Januca, un repaso

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Halajot respectivas (extraídas del Kitzur Shuljan Aruj) con comentarios y complementos del autor

Introducción (con complementos del autor):

Durante la existencia del segundo Beit HaMikdash, los griegos dictaron medidas drásticas contra los judíos, con el propósito de destruir la Nación en su patria, por intermedio de la desaparición de su religión, prohibiéndoles consagrarse al estudio de la Torá y a la práctica de sus preceptos, particularmente los relativos al Brit milá y al cumplimiento del Shabbat.

Los despojaron de sus bienes, violaron a sus hijas, obligaban a las vírgenes a mantener relaciones sexuales en su noche de bodas con jerarcas seléucidas en lugar de su marido, y penetraron en el Mikdash, profanando y manchando su santidad.

Entonces H’  tuvo piedad de los judíos oprimidos: permitió al anciano Sumo Sacerdote Matitiahu, el Hasmoneo, en el año 3927 de la Creación, encender la antorcha de la revuelta que llevaría a sus hijos (los que más tarde recibirían el nombre de "macabeos" a luchar valientemente hasta derrotar a los griegos y salvar, así a los judíos de las manos del opresor pérfido.

 

El reino de Yehuda fue restablecido nuevamente bajo el gobierno de uno de los sumo sacerdotes y fue independiente, y luego vasallo de Roma, más de doscientos años, hasta la destrucción del segundo Templo.

Según algunos entendidos las obras de refacción del Mikdash posibilitaron su re-inauguración (Janucá), el día 25 de Kislev, fecha que coincide con la inauguración del Mishkán hecho por Moshé en la travesía por el desierto mil años antes de los macabeos.

Cuenta la tradición que el vigésimo quinto día del mes de Kislev, los judíos, al entrar en el Templo después de su victoria, hallaron tan só1o una pequeña botella del aceite puro sellado con el sello del sumo sacerdote. Este aceite alcanzaba para un día, pero, cuando encendieron con él la Menorá (candelabro), bastó para ocho días, hasta que tuvieron tiempo para moler aceitunas y extraer de ellas el aceite puro que necesitaban y traerlo hasta el Mikdash.

Otros dicen que los macabeos al ingresar al Mikdash y ver la Menorá profanada, clavaron ocho lanzas de los seléucidas que allí encontraron, y sobre ellas encendieron llamas, como para demostrar que los judíos vencieron, y el Mikdash había sido reconquistado.

Por esta razón los hombres sabios de aquellos días decretaron que esos ocho días que comienzan el 25 de Kislev fueran señalados como días de regocijo y de alabanza.

Cada noche, durante esos ocho días, se encienden, hacia el atardecer, en un lugar visible de la casa, lámparas destinadas a servir de testimonios del milagro.

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Esos días son denominados Janucá (inauguración), para conmemorar la inauguración jubilosa del Templo recuperado de los enemigos que lo habían impurificado.

En Jánuca todo judío debe narrar una vez más, mientras los celebra, los milagros hechos por y para nuestros antepasados. También debe distribuirse, en Jánuca, caridad generosamente, especialmente a aquellos que son pobres y están consagrados al estudio de la Torá.

 

Halajot diversas:

2. No se permite ayunar en Jánuca, pero está permitido ayunar y recitar endechas el día anterior y el día posterior.

3. Esta permitido hacer toda clase de trabajos durante los ocho días de Jánuca, aunque es costumbre que las mujeres se abstengan de trabajar mientras esta encendida la lámpara de Jánuca.

La razón es porque las mujeres fueron especialmente castigadas y ultrajadas en las épocas de la opresión Seléucida (ver Introducción).

También, [y según una incorrecta interpretación del libro Apócrifo "Yehudit"],  porque una mujer fue heroína de la salvación ocurrida en aquellos tiempos. Según esta postura, en el libro apócrifo de los "Macabeos" o en el de "Yehudit", la heroína Yehudit hija de Matitiahu Jashmonai logró decapitar al jerarca que pretendía destruir al judaísmo, habiéndole dado productos lácteos tibios que lo adormilaron. Cuando los soldados vieron a su amo muerto huyeron, salvándose en aquella oportunidad los judíos. Por esta razón también es que algunos estilan comer manjares lácteos en Jánuca. [Sin embargo, una somera lectura del apócrifo denominado como la heroína nos permite percatarnos de la incongruencia de esta presunción. Tiempos diferentes, opresores distintos, y peor aun, Yehudit (que no se menciona en ningún lugar de los "Macabeos", no es hija de Matitiahu, ni siquiera de la tribu de Leví…es uno de los mitos que se aferran en la creencia popular y que mezclan historias por desconocimiento o falta de estudio…]

