Categoría: 06 Ki Tetze

¿Cuál es el resultado de ser honesto?
La Torá promete que se alargarán nuestros días sobre la Tierra…pero, ¿por qué?
¿Acaso por algún milagro, o por premio de Dios?…

  • Tú eres salvo

    "Los padres no serán muertos por los hijos, ni los hijos serán muertos por los padres; sino que cada cual será muerto por su propio pecado."
    (Devarim / Deuteronomio 24:16)

    Esto puede ser comprendido en su sentido más directo, el cual expresa muy bien el profeta Iejezkel:

    "El alma que peca, ésa morirá. El hijo no cargará con el pecado del padre, ni el padre cargará con el pecado del hijo. La justicia del justo será sobre él, y la injusticia del impío será sobre él.”
    (Iejezkel / Ezequiel 18:20)

    Cada uno es responsable por sus actos y las consecuencias de los mismos recaen sobre el que los ejecutó.
    Hay un Juez que es en extremo justo, infinitamente justo, por lo cual no hará maldad ni condenará al inocente a causa del culpable.
    Los hijos no son reprobados por las acciones de sus mayores, al igual que estos no lo son por lo que hacen o dejan de hacer sus descendientes.
    En la mente saludable esto es claro, por lo cual es impensable suponer que algún otro vaya a cargar con la culpa del pecado ajeno, o que exista una culpa intergeneracional, o que pudiera haber algo así como un pecado original que mancha a toda persona, o que un presunto salvador místico lava los pecados de los que le tienen fe.

    Es la palabra de Dios, la directa contenido en Su Torá tal como la expresada con cabalidad por un profeta de la Verdad.

    Pero no faltan los religiosos, los traficantes de la fe, los menesterosos del alma, los hábiles manipuladores tendenciosos que te dirán que si tienes fe en tal o cual redentor tus pecados te son quitados, puesto que el “Hijo” carga la culpa de los pecados de sus fieles.
    Esos mismos payasos de la fe te inducirán a sentirte mortalmente culpable y pecador, no por algo que realmente hayas hecho, sino por lo que supuestamente hicieron tus antepasados, cualquiera de ellos, hasta el mismísimo Adán.
    Te harán sentir un paño de inmundicias tanto por tus ideas, por tus dudas, por tus actos, por tus omisiones pero también por aquello de lo cual no tienes ninguna responsabilidad ni culpa.
    Para esos predicadores, pastores, “rabinos” mesiánicos y otros de similar calaña tú eres un pecador que irás al infierno, a no ser que tomes la píldora mágica de Jesús, el cual se hizo cargo de tomar para sí tus pecados, ser castigado por ellos, y entonces su “Padre” lo condenó a terribles dolores y padecimientos inhumanos solamente para que tú seas “salvo”. Su sangre te lava, dicen ellos con total desparpajo y religiosidad, carentes por completo de espiritualidad, amor, respeto, o lealtad a Dios.

    Ya puedes tú corroborar lo que Dios realmente afirma y lo que esos malabaristas de la fe te enseñan.
    Tú no eres culpable de nada de lo que ellos te endilgan, así como tampoco tienes esa protección mágica del impotente dios que ellos adoran.
    Dios, el verdadero, no quiere la muerte del que pecó, ni desea el dolor. Tampoco maltrata al inocente injustamente para darle carta blanca al que tiene fe en un muchacho colgado a causa de sus propias rebeliones.
    Dios te juzga por tus actos, no por tus sentimientos, ni por tu fe, ni por lo que piensas, ni por lo que crees, ni por lo que hicieron otros, sino simplemente por lo que tu haces o dejas de hacer.

    Dios es infinitamente justo, al mismo tiempo es infinitamente misericordioso, por lo cual tus errores tienen una verdadera solución.
    No se trata de magia, ni de fe, ni de adorar a un intermediario, ni de procurar que un santo te proteja, ni que un difunto rabino acuda a tu auxilio porque peregrinas a su europea tumba.
    Cuando pecas, cuando te equivocas, cuando te apartas de la buena senda, tienes un modo de conseguir la rectificación, se llama Teshuvá, el completo y sincero arrepentimiento.
    Ya hemos escrito al respecto muchas veces, nuestra última enseñanza la encuentras al hacer clic aquí.

    Ahora, te lo sintetizo en las propias palabras de Dios a través de Su profeta Iejezkel:

    “Si el impío se aparta de todos sus pecados que cometió, guarda todos Mis estatutos y practica la justicia y la misericordia, ciertamente vivirá; no morirá.
    No le serán recordadas todas sus transgresiones que cometió; por la justicia/misericordia que hizo vivirá.
    ¿Acaso quiero Yo la muerte del impío?, dice el Señor Elokim. ¿No vivirá él, si se aparta de sus caminos?"
    (Iejezkel / Ezequiel 18:21-23)

    Esa es la verdadera misericordia de Dios, y no el fantasioso cuento de que le nace un hijo por medio de una virgen, que el chico se hace maravilloso, es crucificado, y entonces quien tiene fe en él se salva de los crímenes que haya cometido. Esta es una historia patética, ni siquiera congruente para la mágica mente infantil, ni siquiera coherente con el caos mental del demente.
    Pero la verdad es muy claro, simple, cierta.
    Pecas, te arrepientes, hace lo bueno, entonces Dios es misericordioso contigo.
    Él no es el dios mediocre, sanguinario, violento, vengativo, de pacotilla que te hacen creer en las religiones.
    Él no anhela el dolor del que ha pecado.
    No se regocija con condenar a nadie a la “hoguera eterna”.
    No precisa de manipular y extorsionar con amenazas de castigos eternos.
    No envía mediocres salvadores para que por medio de la fe y el negociado te solucionen la vida aquí y en la eternidad.
    Él te da el camino, la hoja de ruta, la brújula, el método para retornar y alcanzar el buen hogar.
    No es con Jesús, ni con fe, ni con iglesias, ni con repetir salmos, ni con vestirse divertidamente, ni con danzas mesiánicas, ni con palabras en hebreo, ni con rituales.
    El camino a la vida, la salvación, la eternidad es vivir una vida de bondad y justicia, y en caso de haber errado algún paso, entonces retornar al buen camino.
    Dedicarse a construir Shalom, por medio de llevar una vida digna.
    Simple, cierto, sagrado, tan lejos de las fanfarrias de los líderes de las religiones.
    Tan bueno y sin embargo tan despreciado por la mente de las personas atribuladas por su esclavitud a sus EGOs.

    Tú puedes ser salvo, hoy mismo.
    Es cuestión de que hagas el bien y practiques la justicia.
    Nada más.
    ¿Lo harás?

    Recuerda que ese el único camino que Dios claramente ha afirmado y confirmado.
    Te da una y otra vez oportunidad para que te rectifiques, para que te arrepientas, para que seas espiritual y no religioso.
    Por ello Él sentencia:

    "Yo soy el Eterno tu Elokim, un Elokim celoso que recuerdo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me aborrecen.”
    (Shemot / Éxodo 20:5)

    Él guarda el recuerdo de lo hecho por los padres, por los hijos, por los nietos, porque aguarda “paciente” a que los hijos rompan la mala costumbre que le transmitieron los padres. Él anhela que los hijos, los nietos, pueda quebrar el yugo del adoctrinamiento al que fueron sometidos.
    Él recuerda y espera.
    Pero, si a la cuarta generación la maldad sigue su camino, si la cadena del mal no se cortó, entonces está claro que es una familia de personas rebeldes contra Dios, que odian al hombre por aborrecer a Dios.
    En ese caso, la maldad es tan profunda, en los hijos de la cuarta generación, que pareciera que la senda de la Teshuvá está bloqueada.
    Tienen tanto odio enquistado en sus almas, tanto EGO pululando, tanta manipulación, tanta religión y tan poca religiosidad, que pareciera que la Teshuvá es imposible para ellos.

