Categoría: Torá

  • Parashat Vaieshev, paso a paso

    1ª Aliá: Nuestro patriarca Iaacov por fin se estableció en Canaán, su tierra de nacimiento, la tierra de sus antepasados, la tierra que había sido prometida por Dios para su familia.
    Después de muchísimo tiempo estaba de regreso, con la idea de afincarse, establecerse y vivir en paz. Una estabilidad y tranquilidad que no había experimentado en décadas. Creía que ya había dejado atrás todas sus desventuras y estaría en condiciones de disfrutar.
    Son embargo, le estaba errando a la forma de vincularse con sus hijos, pues demostraba sin tapujos especial predilección por su hijo Iosef, que en este momento de la historia ya tenía 17 años. Su padre le regaló una túnica multicolor, la típica de los príncipes, poniendo en evidencia cómo percibía el patriarca a este hijo, por encima del resto.
    Todos estos gestos y hechos iban cincelando la personalidad del joven Iosef, el cual se autopercibía como el más encumbrado de la familia, el merecedor de elogios y reverencias, y se lo hacía saber a sus hermanos de diversas maneras. Además, su imaginación no descansaba ni siquiera cuando dormía, por ello sonó al menos dos sueños, en los cuales él era el centro de la familia y el centro del mundo, en tanto que los demás eran sus súbditos y/o servidores. Sin medir las consecuencias, fue y contó sus sueños a sus hermanos, los cuales sumaban a su celo también enojo, rencor y otras cosas poco saludables. En tanto, el padre Iaacov, en lugar de corregir al joven y establecer armonía dentro de la familia, permanecía en silencio, o hasta apoyando esa actitud de superioridad de su predilecto.
    Por supuesto que Iosef no consideraba que eran simples sueños, sino visiones del futuro, realidades que tarde o temprano se concretarían.

    2ª Aliá: Estando en el campo pastando el ganado, los hermanos conspiraron para matar a Iosef, al que llamaban despectivamente «el soñador de sueños». Sin embargo, Rubén intervino para salvarlo, pues tenía la secreta intención de llevarlo a salvo con el padre para que de esa manera Iaacov volviera a apreciarlo y lo restituyera en sus derechos como primogénito. Recordemos que inmediatamente después de la muerte de Rajel, hubo un confuso incidente que implicaba a Rubén con una de las concubinas del padre. Éste al descubrir lo que había sucedido quitó los derechos del primogénito de Rubén. Tras el incidente en Shejem, tampoco recibieron el derecho Shimón y Leví, quienes eran el segundo y tercer respectivamente, por tanto recayó la primogenitura sobre Yehuda.
    Ahora, cuando los hermanos querían liquidar a Iosef, Rubén vio una oportunidad para levantar la opinión que el padre tenía de él, por tanto, sugirió arrojar a Iosef a un pozo y no asesinarlo ahí. Con ello conseguía ganar tiempo, durante el cual habría podido salvar a Iosef.

    3ª Aliá: En un momento en que Rubén se ausentó, Yehudá sugirió vender a Iosef como esclavo, aprovechando que una caravana de comerciantes pasaba justo por ahí. Los hermanos aceptaron la propuesta, por tanto Iosef fue llevado a Egipto, para ser vendido en el mercado de esclavos.
    Para quedar limpios de culpa ante su padre, los hermanos le presentaron a Iaacov una evidencia falsificada de la muerte de Iosef, la cual fue rápidamente aceptada por el padre quien quedó devastado e inconsolable por muchos años.
    Todos ellos estaban jugando parte, sin saberlo, de un plan para que la familia de Israel fuera a radicarse a Egipto, para ser luego esclavizados y finalmente salir de allí gracias a la prodigiosa intervención Divina y ser aptos para recibir la Torá y la posesión de la tierra prometida.

    4ª Aliá: La Torá pone su foco de atención en un asunto totalmente diferente: relata la historia de Yehudá y Tamar, de las ideas y vueltas que terminaron con el nacimiento de Peretz, es decir, de uno de los dos orígenes de la familia del Mashiaj. El otro inicio lo vimos en el relato de lo sucedido con las hijas de Lot cuando embriagaron al padre para concebir cada una un hijo.

    5ª Aliá: Iosef fue comprado como esclavo por Potifar, quien era un ministro del rey egipcio. Rápidamente reconoció en el joven hebreo habilidades, valores y una gran perspicacia gerencial, por lo cual lo instaló como administrador general de su hacienda. Confiaba plenamente en ese joven extranjero, tan diferente al resto de los esclavos. La Torá no pretenda restar méritos personales a Iosef al decir que todo lo que hacía era bendecido por Hashem.

    6ª Aliá: La Torá no suele dedicar comentarios a la estética de las personas, pero de Iosef destaca su belleza física de Iosef, lo cual atrajo a esposa de Potifar. Ella lo intentó seducir, pero él resistió esa poderosa tentación y huyó. Ella quedó despechada, ofendida y por tanto, decidió vengarse acusándolo en falso de graves faltas, además de manipular invocando su condición de extranjero y hebreo, para de esa forma demonizarlo. Potifar, sin pruebas pero debiendo contentar la furia de su esposa, lo arroja a la prisión real. Lo que era una nueva caída hacia un pozo que parecía no tocar fondo, se convirtió en su futura catapulta al éxito, pues pronto fue reconocido por sus cualidades y valores por el director de la prisión, quien lo puso a dirigir la prisión.