Halajot de las luminarias:

4. Todo aceite es apto para la luz de Jánuca, aunque el exquisito cumplidor de Mitzvot debe preferir el aceite de oliva, el cual fue milagrosamente reproducido para encender la Menorá del Mikdash. Si no es posible obtenerlo, puede seleccionarse otro aceite que de una llama clara y amplia, o pueden usarse velas de cera, ya que su luz es también clara. Sean velas o mechas remojadas en aceite deben distinguirse una luminaria de la otra, que no se vean como una antorcha.

Las velas no pueden ser de santería o idolatría.

Todas las mechas son kesherot, y pueden reutilizarse hasta que ya no sean más útiles.

5. Debe hacerse un esfuerzo para procurarse un candelabro de metal hermoso, y, si es posible, uno de plata, a fin de que el precepto pueda cumplirse en la forma más bella. Por la misma razón los candelabros que por el hollín se estropean fácilmente son inadecuados.

6. Es costumbre, y de exquisitos, que cada cual encienda sus luces. En la primera noche se enciende una vela; en la segunda noche, dos; y, así, cada noche se agrega una mas, hasta la octava, cuando se encienden las ocho velas. Hay que cuidar que cada persona encienda sus luces apartado lo suficiente de los otros como para distinguir el número exacto de luces que están encendidas. Y en el caso que se utilice iluminación por velas (o aceite y no eléctrica) de forma regular, las luces de Jánuca deben ser encendidas en un lugar que no sea frecuente encender allí velas.

7. La mitzvá de las luces de Jánuca indica que deben encenderse en la entrada de la casa que da al espacio público, para que sirva como testimonio y difusión del milagro, y así se estilaba hacer en épocas del Talmud. Pero cuando se reside en poblados con habitantes no judíos se enciende dentro de las casas. Pero, si se posee ventana al espacio público, es correcto encender las luces en ella. Y si no, frente a la puerta de ingreso. Y es adecuado ubicar el candelabro en el primer tefaj a la izquierda de la puerta, para que quede la mitzvá de mezuzá a la derecha y la de Jánuca a la izquierda, y se encuentre la persona rodeada de miztvot.

8. Es adecuado ubicar las luces sobre 3 tefajim del suelo (nivel de calle) y por debajo de 10 tefajim. Pero si está por sobre 10, no hay problemas. Pero, de ningún modo puede exceder los 20 tefajim de altura por sobre el nivel de la calle, pues nadie se percataría de las luces allí encendidas.

Si está entre los 10 y los 20 tefajim puede poner la persona las luces sobre la ventana. Pero, de exceder el límite superior, es mejor que la ponga frente a la puerta de entrada.

9. Las luces deben colocarse a un mismo nivel y en fila; ninguna debe ser mas alta que la otra; y debe haber suficiente espacio entre las velas, de tal manera que una llama no se mezcle con la otra y no parezca una antorcha. También debe haber suficiente espacio entre las velas de cera, de tal manera que una no caliente a la otra, arruinando su aspecto al derretir la cera.

En caso de utilizar un recipiente conteniendo aceite del cual salen varias mechas, el mismo debe estar tapado, para que no parezca que es una antorcha.

Una vela que se pueda encender por los dos extremos, que sólo sea encendido uno de ellos, pues no se distinguiría con claridad cuantas luces arden.

10. EI momento para encender la lampara de Jánuca es inmediatamente que las primeras estrellas se tornan visibles. Esta prohibido hacer nada, ni siquiera estudiar la Torá, antes de encender la lampara de Jánuca. Pero la oración Maariv (del anochecer) debe ser recitada antes de encenderla. Las velas para la lampara de Jánuca deben ser lo suficientemente largas corno para permanecer encendidas durante por la menos media hora, Al encender las velas, debemos congregar a toda la familia, como se hizo para difundir la noticia del milagro. Si hemos dejado de encender la lámpara inmediatamente después de la aparición de las estrellas, podemos hacerlo luego y decir las bendiciones siempre que la familia esté despierta, pero, si los componentes ya se han recogido y el milagro no puede "publicarse", debemos encender la lámpara de Jánuca sin decir las bendiciones.

En caso de saber que por la noche no podrá de ninguna manera encender las luces, debe hacerlo antes de caer la noche, cuidando que las luces permanezcan encendidas al menos media hora después de la salida de las estrellas. De no hacer así, la mitzvá no fue cumplida.