    Es hora, amigo mío, de que atiendas a Dios, de que repruebas las doctrinas de muerte de tus mayores y te lances a la aventura de ser libre, de ser leal, de ser bueno, de ser justo, de ser un hombre de Dios.
    No dejes que sea demasiado tarde.
    Él es paciente, pero todo tiene un límite.

    La oportunidad es ahora, vive hoy de acuerdo a los mandamientos que te corresponde.
    Sé bueno, sé justo, sé espiritual, desprecia la mentira.

    Eres tú quien te salva o quien te hunde.
    Espero que escojas la vida.
    Hasta luego.

  • Espiritualidad material

    Es interesante el aspecto de las mitzvot sociales en esta parashá, son muchas y variadas, haciendo referencia a diversos tópicos.

    Nos gustaría tomar por ejemplo las que designan una sección del campo para los necesitados, quienes deben esforzarse y trabajar en recolectar lo que ellos desean, sin esperar caridad por parte de otras personas. Si bien es cierto están recibiendo tzedaká, ésta no los denigra ni les niega la condición de personas que pueden producir lo que consumen. Por intermedio de esta mitzvá, el dueño del campo se eleva moralmente, y el necesitado se eleva psíquica y socialmente, sintiendo que puede ser útil, al menos para sí mismo.

    Otra mitzvá interesante es la que permite que el trabajador disfrute de lo que está cosechando, mientras se haya en su trabajo, es decir, puede comer, por ejemplo uvas, mientras las recolecta, pero no llevarlas para el hogar luego del trabajo.

    O las mitzvot que ordenan que los jefes no se atrasen en los pagos a sus empleados, quienes seguramente precisan los ingresos de sus salarios.

    O las reglas que prohíben que el que toma una garantía para un préstamo, dejé desprovisto de lo mínimo imprescindible para su subsistencia al que recibe el préstamo. Y en caso de que fuera una viuda, ni siquiera hay que pedir prenda ni garantía.

    O las mitzvot que se dedican a hacernos dar cuenta que existen animales en nuestro entorno que merecen ser tratados con dignidad y respeto, como seres creados por H’.

    Como podemos observar, la Torá no está dedicada a temas religiosos solamente, a metafísica o poesías de dioses y héroes, sino que se esmera aun en los pequeños detalles que permiten la mejor y más auténtica vida entre las personas.

    Terminemos con una triste anécdota real ocurrida en la antigua Europa:

    ‘Aquel hombre era verdaderamente grosero, avaro y falto de sentimiento de todo tipo.

    Fue agraciado con fortuna material, y se dedicaba a prestar a otros judíos, cobrándoles extremos intereses, sin importarle la prohibición de la Torá de hacer tal.

    Sin embargo, tenía pago el mejor asiento de la sinagoga, disfrutaba siendo el mejor postor para las aliot a la Torá más importantes del año, y no descuidaba el kashrut, entre otras importantes cosas.

    En cierta ocasión una anciana viuda, modista modesta, le pidió unos pocos kopecs, como para ir sobrellevando el duro invierno. Y ella recibió los menguados dineros de parte del mezquino hombre, quien pidió garantía, ¡no fuera que aquella indigna mujer lo estafara, sin pagarle su préstamo con creces! Empero, la anciana nada tenía de valor, una silla vieja y de pata quebrada, algunas agujas con las que penosamente hacía su labor, unos utensilios ahumados y envejecidos, y un espejo de cuerpo entero como ya no se hacían más, trabajado, labrado, esmerilado, que le servía para que sus ocasionales clientas pudieran apreciar la labor de sus lacrimosos desvelos.

    El hombre quedó maravillado al ver su menguada imagen en ese noble espejo, lucía bien, próspero entre la miseria de la pobre vieja viuda.

    El tacaño y desgraciado sujeto tomó el pesado espejo, y la mujer llorosa le gemía compasión, ¿cómo haría para trabajar sin su precioso y barato espejo? ¡Por favor, no se lo lleve!

    Y es que eran las escasas monedas o el inmenso y pesado espejo…

    Al final venció el indigno, quien cargó sobre sus hombros el objeto macizo, ¡¿acaso gastaría en alquilar un carro, ni soñar?!

    Algunos centenares de metros lo separaban de su hogar, y a cada paso el peso se duplicaba, se triplicaba, parecía que el espejo cobraba los mismos usureros intereses que aquel envilecido hombre.

    Resoplaba, sudaba, el corazón latía para huir de la fatigosa tarea, pero el cerebro sórdido no sabía de sentimientos, nada entendía de gemidos.

    Su imagen grotesca y doblegada se reflejaba en el platinado espejo, veía sus arrugas, sus canas barbas, su kipá doblada bajo la carga, unos zapatos descascarados andando el polvoriento sendero. Y pensaba en porcentajes y próximas ganancias, mientras su ojos desorbitados lo contemplaban desde el espejo inmenso.

    El ruido fue sordo, y muy pocos se percataron del pobre hombre, aplastado por su vil deseo.’

     

    Preguntas:

    1. ¿Cómo podemos deducir el tremendo respeto que la Torá tiene hacia cualquier persona, sin importar su procedencia o pueblo?
    2. ¿Cómo sabemos que es de la Torá el tratamiento bondadoso hacia los animales?
    3. ¿Qué esta prohibido usar al mismo tiempo?
    4. ¿A qué pueblo maldito hay que erradicar de la Tierra? ¿Por qué hay que ser tan drásticos?
    5. ¿Está permitido el matrimonio en segundas nupcias?
    6. ¿Está permitido prestar y cobrar luego interés excesivo?
    7. ¿Qué hay que hacer con un objeto extraviado que hallamos?
    8. ¿Qué hay que poner en los extremos de las prendas de cuatro puntas?
    9. ¿Por qué es mejor no jurar?
    10. ¿Los pobres dependen sólo de lo que se les da directamente?
  • Justo [para mí]

    "Pesa exacta y justa tendrás [para ti], medida exacta y justa tendrás [para ti]; para que tus días se prolonguen en la tierra que Hashem tu Elokim te da." (Devarim / Deuteronomio 25:15)

    Parece una exigencia obvia, pero si se remarca no debe serlo tanto: es imprescindible ser honestos, íntegros, completos en todas nuestras relaciones.
    Nuestros pesos y medidas (si somos comerciantes) deben marcar lo que realmente pesan y miden.
    En general: nuestra palabra debe estar acorde a nuestras acciones.
    ¿Cuál es el resultado de ser honesto?
    La Torá promete que se alargarán nuestros días sobre la Tierra…pero, ¿por qué?
    ¿Acaso por algún milagro, o por premio de Dios?
    La respuesta es evidente: porque si somos honrados con las otras personas, necesariamente debemos serlo con nosotros mismos -por eso dice la Torá: "para ti"-,, y por lo tanto, muy pocas cosas podrán perturbar nuestra vida, como para que se nos acorten nuestros días debido al estrés, a la angustia, a los temores del momento.
    En resumen: si somos justos, lo somos ante todo con nosotros; y si alguien se beneficia de nuestro correcto proceder, somos nosotros.