    7ª Aliá: Debido a su puesto directivo, Iosef entró en contacto con dos antiguos ministros del rey, el de los panes y el del vino, quienes estaban en prisión por órdenes del rey, a la espera de ser juzgados por actos que atentaron contra el bienestar del  monarca. Una noche ambos soñaron sus respectivos sueños y quedaron impactados por ellos. Iosef, luciendo sus dotes de intérprete onírico se ofreció a traducir el mensaje de los sueños, es que en eso, ya tenía mucha experiencia y calidad.
    Interpretó correctamente ambos sueños, y el ministro de panes fue ajusticiado en tanto que el encargado del vino fue reubicado al servicio del rey. Iosef le pidió que interviniera en su favor ante el faraón, recordándole todo lo bueno que había hecho por él durante su estancia en la cárcel. Corría por entonces el año 2227 desde Adam y Iosef tenía 28 años.

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  • Parashá Vaishlaj, paso a paso

    1ª 2ª y 3ª Aliot: Iaacov está de regreso en la Tierra Prometida y sabe que el encuentro con su hermano es inevitable. Le avisan que viene con cientos de hombres a su encuentro, probablemente para realizar una carnicería con él y su familia. Como le había jurado tanto tiempo atrás, se tomaría revancha por haberse quedado con la bendición y derechos del primogénito.
    Entonces Iaacov se prepara en tres frentes:
    a) Tefilá – oración
    b) diplomacia
    c) guerra.
    Esperaba que sus rezos funcionaran.
    Pero además, para no depender de milagros, envío regalos y palabras amistosas y de reconciliación a su hermano.
    Por último, estaba preparado para defenderse y a su familia, para que minimizar los daños y para causarlos en caso de no tener más remedio.
    La madrugada previa al encuentro, Iaacov se topa con un extraño que lo agrede, según dicen algunos de los sabios era un ángel, aquel encargado de Esav.
    Batallan toda esa madrugada, hasta que por fin el ángel reclama le deje ir, pues no podía permanecer al alba en este mundo, por lo cual bendice a Iaacov y le pone como nombre «Israel», que significa: «aquel que pelea con Dios (sus enviados) y los hombres y puede vencer a todos».
    Iaacov quedó herido en el nervio ciático, por lo que Dios guid hanashé, el nervio ciático, como recuerdo de ese evento.
    A la mañana siguiente Iaacov y Esav se reencuentran después de 34 años y lo hacen en paz y en un espíritu de cordialidad.

    4ª Aliá: Iaacov y Esav acuerdan separarse pacíficamente. Esav regresa a su reino de Seir, y Iaacov se instala fuera de la ciudad de Shejem.

    5ª Aliá: Dina, la hija de Iaacov, era una chica muy ingenua y es seducida por Shejem, el hijo de Jamor.
    Shimón y Leví toman esto como un hecho sumamente grave y que merece una venganza drástica, por tanto idean una estrategia para matar con éxito a toda la población masculina de Shejem. Según nuestra Tradición, Shimón y Leví tenían 13 años.
    Hashem le ordena a Iaacov que se mude a Beth El.
    La institutriz de Rivka, Deborá, muere, y Hashem confirma el nombre de Israel sobre Iaacov.

    6ª y 7ª Aliot: Rajel muere mientras da a luz a Binamín y Iaacov la entierra en Bet Lejem. Tras la muerte de Rachel, Reuven cambia la cama de Iaacov de la tienda de Bilha a la tienda de Leah.
    Aunque Itzjak vivirá otros 21 años, la Torá relata su muerte a la edad de 180 años.
    El resto de la parashá enumera los descendientes de Esav, así como los reyes específicos de Seir que gobernaron antes del rey Saúl, el primer rey de Israel.

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  • El Yo que estamos siendo

    Cada uno de nosotros somos NESHAMÁ, es decir, una chipa de Dios, espíritu, Yo Esencial.
    Mientras estamos en este mundo, estamos siendo un Yo Vivido, al que llamamos generalmente «yo», nuestra personalidad.
    Solemos confundirnos y creernos que somos el Yo Vivido, sin darnos cuenta del error al no recordar que somos NESHAMÁ.
    Muy triste es vivir en esta ilusión, porque estamos perdidos de la realidad y viviendo de apariencias, a las cuales no aferramos como si fueran valiosas.

    Ese Yo Vivido está formado por deseos, mandatos sociales, creencias que nos introdujeron desde el nacimiento (o incluso antes), doctrinas religiosas, fantasías, recuerdos y falsos recuerdos, ilusiones del EGO, retazos de realidad, sentimientos, impresiones, clamores del cuerpo, condicionamientos, errores,  lo que escondemos y lo que escondemos y ni siquiera nos dimos cuenta de que lo hemos escondido.
    Por tanto, es una estructura fabricada y que se puede ir remodelando a lo largo de toda la vida.
    El Yo Vivido está en conflicto interno y con el Yo Esencial.
    Está armado por relatos y es a través de relatos que podemos ir desarmándolo para lograr una experiencia de vida más equilibrada.

