Maimónides nos explica que la Torá nos fue dada no meramente para esparcir la luz divina, sino también para cultivar "paz". "Paz" refiere a la armonía entre dos opuestos. Nuestros Sabios, de bendita memoria, enseñan que el verso que dice "los cielos, son cielos del Eterno, pero la tierra Él la ha dado a las personas" significa que originalmente estaba decretado la separación de lo espiritual de lo físico; al momento de la entrega de la Torá, sin embargo, el Eterno "nulificó el decreto" y permitió la unidad entre los dos. Empero, la verdadera paz implica algo más que la mera negación de la oposición...