    Profundizando esta semana:

    1. ¿Qué nos ordena esta semana la Torá recordar y no olvidar?

    2. Ya que Rut era de Moab, ¿cómo pudo ingresar al judaísmo, si la Torá ordena -en nuestra parashá- que el moabita no ingrese en la comunidad de Dios?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. Para que no se convierta en un ser ambicioso y egoísta, pues el poder corrompe con facilidad
    2. La búsqueda de la equidad y justicia

    Destellos de la parashá

    Esta parashá contiene muchísimas mitzvot, principalmente de las que son entre personas. Algunos de estos preceptos hacen referencia a la familia, a los modos adecuados y apropiados para formarla, mantenerla, hacerla crecer, darle un sentido y un objetivo superior, y también nos habla la Torá de cuando una familia llega a su fin (sea por divorcio o viudez) y qué es lo más saludable hacer en ese momento.

    Hay otro buen número de mitzvot que tratan acerca de la integridad en los asuntos comerciales y económicos, en el trato honorable que hay que dispensar a todos, en la exigencia de apartar por completo aquello que nos puede conducir a engañar al prójimo, o a dañarlo (con intención, o no, de hacerlo)

    Pero, la grandeza de la Torá se refleja esta semana también en el interés puesto en el respeto y consideración por el sufrimiento de los animales.

    Pensar que hace más de tres mil años, una sociedad "primitiva" como la de los hebreos salidos de Mitzraim, pudieron detenerse a reflexionar en que todas las criaturas tienen una función en el Mundo, y que nada ni nadie debe ser desprestigiado o eliminado sin conmiseración, nos permite llegar a una conclusión fascinante: o estos antepasados nuestros eran realmente brillantes; o, la Torá es obra de un Autor mucho más avanzado que cualquier pensamiento humano.

    ¿Qué es más razonable preferir?

  • En la mirada está la palabra

    Está escrito en la parashá: “Guardarás lo que sale de tus labios…” (Devarim / Deuteronomio  23:24)

    “La señora A. fue de visita a la casa de su vieja amiga la señora B., a la cual no veía desde hacía mucho tiempo.
    Charlaban animadamente de esto y aquello.
    En un momento la dueña de casa menciona llena de disgusto: ‘¡Ay, esta vecindad, es de lo peor! Mira, toma como ejemplo mi vecina de aquí al lado. ¡Es una desprolija! De seguro tiene su casa todita desordenada, a sus hijos desaliñados y sucios… eso sin comentar como los debe matar de hambre… ¡Es terrible! ¡Qué desgracia la mía vivir en este vecindario! ¡Con estos vecinos!… Mira, si quieres lo puedes comprobar por ti misma, echa una ojeada a sus sábanas, toallas y otras prendas colgadas allí fuera, verás que feas manchas negras las decoran… ¡es espantoso!’
    La señora A. se incorpora, y se aproxima a la ventana. Da una mirada fuera, y señalando el vidrio comenta: ‘Querida, yo creo que esa ropa allí tendida está impecable… lo que deja mucho que desear es la limpieza de tus vidrios… ¡tienen unos manchones impresionantes!’”

    Según la Torá, tanto lo que entra a nuestro cuerpo a través de la boca, como lo que sale, debe estar a nuestra altura moral.
    Es por eso que tenemos los reglamentos del cashrut -alimentos permitidos-,y  también existen las reglas que nos exigen guardar lo que hablamos.
    Tanto lo que prometemos, juramos, atestiguamos o simplemente decimos.
    Es que, lo que sale de nuestra boca, en general, no es más que un reflejo de lo que estamos siendo… y se espera que seamos puros y dignos como para merecer recibir el nombre de Hijos de Dios.

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 49ª de la Torá; 6ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 21:10 y 25:19.
    Haftará en Ieshaiá 54:1-10. 
    Esta es una parashá excepcionalmente poblada de
    mitzvot (74 en total), de las cuales la mayoría son aquellas cuyo objetivo primordial es el prójimo (ben adam lajaveró).
    Y estas numerosas
    mitzvot tratan de diversos temas, que incluyen, por ejemplo, el relacionamiento con personas de otras nacionalidades, el comportamiento en la guerra, los tratos económicos, la educación de los hijos, el cuidado de los animales, el respeto a los esclavos, la justicia, y varias temáticas más. 
    Podría llamar la atención a los que consideran a la Torá como un libro
    "religioso", este hecho, pues sería más lógico que Dios fuera el tema central en un libro cuyo sentido es la relación con Dios, y Su Revelación. 
    Sin embargo, como el judaísmo declara, y la misma Torá enfatiza, no es posible llegar a Dios si dejamos de lado al otro, a ese que es nuestro prójimo, e incluso a aquel que es bastante diferente a nosotros.
    Por lo cual, si nos preguntáramos qué es lo que da a la Torá su naturaleza de libro realmente
    "religioso"; podríamos contestar que no es lo que se cuenta acerca de Dios y Sus maravillas, o las mitzvot cuyo objetivo es la relación con Él, sino que es precisamente la importancia capital que se le da a la armonía que se debe hacer prosperar en la sociedad, entre las personas, entre tú y yo.

  • Torá viviente

    La Torá nos fue revelada por el Eterno, por intermedio de Moshé, a partir de un Shavuot de hace 3313 años.
    Más de 3000 años de relacionarnos los judíos con la Torá, es muchísimo tiempo, ¡tantos imperios dominaron y desaparecieron en este lapso!
    Siendo así, uno podría suponer con facilidad que ya está agotada la relación, que nada novedoso puede surgir de ella.
    O que la sociedad ha avanzado al punto de hacer aparecer el mensaje del Eterno como anticuado, propio para los vagabundos del desierto, recién escapados de la esclavitud egipcia, que eran nuestros antepasados; pero que no es un mensaje vital y vibrante para nosotros.

    Sin embargo, en verdad cada año que pasa la Torá va descubriendo que su fuerza está intacta, y que las palabras que resonaron por primera vez en Sinai hace milenios, aún poseen poder y sabiduría.
    Tomemos un sólo ejemplo, de innumerables, que la Torá nos provee esta semana en la parashá Ki Tetzé; cuando está ordenado:

    "No torcerás el derecho del forastero o del huérfano, ni tomarás en garantía la ropa de la viuda."
    (Devarim / Deuteronomio 24:17)

    Tres eran los tipos de persona socialmente desprotegidos en la época de Moshé:

    • El extranjero, o el que es diferente, por ejemplo una minoría, o el pobre.

    • El huérfano, o el que no tiene lazos estables con la sociedad.

    • La viuda, o la que no cuenta con recursos como para sobrellevar las circunstancias de la vida diaria.

    Tres mil años han pasado, ¿acaso estos tres tipos han variado en algo?
    Veamos nuestras sociedad tan modernas y tecnológicas.
    Veamos lo que acontece a nuestro lado, o a nosotros mismos.
    ¿Es el extranjero pobre y desplazado tratado con igualdad por la mayoría?
    ¿Tiende a ser marginado el joven pobre, con poca educación y sin vínculos importantes?
    ¿Es la persona débil e indefensa ante los requerimientos sociales protegida y promovida a superarse?

    La Torá, nuestra vieja Torá, es muy vigente y actual.
    Su mensaje aún golpetea entre las arenas del Sinai, porque busca convertirse en Torat Jaim, una Torá de vida, una Torá vivida.