    El patriarca Iaacov se llamó así por circunstancias de su nacimiento, y ese nombre marcó varias de sus conductas.
    Hasta que por fin pudo encontrar a su verdadera personalidad, cuanto tuvo que luchar con su conciencia una noche y entonces su nombre fue cambiado por Israel, pues era éste nombre el que mejor representaba su esencia sagrada.
    Tenemos que hacer el trabajo de desprendernos de las máscaras para llegar a reconocer la verdadera cara y entonces vivir en armonía con ella.

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  • Accionar y no reaccionar ante el miedo

    El miedo es una fantasía de una futura impotencia.
    Eso a lo que le tenemos miedo no está aquí y ahora y quizás nunca se nos cruce en la vida.
    Pero el miedo hace que nos dediquemos a darle realidad, porque vivimos angustiados, tensionados, desperdiciando energía en combatir fantasías sin presencia.

    Debemos entender que miedo no es precaución, pues ésta es una anticipación racional, mesurada, de un posible peligro o inconveniente.
    A diferencia del miedo no se basa en conjeturas falsas, sino en premisas verdaderas, en experiencias previas, en información veraz.
    Mientras que el miedo no se aparta del mundo de la fantasía, de lo irracional, de las emociones disparadas.

    Debemos entender también que el miedo no es el susto, porque éste aparece cuando algo está presente realmente y pudiera causarnos algún daño, o percibimos que eso presente pudiera causarlo.
    Si se nos abalanza un perro grandote no tenemos miedo, sino susto.
    Si no queremos pasar por una determinada calle porque sabemos que hay un perro grandote suelto, es precaución.
    Pero, si no podemos estar tranquilos en casa, o en el auto, o en cualquier lado y ni siquiera hay cerca un perro, eso es miedo.

    Debemos saber que estar en estado de impotencia, o sentirnos así, dispara automáticamente las reacciones del EGO: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad; así como cualquiera de sus derivados.
    En otras palabras, las famosas reacciones de parálisis por miedo, huida, ataque o realizar sonidos/gestos que denoten impotencia y pidan auxilio o piedad.
    Son reacciones, es decir, no están pensadas, no las planificamos, se disparan automáticamente en menos de un segundo.
    En realidad, esas reacciones suelen ser muy útiles cuando estamos efectivamente ante algo que causa susto, o cuando realmente estamos en impotencia y no tenemos manera de resolverla por nuestra cuenta.
    Pero, esas reacciones son muy, muy perjudiciales cuando se ponen en funcionamiento ante el miedo, que como dijimos, es solamente una fantasía de impotencia.

    Por tanto, sería muy bueno aprender a disminuir la influencia del miedo en nuestra vida, para vivir más plenos y dichosos.
    Como así también aprender a no reaccionar ante el miedo, pero sí responder de manera racional, equilibrada, poderosa.

    No es tarea fácil ni de corto tiempo, sino que requiere paciencia, trabajo, entrenamiento, aceptar que fracasaremos más de una vez, pero no por ello dejar de seguir entrenándonos.
    Para que sean más las respuestas y menos las reacciones.

    Al respecto, tenemos en la parashá Vaishlaj muchas enseñanzas de las conductas y actitudes del patriarca Iaacov, también conocido como Israel. Te dejará solamente 3:

    • Rezar y confiar en Dios.
    • Comunicarse auténticamente.
    • Desarrollar nuestras capacidades para que tengamos conocimiento de nuestros recursos y entrenamiento en cómo emplearlos sabiamente.

    Hay otros tips, pero por el momento creo que con estos podemos dar grandes pasos en la dirección correcta y ser menos esclavos del EGO y su servidor el miedo.

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  • El trabajo duro versus el duro trabajo

    Louis Leo Holtz (nacido 1937) es autor, comentarista de televisión, motivador y fue entrenador en jefe en la liga universitaria de futbol americano y de la liga de futbol americano profesional.

    Holtz es el único entrenador en la historia de la liga universitaria en dirigir seis diferentes programas de fútbol americano universitario y llevarlos a bowls y el único que ha logrado ubicar a cuatro equipos en el top 20 final. Ha ganado en múltiples ocasiones el reconocimiento del entrenador del año. Holtz es también conocido por su habilidad para inspirar a sus jugadores.
    Todo esto tomado de la Wikipedia.

    Ahora, una de sus frases:

    “Los ganadores abrazan el trabajo duro. A ellos les encanta la disciplina ya que es lo que les permite ganar. Los perdedores por otro lado, lo ven como un castigo [al trabajo duro]. Y esa es la diferencia.”

