EGO colectivo y Era Mesiánica

En su origen, el EGO es una instancia absolutamente individual, pues es la denominación que le damos a una función instintiva de supervivencia que se aloja en la zona “reptiliana” de nuestro cerebro.
Dada su localización y su función, podemos afirmar que no existe un EGO colectivo, una entidad metafísica, satánica, angélica, descarnada que haga las veces del EGO de la masa.
Y sin embargo, vislumbramos que existe (algo así como) un EGO social, o común. Masificado por resonancia.
¿Cómo es posible?

Al ser el EGO primariamente instintivo, que no depende de transmisión cultural, ni de aprendizajes, ni de improntas, sino de la propia naturaleza humana (y probablemente de otras especies), lo encontramos en todos y cada uno de los seres humanos. Su funcionamiento es en todos similar, su presencia es constante, sus formas de manifestarse se replican en cada miembro de la especie.
El EGO primario resuena socialmente, puesto que es el primer “lenguaje” de cada individuo en su lucha por la supervivencia, en su llamado de atención para ser nutrido y cuidado, en su ciega búsqueda por la satisfacción y/o desaparición del sentimiento de angustia por la falta.
El EGO siempre está asociado al sentimiento de impotencia, al miedo, al deseo. Con estos sentires (disparados por percepciones reales o imaginarias) se maneja, es a partir de ellos y por su intermedio que se expresa dentro del individuo, y más tarde se proyecta en el afuera. Sea como figura aterradora y de sometimiento, sea como figura salvadora a la cual también someterse, o sea una mezcla confusa de ambas. Como sea, el EGO deja a la persona en un estado de indefensión, subyugada, impotente.

Las manifestaciones del EGO se complejizan de acuerdo a lo que el sujeto va adquiriendo a través de la relación con otros individuos y el medio.
Entonces, las herramientas originales del EGO se mantienen, pero se ramifican, van tomando cualidades que son propias de cada uno, porque ya no dependen exclusivamente de su carga genética, sino también de lo que ha ido incorporando en las sucesivas interrelaciones, más las modificaciones personales, voluntarias o no.

Entonces, el EGO se podrá encontrar detrás de (¿todos?) los acontecimientos e instituciones sociales.
No la suma de cada EGO individual, sino la sombra del EGO de la especie.
Habrá llanto, grito, pataleo y/o desconexión de la realidad (como raíces, de los cuales sabemos se despliegan conductas y actitudes como ramajes).
Habrá negación de la multidimensionalidad humana, o retaceo de la misma; a cambio se propondrán lemas, dogmas, doctrinas inflexibles, memorización de versos, adicción, afiliación partidaria, fe ciega…más y más desconexión de la realidad (que es el Yo Esencial, éste sí metafísico, universal, impalpable pero muy concreto, unificador, en cierto modo colectivo); más y más violencia física y no-física; más y más engendro de sentimientos de culpa, victimización.
Máscaras, apariencia y poca autenticidad.

Desde este enfoque, comprendemos el poder militar, religioso, político, económico, académico, magufo, de los medios masivos de des-información, de los dioses, de los demonios, de los patrones, de los amos, de… ¿algo queda por fuera?
No veo la necesidad en este momento de detallar más ni de ejemplificar, por el contrario, espero que tú, querido socio lector, te impliques en la tarea de construir el conocimiento y brindes tú aquí mismo, como comentario, las explicaciones y ejemplos que te parezcan ayuden a otros a comprender la idea y convertirla en conocimiento útil para la construcción de shalom. ¿Me acompañas a eso? Claro que sí, por lo que te agradezco.

Ahora, un último y necesario aspecto.
Aburrir con la temática del EGO resulta imprescindible, puesto que hasta que no lo tengamos bien en claro, hasta que no hagamos lo necesario para manejarnos desde el AMOR y no desde el EGO, será difícil desarrollar todo nuestro potencial para el placer, para el bienestar, para la solidaridad, para la construcción de Shalom.
No es una temática accesoria, ni repetida por no tener nada mejor que comentar, ni apartada de lo esencial en lo espiritual; sino todo lo contrario.
Es la piedra fundamental para la edificación de una personalidad saludable y plena, de una sociedad de bienestar y bendición.
El encarrilar al EGO es tarea introductorio para la Era Mesiánica.

—–

De mérito para mi maestro y padre, Pesaj ben Yehuda Arie, z»l

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