    La Torá no son cuentos fantásticos, ni mitología, ni alabanzas a personajes o lugares, ni un cúmulo de enseñanzas teológicas, ni siquiera un manual de leyes y buenas costumbres.
    La Torá es una guía de caminos, la mejor indicación para comportarnos del mejor modo posible para convertir al mundo en un paraíso bajo el reinado del Eterno.
    Es cuestión de que aprendamos a vivir la Torá a diario.

    Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    Llegó el rico turista a la casa de joyas y antigüedades en el barrio judío de la ciudad vieja de Ierushalaim.
    Husmeó un rato entre los variados objetos, palpó algunas piezas, revisó esto y aquello.
    Un tanto cauteloso se aproximó al anciano vendedor, lo miro apenas, y con ansia preguntó: Buen hombre, ¿qué es lo más valioso que tiene para ofrecerme como recuerdo de la santa ciudad de Jerusalén ?
    El anciano lo contempló por largos segundos, para finalmente responder: Que nos sentemos a conversar compartiendo una taza de té.

  • ¡ganancias!

    "…no tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica… Pesas cumplidas y justas tendrás" (Devarim 25:13, 15)

    Al día siguiente de haberle prestado una olla, el vecino la devolvió con unos cucharones.

    Extrañado el dueño de la olla preguntó: ¿Y estos cucharones? Yo no te los di…

    Y el otro le explicó que por la noche escuchó unos ruidos en la cocina, fue a ver, y sorpresa, la olla había engendrado los cucharones… El dueño de la olla se quedó con la misma y con sus raros descendientes.

    Al mes de haberle prestado el martillo, el vecino lo devolvió junto a una pinza y docenas de clavos. Al inquirir el dueño del martillo por los elementos que él no había prestado, escuchó que el vecino le explicó que durante este tiempo el martillo prestado había conocido a la pinza, se enamoraron, formaron un hogar y criaron los pequeños clavos… El dueño del martillo maravillado se quedó con su martillo, su nueva pinza y sus clavos.

    Un buen día este simpático vecino pidió prestado el jarrón de oro. Con suma alegría el codicioso dueño le prestó la valiosa pieza.

    Al pasar el tiempo, más de la cuenta, y no ser devuelto, fue el dueño a reclamar por su pertenencia (y por los probables descendientes, suponemos).

    El vecino lo recibe con cara de circunstancias, y le explica que el jarrón conoció a una jarra de cristal y una noche, sin aviso…huyeron.

    "Pero, ¿cómo!" – pregunta, el dueño, "piensas que soy tonto para creer esa estupidez."

    Y respondió el pícaro vecino: "Si creíste que las otras cosas tuvieron hijos, y que se casaron y todo lo demás; ¿por qué no crees ahora lo del jarrón?"

    La persona que cree que tomando ventaja sobre los demás por medio de la estafa, la usura, la mentira, el engaño, la violencia, etc. se beneficia; en realidad, en lugar de favorecerse, lo que se provoca es en definitiva un daño incomparablemente superior a las ganancias que pudiera obtener honestamente.

    La Torá reitera, los profetas recalcan, nuestros jajamim enseñan: es la corrección y la justicia el único camino que provee a la persona de verdaderas ganancias.

    Preguntas:

    1. ¿Cuáles personajes relacionados con la historia judía fueron descendientes de Amalek?
    2. ¿Cuál es el peligro de dejar el tejado de la casa sin cercar?

    De la parashá:

    Amalec

    "(17) Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino, Cuando salisteis de Mitzraim;

    (18) Que te salió al camino, y te desbarató la retaguardia de todos los flacos que iban detrás de ti, Cuando tú estabas cansado y trabajado; y no temió a Elokim.

    (19) Será pues, Cuando Hashem tu Elokim te hubiere dado reposo de tus enemigos alrededor, en la tierra que Hashem tu Elokim te da por heredar para que la poseas, que raerás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no te olvides."

    (Devarim 25:17-19)

  • Una cadena de acontecimientos

    En el comienzo de nuestra parashá son mencionadas una sucesión de circunstancias aparentemente inconexas, pero cuando son analizadas, se advierte que forman parte de una secuencia claramente definida.

    Prestemos atención.
    Primero se relata acerca de la bella cautiva extranjera, capturada en guerra, que tras un determinado procedimiento preparatorio es desposada por el soldado que cayó enamorado a causa de su belleza física. Este hombre se dejó seducir por sus propios deseos y por el atractivo de la mujer, en lugar de considerar en primera instancia la esencia interior, el nivel espiritual de la que habría de ser su cónyuge.
    Inmediatamente se nos cuenta acerca de un matrimonio en el cual el hombre detesta a su mujer, y sin embargo se mantienen conviviendo, y perduran vínculos que no pueden cortar con facilidad (por ejemplo, un hijo en común).
    Acto seguido se trata el tema de un hijo rebelde, malvado, adicto a sustancias, incapaz de vivir civilizadamente. Un joven que desprecia las reprensiones paternas, y hace oídos sordos a los reclamos maternos. Un joven hundido en la confusión y la miseria moral. Un joven que halla su camino en las acciones depravadas y en la burla hacia lo que es bueno. Su conducta persistentemente contraria a la ley y al bien, eventualmente lo lleva a entrar en conflictos graves con la justicia, a ser procesado y ejecutado.
    Posteriormente habla la Torá acerca del tratamiento que se le debe al cadáver de uno que ha sido ajusticiado (sentenciado a muerte) por la autoridad.

    Los comentaristas observan que cada una de estas situaciones está en directa sucesión de la anterior, ¡y no parecen estar muy errados!
    Tal como del árbol corrompido en sus raíces no brotan frutos límpidos, una persona que ha sido juzgada y ejecutada a causa de sus crímenes, de algún lado ha salido, una familia y una sociedad se encuentran en su generación y en su entorno. Sus acciones en buena medida están pautadas por los ejemplos, enseñanzas y vivencias con los que se ha nutrido a lo largo de su vida. (La conducta personal se nutre de tres torrentes: lo genético, lo aprendido, y lo que es espiritual y no se ve afectado por ninguna de las dos anteriores. Ninguna de estas tres en sí misma determina la acción final de la persona, pero cada una de éstas tiene su parte sustancial).
    Nada de lo que hacemos está colgado en el vacío, y cada acto deja su impronta.
    Por eso, cuando nos quejamos de los problemas y las calamidades que experimentamos, debemos tener la capacidad de mirar con ecuanimidad en sus raíces, para descubrir en nuestros hechos lo que motiva nuestras penurias.
    Si tras un pausado y medido estudio hallamos que nuestra conducta está manchada por errores y/o pecados, grandes o pequeños, está en nuestras manos dar un giro en el timón de nuestras vidas, para empezar a navegar hacia territorios más pacíficos y menos calamitosos.
    Y si tras el análisis de nuestras acciones, encontramos que estamos siendo victimizados por alguien que actúa de manera soberbia y perjudicial, es nuestro deber hacer lo posible para defendernos y para obligar a que la situación patológica termine. Pues, es nuestra actitud sumisa la que podría estar dando pie al abusivo para que así se comporte.

    Recordemos dos reglas conductuales que son fundamentales:

    • la de la asociación: cada acción se asocia con otras que le son similares.

    • la de la generación: cada acción promueve otras que le son similares.

    Cada mandamiento cumplido, cada buena obra realizada, es un nexo que se crea/refuerza con la Fuente de todo bien, y es un eslabón hacia otra buena acción.
    Pero, cada acto negativo no solamente es un paso que nos distancia del Bien y la Verdad, sino que es la introducción a otro acto negativo.