    Por su parte, muchos siglos antes, en nuestra Tradición encontramos:

    «lo aleja hamelaja ligmor,
    velo ata ben jorin livatel mimena

    No es tu responsabilidad completar la tarea,
    pero tampoco eres libre de no hacer la parte que te corresponde de ella
    «.
    (Avot 2:16)

    Cada uno tiene ante si una parte de la tarea para realizar, que solamente uno es el responsable de hacerla.
    Por ello, podemos rezar y pedir ayuda de Dios, pero no tenemos derecho a esperar que Él nos haga los recados. Él tiene Su parte para hacer, y cada uno de nosotros tenemos la propia.
    A veces nos puede resultar muy fatigosa la tarea, por lo que estaremos dispuestos a inventar alguna excusa para libranos de ella.
    Sin embargo, tenemos que tener la conciencia de que es nuestra parte de la gran obra, que si no la hacemos, ¡nadie más la hará!
    Entonces, hay que pensar y actuar como verdaderos ganadores, ser disciplinados y meter para adelante. Cuando sea el momento en que realmente no podamos continuar, ya la realidad se encargará de que lo sepamos, no precisaremos de excusas.
    Eso no es un castigo, sino que es el camino del triunfador. Resulta en méritos y prosperidad.

    Está en cada uno hacer su parte, sabiendo que el resultado final no depende de uno solamente. Existen multitud de parámetros que están en juego, por lo que no tenemos el dominio del resultado, pero sí lo tenemos de la elección que hacemos a cada momento.
    ¿Seremos capaces de seguir en la tarea o de abandonarla al primer contratiempo?

    En la parashá de la semana, Vaietzé, encontramos varias anécdotas que nos pueden ilustrar de esto, pues el personaje principal es Iaacov, cuando se convirtió finalmente en el patriarca Iaacov.
    Como digno nieto e hijo de sus abuelos y padres, tenía clara conciencia de que la vida del triunfador no suele estar envuelta entre algodones, que los conflictos y esfuerzos son parte irrenunciable del camino. Por tanto, los encaraba con entereza, con una mirada desde la inteligencia espiritual. Siendo equilibrado y disciplinado, poniendo en claro sus metas y haciendo lo necesario para llegar a ellas. Por supuesto que siempre desde la legalidad y lo que es ético, aunque tuviera que recibir innumerables ofensas y ser estafado en varias ocasiones. Él se recuperaba y continuaba su andar, paciente, constante, mesurado.

    Si bien los tropiezos fueron habituales, padeció muchísimo desde la infancia hasta su vejez. Sí, se sintió angustiado y desanimado, pero supo salir adelante y crecer en cada circunstancia.
    Es por ello que eventualmente dejó de ser Iaacov, para ser Israel, nombre que le confirió Dios y que representa su poder de luchar y triunfar.
    Podemos tomarlo como ejemplo y saber que el trabajo y la constancia son claves, junto a hablar con Dios y que Él nos ayude a clarificar nuestra mente, boca, corazón y mano.

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  • Parashat Vaietzé, paso a paso

    1ª Aliá: Iaacov ha partido de Beersheva rumbo a Jarán y en el camino experimenta la famosa profecía de la escalera que conecta tierra con cielo y por la cual ángeles suben y bajan. En el sueño Dios le habla informándole que siguen firmes las promesas dadas a sus padres, de abundante descendencia y la posesión de esa tierra, así mismo que la bendición llega al mundo a través de la familia de Israel. También le confirma que estará a su lado, sin abandonarlo y lo regresará con bienestar a su hogar.
    Iaacov se compromete a ser leal a Hashem y a dar un diezmo de todo lo que obtuviera.

    2ª Aliá: Iaacov llega a Jarán, se encuentra casualmente con Rajel de la cual queda enamorado de inmediato. Dándose a conocer descubre que es su prima por lo cual es invitado a su casa, allí vive por un tiempo hasta que cierra un trato con su tío Laván, Iaacov trabajará durante siete años para desposarse con Rajel.

    3ª Aliá: En la boda, Laván engañosamente cambia a Rajel por su hermana mayor Leá, lo que obliga a Iaacov a negociar otros 7 años de servicio para Rajel. Leá da a luz a Reuvén, Shimón, Leví y Yehudá. Rajel casa a Bilhá con Iaacov, quien da a luz a Dan y Naftalí. Leá casa a Zilpá con Iaacov  y ella da a luz a Gad y Asher.

    4ª Aliá: Rajel permite que Leá cohabite con el marido esa noche, a cambio de las mandrágoras que había traído su hijo Reuvén, después de lo cual Leá da a luz a Isajar y Zevulún. También dio a luz a su hija Diná. Rajel finalmente da a luz a Iosef, y Iaacov se acerca a Laván para negociar un salario adecuado por el servicio continuo, aunque su intención ya era regresar a la tierra de Canaán. Sin embargo, acuerdan y el arreglo resulta en teoría muy perjudicial para Iaacov, pues Laván no pierde oportunidad de estafarlo y aprovecharse de él. Sin embargo, están las cosas por cambiar…

    5ª Aliá: Iaacov  usa su vasto conocimiento de la naturaleza y consigue evitar las trampas de Laván, logrando así amasar una fortuna enorme fortuna al hacerse poseedor de grandes cantidad de ovejas y ganado. Laván y sus hijos comienzan a ver de mal modo a Iaacov, envidiosos del éxito material del hebreo. Dios le dice que vuelva a su hogar, por ello le comunica a sus esposas la intención de irse, tras 6 años de estar trabajando para obtener una buena fortuna en bienes.
    En esta sección también encontramos el sueño que tuvo Iaacov con un ángel, en el cual le menciona los animales que posee y que ha llegado el tiempo de volver a la tierra de Canaán y a cumplir lo que él había prometido.

