El error del traductor que nos enseña un fundamento espiritual

Dice la Torá:

«כִּֽי־יִקַּ֥ח אִישׁ֙ אִשָּׁ֣ה חֲדָשָׁ֔ה לֹ֤א יֵצֵא֙ בַּצָּבָ֔א וְלֹֽא־יַעֲבֹ֥ר עָלָ֖יו לְכׇל־דָּבָ֑ר נָקִ֞י יִֽהְיֶ֤ה לְבֵיתוֹ֙ שָׁנָ֣ה אֶחָ֔ת וְשִׂמַּ֖ח אֶת־אִשְׁתּ֥וֹ אֲשֶׁר־לָקָֽח
: ‘Si un hombre ha tomado recientemente esposa, no irá al ejército, ni se le impondrá ninguna obligación. Estará libre en su casa durante un año, para alegrar a su mujer que tomó.»
(Devarim/Deuteronomio 24:5)

Al respecto traduce e interpreta el targum Ieonatán:

אֲרוּם יִסַּב גְּבַר אִיתָא חַדְתָּא בְּתוּלְתָּא לָא יִפּוֹק בְּחֵילָא דְּלָא יֶאֱרַע עֲלוֹי כָּל מִדַּעַם בִּישׁ פָּנֵי יְהֵי בְּבֵיתֵיהּ שַׁתָּא חֲדָא וְיִחְדֵי עִם אִנְתְּתֵיהּ דְּנָסִיב

Y sin embargo, Rashi es muy incisivo en declarar otra cosa y hasta poner en evidencia el aparente error del Ienoatán:

ושמח. יְשַׂמֵּחַ אֶת אִשְׁתּוֹ, וְתַרְגּוּמוֹ «וְיַחְדֵי יָת אִתְּתֵהּ», וְהַמְתַרְגֵּם וְיֶחְדֵּי עִם אִתְּתֵהּ טוֹעֶה הוּא, שֶׁאֵין זֶה תַּרְגּוּם שֶׁל וְשִׂמַּח אֶלָּא שֶׁל וְשָׂמַח:

Paso a explicar muy brevemente.
El sabio intérprete Ieonatán era de los más encumbrados intelectuales de la espiritualidad en su época, uno de los alumnos del anciano Hillel. Su traducción al arameo es una poderosa herramienta de comprensión y estudio. Los académicos indican que se le atribuye a este maestro la traducción, siendo en realidad una obra de varios autores a lo largo de varios siglos y lugares.
En el verso que estamos estudiando, el targum dice que el varón debía quedarse con su nueva esposa para alegrarse junto a ella.
Esta manera de ver el texto no resulta de la literalidad de la Torá, pues allí pareciera expresar que no va a la guerra el varón porque su obligación está en alegrar a su novel esposa, y no en luchar una guerra contra el enemigo.

Es entonces que el sabio Rashi que aquel que interpreta/traduce que el marido se alegra junto a su esposa, se equivoca, porque la Torá está diciendo que la ha de alegrar a ella, no alegrarse con ella.

Este modo brusco de Rashi, muy poco frecuente en él, podría generar alguna rispidez, pues, ¿cómo se hubiera atrevido Rashi a decir lisa y llanamente que se equivoca uno de los ilustrados alumnos de Hillel hazakén?
Los que concilian entre los maestros nos dicen que para Rashi está primero el buen sentido del texto, antes que ocultar los errores, aunque sean cometidos por grandes maestros. Pues, también los muy sabios pueden equivocarse, y lo hacen.
Por tanto, Rashi tiene que decir con claridad que aquí hay un error, por su compromiso con la verdad más que con el ego de aquel que pudiera ofenderse.

Sin embargo, si notamos con detalle nos encontramos que Rashi no está en realidad contradiciendo al targum Ieonatán. Sino que nos permite dar una mirada más profunda al asunto. Es el deber del marido hacer de su parte todo lo necesario para que su esposa esté satisfecha y pueda estar alegre, si eso se consigue, entonces él también estará alegre junto a ella.
¿Se entiende?
No debemos poner el énfasis en el motivo de alegrarse egoísta del marido, sino que eso surge de forma espontánea por su conducta generosa y de entrega hacia su esposa, buscando el verdadero beneficio de ella sin esperar nada a cambio. Por ello, surge para él también la alegría, la sincera y saludable.

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