    Así pues, ¿cómo hacer para crecer y no disminuirnos?
    La respuestas es: optar por actuar correctamente en cada ocasión disponible.
    Porque, el buen acto anticipa otro buen acto.
    Por ejemplo, aquellos que buscan llenar con más contenido judaico sus vidas judías y sus hogares, encuentran que al cumplir el precepto de encender las velas en honor al Shabbat y al pronunciar el Kidush sabático, se les hace como más llevadero cumplir con otros preceptos.
    El gradual proceso de acercarse a las mitzvot hogareñas, entrena el espíritu del judío de una manera tal que es irrepetible en otros ámbitos u otras acciones, y que dan fortaleza e integridad al espíritu necesitado de orientación.

    En conclusión, la próxima vez que caigamos enamorados de la belleza exterior de una persona/cosa que no nos está permitida,
    recordemos que más allá del atractivo de lo físico, está la dimensión espiritual, que se llena con un nutriente particular, indicado por la Torá.
    Y cuando estemos tentados a renegar aunque sea en algo que nos parece un "poquito", recordemos que un "muchito" de reniego le continúa.
    Y no olvidemos que una pequeñita buena acción es la puerta a un mundo de buenas acciones y de placer eterno.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    El joven aquel encontró que la pared norte de su comercio tenía un agujero.
    Preocupado por el viento que se colaba corrió hasta su casa, quitó un ladrillo de la pared interna del sótano, y rápido como un rayo lo llevó hasta su negocio, y con él tapó el agujero.
    Pasados unos días, nuevamente halló un agujero en la misma pared.
    Traumatizado por el daño a su comercio, nuevamente quitó de la pared interna del sótano del hogar un ladrillo, el cual usó para taponar el agujero.
    Y sin saber cómo ni porqué, en pocas semanas tuvo que hacer decenas de veces el recorrido entre la casa y el comercio transportando un ladrillo salvador que le permitía obturar el agujero molesto.
    Al cabo de unos meses el joven falleció repentinamente en su casa.
    Según dicen los peritos de la policía, algún vándalo anónimo saboteó la pared interna del sótano, la que servía como sostén para toda la edificación, y el pobre joven murió aplastado por el edificio que se había desplomado sobre él.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Qué simboliza en el cuento el comercio, y qué el hogar?

    • ¿En qué se parece su conducta personal a la del joven del relato?

    • Un poco y luego un mucho
      En la sabia mishná se nos enseña que: "Mitzvá goreret mitzvá veAberá goreret Aberá – una mitzvá engendra otra, y un error engendra otro error"
      (Pirké Avot 4:4).

      • ¿Está de acuerdo con esta enseñanza? Dé ejemplos.

      • ¿Por qué el camino del bien se forma con eslabones de buenas acciones y mandamientos, y no con pecados y desvíos?

      • ¿Cómo se corta la cadena perversa de un pecado que sucede a otro?

    • Uno tras otro
      El Eterno habla a través de la boca del profeta: "A los de Iaacov [los judíos] que se arrepientan de la transgresión, el Eterno les dice:
      ‘En cuanto a Mí, éste es Mi pacto con ellos: ‘Mi soplo que está sobre ti y Mis palabras que he puesto en tu boca no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tus descendientes, ni de la boca de los descendientes de tus descendientes, desde ahora y para siempre’, ha dicho el Eterno.
      "
      (Ieshaiá / Isaías 59:20-21).

      • ¿Cuándo finaliza el pacto que existe entre Dios e Israel, y que está testimoniado y  reafirmado en la Torá?

      • ¿Por qué la Torá es mencionada como siendo mantenida por cada generación y trasmitida a la generación siguiente?

      • ¿Por qué para el Todopoderoso es tan importante que los judíos tengan presente la Torá, la conozcan y la cumplan? ¿Acaso Él no podría pedir simplemente un poco de fe en lugar del arduo conocimiento y práctica de Torá?

  • Amores y pasiones

    En nuestra parashá encontramos una diferenciación entre "amar" y "desear con pasión", y es oportuno que aprendamos esto para que en nuestras vidas se manifieste con mayor plenitud el amor y apartemos la indiferencia y el aborrecimiento.

    Prestemos atención al versículo siguiente, en la sección que refiere a lo que acontece con el soldado que encuentra una bella cautiva de guerra y la desea poseer:

    "Pero sucederá que si ella no te agradó (o no la quisiste), la dejarás ir libre, a su propia voluntad."
    (Devarim / Deuteronomio 21:14)

    ¿Qué podemos señalar de extraño en el versículo?
    Si somos atentos en nuestro estudio, podemos descubrir una discordancia en la conjugación del verbo "agradar", pues debiera estar escrito "agradará", en futuro, pero claramente en el hebreo original el verbo está conjugado en pretérito.

    Es que la Torá, que no incurre en errores, nos está queriendo enseñar que el "amor" del soldado por la bella cautiva era un hecho destinado al fracaso desde su inicio.
    ¿Y esto por qué?
    Pues, porque el amor no se combina muy bien con la pasión entendida como arrebato emocional. Porque el amor suele ser permanente, en tanto que la pasión es una tempestad poderosa que arrasa y desaparece en un instante. Porque el amor es entrega generosa en tanto que la pasión es ambición egoísta.
    Permítanme explicar un poco más.
    Hay un sustancial contraste entre la pasión nacida en la lascivia, y el desear a una persona a causa de una evaluación racional de ella.
    La Torá nos enseña que cuando una persona desea a otra para establecer una relación conyugal y que el único lazo que existe entre ambas es la infatuación y la pasión, a partir de una atracción meramente física (o de libretos del inconsciente mental), en verdad no hay amor, ni siquiera una relación real, sino una mera gana que desea ser satisfecha. Es decir, es una relación destinada al fracaso desde su inicio, pues, cuando está satisfecha la gana, se extingue el motivo para mantener la relación conyugal.

    El vivo ejemplo de esta verdad psicológica lo brinda el Tanaj, por supuesto, en 2 Shemuel / II Samuel capítulo 13.
    Es la historia de Amón –el varón– y de Tamar –su media hermana–, ambos hijos del rey David, pero de distintas madres.
    Tamar era una muchacha sumamente hermosa y Amnón se apasionó perdidamente de su hermana con tanta fuerza, con un fuego interno tan avasallador, que estaba todo el tiempo rumiando pensamientos acerca de ella, y su corazón se ahogaba en angustias hasta enfermarse por ella.
    La intención del joven no era amarla de verdad, construir una familia o permitir que ambos desplieguen sus mejores potenciales, sino que él ansiaba "hacerle algo" (verso 2).  Nosotros sabemos a qué se refiere eso, conocemos la historia: él deseaba poseerla sexualmente, saciar su pasión con ella.
    Pero, en el lenguaje erróneo de las telenovelas y en la concepción light de nuestra era se podría decir que Amnón estaba enfermo de amor. Escribía poesías, rondaba a la niña, suspiraba por ella, soñaba cada noche con ella, ella era como su corazón… parecía el típico joven enamorado despechado que busca con intensidad a su amada.
    ¡Cuán diferente es el verdadero amor de este arrebato de los instintos que conquista la emoción y devora el pensamiento"

    Su fiebre pasional lo llevó a idear con un amigo un inteligente como siniestro plan.
    Se haría el enfermo y reclamaría para que la joven viniera a atenderlo, y estando ya en posición comprometida (ambos en su cama y a solas), Amnón haría su último intento por convencer a su hermana, y de no conseguirlo, la forzaría a mantener relaciones sexuales con él.
    Y así aconteció, Amnón violó brutalmente a su hermana y la maltrató sin piedad pero lleno de pasión, insania desesperación.

