    En muchos aspectos la sociedad ha avanzado enormemente en estos 33 siglos, por lo cual pareciera que algunos mandamientos no tuvieran sentido en la actualidad. Pero en otros asuntos es como si el tiempo no hubiera pasado, y tuviéramos que aprender desde las propias bases aquello que es bueno y justo de hacer.

    Como 1500 años después de la entrega de la Torá, en el siglo I EC, todavía había necesidad de enseñar: “Rabí Jananiá, el vice sumo sacerdote decía: ‘Reza por el bienestar del gobierno, porque si no fuera por temerle, nos violentaríamos unos a otros constantemente’” (Pirkei Abot 3:2). El mismo maestro enseñó: “Grande es el SHALOM, que equivale a toda la obra de la creación” (Sifri Bemidbar 42).

    1. ¿Por qué te parece que el maestro se expresó así?

    2. ¿De qué “salva” un buen gobierno, según entendemos de las palabras del sabio?

    3. ¿Consideras que tiene relevancia en la actualidad?

    4. ¿Cuál podría ser tu frase famosa por la cual serías recordado en el distante futuro?

    5. ¿Cómo podemos tener sociedades en las cuales se viva en shalom?