Ojos que no ven.

"Y él le dijo: te ruego que no nos dejes; porque tú sabes nuestros alojamientos en el desierto, y nos serás guía (en el original dice: "en lugar de ojos!)."(Bermidbar 10:31)

El suegro de Moshé había decidido retornar a su patria, Midian, luego de haber permanecido junto a los israelitas por un tiempo y reconocido el poderío y sabiduría de H’ en todas las obras que Él había realizado por ellos, y según los jajamim tras haberse convertido al judaísmo.

Ellos están a tan sólo tres días de camino, ya listos (al parecer) para ingresar a la Tierra Prometida (cosa que en realidad se retrasará por otros cuarenta años, como ya sabemos); y Moshé no quiere que el sabio y justo hombre vuelva a convivir con los idólatras, lejos de sus nuevos hermanos, por lo que intenta retenerlo, convenciéndolo con las palabras que hemos escrito en el inicio de este comentario, y agregando que todas las bondades que el Eterno prodigue a los israelitas, también beneficiarán a Jobab (su suegro).

Hasta aquí podría suponerse un relato de corte familiar, o una enseñanza acerca de los valiosos que son las personas que abrazan el judaísmo a ojos del Eterno, y de acuerdo a la Torá.

Sin embargo, podemos encontrar un pequeño problema. Si leemos el capítulo anterior de la Torá, aprendemos que los israelitas viajaban cuando H’ se los ordenaba. El procedimiento era el siguiente: si la enorme nube que acompañaba a los israelitas en el desierto descendía y se posaba sobre el Mishkán (santuario) era señal de detener la marcha y armar el campamento. En tanto la nube permanecía posada, ellos se mantenían en el lugar. Pero, ni bien la nnube ascendía y andaba, ellos la seguían.

Bien, ¿cuál es el problema?

Pues, Moshé para convencer a su querido familiar le dice: "porque tú sabes de nuestros viajes, y nos serás guía"…¿cómo guía si era H’ el que los dirigía hacia donde Él quería y por el camino que Él elegía?

Algunos pueden interpretar que H’ decía dónde reposar, por intermedio de la nube; pero que el suegro, hombre experto en el desierto, les conseguía agua para beber, siendo en efecto un guía para el pueblo de Israel.

Pero, sabemos que no es así, ya que era H’ el que les facilitaba agua, y según el Midrash la que hacía que agua hubiera siempre a disposición del Pueblo era Miriam, hermana de Moshé, y no otra persona.

Por lo tanto, lo que Moshé quiere expresar con lo que dijo debe ser otra cosa.

Si nos atenemos a una estricta traducción del hebreo, el término utilizado por el líder israelita nos es "guía", sino "por ojos".

¿Qué significa esto?

Jobab por haber nacido libre y de padres libres, por haber sido educado en Midian, por haber llegado a la creencia de Israel por sus propios medios y no por acciones de H’, estaba en una posición distinta que la del resto de sus hermanos israelitas. Éstos nacieron esclavos, y/o hijos de esclavos, fueron educados en Mitzraim o en el rigor del desierto, conocieron al Eterno no por relatos, por tradición, por educación, por que así nacieron, sino porque H’ se preocupó Personalmente de liberarlos y de cuidarlos en el desierto. Digamos en resumen, los hebreos casi no tenían otra opción más que creer en H’, o confiar en Su Existencia, pues en efecto y realmente habían presenciado Su directo accionar en el Mundo.

El punto de vista de Jobab y el de los israelitas no era el mismo. La perspectiva desde la cual uno observaba los hechos que acontecían no coincidía con el del resto de sus hermanos.

Entonces, el midianita converso suegro de Moshé les servía de ojos (literalmente) a sus hermanos nacidos israelitas. ¿Por qué? Pues, porque para los acontecimientos que los israelitas eran invidentes, Jobab era vidente. Para los sucesos que resultaban cotidianos y hasta fastidiosos para los hebreos, a ojos de Jobab eran maravillosos portentos, milagros inusuales obra del Amor de H’ hacia Israel.

Si los hebreos ya estaban cansados del Man (comida milagrosa que recibían en el desierto, que adoptaba el sabor que uno quisiera al momento de ingerirlo), porque todos los días comían del mismo; para Jobab cada oportunidad que tenía de probar Man, era una demostración del poder y Amor de H’.

Si los hebreos consideraban que H’ les debía algo y por eso los favorecía; Jobab reconocía que el pueblo era duro y pendenciero, desagradecido y molesto, y que si recibían algo de parte de H’, no era por propio merecimiento, sino por Generosidad extrema.

Así que Moshé le indica a su suegro: "no nos abandones, porque si así lo hicieras, nosotros quedaríamos ciegos, en nuestras propias opiniones, en nuestro limitado parecer, en los lugares que ya visitamos en nuestro desolado desierto y estaríamos perdidos, prácticamente sin poder hallar el camino hacia H’." Por eso Jobab era importante, pues su punto de vista hacia que los hebreos advirtieran lo que estaba frente a ellos, pero en lo que ellos no reparaban…

Para concluir, veamos como el humor también nos corrobora lo que estudiamos:

Dos amigos van a entrevistarse para un trabajo. Entra el primero y el entrevistador le

pregunta: – Dígame, cuando usted me mira, ¿qué es lo primero que ve?

– Bueno, que usted no tiene orejas.

– ¡¿Como?! ¡Pero que insolencia! Fuera de aquí, lárguese.

Cuando el tipo sale le dice a su amigo:

– Che, no menciones nada de sus orejas, me parece que le molesta.

– Listo, gracias.

Entra el segundo para hacer la entrevista, y tras la presentación le hace la misma

pregunta: – Dígame, cuando usted me mira, ¿qué es lo primero que ve?

– Bueno, que usted usa lentes de contacto.

– ¡Excelente! ¿Cómo lo supo?

– Elemental, ¿donde apoyaría usted sus anteojos?

 

Preguntas:

  1. ¿Quién encendía la Menorá en el Templo?
  2. ¿Por qué se utiliza el verbo elevar las luces, en lugar de encender?
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Carlos

quisiera saber la verdad sobre jesus y el «nuevo testamento» porque aparecio si el señor queria que se cumpliese su plabra al pie de la letra

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