    A los pocos instantes, cuando ya había terminado de gozar de su vil pasión, todo el pretendido amor se esfumó y en su reemplazo apareció lo que realmente guardaba su corazón: odio, intenso e irracional odio. (Y esto es lo que suele ocultar el arrebato de la pasión, el fuego que consume con desesperación: un profundo aborrecimiento hacia el "objeto" de los instintos, un ánimo intenso de destruir, de arrebatar sin compartir, de egoísmo sin solidaridad… piénsalo…).

    Ahora mostrando su verdadero rostro Amnón la continúa dañando, tanto de palabras como físicamente, y la joven Tamar no encuentra ni un atisbo de misericordia, mucho menos de amor…

    La historia continúa en una espiral descendente de pasiones desenfrenadas, crímenes, odio, mutilaciones y maldad… un rey injusto y ausente, una niña violada y sufrida, un príncipe asesino y rebelde y otro príncipe violador asesinado… ¡todo en nombre del amor!… FALSO AMOR…
    ¿Qué provocó todo esto?
    ¿El amor?
    ¿Fue eso amor verdadero?
    Sabemos que no, eso fue una pasión, un hambre que clamaba intensamente para ser saciada.
    Es la alternativa al amor que ofrece la carnalidad sin mesura y la ideología confusa que no distingue lo correcto de lo incorrecto (tan extendida en el mundo de hoy en día).
    Éste es el amor que está en boca la mayoría de los ídolos del cine y la TV.
    Es la pasión fugaz que construye castillos en pompas de jabón, para prometer paraísos para el hoy, pero acarrear dolores y ausencias para el mañana.
    Es la pasión que envuelve el corazón del hombre y atrapa su vista, como una red hasta enfermarlo y llevarlo por sendas de perdición.
    Y pensar que ese es el amor que, cuando una persona lo siente, piensa que es el amor de su vida, y que después de esta persona (que lo inspira) no habrá ninguna otra, no puede haberla, en todo el universo. Sin embargo, muchas veces, después de conseguido el objetivo, que es saciar los apetitos, se transforma en el odio más profundo, en el rechazo más absoluto.

    No es vano el mensaje de la Torá que nos enseña diciendo:

    "…para que no os desviéis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, tras los cuales os prostituís."
    (Bemidbar / Números 15:39)

    Si seguimos los deseos del corazón o los llamados de nuestros ojos, estamos en el camino de prostituir nuestra más pura esencia espiritual.
    Por el contrario, si conocemos el contenido de nuestro corazón y si advertimos nuestras ansias por lo externo, pero nos conducimos de acuerdo a la Torá y las mitzvot, estamos resguardados de caer en las espirales de odio y dolor que sufrieron en la familia de David.

    Tal como dice el rabino Noaj Weinberg: "el amor es el placer de buscar la virtud; está basado en la realidad de conocer las buenas cualidades en la otra persona. La infatuación, por el contrario, es ciega; es cuando tus emociones te previenen de ver la imagen completa y tú erróneamente crees que el objeto de tu infatuación es totalmente perfecto y sin fallas".

    En un resumen, atendamos la enseñanza de nuestra Tradición:

    "Todo amor que depende de una cosa, al desaparecer la cosa desaparece el amor.
    Y cuando no depende de ninguna cosa, el amor jamás se extingue.
    ¿Qué amor dependía de una cosa?
    El amor de Amnón y Tamar.
    ¿Y qué amor no dependía de ninguna cosa?
    El amor de David y Iehonatán.
    "
    (Pirkei Avot 5:16)

    Les recomiendo que lean este anterior comentario nuestro, pues quizás brinda más luz sobre el importante tema que hemos retomado hoy1.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1 De acuerdo a la tradición talmúdica, los problemas para el rey David con sus hijos comenzaron por el tema de la Iefat Toar -bella cautiva que se trata en esta parashá-.
    Tamar, de acuerdo a una opinión rabínica, era hija de David y de Maaca la hija de Talmi, rey de Geshur, que había sido capturada en batalla.
    Según esta misma opinión no hubiera habido incesto en la relación entre ella y Amnón, ya que había nacido de David durante el período de cautiverio de su madre, y por tanto Tamar se convirtió al judaísmo, y por tanto no era halájicamente hija de David.

     

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • Pasiones…
      "Rabí Elázar haCafar dice: la envidia, la voracidad y el honor destierran al hombre del mundo."
      (Avot 4:21)

      • ¿Cuáles son sus pasiones que lo alienan, que lo hacen estar ajeno a su propia identidad espiritual?

      • ¿Por qué la misericordia es un antídoto para estas pasiones?

    • El otro como persona o como objeto
      "La difusión que tiene la literatura obscena en todas las formas que utilizan los medios, no tiene parámetro en la historia. El resultado – para quien cae cautivo de esta influencia, es la compulsión creada por la vehemencia del placer propio, que supera al amor por la persona con quien se convive y que se convierte en un mero objeto necesario para cubrir los deseos narcisistas de uno mismo."
      (Rabino Daniel Oppenheimer)

      • ¿Cómo influyen los intereses económicos en la corrupción de los valores espirituales?

      • ¿Cómo hacer para que la constante propaganda lesiva de la sociedad no corrompa nuestros corazones?

  • Aparenta ser lo más veloz…

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Ki Tetzé ("Cuando salieres") que es la sexta del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio").

    Ifat tohar=> ben lasnuá=> ben sorer umoré
    (En hebreo dice: la de bello aspecto, hijo de la aborrecida, hijo rebelde y contumaz).
    El comienzo de nuestra parashá presenta tres temas concatenados:

    1. La atracción de un varón judío hacia una hermosa mujer extranjera, a la que ha conocido como cautiva de guerra.
      Queda establecido que luego de algunos procedimientos la puede tomar por esposa.

    2. Un sujeto que tiene una esposa amada y otra odiada, la cual es madre de su primogénito al que debe privilegiar en su herencia sobre los demás hijos, aunque el padre no quiera hacerlo por la aversión a la madre.

    3. Unos padres que tienen un hijo rebelde y adicto, el cual les es imposible de educar, y que anda constantemente por el camino de lo criminal e inmoral.

    Sus títulos bien podrían ser:

    1. La pasión arrobadora.

    2. El desencanto que se perpetúa.

    3. El sufrimiento inconsolable.

    Rashi en su explicación al versículo Devarim / Deuteronomio 21:11 (a partir de TB Snahedrín 107a), nos esclarece la relación entre los tres temas:

    "Lo que la Torá expone aquí es a causa del ietzer hará –instinto a lo negativo-.
    Si el Eterno no le diera algún modo de desposar a la hermosa cautiva extranjera, el varón lo haría igualmente recurriendo a acciones prohibidas.
    Como sea, al desposarla, finalmente llegará a aborrecerla…
    Y para colmo, tendrá con ella un hijo rebelde, adicto y extraviado.
    Es por esto que los temas están expuestos consecutivamente.
    "
    (Es una traducción libre).