    6ª Aliá: Huye con toda su familia y posesiones, aprovechando que Laván se había ido a trabajar lejos. Pero éste se entera y los sale a perseguir para capturarlos, sin embargo, Dios interviene y en sueños previene a Laván de no hacer ningún daño a Iaacov. Laván igualmente los alcanza, pero no les lastima en modo alguno, sin embargo dice que se siente abrumado porque se fueron a escondidas y le robaron a sus dioses familiares. Quiere recuperarlos y Iaacov sin saberlo maldice a Rajel, pues fue ella quien los había robado.

    7ª Aliá: Iaacov y Lavan se separan, haciendo antes una alianza entre ellos. Iaacov y su familia llegan a la frontera de Canaán, en donde Iaacov ve una extraña escena: campamentos de ángeles que han salido a su encuentro.

  • Parashá Toledot, paso a paso

    Vamos a conocer los temas de la parashá Toledot, de acuerdo a sus aliot laTorá:

    1ª Aliá: Itzjak tiene 40 años cuando se casa con Rivká. Tras 20 años, nacen Esav y Iaakov. La parashá nos dice de las dificultades que tuvieron para procrear y las tensiones que esto generó, así mismo de la consulta que realizaron al Eterno y la profecía recibida de que el mayor serviría al más joven.
    Luego la parashá nos ubica en el día que murió Avraham, nuestro patriarca, cuando los jóvenes ya tenían 15 años de edad. Ese día Esav volvía del campo, había salido a cazar, pero sin éxito, por tanto estaba hambriento. Su gemelo estaba cocinando un guiso de lentejas, comida tradicional de duelo. Esav quiere comer y estuvo dispuesto a cambiar sus derechos de primogénito a cambio de un plato de guiso.
    Finaliza esta porción con la reiterada promesa del Eterno al patriarca de que sus descendientes serán dueños de esas tierras y habrá una abundante cantidad de descendientes. Esto a causa de la promesa anterior dada a Avraham, así como por el apego de él y su familia a los mandamientos dados por el Eterno.

    2ª Aliá: Finalizando la aliá anterior teníamos que Itzjak y Rivká fueron obligados por la hambruna a emigrar a la tierra de los Plishtim. Avimelej, el rey del lugar, quería raptar a Rivcá para poseerla como concubina, tal como había ocurrido con Sará cuando tuvieron que exilarse tiempo atrás allí (ver Bereshit/Génesis 20), sin embargo esta vez no ocurre. Quizás porque la otra vez la habían pasado mal cuando pretendieron abusar de la matriarca, o quizás por el pacto de paz que había entre Avimelej y Avraham. El hecho es que, ahora Avimelej comprueba que son marido y mujer y ordena a su gente que respeten a esta familia.
    Se nos relata que los campos del patriarca son excepcionalmente prolíficos y económicamente exitosos.

    3ª Aliá: El éxito financiero de Itzjak genera celos en sus vecinos Plishtim. Avimelej lo expulsa de esa tierra. Se asienta Itzjac en la zona del arroyo Guerar y vuelve a cavar los pozos de agua que había perforado Avraham, lo que resulta en una confrontación con los Plishtim por los derechos de agua. Entonces prospecta nuevas, también encuentra agua, pero nuevamente vienen los filisteos a reclamar por la propiedad. Harto de la persecución, con su familia vuelven a Beer Sheva.

    4ª Aliá: Hashem en un sueño de Itzjak  le confirma que Él permanece a su lado y sigue brindándole bendiciones y que las promesas de los patriarcas serán cumplidas.
    Avimelej, el rey de los Plishtim, y su general, Fijol, se acercan a Itzjak para firmar un tratado de paz además de reconocerlo como un «bendito de Hashem».

    5ª Aliá: Se celebra el tratado entre Itzjak y los Plishtim y Beer Sheva recibe ese nombre, o se explica el motivo de que se llame así. La parashá vuelve a la historia de Iaakov y Esav. El matrimonio de Esav con dos mujeres cananeas a la edad de 40 años trae decepción a Itzjak y Rivká. Cuando Iaakov y Esav tienen 63 son bendecidos por su padre, quien sentía que había llegado el momento de conferir su legado. Se nos relata la puesta en escena orquestada por la matriarca Rivcá para que sea Iaacov quien reciba la bendición que le correspondía por derecho adquirido de primogénito.

    6ª Aliá: Itzjak bendice a Iaakov con éxitos espirituales y materiales, después de lo cual Esav regresa para descubrir la trama de Iaakov. Recibe su propia bendición para obtener ganancias materiales y está decidido a matar a su hermano. La madre, temerosa por la vida de su hijo preferido, convence a su marido para que lo envíe a vivir en lo de su hermano Lavan y así consiga una esposa digna de la familia de los patriarcas. Antes de que el hijo parta a Jarán, Itzjak confirma a Iaacov como el heredero de la bendición de Dios para que sea de él quien surja la nación judía.

    7ª Aliá: Iaacov parte hacia Padan Aram con la bendición de sus padres y con la exhortación de no casarse con mujeres canaanitas. Esav al enterarse de esto, se casa con la hija de Ishmael.