11. El orden para encender la lampara de Jánuca es el siguiente: en la primera noche, la vela a ser encendida es colocada en el extremo derecho de la lámpara de Jánuca; y, en cada noche sucesiva, se agrega una hacia la izquierda. Las nuevas velas añadidas deben ser prendidas en primer término, inmediatamente después de pronunciarse las bendiciones; luego se continúa el encendido del resto de las velas hacia la derecha.

12. En la primera noche, el que enciende la lampara de Jánuca recita tres bendiciones: Sheasa nisim (que hizo milagros); Vetsivanu lehadlik ner shel Jánuca (que nos ha ordenado encender la lampara de Jánuca), y Sehejeianu (que nos ha mantenido vivos). En las noches restantes no se reza la bendición Shehejianu. Inmediatamente después de pronunciar las bendiciones se enciende la vela que ha sido añadida esa noche, y, al encender el resto de las velas, se recita Hanerot Halalu (estas velas).

El converso dice shashá nisim leIsrael (el que hizo milagros para Israel), pero si dijo "para nuestros padres" está bien. El Onán (deudo que aún no ha sepultado a su familiar cercano difunto), si tiene quien encienda por él, es preferible que así sea hecho, sino las enciende él pero sin berajá.

13. Al momento de encender las luces, las condiciones de ubicación, altura, cantidad de combustible, viento que pueda apagar las luces, etc. deben ser las correctas, porque en caso contrario no se cumple la mitzvá. Y debe encender como corresponde, pero sin bendecir. En caso de encendido correcto, y que alguna de las luces se haya apagado por casualidad, entonces se considera cumplida la mitzvá, aunque no haya transcurrido el tiempo mínimo exigido. Y se intenta ser exigente en no encender de una luminaria a la otra, sino utilizando el shamash u otra vela que no sea del candelabro.

14. Esta prohibido hacer uso alguno de la luz arrojada por las velas de Jánuca, durante la media hora que las velas deben estar encendidas para cumplir la Ley. Por eso es costumbre colocar el shamash (la vela servil con la que se enciende la lampara) cerca de las luces de Jánuca, de modo que, en casa de que utilicemos la luz para cualquier fin, podamos hacerlo con la llama del shamash. El shamash debe ser colocado ligeramente mas arriba que las otras velas, a fin de que resulte obvio que no es ninguna de las velas requeridas para Jánuca. Si utilizamos luz eléctrica no es imprescindible el uso del shamash o que permanezca encendido. También éste puede ser reutilizado cuantas veces se quiera y se pueda.

15. En el Beit HaKneset se enciende luminarias con berajá, para promulgar el milagro, Se ubican en el muro sur. Se encienden entre Minjá y Arvit. Es obligatorio volver a encender en el hogar. El deudo en su período de duelo no enciende en la sinagoga la primera noche, pues hay que pronunciar la berajá de Shehejeianu, y no puede pronunciar esto en público. Pero sí lo hace en el hogar.

16. Las mujeres deben observar, también, el precepto de encender la lampara de Jánuca, porque ellas, también, fueron beneficiadas por los milagros de Jánuca. Una mujer puede encender la lámpara de Jánuca, eximiendo con ello a toda la familia, Aun los niños, siempre que tengan suficiente edad para ser enseñados e instruidos, deben aprender a encender la lampara de Jánuca. El ciego puede participar pagando una moneda a alguien que la encienda por él, en caso de que sea casado, su esposa enciende por él, y si no tiene esposa, ni consigue quien lo ayude, se debe auxiliar de alguna otra manera (y no bendice).

17. En vísperas de Shabbat, la lámpara de Jánuca debe ser encendida antes de las velas sabáticas, en el horario correcto y habiendo sido rezada la tefilá de Minjá antes. Es necesario que las velas de Jánuca sean la suficientemente largas como para mantenerse encendidas durante, par la menos, treinta minutos después de la aparición de las estrellas, ya que, de otra manera, las bendiciones pronunciadas sobre ellas carecerían de validez.

Y si las colocó junto a la puerta, debe cerciorarse que nada apague las luces con la apertura y cierre de la puerta.

18. En la noche del sábado, la lámpara de Jánuca debe ser encendida luego del cumplimiento de la ceremonia de havdala. En la sinagoga es encendida antes de que se recite Veiten leja (H’ te dará).

