Alégrate modestamente con su alegrÃa
En nuestra parashá El Todopoderoso le informa a Moshé:
"He aquà que Aarón viene a tu encuentro; y al verte, se alegrará en su corazón"
(Shemot / Éxodo 4:14)
El Midrash establece que Aarón tuvo el mérito de vestir las ropas sacerdotales, y de ser encumbrado como Sumo Sacerdote del Eterno, como recompensa a su sincera alegrÃa por encontrarse con su hermano, y porque en su corazón no anidaba el celo ni la envidia por los bienes de otros.
Su grandeza estaba en su humilde regocijo.
Su paz estaba en alcanzar la paz junto a su hermano, a su vecino.
Por su parte, su hermano, Moshé, era extremadamente humilde, de ánimo saludable y exento de altanerÃa.
No tenemos referencia de que fuera un hombre risueño, pero era tan honesto en su modestia, que sinceramente no se creÃa habilitado para liderar a los hebreos en su redención… ¡es que era una tarea sumamente compleja y angustiante! ¡Es que nunca habÃa nadie acometido una tarea similar!
Sin embargo, tras del empuje inicial por parte del Eterno, para que reconociera sus verdaderos lÃmites y potencialidades, Moshé pudo acceder a un nuevo plano de autoconocimiento; a una nueva perspectiva de conocer su fuerza y alcance.
Es precisamente esta modestia, este rechazo a colgarse tÃtulos y rangos,
sumada a su entereza para aceptar desafÃos y esmerarse por superarlos,
lo que hizo de Moshé el escogido para dirigir a la nación de Dios.
El Todopoderoso escoge a personas templadas, capaces de reconocer sus logros y sus deficiencias, asà como capaces de gozar con el bienestar del prójimo, y capaces de sentir empatÃa y actuar solÃcitamente por el que está desamparado.
¿Estamos listos para ser escogidos?
¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!
Moré Yehuda Ribco
Relatos, anécdotas y enseñanzas
Dos discutÃan en el mercado público.
Los gritos aumentaban, las caras se desfiguraban, los corazones se veÃan como escapando de los pechos, las venas desencajadas.
Pronto la disputa culminarÃa, seguramente entre sacudidas y puñetazos.
En ese momento, el maestro dijo a sus discÃpulos: ‘Queridos mÃos, reflexionen sobre lo siguiente: es preferible no triunfar en una discusión, si a cambio se mantiene la tranquilidad. Para que prevalezca la justicia, no es necesario gritar o enojarse. Aprendan a ser flexibles, y busquen conciliar, en lugar de prevalecer. Recuerden que aquel que en todo momento se cree dueño de la razón, es una persona insegura, pequeña en sus sentimientos, disgustada con la vida, y falto de amor. No vale la pena discutir, cuando se puede vivir’.
Un discÃpulo levantó tÃmidamente su voz, y consultó a su maestro: ‘Es bello y sabio lo que nos enseñas. Para tener en cuenta. Pero, dime mi maestro, ¿qué hacemos ahora con estos dos que disputan?’
Y el maestro, en ese momento, no supo lo qué contestar…
Preguntas y datos para meditar y profundizar:
¿Cómo se relaciona el relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?
¿Qué hubiera hecho usted con los dos que discutÃan?
La mirada puesta
"Las palabras del sabio con sosiego son oÃdas, y son mejores que el grito del que gobierna entre los necios."
(Kohelet / Predicador 9:17)
¿Por qué la voz dicha con mesura y tranquilidad puede ser oÃda con más precisión que la vociferada?
¿Quién suele ser el que "gobierna entre los necios"?
¿Cómo puede usted discernir entre un sabio y un necio?
Condición para la Presencia
"La luz atrae. Allà donde una lámpara es puesta, aquellos que buscan luz se reúnen alrededor"
(Rav Yosef Yitzchak Schneersohn de Lubavitch ).
¿Qué elementos son simbolizados por la luz, dentro del judaÃsmo?
¿Cuál es el sentido de que los buscadores se reúnan en torno a la luz?
¿Cuándo fue la última vez que usted estuvo reunido con otros buscadores de luz