    Enamoramiento es algo distinto al amor
    Pongamos la notable enseñanza del excelso Rashi en una perspectiva más amplia.
    ¿Qué es probable que acontezca cuando el elemento que determina la elección conyugal radica en la belleza física, en la atracción por las apariencias, en la fascinación por lo superficial y pasajero?
    La respuesta de Rashi (en realidad de la Torá) sería: 
    muy probablemente un intenso enamoramiento de esta índole desembocará en odio.

    Tal como ya lo dejaron enseñado nuestros Sabios:

    "Todo amor que depende de algo material,
    cuando se termina lo material,
    termina el amor.
    Todo amor que no depende de nada,
    se perpetúa.
    El primer tipo es el de Amnón por Tamar
    (2 Shemuel / II Samuel 13);
    el segundo, el de David por Iehonatán
    (1 Shemuel / I Samuel 18)."
    (Avot 5:18)

    El enamoramiento
    que se basa en la pasión,
    que se construye como mera búsqueda de la satisfacción de necesidades personales,
    y que tiene su anclaje en lo que es perecedero… finalmente perece.
    Y al perecer, emergen sentimientos negativos, acciones que provocan o acrecientan el dolor que se hallaba ya escondido en las entrañas de esa relación.
    Es que el amor, el verdadero amor, tal como dijera Mark Twain: "… aparenta ser lo más veloz, pero en verdad es lo más lento en madurar. Ningún hombre o mujer conoce qué es el perfecto amor hasta que no han estado casados un cuarto de siglo." (Notebook, 1894; en traducción libre).
    Entonces, el soldado que ha caído bajo el influjo del enamoramiento hacia la belleza física de la extranjera cautiva, ¿acaso ha hallado el verdadero amor o solamente un fugaz espejismo de entusiasmo?
    En un caso así, el dulce sabor de la pasión deja pronto el lugar a la amargura, a una vivencia de fricciones y descontentos que suelen irse intensificando con el paso de los días.

    Un triste final tras un extasiado principio
    Como resultado del vínculo conyugal abatido,
    por los embates contra la armonía familiar,
    por el disenso en las metas e ideales,
    por la falta de un proyecto compartido para realizar,
    por la disparidad de criterios respecto a la educación de los hijos,
    y por relaciones carentes respeto y verdadero amor,
    se llega al tercer tema del comienzo de la parashá:
    el hijo adicto, contumaz y rebelde,
    que no obedece ni a su padre ni a su madre,
    que violenta las normas de la convivencia social,
    que descalifica cualquier intento por devolverlo o llevarlo al camino de lo que es bueno.

    Ambos desesperados e impotentes padres se ven obligados a presentar su triste caso ante los tribunales de justicia, los cuales, de acuerdo a la legislación, tienen la potestad de condenarlo a la pena capital, acabando con la vida del rebelde y sumiendo en mayores reproches y angustias a los ya atormentados padres.

    Es éste un desenlace tan trágico, que en el Talmud (TB Sanhedrín 71a) queda asentado que nunca se dio un proceso así ni se dará, y que esto no es más que un recurso legal extremo que existe (aunque en realidad se han hallado numerosísimos atenuantes, que limitan el castigo sobre el hijo rebelde, ver TB Sanhedrín 45b), por lo que su principal finalidad principal es de servir como moraleja contra los que se dejan llevar por la pasión y no por fines superiores al momento de realizar su elección conyugal, para que refrenen los llamados del deseo, y presten atención a los consejos de la moderación.

    Sin embargo, es preciso acotar que aunque en los hechos es improbable que se llegue al caso extremo que presenta la Torá del hijo totalmente rebelde e irrecuperable siendo condenado a muerte, sí es muy frecuente hallar grados intermedios de personas moral y espiritualmente extraviados, sobre los cuales es posible trabajar para recuperarlos y hacerlos andar por el camino agradable a ojos del Eterno.
    El crudo llamado de la Torá a vivir en realidad
    Como podemos comprender, la eterna e inmutable Torá nos está dando una fuerte lección de vida, algo que nos puede llegar a incomodar grandemente, pues quizás choca contra lo que la laxa moralidad moderna califica como bueno y aceptable.
    O quizás porque se opone a lo que el deseo personal señala como preferible, aunque el deseo jamás mide las postreras consecuencias de los actos.
    Al respecto, quisiera mencionar las palabras del Rov:

    "El error de los modernos representantes de la religión es que prometen a sus seguidores la solución a todos los problemas de la vida, sin dejar una expectativa que la religión no solucione.
    La verdadera espiritualidad, por el contrario, profundiza los problemas, nunca se prepone solucionarlos…
    El ideal judío de la personalidad espiritual no es el individuo armonioso, determinado por el principio del equilibrio, sino uno con su alma rasgada y el espíritu quebrado que oscila entre Dios y el mundo.
    El hombre verdaderamente espiritual aguanta constante agitación mental, colisión psíquica.
    La Kedushá
    -consagración, santidad- eleva al hombre, no porque le concede armonía y síntesis, balance y pensamientos mesurados, sino revelándole lo irracional e insoluble del enigma de la existencia.
    Kedushá
    no es un paraíso, sino una paradoja.
    "
    (Rav Yosef Dov Soloveitchik, ztz"l, "Sacred and Profane"; en traducción libre)

    En síntesis
    La Torá nos ayuda a pensar correctamente, es más, nos exige que lo hagamos, pues la Torá/Dios está en el polo opuesto a la narcosis de la fe, ya que rechaza los dulces encantamientos de los mensajeros de la falsa espiritualidad.
    Porque, solamente criticando nuestras acciones a la luz de la Verdad/Torá podemos caminar con seguridad por esta vida, pues solamente así estamos en condiciones de descubrir que realmente en el paraíso se esconde una serpiente, confusión y malestar.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    Cerrada y oscura era la noche, ni la luna ni las estrellas empalidecían la oscuridad, cuando el incendio comenzó a devorar algunas moradas de madera.
    Los habitantes del poblado rápidamente organizaron cadenas humanas, para pasarse los baldes con agua, y de ese modo extinguir eficazmente el fuego.
    En poco tiempo las llamas fueron apagadas, sin embargo, el enojo de las personas contra Dios recién se estaba encendiendo.
    Unos a otros se decían: ‘¿Cómo Dios que es taaaaan bueno permite que acontezcan tragedias como ésta? ¿Por qué no mandó una lluvia que liquidará milagrosamente el incendio? De hecho, ¿por qué no realizó un milagro para que el incendio no sucediera? Es más, ¿por qué directamente no quitó el poder combustible al fuego, para preservar nuestras propiedades? ¿Qué Dios de justicia es este Dios?’
    Y así, unos a otros los pobladores se iban preguntando tontamente, en tanto incrementaban su enojo y tontera.
    Hasta que, gritó el que era considerado el más tonto entre todos los tontos habitantes, y dijo: ‘¡Dejen ya de culpar a Dios en aquello que es inocente! ¿O acaso no se dan cuenta que si no hubiéramos tenido el fuego del incendio no hubiéramos podido vernos para pasarnos los baldes con agua y así apagar el incendio?’

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Es muy necio el comentario del que consideraban tonto, o es muy profundo y apropiado?

    • Con las reglas que afean a la mujer bella cautiva, ¿acaso la Torá se está oponiendo a que las personas luzcan hermosas, o que sean atractivas a ojos de sus parejas?

    • El proverbista dijo: "Hijo mío, si tu corazón es sabio, también a mí se me alegrará el corazón." (Mishlei / Proverbios 23:15).
      ¿Por qué dice "también a mí se me alegrará el corazón", si en el verso no dijo nada acerca de alegría del hijo, sino de su sabiduría?