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  • El constante trifunfador

    Hay una historia que suele perderse de vista, porque se encuentra en medio de otras anécdotas mucho más vistosas y conocidas.
    En nuestra parashá, el patriarca Itzjac debió emigrar a la tierra de Guerar, en lo que sería la actual zona de la franja de Gaza, donde años antes también se había radicado su padre.
    En ese peregrinaje volvió a abrir los pozos de agua que su padre había descubierto y que los poco amistosos filisteos cubrieron y pretendieron borrar de la memoria colectiva. Itjac llamó a los pozos con sus antiguos nombres, como forma de respetar y honrar a su padre y su espíritu pionero y emprendedor.
    Pero, nuevamente los celos y el mal ánimo expulsaron al hebreo, quien no se desanimó y buscó un nuevo lugar para perforar un nuevo pozo, dejando los anteriores en manos de sus enemigos.
    El nuevo pozo también fue reclamado por los envidiosos y poco laboriosos, así que lo tuvo que abandonar.
    Entonces fue a un tercer lugar donde abrió un nuevo pozo, el cual también fue secuestrado por los adversarios.
    Finalmente encontró un cuarto lugar, prospectó y abrió un nuevo pozo, el cual, esta vez, no fue boicoteado.
    A ese pozo lo llamó «Rejobot», que se puede traducir como el lugar ancho, pues comprendió que se abría por delante un futuro promisorio y de bendición para él y su familia.
    El famoso ​escritor, coacher y conferencista estadounidense, John C. Maxwell dice:
    «Las pequeñas disciplinas repetidas con consistencia todos los días conducen a grandes logros obtenidos lentamente con el tiempo»

    Que va en consonancia con una frase del conocido escritor francés Gustave Flaubert quien afirmó:

    «El talento no es sino una larga paciencia».

    Y ya lo sabemos del genial inventor, Edison, que entre otras cosas trajo al mundo la primera bombita incandescente funcional, del cual se dice que acuñó la memorable frase:

    «No fracasé 999 veces, sino que descubrí 999 maneras en que las cosas no se hacen».
    Hasta que finalmente en la número 1000, por poner un número redondo, encontró la solución que tanto estaba anhelando.

    Ya lo enseña hace milenios nuestra Tradición y o encontramos claramente en nuestra parashá con el patriarca Itjzac, una clave esencial para el éxito es hacer nuestro trabajo, siendo consistentes y constantes.
    Porque nadie se hizo maestro de nada si no es a través de la constancia.
    En ningún arte o ciencia se llega al conocimiento, a la destreza, sin que se entrene, repita, ejercite, repase, relea, se vuelva a explicar la lección, se interiorice con paciencia y humildad.

    Como conocimos en una famosa anécdota de Akiva, antes de ser el Rabi Akiva, la pequeña, pero empecinada gota es capaz de romper la roca cuando la golpea, una y otra vez.
    Sin embargo, cuando dejamos de intentar, cuando no nos dedicamos con pasión, cuando la derrota nos espanta, entonces finalmente hemos perdido la chance de alcanzar el éxito.

    La gran mayoría de habilidades valiosas suelen ser producto de una larga práctica.
    El triunfo no suele venir de la mano de una inspiración pasajera, ni tampoco de la pereza.

    Por ello, cuando elaboramos una meta, debemos de hacerlo contando con que habrá que comprometerse, dedicarse, esforzarse, aceptar los tropiezos, ante el desánimo llenarse de energías positivas y seguir dando la batalla. Finalmente el resultado final no depende de nosotros, pero en el camino que vayamos recorriendo está el éxito.

    Ser victoriosos es una decisión de cada momento, no una cuestión de suerte.

  • El pequeño gran paso del patriarca y nuestro

    Nos quedamos esperando a que todo se alinee para hacer el cambio, pero eso nunca sucede.
    Porque el momento perfecto, la situación perfecta, no existen.
    Por tanto, es una enorme excusa para quedarnos en la situación que estamos y que reconocemos como «no la mejor», ya que boqueamos diciendo que haremos el cambio… y sin embargo, nos gana la fuerza de la costumbre, nos vence la incomodidad de la zona del falso confort.

    Debemos entender que todo momento es el indicado para ser el inicio del cambio esperado.
    La Era Mesiánica comienza cuando nosotros declaramos que es así.
    La dieta saludable no debe esperar al lunes, o a después de la comilona del fin de semana; porque esto es sinónimo de que será una más de las dietas del fracaso.
    Aquí y ahora es la ocasión más propicia para romper con el esquema del pasado y comenzar la construcción del plan del futuro espléndido, o al menos mejor.

    El pequeñito primer paso, aunque sea leve y tenue, aunque parezca ser poca cosa, es el cambio necesario para promover el cambio esperado.
    Ese pasito es el que nos está sacando de la zona del falso confort y nos pone en una zona misteriosa, de riesgos, de aventuras, de posibilidades nuevas.
    No es poca cosa, aunque en los hechos sea un avance de pocos milímetros.
    Es un despegue, es una voluntad, es el primero de muchos pasos hacia el objetivo.