19. Aquel que no se encuentra en su hogar, y está en ciudad ajena, pero sabe que su mujer enciende, él prende pero sin berajá. Y es oportuno si oye de alguien las bendiciones antes, y se concentra en las misma y contesta Amén. Y si su esposa no enciende, o no tiene, prende con berajot o participa económicamente con alguno en la compra del aceite o la mecha, para ser parte de la mitzvá. Pero es preferible que cada cual encienda lo propio. Y el que está en su ciudad, debe volver al hogar para cumplir la mitzvá.

20. El aceite y las mechas sobrantes luego de la fiesta deben ser incineradas, para no beneficiarse de ellas. Pero si puso la condición antes de la fiesta de que haría uso de las misma, las puede usar.

Halajot de Tefilá y lectura de Torá:

21. Durante los ocho días de Jánuca incluimos Al hanisim (por los milagros) en Shemone esre (oración silenciosa) o en las gracias después de las comidas (Ver anexo más arriba). Si no la dijo y recordó antes de pronunciar H’ de la berajá siguiente, regresa y dice "Al hanisim". Si recuerda luego del H’, continúa y no la dice.

22. Durante los ocho días de Jánuca, recitamos el Halel entero. No decimos Tajanun (petición de gracias), ni Erej Hapaim, ni Lamenatseaj (para el principal músico), ni Tsidkatja tsedek (Tu justicia) durante Jánuca. (Sobre Halel en casa del doliente, consultar a un rabino).

23. Cada uno de los días de Jánuca convocamos a tres varones adultos para decir las bendiciones sobre la lectura de la porción de la Torá en la que se recuerdan los sacrificios traídos por la nesiim (príncipes), contenidos en la Sidra (porción semanal) "Naso" (Bemidbar 7), como recuerdo de la inauguración hecha por Moshé del Mishkán el 25 de Kislev.

24. En Shabbat Jánuca se extraen dos sifrei Torá, en el primero se lee siete partes de la parashá correspondiente, en el segundo el maftir del día, y se lee de Haftará "Roni Vesimji", y si hay un segundo Shabbat dentro de Jánuca se lee como haftará las luminarias de Shlomó.

Algunas costumbres

Se acostumbra regalar a los niños en las noches de Jánuca (algunos dicen que en la quinta noche) algún dinero, o presente. Seguramente esta costumbre surgió en la Europa moderna, como contrapartida judía a los regalos navideños que los niños cristianos reciben en su festividad. Puede que sea también una manera, similar al juego de la escondida con el Afikomán en Pesaj, de atraer la atención de los más jóvenes a la belleza de Jánuca.

Se estila jugar con la perinola, llamada Sebibón. Las razones pueden ser varias, algunos dicen que es para llamar la atención de los niños; otros indican que es un método para que los judíos no se dediquen a perder el tiempo jugando a las cartas mientras las luces de Jánuca se hallan encendidas. Algunos más consideran que el Sebibón puede ser tomado como símbolo de las variaciones que tiene la vida, de cómo los que pueden ir perdiendo, al final venzan, etc. Como sea, es una costumbra sin importancia fundamental.

Los alimentos fritos, en especial la Leviva o Latke o Sufgania o Tortilla de papa con cebolla, o buñuelos o "Bolas de Fraile", son costumbre en las noches de Jánuca. La razón: para recordar el milagro ocurrido con el aceite.

(Más detalles o si coincide Shabbat, Jánuca y Rosh Jodesh Tevet preguntar a un rabino).

Valores:

Tefaj: 8 centímetros o 10 centímetros. Para saber lo indicado para su Comunidad, consulte a su rabino.

Tefilá que se anexa en la Amidá y en el Birkat HaMazón:

En los días de Matitiahu, hijo de Iojanán el Sumo Sacerdote, el Jashmonai y sus hijos, cuando el malvado reinado helénico se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tus abundantes misericordias, Te erigiste junto a ellos en su momento de aflicción. Libraste sus luchas, defendiste sus derechos y vengaste el mal que se les había infligido. Entregaste a poderosos en manos de débiles, a numerosos en manos de pocos, a impuros en manos de puros, a malvados en manos de justos y a pecadores deliberados en manos de aquellos dedicados a Tu Torá. Y para Ti hiciste un nombre grande y santo en Tu mundo, y para Tu pueblo Israel efectuaste una inmensa salvación y redención hasta este día. Luego Tus hijos entraron al santuario de Tu Casa, limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, encendieron luces en Tus sagrados atrios, y fijaron estos ocho días de Jánuca para agradecer y alabar Tu gran Nombre.

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