    • El Rav enunció sabiamente: "La espiritualidad/religión no es, en principio, un refugio de compasión y misericordia para el desanimado y desesperado, una corriente encantada para los espíritus machacados, sino un encolerizarse, un torrente clamoroso de la conciencia del hombre, con todas sus crisis, punzadas, y tormentos." (Rav Yosef Dov Soloveitchik, ztz"l; en traducción libre).
      ¿Cuál es la enseñanza práctica de esta frase?
      ¿Y cuál es su enseñanza ideológica?

  • Parashat Ki Tetzé: aroma del paraíso

    Debemos ser cuidadosos para no causar en otros envidia.

    Cuando la Torá nos prescribe que  "No ararás con buey y con asno juntamente"
    (Devarim / Deuteronomio 22:10), el comentario de Daat Zekeinim es "dado que el buey es rumiante y el burro no lo es, el burro puede envidiar al buey pues éste tiene su comida en la boca, mientras él no la tiene".

    En parte es por esto que la Torá exige que no se are juntamente con un buey y un burro, para no provocar en el burro el sentimiento de envidia.

    Si esto es así contemplando el sentimiento de un animal, ¿cuánto más ha de ser en nuestro propio comportamiento?
    ¿Cuánto hemos de esforzarnos para que nuestro vecino no nos envidie lo que tenemos, al tiempo que no nos desmerecemos en nuestros auténticos logros?

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

  • Parashat Ki Tetzé: vistazo

    Ubicación:
    Ki Tetzé
    ("Cuando salgas") es la sexta parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. La bella prisionera extranjera
      Si una mujer era capturada en una batalla fuera de la Tierra de Israel, debía ser respetada en su integridad sexual. No podía ser violentada, ni siquiera desposada inmediatamente. El soldado que la capturara debía proceder a un tiempo de espera y a un procedimiento que le permitiera conocer realmente a la mujer y no solamente usarla para descargar su pasión sexual.

    2. Asuntos de familia
      El primogénito hereda el doble que sus hermanos, incluso aunque fuera hijo de una esposa no querida por el padre.
      Un hijo rebelde que es amonestado pero continúa en la senda de la adicción y la mala vida ha de ser llevado por sus dos padres ante el juzgado correspondiente.

    3. Cadáver de un colgado
      El cadáver de un colgado debe ser bajado antes de la primer puesta del sol, y enterrado el mismo día.

    4. Objetos perdidos
      Es un mandamiento regresar los objetos perdidos a sus auténticos propietarios.

    5. Baranda
      Es obligatorio hacer una baranda a las azoteas transitables, para prevenir accidentes.

    6. Mezcla de lana y lino
      La Torá prohíbe vestir al mismo tiempo prendas de lana y lino. Solamente el Talit puede ser con tal mezcla.

    7. Adulterio
      Leyes diversas respecto a la infidelidad conyugal.

    8. Promesas
      El mandato de cumplir puntualmente con todo aquello que sale de la boca en forma de promesa.

    9. Económicas
      Está prohibido cobrar intereses al prójimo judío.
      En caso de tomar una prenda por un préstamo, se debe tener en cuenta que no sea tomado un objeto que sea imprescindible para la vida del que recibe el préstamo.
      Es menester pagar al jornalero al final del día.

    10. Divorcio
      La Torá permite el divorcio, aunque no es el camino ideal para solucionar las desavenencias familiares.
      El marido debe entregar una carta de separación, de acuerdo a pautas establecidas, para efectivizar legalmente el divorcio.
      Una mujer divorciada, que se ha vuelto a casar no puede contraer enlace luego con su ex-marido anterior.

    11. Ibum -Levirato- y Jalitzá -Descalzamiento-
      Si un hombre muere y no tuvo descendencia, su hermano debe casarse con la viuda, cuando tenga un hijo con ella, éste será considerado como hijo del difunto.
      Si por algún motivo el hermano no quiere tomar como esposa a la viuda, se realiza una ceremonia denominada jalitzá, en la cual la mujer le quita a él un zapato, escupe a sus pies porque él no ha deseado preservar la descendencia de su hermano.

    12. Ética comercial
      Se advierte encarecidamente a los comerciantes para que sean escrupulosos y exactos en sus transacciones. Deben tener pesos y medidas justos, que no engañen ni estafen al consumidor.

    13. Amalek
      Los judíos deben recordar la maldad de Amalek, que con traición y malicia y odio empecinado persiguieron y atacaron a los judíos en su momento de mayor debilidad. Debe ser borrado el recuerdo de Amalek y de todos los que son amalecitas espirituales.

    Para destacar:

    1. Ayudar al prójimo en cuestiones espirituales
      El Rav Simja Zissel nos enseña:

      "No podrás ver caído en el camino el asno o el buey de tu hermano y desentenderte de ellos. Sin falta ayúdale a levantarlo."
      (Devarim / Deuteronomio 22:4).
      La Torá nos prohíbe causar cualquier dolor innecesario a un animal. Si esto se aplica a un dolor temporal, mucho más se aplica a un dolor más extenso; si esto se aplica a animales, mucho más se aplica a la gente; si esto se aplica respecto a asuntos físicos, mucho más respecto a asuntos materiales.

    2. Sus pesos y medidas muestran la dimensión espiritual
      En "Viviendo cada semana" el rav Abraham Twerski nos enseña:

      "No tendrás en tu casa medida grande y medida chica.
      Pesa exacta y justa tendrás; medida exacta y justa tendrás
      "
      (Devarim / Deuteronomio 25:14-15).
      La literal prohibición de la Torá es sobre poseer pesos deshonestos con los cuales se pueda proceder a engañar en transacciones comerciales.
      El Rebbe de Kotzk decía que el mandamiento "no engañes a otra persona", es la letras de la ley, pero más allá de la letra de la ley se encuentra su implicación: "no te engañes"…
      El doble patrón de medida es un fenómeno muy frecuente de ser encontrado. Nosotros solemos condenar cierta conducta en otros, cuando la toleramos en nosotros mismos. Esto es así porque contamos con dos juegos de medidas, uno que aplicamos a nosotros mismos, y el otro que aplicamos a los demás.
      En el versículo arriba mencionado, la Torá nos recuerda que en todas las áreas debemos usar medidas justas y equitativas.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "No haréis injusticia en el juicio, ni en la medida de longitud, ni en la de peso, ni en la de capacidad. Tendréis balanzas justas, pesas justas, un efa justo y un hin justo. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim que os saqué de la tierra de Egipto."
      (Vaikrá / Levítico 19:35-36)

      1. ¿Por qué vincula el Eterno el recuerdo que Él nos sacó de Egipto, con el hecho de ser justos y equilibrados en todos los ámbitos de nuestra vida?

      2. ¿Cómo se relaciona la justicia en el juicio con el comercio limpio?

      3. ¿Cuál es la implicancia de este mandamiento para la vida del que no es ni juez ni comerciante?

    2. "Porque el mandamiento es antorcha, y la Torá es luz. Y las reprensiones de la disciplina son camino de vida."
      (Mishlei / Proverbios 6:23).

      1. ¿Cuál es el valor de las reprensiones justas y apropiadas?

      2. ¿Por qué la persona que no cumple con los mandamientos que le corresponde, puede ser simbolizada como una vela apagada?

      3. ¿Qué puede cada uno hacer para acrecentar la luz de la Verdad en el mundo?