    Si seguimos esperando la temporada perfecta, nuestro estado de ánimo maravilloso, la conjunción astral ideal, seguiremos estando encerrados en la misma celdita mental, o quizás en una más oscura y dolorosa.
    Así como estamos siendo ahora, es suficiente para dar el pasito victorioso que nos mueve en la dirección correcta.
    Ten confianza en el Padre Celestial, ten confianza en ti, y da el pasito; si precisarás algo en el camino, ya lo irás adquiriendo.

    Como Iaacov, quien sería nuestro tercer patriarca.
    Así como era salió al camino, despegándose de su familia en Beer Sheva y avanzando hacia lo desconocido en Jarán, su meta.
    Por ello, no es casualidad lo que soñó en su viaje, aquella escalera que apoyada en tierra llegaba su cabecera a los cielos, y por ella ascendían y descendían emisarios celestiales.
    Una de las interpretaciones de la visión es precisamente esta que estamos compartiendo ahora.
    Partía de su suelo, de su zona de falso confort.
    Como los angelitos iba ascendiendo hacia la meta, allá lejos, en un lugar ignoto, pero que se sentía sería mejor.
    Veía angelitos venir, como afirmando que habría retorno, que no era un trayecto sin vuelta, pues, él no pretendía olvidar sus orígenes ni rechazar a sus padres. Tan solo estaba saliendo al mundo, despegando hacia una mejor vida para regresar eventualmente cargado de nuevos tesoros, entre las cuales se hallaría una mejor personalidad, un Yo Vivido que mejor reflejara a su NESHAMÁ (espíritu).

    El sueño también le mostraba a estar conectado, a no olvidar que somos seres de vínculos.
    También le estaba enseñando que no pretendamos solo lo material, ni solo lo espiritual, ya que somos multidimensionales y debemos atender a todas nuestras dimensiones y equilibrarnos.
    También le indicaba el sueño lo importante que es fluir, que es movernos, que es avanzar, porque si no vamos hacia donde pretendemos igualmente la corriente nos lleva hacia donde ella quiere.

    Muchas verdades para nuestra vida, que comienzan por ese pequeño primer paso.

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  • Tremendas enseñanzas del patriarca que nació Iaacov y que es Israel

    Iaacov, el hijo de la matriarca Rivcá y el patriarca Itzjac, desde muy pequeño tuvo que tomar conciencia de que la «realidad» muchas veces es una ilusión, algo así como un decorado en una obra de teatro. Que la gente te impone creencias, que la presión social te ordena cumplir ciertas pautas, que te estructuran para creer, suponer, sentir, hacer.
    Desde chico ya luchaba, como podía contra eso.
    Es que, era descendiente de Abraham y de Rivcá, ambos perpetuos luchadores contra las imposturas sociales, contra los regímenes establecidos, contra la ideología dominante que era la ideo-latría.
    Por tanto, tenía que estar atento a las oportunidades para evolucionar y fluir.
    La vida le mostró que no sería fácil, que tendía que luchar, que habría momentos de bajón y que el éxito es un placer que desaparece muy pronto.
    Pero él sentía ese llamado profundo para ser rebelde, para ser motor del cambio, para ser un luchador empedernido por lo que consideraba era lo mejor.
    Te aviso que no es una imagen idealizada que estoy retratando, sino la visión de lo que la Torá nos cuenta, paso a paso de lo que fue su vida, desde antes de su concepción incluso, al comienzo de la parashá Toledot y hasta el final del libro Bereshit/Génesis.
    Una vida de confrontación, de lucha de victorias.
    No en vano su nombre fue cambiado por orden Divina para convertirse en ISRAEL: aquel que lucha contra Dios, enviados de Dios, y personas y prevalece; según explicara el ángel que le asignó ese nombre.

    Encontramos en el relato sagrado que tuvo ocasiones para abrir el corazón y obligar a su mente a evaporar tonterías que rondaban en ella, partes pesadas y amargas del Sistema de Creencias que se había formado en su ser.
    Tenía que desaprender y cambiar de sintonía para ponerse en frecuencia constructiva, dejando de hacerse cargo de creencias que lo agobiaban y no eran suyas, quitándose disfraces que le hacían vivir una existencia que no estaba acorde a su NESHAMÁ.
    Es decir, estaba operando en su Yo Vivido para que fuera una mejor representación de su Yo Esencial.
    Iba soltando, despejando el terreno, quitando sombras para permitir que la LUZ le llenase.
    Estaba haciendo que el ominoso control del EGO se fuera desintegrando para que, poco a poco, ir confiando en un Plan mayor, íntimamente atado al Divino.
    Como dije, esto no lo vemos en una sola parashá del libro Bereshit, sino en varias, donde se va reconstruyendo Iaacov para ser Israel.
    No fue una tarea sencilla, ni libre de dolores y angustias.
    Y te confieso que el patriarca no la terminó, la dejó sin concluir, aunque hubiera avanzado quizás mucho más que la mayoría de los humanos que han vivido o lo hacen ahora.

