...Todos los días al despertarnos recordamos y afirmamos nuestro origen puro, nuestra pertenencia a los salones celestiales, nuestra cualidad de ser hijos del Eterno.
Nuestro cuerpo es material, polvo de la tierra, una miseria, en hermandad con los primates (nuestros primos genéticos);
PERO
nuestro verdadero carácter es celestial, del mundo de los espíritus puros...