    Tuvo que luchar con montón de enemigos, pero en especial con su EGO, aquel que a todos nos impide avanzar, pues nos confunde con miedos, dudas y expectativas. Nos llena de creencias y sentimientos. Confunde nuestra percepción y nos sumerge en fantasías que atesoramos como realidad. Nos embarulla con su tremendo ruido, que nos impide percibir con claridad la tenue voz de la NESHAMÁ que nos habla sin cesar en nuestro interior.
    Aprendamos a ir adorando menos al EGO y sus representaciones, como lo es la religión por ejemplo, para hacer nuestro camino de santidad y empoderamiento.
    Abandonemos la amargura, lo reproches, la queja, la impotencia, la tragedia para ir construyendo una más vigorosa y bendita personalidad llena de gratitud.

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  • Explora, sueña, descubre en el libro Bereshit

    «Dentro de veinte años a partir de ahora te arrepentirás de las cosas que no hiciste, así que suelta las amarras y navega fuera de tu zona de confort, busca el viento en tus velas. Explora, sueña, descubre.»
    Mark Twain

    La Torá te pide que dejes hoy esa zona de falso confort.
    Esa celdita mental en la cual estás prisionero.
    Los relatos de la Torá, pero con más énfasis en el libro Bereshit/Génesis están precisamente mostrando eso.
    En cada uno de las narraciones aparece este mismo tema, es solamente cuestión de tener la visión clara para reconocerlo.
    Porque la zona de falso confort es una obra del EGO, el cual al salirse de su función natural para la que fue creado, se convierte en la piedra de tropiezo de todas las personas.

    Por tanto, explora, sueña, descubre, en la parashá de la semana las enseñanzas que te liberan un poco de tu zona de falso confort.
    Te hará muy bien y te permitirá ser más leal a tu Padre Celestial.

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  • Bendito en todo

    «וְאַבְרָהָ֣ם זָקֵ֔ן בָּ֖א בַּיָּמִ֑ים וַֽיהוָ֛ה בֵּרַ֥ךְ אֶת־אַבְרָהָ֖ם בַּכֹּֽל
    Avraham era anciano y muy venido en días, y el Eterno había bendecido a Avraham en todo. »
    (Bereshit/Génesis 24:1)

    «En todo» está escrito como «bakol».
    Muchas interpretaciones se han dado al respecto de esta palabra, pero quiero enfocarme en una en particular, que creo tiene un poderoso mensaje para que tengas una realidad mucho más radiante y de bendición.

    Si bien es cierto que el patriarca Avraham tenía muchas ventajas materiales, también es cierto que en su vida padeció de muchas contrariedades y ocasiones que a otra persona causarían angustias y tormentos.
    Para darte una idea, te contaré algunas de sus pruebas antes de llegar a la adolescencia.
    Fue perseguido por el rey cuando era pequeño.
    Sufría de la incomprensión de su familia.
    Lo intentaron asesinar a edad temprana.
    La gente lo veía raro y peligroso.
    Se sentía fuera de lugar, en donde fuera que estuviese y con quien estuviese.
    Asesinaron a un hermano y lo acusaban de ser el responsable, indirecto, de esa muerte.
    Sus familiares tuvieron que exiliarse a causa de sus ideas.

    De grande las cosas no fueron mucho mejor, pues tuvo que enfrentar hambrunas, emigraciones, disputas familiares, conflictos con sus esposas, echar a un hijo del hogar, estuvo a punto de sacrificar a su hijo más valioso, participó de guerras, le molestaban los envidiosos, se circuncidó a los 99 años de edad, y la lista podría continuar.

    Y sin embargo, la Torá afirma que su vida fue toda buena, por eso dice que era venido en días, lo cual se interpreta precisamente como que cada día, cada instante era valioso y fue atesorado.
    Y es por ello, también, que se nos dice que fue bendito en todo.
    Porque ya desde su más tierna infancia, que de tierna tuvo poco, ya que fue muy dura en realidad, él comprendió que todo es un aprendizaje para cosechar luego experiencias poderosas. Así, cuando llega el momento en el cual nos enfrentamos desnudos a la verdad, sin capacidad para engañarnos ni ocultar nada, es decir, cuando pasamos a residir en el Gan Edén como espíritus, entonces todo se ubica en su preciso lugar y podemos contemplar las cuestiones de una manera diferente. Aquello que nos hizo sufrir es reencuadrado y comprendemos su valor en la construcción de un bienestar mucho mayor.
    Esto no quiere decir que tenemos que usar el lema «todo es bueno», y tampoco el «todo es para bien»; si es que lo usamos como una muleta para no enfrentar los horrores de esta vida, para no hacernos cargo de mejorar la realidad. En este mundo hay muchas cosas que no son buenas y que deben ser denunciadas, combatidas, eliminadas, modificadas, o transformadas en aportes para el bien. Por eso, mentirnos y mentir diciendo que «todo es para bien», no es hacer lo que Dios quiere que hagamos, porque Él nos ordena que vivamos haciendo bondad y justicia.
    Sin embargo, cuando ya no dependemos de este cuerpo ni de las cosas materiales, cuando somos solamente espíritu, cada pieza encaja en el puzzle cósmico y nos damos cuenta de que aquello que nos hizo sufrir, y que era malo, tuvo algún aporte a forjar un bien mucho mayor, probablemente no personal sino colectivo.

    Intentemos vivir agradeciendo, aprovechando nuestros recursos, e incluso usando lo negativo para atraer más bendición a nuestra vida y la de nuestro prójimo.

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